domingo, 18 de abril de 2010

Gabriel García Márquez

GGM

(No, no es General Motors. Es algo aún más grande.
Es Gabriel García Márquez.) 

Pongo la mano sobre Gabriel García Márquez: Una vida, y juro. Quizás exagero un poco, pero la hipérbole es mágicorrealista y le viene bien al tema de la reciente biografía del Gabo escrita por Gerald Martin (Vintage Español, 2009). Martin es profesor emérito de la Universidad de Pittsburgh y, además, profesor de la Universidad London Metropolitan. La biografía de 762 páginas es en realidad un compendio de una obra que en algún momento alcanzó a tener dos mil folios y seis mil notas al calce.  En ese sentido, Martin parece haber seguido al maestro biografiado que en varias ocasiones, como ocurrió incluso con Cien años de soledad, ha dado a la imprenta una versión reducida a más de la mitad de la obra original. A las 626 páginas del texto biográfico final publicado, se añaden 76 páginas de notas al calce y el resto de índices, mapas, árboles genealógicos, bibliografía, y páginas no numeradas de fotos.
    La obra de Martin, en general, secuestra al lector por alucinante, no sólo por el delirio mágico que ha sido Gabriel García Márquez (GGM) para inmensas muchedumbres del planeta y por más de 40 años, es decir, a partir de la publicación de Cien años de soledad, sino por el tono y el talento en la narración y exposición que utiliza sabiamente el autor, rica y minuciosamente documentadas. Quizás se beben sus páginas con más fruición aún que la propia autobiografía de García Márquez, Vivir para contarla, lo que es mucho decir.
    Y es que en esta obra se aúna al talento del autor la riqueza verbal y la jocosidad incorregible de un escritor inaudito que, a todas luces, será un hito imprescindible en la historia de la literatura de los siglos por venir. Además, el exhaustivo recorrido a lo largo de la vida aventurera de GGM deja satisfecho al lector más exigente. Martin ha explorado todos los espacios imprescindibles y ha profundizado en cada detalle de la vida de este autor caribeño de manera que nunca decae una narración que mantiene un ritmo ágil, veloz, con revelaciones sucesivas interminables y un tránsito que oscila consistentemente entre el asombro y la risa.
    En primer lugar, el lector tiene ante sí una imagen amplia de la infancia del autor en la que nada parece faltar. Explora su mundo particular dentro del entorno familiar que le tocó vivir en relativa orfandad aunque de la mano de su abuelo coronel. Están aquí las figuras principales de su infancia que resultaron en la formación de su visión de mundo, ya se trate del Coronel o de Úrsula, o de personajes como los gitanos, el cura que levita, el italiano, o Remedios. Y más allá del entorno familiar inmediato, Martin explora además el pueblerino, así como la historia de la compañía bananera y la Guerra de los Mil Días.
    Las novedades para quien escribe, que no es un lector primerizo ni superficial de GGM, son abundantes. Entre ellas, una explicación de la cara de susto y sorpresa del infante que decora la cubierta de la autobiografía, la formación escolar irregular de un niño que contrario a la precoz alfabetización de Sor Juana, aprendió a leer y escribir a los ocho años, y la descripción precisa de la célebre casona, incluido el castaño, motivo de sus obsesiones, miedos y amores. El desplazamiento fuera de Aracataca del niño que acude a estudios que lo llevarán lejos de sus abuelos y padres, y el lento desarrollo persistente o testarudo del escritor profesional. Gran parte de los 25 capítulos –si incluimos el epílogo–, en tres partes, se estructurarán en torno a los sucesivos libros principales o las diferentes actividades periodísticas, ya fuera en Cartagena, Barranquilla, o Europa, o ya sea, Los funerales de la Mamá Grande, La hojarasca, El coronel no tiene quien le escriba, El otoño del patriarca, etc.
    Abundantes datos nuevos hay  aquí para todos. Ya se trate de la historia del boom, o la disputa con Mario Vargas Llosa que culminó con un puño que derribó a GGM en México, o su intensa labor política y su participación en infinidad de asuntos de primera línea en el plano internacional como si fuera otro jefe de estado, su compleja relación con Colombia y con Cuba, su amistad inquebrantable con Fidel Castro, o la noticia extraordinaria de un primer amor con una española que terminó encinta de él cuando vivía en Francia “feliz e indocumentado”. No sabíamos que había jugado una pieza con Jimmy Carter para obtener la liberación de Lolita Lebrón y los otros presos nacionalistas en cárceles gringas. Ni que hubiera dedicado tantos recursos económicos y tanto esfuerzo personal en la institucionalización e instrumentación de diversas iniciativas ya fuera en el campo político, periodístico o cinematográfico, en muy diversos países, o en la Unesco.
