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lunes, 16 de agosto de 2010

Una flor para Lolita -Ángel Pizarro -Chile

 


(UNA 
FLOR
PARA 
LOLITA)

             
        Ángel Pizarro, 
            Chile

No se sabe,
no se sabe
por qué nacen las flores en el desierto de mi patria
 

pasan los años sin una gota de agua
las semillas no duermen
sueñan
acurrucadas en sus lares*
el sol crepita en las arenas 
las abriga
y las mantiene
ponen  el oído fino
para  auscultar alguna nube que ha perdido el rumbo,
nube que tropieza y cae
 

no son estrellas las que por la pampa ruedan
son flores espléndidas que surgen del fondo de la tierra,
son las semillas que han roto sus caparazones
y salen


a mirar el sol
emergen
a mostrarse,
a deleitarnos,
a ayudarnos a vivir con el canto a flor de labios

no se sabe
no se sabe
por qué cada cien años florece el desierto en mi país natal
cada cien años
como Bolívar

no se sabe
como Sandino
no se sabe
como Lautaro
por qué
en cualquier lugar
como Tupac Amaru,
cercano o recóndito
encuentras a tu hermano
en cualquier lugar de este patio grande que tanto amamos,
encuentras de pronto a una madre
a una madre que no te cobijó en su seno
a una madre nacida de las multitudes
de las ansias desatadas
del dolor,
del desaliento
de la rabia incontenible y del fuego
no se sabe
no se sabe
tal vez
quién sabe
seguro
Lolita Lebrón,
de Puerto Rico
le doy lo mejor que tengo
para adornar su tumba
porque es lo más escaso,
porque allí está la semilla
le doy el desierto florido de mi patria
que este año

ha florecido.



ÁNGEL PIZARRO,
Chile

--------------
*El original recibido decía "su lares". Como seguramente Pizarro conoce la historia heroica de Lares, cuna natal de Lolita, dudamos si era errata o no era. Optamos por esta manera más acorde a la concordancia gramatical ya que la palabra "Lares" que imperturbada.

lunes, 2 de agosto de 2010

Lolita dolores


Lolita dolores,
hija del rocío y del fuego*

           
       
Fue don Pedro
   –el del fuego en el puño
            y la palabra
quien encendió en tu pecho
la llama que nunca muere
alada siempre
como aquel domingo
de 
ramos rojos

La tomó don Pedro

      –"el Dirigente"
del lar de Lares
para corazón de ese templo
que fraguó
por los mares tenebrosos del imperio

y para sembrarla en el pecho
más lolita y más dolores 

templado ya del acero más dulce
y la sonrisa más acariciable
que aireara el paraíso

pues en nadie como en ti
sonríe toda la dulzura
de la patria


La llamó Valor
La llamó Libertad
La llamó Amor
Y con la gubia
de esa guadaña machetera
lanzaste el trueno de la luz
y el valor de los valores

en medio
del congreso de ladrones
Rateros de nombre Mckinley
Teodoro, Obama
esos traficantes de esclavos
que encadenan sin asco
el deber de los deberes

Largo fue tu exilio
lolita de las flores perennes  

El calabozo donde un mar de brumas
tormentas y azotes a la ternura

intentaron ahogar 
durante 25 años
la llama que no muere
ese fuego de tu albizu azul
que erigieron 

estrellado y por igual
los abuelos y abuelas de nosotros todos
los nietos y nietas de todos nosotros
ésos que nos demandarán un día
cara a cara

dónde dejamos huérfano
el calor azul
de la llama pura del padre
De la madre tierra
que canta colibríes y ruiseñores
y canta tiernamente
como un abrazo antiguo inolvidable
su herencia de fuego
 



Lolita, 

mariana del alba hospitalaria
hija transparente del rocío

mujer azucarada
en la sonrisa pulida del acero
tu muerte pesa como un lastre de quintal
Mas nos dejas junto

un luto perenne de fiesta
de la fiesta del fuego que fuiste
invencible
que es semilla roja de tu beso
y pebetero que baja de cada estrella
cada noche
 

La vida lolita dolores
que no termina nunca.


_______
El poema --¿quién lo duda?-- me lo pidió don Paco,
Francisco Matos Paoli, que la quiere tanto.



Marcos 
Reyes 
Dávila

domingo, 1 de agosto de 2010

Lolita al VALOR


Lolita al
        V A L O R




Hoy, primero de agosto de 2010, once de la mañana, a los 89 años, murió Lolita Lebrón, heroína de leyenda, figura mítica, fija ya por siempre en los albores de la patria irredenta que es la patria del porvenir.

La leyenda la recordará por siempre
como alba, como madrugada, como la comandante del grupo que decidido a la inmolación, acudió al Congreso colonial –que aquí llaman equivocadamente federal– a disparar las armas de una verdad irreductible y albizuista, porque antes fue verdad betanciana y  hostosiana. Ante el mundo denunció con las armas que ese Congreso había hurtado el más fundamental de los Derechos Humanos, el Derecho a la Libertad que es el Derecho a la Soberanía que la naturaleza y la mera condición humana, como lo proclamaron las constituciones francesa y la norteamericana, dan sin condición de índole alguna a todos los pueblos del mundo y que sólo el pillaje, la “fuerza bruta”, como calificó Hostos la invasión yanqui de 1898, puede robar como lo hace un ratero común, llámese McKinley o llámese Obama.

Mas Lolita dio una lección mayor aún a la patria y a los hijos del porvenir: el del valor, el de la irrenunciable prestancia a defender sin pausa el legado de los abuelos y de los nietos que nos reclamarán un día por qué no fuimos hombres y mujeres para defender su derecho a la libertad.

Pocos, muy pocos, han podido mantenerse incólumes ante esa máxima del valor y el sacrificio que defendió sin mella ni excusa, máxima que explicó Hostos como nadie y que, como nadie, hasta hoy, ejemplificó don Pedro Albizu Campos. Por 25
años sus carceleros le ofrecieron salir a cambio de un arrepentimiento que jamás, como a Mandela, encontró apoyo para una sola sílaba en los labios, duros para ellos, puro beso para nosotros.


La Patria está de Luto. La Patria está de Fiesta. Lolita existió, invencible, hasta la vida que no termina nunca.




Marcos 
Reyes 
Dávila
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