    De hecho, parte sustancial del libro se dedica a exponer la intensa actividad política que realizó GGM tras la publicación de Cien años de soledad, consciente de la oportunidad que le otorgaba la fama de influir en conflictos nacionales e internacionales. Esta parte del libro es otra revelación para el lector, pues aunque tuviéramos conocimiento de su participación en un sin número de eventos, no sabíamos que ese sinnúmero era tan grande, ni que se había ocupado a niveles tan altos, o secretos, con tantísimos asuntos. El tema no deja de ser harto pertinente pues pone al descubierto otro aspecto de la obra del Gabo que si bien sabíamos que era amplia, no teníamos idea de cuánto. Me refiero a la inmensa obra de naturaleza periodística que va mucho más allá del periodismo del joven costeño en Cartagena, Barranquilla y Bogotá, y de sus “jirafas”, náufragos y secuestros. 
    Extraordinaria es también, por otra parte, la relación de la pasión incontenible por la literatura que lo llevó a grandes sacrificios y a una vida que a ratos se aproxima a una nueva picaresca, pues iba de mal en peor. Extraordinarias son varias de las interpretaciones que hace Martin en torno a algunas obras cuyas fuentes o referencias nos eran insospechadas. Extraordinaria es la magnitud de una fama de la que creíamos estar advertidos hasta leer aquí que cuando se publicó la “primera edición” de la Crónica de una muerte anunciada, la edición colombiana era tan grande que necesito ser exportada en 45 boeings 727. Extraordinario es constatar cuánta curiosidad, creatividad, acción y compromiso desarrolló este hombre a lo largo de su vida, y cómo sólo parece lamentar, al contemplar cuánto se consume en su ocaso, no contar con la misma energía para luchar infinitamente con la vida.   
    No obstante, no compartimos algunos aspectos del análisis de Martin. En algunos casos hay repeticiones, en otros inconsistencias, y en alguna que otra ocasión nos parece que Martin especula en exceso. Así, por ejemplo, en cuanto al posible vínculo entre Fidel Castro y la figura de El otoño del patriarca. O en su análisis sobre la manera como GGM integró y conformó sus concepciones revolucionarias y su concepto sobre el comunismo. Algunos conceptos nos han parecido confusos, como por ejemplo, el de modernismo y modernista. Su interpretación negativa de su última novela,  Memoria de mis putas tristes, creo que deja qué desear. Más allá de la moral conservadora que recusa a priori la pretensión del anciano de regalarse una joven virgen para su cumpleaños noventa, está la bella sorpresa inesperada del primer amor que en lugar de sexo recibe el anciano como regalo de cumpleaños y compensación de una vida gris, sorpresa que pone en evidencia que los afanes de la vida nunca caducan, y que, tal como ocurrió con esa semiparodia de novela rosa que es El amor en los tiempos del cólera, el amor mantiene incólume su fuego a través de todas las edades porque la vida es una flama que se resiste a terminar. Empero, la obra de Martin ayuda a comprender innumerables aspectos de la obra sublime de GGM como muy pocas.
    Para nosotros fue también, finalmente, una revelación, la relación que hace Martin de la decadencia física de GGM. Supimos de sus problemas de salud y tuvimos noticias de un cáncer. Aquél fue del pulmón, operado con éxito en el 1992. Pero no teníamos noticias concretas del linfoma de 1998, cáncer del sistema inmunológico. Martin insiste, además, en subrayar la pérdida de memoria, acelerada quizás, dice, por la quimioterapia, que constató en su entrevista con Gabito, el “Napoleoncito” de su abuelo coronel, en el 1999. En ese sentido considero una suerte de la providencia la inesperada oportunidad que tuve de ver y oír el que quizás haya sido el último discurso público de GGM durante la convención de la Academia de la Lengua Española en Cartagena en el 2007.

    La fama de GGM es un hecho quizás sin precedente. A mi regreso de Cartagena, releí otras tres veces Cien años de soledad, cada vez con la misma fascinación, y también El general en su laberinto. El otoño del patriarca, a pesar del fabuloso texto que puedo disfrutar a trazos y trozos, nunca he podido leerlo completo. Aunque se le compare con Cervantes, y al Quijote con Cien años de soledad, no se puede ignorar el hecho de que Cervantes murió sin los laureles de una fama que sería póstuma. En cambio, el Gabo ha visto agotarse por millones y millones las tiradas insaciadas de sus obras principales. En el libro hay quien asegura que la importancia histórica de GGM es sólo comparable, a pesar de las obvias diferencias, a la de Bolívar. ¡Qué homenaje majestuosamente mutuo éste que se da entre ambos ahora que conmemoramos el bicentenario de la emancipación de Nuestra América!
    Gracias, Gerald Martin.


Marcos 
Reyes 
Dávila

Yo no quiero jugar a ser Síndico



En Cayey, este viernes...

¡Yo no quiero jugar a 
              ser Síndico!


Movido por mi perenne entusiasmo de niño, al recibir el lunes en la noche la convocatoria para una reunión sistémica de todo el claustro de la UPR en Cayey, este próximo viernes, reunión “autoconvocada” desde fuera de las organizaciones APPU y CONAPU bajo la consigna “Once Recintos, una UPR”, creí
ingenuamente por un momento que alguna fuerza providencial me había oído en algún sitio.

Poco después leía en Red Universitaria lo siguiente:

"La iniciativa la ha tomado un grupo de ex-síndicos claustrales en reunión hoy en Arecibo según informan la síndica claustral electa Marta Bustillo (Ciencias Médicas) y el ex-síndico Héctor Huyke (Mayagüez). Se adelanta que en la asamblea se presentarán informes sobre las gestiones de grupos claustrales en varios cuerpos representativos del sistema. En particular, representantes claustrales a la Junta Universitaria presentarán informes sobre iniciativas en los temas de presupuesto, exenciones y ofrecimientos de verano, entre otras. "

Y la verdad es que no entiendo esto.

Esa reunión no se puede reducir a jugar a ser Síndicos. Es fantasioso creer que podemos arreglar los asuntos de la UPR como si pudiéramos hablar de tú a tú con la Junta de Síndicos.

La Junta de Síndicos es Fortuño, ¡por Dios! No hay cooperación posible con Fortuño.

No sé si el proceso se dará como se anticipa, al pie de la letra de la agenda anunciada, o si la realidad, la demanda, la necesidad imperiosa de crear un instrumento sindical docente unido desbordará las expectativas de quienes convocan.
                               
Si llego a esa reunión, será con eso en mente. De otro modo, la histórica reunión de Cayey será otro natimuerto.

Oír informes sobre los problemas financieros y los errores de la administración no me interesa en este momento. El caudillismo, esa fanática fruición por el micrófono y el discurso, degüella al sector docente que carece de indios porque todos son caciques.

¡Yo no quiero jugar a ser Síndico! 





Una
UNIÓN
de Profesores y Docentes

se constituirá
en la Fuerza Viva
más poderosa

de la UPR.

Los líderes de la APPU y la CONAPU
sólo desean reinar en su parcela.

¿Y los demás.
Y TODOS los demás
?



Marcos 
Reyes 
Dávila

sábado, 17 de abril de 2010

Reunión Profesores UPR en Cayey

Recibí el siguiente mensaje extraordinario:
 ¡¡No más Torre de Babel docente!!

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Estimados Colegas:
El próximo viernes 21 de mayo 
se celebrará una Reunión de Claustro 
Autoconvocada 
de los docentes de los 11 Recintos 
de la Universidad de Puerto Rico. 
La misma se llevará a cabo 
en el Coliseo de Cayey, 
a las 10:00 a.m. 
Próximamente se suministrará 
información adicional.

Favor de informarle sobre el particular 
a otros compañeros/as. 
Contamos con la presencia de todos/as en este histórico evento.

POR UNA UNIVERSIDAD DEMOCRATICA, 
UNA EDUCACION PUBLICA Y ACCESIBLE, 
ONCE RECINTOS, UNA UPR.

Saludos solidarios,
Myra Torres Alamo
UPR-RP

La Babel Docente en UPR

La Babel Docente 
                         en UPR

 
José Manuel Maldonado, de la CONAPU de Aguadilla, me envía un poema dedicado a la huelga titulado “Al filo de Babel”. La alusión a Babel me recuerda el torrente de discursos que se ha generado a propósito de una huelga iniciada por estudiantes, en todos los recintos, y en cuyo torbellino se ha visto, llevada y traída, toda la comunidad universitaria.

Los estudiantes no han demorado mucho en constituir un comité negociador nacional bajo el lema de “once recintos, una sola UPR”. Los docentes no han podido por décadas hacer lo que hace tanto lograron también los no-docentes y el sindicato de la UPR. A la luz de todo esto cabe preguntarse quiénes son los que deben enseñar en la Universidad.

La APPU y la CONAPU se han ido a sus respectivas trincheras. En muchas unidades, no sé si en todas, han declarado paros propios con demandas propias. No cabe dudar de la inmensa aportación que estas organizaciones han hecho y continúan haciendo en este proceso. No obstante, ¿cabrá dudar, me pregunto, si esos docentes tienen fuerza propia para hacer demandas con posibilidad real de ser atendidas, o se han montado en el tren de la huelga estudiantil?

Un grupo, por “Una Universidad democrática”, denuncia con incuestionable razón el desarrollo de una política cada vez más centralizada y autoritaria, unilateral y sorda, con una cada vez más frecuente y profunda intervención política que mina y niega la autonomía universitaria. Sin embargo, la solución principal a este problema, según ellos, descansa en el reclamo de una nueva ley que democratice la universidad y reconstruya su menoscabada autonomía.

¿Será posible esperar, razonablemente, una nueva ley en ese sentido de parte de Fortuño, Jennifer González y Tomás Rivera Schatz? Yo no lo creo. Estoy convencido de que no es posible.

Por otro lado, la APPU y la CONAPU no encuentran un espacio de consenso, un modo de fundirse en un organismo sistémico. Lo hacen como quien no quiere la cosa, lo necesitan, lo buscan con disimulo, pero no son capaces de aceptarlo

abiertamente.

Si esta crisis no logra el milagro de un abrazo, los docentes de la UPR habrán perdido una oportunidad extraordinaria que difícilmente se repita. Aquí la conquista más importante que cabe esperar en el sector docente, es la creación de un instrumento sindical uniforme: lo demás es nimiedad intrascendente. Si somos incapaces de lograrlo, merecemos utilizar como símbolo de los docentes, no la torre de Río Piedras, sino la Torre de Babel. De parásitos y de arrima’os no llegaremos nunca muy lejos.

Marcos 
Reyes 
Dávila

Estado de sitio en Puerto Rico

ESTADO DE SITIO
            en Puerto Rico


Miguel Roca publica esta mañana en El Vocero –colonial-estadista– un artículo titulado “Basta ya de jueguito en la UPR” para señalar que la huelga de casi un mes en los once recintos “no aguanta más”. Contrario a lo que entendemos todos los universitarios y casi todo el país, el señor Roca miente al decir que la huelga la realiza una minoría y no tiene “lógica” ni justificación.

Las fotos del día de ayer son más elocuentes que el señor Roca y lo desmienten. Esa supuesta minoría, que ha triunfado de manera abrumadora e indudable en todas decenas de asambleas realizadas en todos los once recintos del sistema universitario público, incluso las organizadas fuera del recinto por el propio gobierno, ha podido cerrar de manera absoluta once recintos distribuidos por norte y sur, este y oeste del país, sin más dificultades que las que presenta la intensa represión policiaca.

Cualquiera con voluntad de ver, ha visto que la Universidad de Puerto Rico está en estado de sitio. El Recinto de Río Piedras está totalmente rodeado por un ejército policiaco.

El gobierno intenta ahogar la huelga impidiendo la entrada de alimentos y líquidos a los numerosos estudiantes que ocupan los recintos desde hace casi un mes, viven en ellos, los cuidan y los asean porque los estudiantes aman su alma-mater.  En cambio, el amor por la UPR  del gobernador Fortuño, de la Junta de Síndicos y de su Presidente brilla por su ausencia.

No obstante, la policía criminaliza la protesta estudiantil, y con ello, a  muchas decenas de

miles de ciudadanos  entre estudiantes –que suman cerca de 70 mil– , padres y madres –multiplique por dos a los 70 mil–, los profesores y los empleados no docentes de todos los recintos, la clase artística del país, los sindicatos del país. El país proyecta al mundo un clima de represión y violencia de parte del estado, que se ejerce contra nuestra juventud y decenas de miles de ciudadanos dispuestos a entregar su sangre. La Universidad de Puerto Rico es hoy por hoy la Universidad de la Macana y de la Ira. El mundo entero lo sabe. El mundo entero lo está viendo por internet.

    La brutalidad de la fuerza es la única táctica gubernamental. La brutalidad es antidemocrática e intolerable. No son los estudiantes los que mantienen cerrado el recinto y destruyen la universidad. Es la mentalidad obtusa, desenfocada y rabiosa del gobierno de Luis Fortuño, el hombre que más debería preocuparse por los ciudadanos y los jóvenes del país.
El gobierno-araña de Fortuño todo lo destruye.
 

    Hemos visto cabezas ensangrentadas, pateados en el piso, padres y madres que intentan desesperadamente llevarle a sus hijos lo que necesitan, ir con tubos de su propia sangre en las manos para entregársela al Presidente de la Universidad en lugar de la de  sus hijos. Hemos visto a artistas del país de la talla mundial de Ricky Martin o Calle 13, y muchos más, apoyar a los muchachos y las muchachas del país. 

    El intento abusivo del gobierno estadista neoliberal  de poner en estado de sitio la Universidad de Puerto Rico está virando la tortilla sin pretenderlo. El resultado es que el país está poniendo al gobierno en estado de sitio.

    Cuando los padres y las madres, cuando los sindicatos y los artistas, cuando los ciudadanos de un país están dispuestos a entregar su sangre, la explosión social es inminente.

    La prensa del mundo hace un escándalo cada domingo que sale a marchar la decena de damas de
blanco en La Habana. Aquí son centenares de miles. Aquí se vierte la sangre. Aquí hay huelga de hambre y hay un estado de sitio que contra todos los derechos humanos intenta impedir que muchachos y muchachas que estudian en las universidades reciban agua, alimento, cuidado médico.   

    Puerto Rico está en estado de sitio.



Marcos 
Reyes 
Dávila

jueves, 15 de abril de 2010

Están allí porque son la llama viva de la universidad


Eduardo 
GALEANO

se solidariza con los estudiantes de la 
Universidad de Puerto Rico


Hoy sábado 15 de mayo, a las 15:54
Mis queridos hermanos puertorriqueños:

Los pueblos que no escuchan los reclamos de sus estudiantes corren el peligro de quedarse sin futuro. 
La ciudadanía estudiantil es la que custodia el fuego sagrado de la esperanza de los pueblos, y la guardan con su arrojo, con su temeridad, con su inviolable capacidad de soñar. 
Hay que escuchar a los estudiantes, aguzar el oído, mirarlos a los ojos y leer lo que nos dicen con sus actos, pero sobre todo con el deseo encendido de su mirada. Cuando el resto claudica y se recoge en la madriguera cómoda de la conveniencia, los estudiantes se alzan. Cuando el resto piensa hoy no, mañana quizás, los estudiantes dicen: ahora. Cuando el resto se acostumbra a lo que hay, los estudiantes nos muestran el sendero luminoso del porvenir.

En momentos como éste, cuando esta Latinoamérica nuestra sufre, con el resto del mundo, las consecuencias nefastas del desplome de la avaricia del capitalismo salvaje, hoy más que nunca, no nos podemos dar el lujo de darles la espalda a nuestros estudiantes. Hay una comunidad internacional que observa con interés el desarrollo de este movimiento. 
Esperamos, de las autoridades universitarias y gubernamentales, el mayor respeto. Desistan del uso de la fuerza. Siéntense a negociar con ellos en paz, de igual a igual. Escúchenlos. Sean generosos. 
No están dentro del recinto, atrincherados en el campus, por puro capricho. Están allí porque ellos son el corazón, la llama viva de la universidad. 

.

La lucha de todos nostros --los docentes

La lucha de todos nosotros
 
Los docentes se organizan, o...



El anuncio articulado como un desliz hecho de paso por Rodríguez Emma sobre la posibilidad de que con el cierre institucional se justifique no pagar los sueldos del personal universitario, no debe tomarse a la ligera. Difícilmente a este embutido señor se le escapara una idea que no haya sido planteada y considerada en las reuniones de Fortaleza. Que la idea parezca absurda no debe motivar que no le demos consideración. Hay que anticipar las sorpresas para cancelarlas. Creo que ha llegado la hora de que los docentes del país se pongan, muy seriamente, los guantes de pelea.

    Las acontecimientos de esta semana han sido francamente conmovedores. Azota el alma el alto nivel de sacrificio y voluntad de lucha de tantos miles de estudiantes a través de todo el país. A la discusión de estrategias, reclamos y demandas, se suma también la parte dramática de la necesidad de cada día y todo momento, de agua y de alimentos. Los padres y los hijos separados y más unidos que nunca, ofrecen cuadros que tuvieron antes una presencia mucho menor, más reducida. ¡Un grupo de padres llegó a la Presidencia con una cuota de sangre en la forma de tubos llenos de sangre! De modo que esta lucha universitaria adquiere unas proporciones y una profundidad nunca antes vista.

    La altísima voluntad de luchar del estudiantado en todo el país, esa voluntad firme y masiva que hemos visto, encuentra convergencia no sólo en el sindicato, en la Hermandad y en un grupo de profesores, no sólo en los padres de los estudiantes y los sindicatos, no sólo entre los artistas y los medios. El país entero parece comprometido con la causa. Pero, ¿cuál causa es ésa en verdad? ¿Cuál es la causa que mueve a estudiantes, a los sectores de la comunidad universitaria, a los padres, a los artistas, a los sindicatos, a la gente de la calle?

    En mi opinión se trata del gobierno de Fortuño. En mi opinión se trata del masivo, extendido y profundo rechazo a la política neoliberal del gobierno concretada en la forma de despidos masivos que no terminan, la privatización galopante de todo, la cancelación de los beneficios de los trabajadores, el desmantelamiento del estado, la corrupción y el fanatismo azul que ha convertido el mismo Tribunal Supremo en un caucus del partido de gobierno, la restauración y el retroceso de formas antiobreras y antidemocráticas, la mordedura rabiosa de la actividad cultural del país que dé idea de país o de nación puertorriqueña.

    ¿Cuál lucha es la de cada uno de los que manifiestan hoy deseo y voluntad de combate? Son muchas, y son una sola. La de cada sindicato, la de los artistas, la de los defensores de la cultura nacional, la del vernáculo, la de las enfermeras, la de los abogados, la de los tribunales, la de los trabajadores de la construcción, la de la reforma de salud, la del Hospital Pediátrico, la de la jornada de ocho horas, la del pago de horas extras, la de los procuradores de los sectores desamparados –niños, mujeres, ancianos–, la de la corrupción, la criminalidad, los suicidos, las quiebras, los recursos naturales y el patrimonio nacional, etcétera. Dentro de ese paquete, ese bulto, ese conjunto, está también, unida y aparte, la lucha de los estudiantes, del personal no docente, del sindicato universitario, de los profesores.

    La Universidad de Puerto Rico es, pues, un frente de combate, múltiple y diferente, pero vinculado íntimamente, con todos los demás sectores, del mismo modo que en la Segunda Guerra Mundial hubo diversos frentes de guerra, ya fuera en Rusia, ya fuera en Francia, ya fuera en África, en el Mediterráneo, pero un solo enemigo nazi. No es a la Junta de Síndicos ni el Presidente a quiénes hay que llevar a negociar: es a la Fortaleza. La Fortaleza, el gobierno-araña, es el enemigo de todos los que no sean empresarios o arrimados-parásitos a la fuente azul del poder político.   

    En ningún frente de éstos un sector aislado podrá prevalecer. Los docentes estamos sufriendo en carne propia esta guerra: la paga de verano, los profesores por contrato, el afán de subir la carga académica, la cantidad de estudiantes por salón, los fondos de las bibliotecas, el fomento para la investigación y la creación, las publicaciones, los materiales de los departamentos... Reducción de salario y aumento en el trabajo.

    ¿Será, dentro de este cuadro, inverosímil en verdad el intento, anunciado, de no pagar salarios por el cierre institucional? ¿O será verosímil?

    Sea lo que sea que pensemos, lo cierto es que los profesores somos agredidos también en nuestros estudiantes, en los padres de nuestros estudiantes, en los despidos de familiares y amigos, en los suicidios, en los desamparados, en la pérdida de aquella certeza que una vez tuvimos en que había un porvenir y un progreso, de que predominaba el bien y habría al final justicia. Somos agredidos también con la incompetencia y la sordera administrativas.

    Todo se ha ido. Luchemos mientras tenemos amigos a nuestro lado. Luchemos integradamente mientras sea posible hacerlo. Llegó la hora de los docentes y los maestros. No son campamentos ni comités de apoyo a los estudiantes, de apoyo a la lucha –otra– de otros: es el apoyo a un frente nuestro, ¡nuestro!, de lucha, de la lucha de todos nosotros. Hay que construir nuestros propios instrumentos de lucha para poder, unidos, integrarnos a la lucha del pueblo, de todo el país.



Marcos 
Reyes 
Dávila

miércoles, 14 de abril de 2010

En la UPR estamos haciendo historia


En la UPR,
estamos haciendo historia



El anuncio hecho al atardecer de hoy viernes por la Junta de Síndicos pone en evidencia la inmensa frustración, la ira, la incapacidad, de la Administración del Absurdo, para comprender el problema universitario, enfrentarlo y resolverlo. Me refiero a la decisión de cerrar el recinto hasta el 31 de julio.


Los sucesos del día se han precipitado unos sobre otros, creando una sensación de caos que agobía.

Estuve presente en la reunión que se celebró en la HEEND y en la que participaron desde el presidente del Consejo de Estudiantes de Río Piedras, representantes docentes y de la HEEND y líderes de uniones obreras. El próximno viernes 21 se reunirán en el pueblo de Río Piedras los profesores que suscribieron el manifiesto por una universidad democrática. Un concilio de trabajadores ofrecía, esta tarde, una conferencia convocando a un paro general el próximo martes.

En la reunión en la que estuve se decidió crear campamentos de apoyo en Río Piedras y en las unidades. Se contempló que la lucha sería larga. Que no se enfrentaban a la administración universitaria ni a la Junta de Síndicos sino a la testarudez del mismo Fortuño. Que la lucha estudiantil y universitaria está vinculada íntimamente con la de las uniones y los trabajadores todos del país desempleados y desposeídos abruptamente de conquistas laborales de muchas décadas que creíamos que no tenían retroceso.

A los amagos de violencia institucional y de la Cátedra de la Macana de la mañana, le sucedió en la tarde la Cátedra de la Ira y de la Sinrazón. No queremos llamarla Cátedra de la Brutalidad Humanoide. Pero anunciar el cierre de Río Piedras hasta el 31 de julio implica dramáticas consecuencias para la Universidad, para la comunidad del pueblo de Río Piedras, y para todo el país.

Cerrar hasta el 31 de julio implica anular el semestre en curso. Anular el semestre en curso implica incumplir con los contratos contraídos con cada uno de los estudiantes, y por lo tanto, la necesidad de devolver el pago de matrícula a personas privadas y a las arcas federales de becas.

Y ¿qué harán con los demás recintos? ¿Lo mismo?

¿Alguien cree que detendrá con eso la lucha de la comunidad universitaria? ¿O se pretende sólo posponerla?


Nunca tuvimos noticia de una manifestación de impotencia y de incompetencia de una magnitud tan grande en la historia de la Universidad.

Todo es posible hoy por hoy: estamos haciendo historia.



Marcos 
Reyes 
Dávila

¡¡El Tribunal Supremo de España se indigna con su pueblo!!

¡Oh!
¡¡Ahora el Tribunal Supremo de España 
se indigna con su pueblo!!

Dicen los medios:

"Los jueces admiten que es legítimo criticar las resoluciones judiciales, pero entiende que este tipo de actos producen un 'descrédito hacia el propio Estado de Derecho' que 'no resulta tolerable'".

Las expresiones contra Garzón van desde "disconformes", hasta "no tolerables" e "inadmisibles", lo que pone en evidencia su alto grado de intolerancia.


Se diría que la ley de amnistía que se aprueba donde quiera hubo un régimen absolutista, dictatorial, golpista o fascista, y que cometió, como es de suponer, innumerables crímenes contra la humanidad, es una ley virtuosa y sabia, y no lo que en verdad es, una ley impuesta por un régimen de fuerza que se acepta con los dientes apretados para poder dejar atrás el terror. Podrá ser, pues, una necesidad, pero nunca una virtud. La impunidad siempre deja abierta la puerta al regreso del terror y en sus galerías nunca frutece la libertad.

¡¡Ni la indignación del pueblo de España, ni la indignación de la prestigiosa Universidad Complutense de Madrid, ni la indignación del mundo!!

¡¡Cuánto me recuerda como Aznar insistió en la guerra contra Iraq a pesar de la oposición masiva de todo el pueblo de España!!

¿Quiénes son, entonces, los "poderosos" en la España de hoy: los herederos del franquismo, o el pueblo español??? 

Aprendí a amar la España de Unamuno, Machado, Juan Ramón Jiménez, Alberti, Miguel Hernández, Lorca, y tantos más. Todos ellos, TODOS, estarían hoy con Garzón y con el pueblo de España. 


Estamos con Federico García Lorca
y no con sus asesinos!




Marcos 
Reyes 
Dávila

martes, 13 de abril de 2010

El acoso al Juez Garzón

SE SUCEDEN LAS PROTESTAS A FAVOR DE GARZÓN 
EN ESPAÑA Y ARGENTINA...
 
El RESTO DEL MUNDO...  E S P E R A.....................

 Y LORCA pide Justicia






El acoso al juez Garzón

Carta de una víctima al instructor Varela

A los 84 años, María sólo quiere recuperar los restos de su madre fusilada

J. M. L. - Madrid - 13/04/2010

Una quincena de familiares y representantes de víctimas del franquismo arroparon ayer el registro de la querella de dos asociaciones contra el presidente de la Sala Penal del Supremo, Juan Saavedra, y el magistrado Luciano Varela, con pancartas como: "¿Por quién vela el juez Varela?" y otras alusivas a los crímenes del franquismo.

Entre los asistentes, familiares de una anciana de la localidad de Pedro Bernardo (Ávila), María Martín, entregaron en el Registro del Tribunal Supremo una carta dirigida al juez Varela en la que la mujer, de 84 años, pide autorización para recuperar los restos de su madre, Faustina López González, fusilada en 21 de septiembre de 1936.

La carta, manuscrita, implora: "Yo sólo quiero que me manden una autorización para sacar los restos, que están en la Cantina vieja de Pedro Bernardo, Arroyo de Casa, carretera comarcal 501, Madrid-Arenas de San Pedro, km 46,550".

La mujer relata que cuando fusilaron a su madre, a ella, que era "una niña de seis años y dos meses", la hicieron ingerir "medio litro de aceite de ricino con 10 guindillas" porque "Dios les mandaba castigar a los malos". "Y yo me pregunto: ¿qué les pudo hacer una niña de 6 años para darle ese veneno?".

La misiva, conmovedora, prosigue: "Mi padre, desde que le mataron a su mujer hasta el 29 de marzo de 1977 que murió, movió y solicitó en Pedro Bernardo, pero la única respuesta que recibía fue que la llevarían al cementerio cuando las ranas criaran pelo: 'así que no andes molestando, no vayamos a hacer contigo lo que hicimos con ella".

La mujer menciona "las palizas que dieron a mi padre" e insiste en que si los restos fueran "de la madre de cualquiera de ustedes hubieran movido cielo y tierra para recoger restos tan queridos como los de una madre".

"Los asesinos ya murieron, no me gustaría que a los hijos o familiares se les mire por encima del hombro porque ellos no tienen la culpa de lo que hicieron sus padres (...) Y como son 74 años luchando por recoger los restos, si con esto se da alguien por aludido, les pido mil perdones, no es mi intención". La carta concluye: "Y, por favor, no sean malos y manden la autorización para recoger los restos, y con todo mi dolor les envío un saludo de esta mujer que sigue esperando que las ranas críen pelo".
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