jueves, 4 de mayo de 2017

Calibán: La deuda es suya: nuestras son las utopías





CALIBÁN
La deuda  
          es suya
nuestras son 
                    las utopías

D
e seguro que el éxito mayor del gobierno de Estados Unidos, de la Junta de Control que lo representa, y del gobierno colonial (PNP y PPD) que también lo representa, es obligarnos a hablar, sin que lo percatemos, su lenguaje. El lenguaje del imperio colonial, y con él, el lenguaje del mundo del capital.

Todos los medios de difusión le siguen a pie juntillas, a los poderes coloniales, la canción de la deuda. Y con los medios y con el lenguaje del gobierno colonial, del imperio colonial y del capital financiero, también toda la sociedad puertorriqueña le hace coro a la canción: “Puerto Rico vive una crisis”; “El gobierno no tiene dinero”; “Hay que pagar la deuda”.

Y no. No es solo cuestión –que lo es– de que la deuda es impagable, y que solo pretender lo imposible causará la ruina, durante décadas, del pueblo de Puerto Rico y una “catástrofe humanitaria” que muchos expertos saben que vendrá y que ya tiene un pie dentro: desempleo, reducción del gobierno, de los seguros de salud, de las pensiones, de los derechos laborales, de la privatización hasta de los suspiros, de la educación, de los bienes del pueblo de Puerto Rico.

Enredarse en el discurso del dominador es un laberinto sin salida para el pueblo de Puerto Rico porque es internarse en una manera de entender las cosas que no es, no debe ser, no puede ser, la nuestra como pueblo. El discurso de la deuda es falso, porque es el discurso del capital financiero y de sus intereses político-económicos. Es el discurso de la explotación y del explotador. Con ese discurso la libertad yace muerta en yermo estéril.  El discurso nuestro está en la orilla contraria.

El lenguaje del dominador, el de la deuda y de los bonistas buitres, nos pone a buscar soluciones que pensamos serán más justas para nuestros intereses. O nos pone a dilucidar sin cansancio en cómo acomodarnos mejor a la alegada escasez. Pero la verdad es que por más vuelta que se le dé al problema, este no tiene otra solución, para ellos, que la explotación inmisericorde de la riqueza inmensa que aquí producimos. Para colmo, a ellos no les interesa el beneficio del pueblo de Puerto Rico. Con premeditación, y con toda intención y alevosía, ellos nos entramparon para explotarnos con más profundidad, contando incluso, con la dócil venia nuestra.

Shakespeare escribió la historia –“La tempestad”– sobre este señor llamado “Próspero” –¡y “Promesa”!– que vino a colonizar una isla desconocida que habitaban Ariel y Calibán. Luego el Premio Nobel caribeño, Aimé Césaire, ubicó la historia en el Caribe, y Fernández Retamar, más tarde, convierte la historia en una de explotación colonial en las Antillas. La historia del colonizado.

La parte que nos interesa en esta historia según la interpreta Retamar, es la del oprimido y esclavizado que se ve en la necesidad de hablar la lengua del amo. Esa es la historia de todo pueblo colonizado. Y de eso, justamente, estamos hablando.

La lengua del amo, repetimos y repito, no es la nuestra. La verdadera lengua de los pueblos sometidos a la esclavitud colonial es una que, enraizada en nuestros propios intereses como pueblo distinto y aplastado, tome conciencia de sí, y dirija su esfuerzo a la emancipación de esa esclavitud y a todas las reivindicaciones que conforme al derecho natural le corresponden.

Basta de soñar. Rescatemos la utopía de la libertad y de la felicidad, que si no está arrinconada en la esquina del olvido o de lo inasible, está enterrada. Enterrada, pero nunca muerta. La libertad y la felicidad son siempre objeto de aspiración y de nostalgia. En términos sin sombra lo expresó Hostos: “ni hoy ni mañana ni nunca dejará nuestra patria de ser nuestra”.     


Marcos Reyes Dávila
¡Albizu seas!


martes, 2 de mayo de 2017

Los bonistas en Puerto Rico y la sangre de Lázaro



Los Bonistas en Puerto Rico
y la Sangre de LÁZARO



PUERTO RICO TIENE EL ROSTRO DE UN (O UNA) ESTUDIANTE

De acuerdo a los medios de prensa, y conforme a la crítica histérica del gobernador y del gobierno, la protesta del PRIMERO DE MAYO DE 2017 que reunió a varios cientos de miles de puertorriqueños de todos los partidos, múltiples organizaciones, algunas sindicales, algunas políticas, algunas de entidades sociales, algunas de iglesias... la organizaron y la caminaron los estudiantes de la Universidad de Puerto Rico.

Ya no es jíbaro, ni negro de la plena, ni obrero, ni mis universo, boxeador o tenista o cantante, quien nos representa.  A Puerto Rico lo representa hoy un estudiante. Es hermoso que el país vea en el estudiante universitario, aquel que representa la juventud y el estudio, y la cara del futuro, al auténtico representante de la nación puertorriqueña.

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LOS “ESTUDIANTES” NO SON UN GRUPÚSCULO SALVAJE


El gobierno de Puerto Rico no debería olvidar que el estudiantado universitario en Puerto Rico está compuesto por más de cien mil puertorriqueños, adultos en su mayoría, votantes, que desde hace un siglo se destacan en todo el mundo por su talento, sus investigaciones y sus creaciones. Pero además de esa excelencia académica, cada estudiante universitario, cada uno de esos cien mil, tiene padre y tiene madre, tiene abuelo y tiene abuela, hermano y hermana, tiene tío y tía, primo y prima, padrino y madrina, amigo y amiga. Cada uno de los cien mil estudiantes representa a un grupo grande de otros miembros de la comunidad puertorriqueña. Cada familia puertorriqueña que componen esos cerca de cuatro millones de puertorriqueños, tiene un hijo o una hija estudiante, un sobrino o una sobrina, un primo o una prima, un nieto o una nieta, un ahijado o una ahijada, un amigo o una amiga. No. Cuando hablamos de los estudiantes universitarios no hablamos de un grupúsculo salvaje.

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EL CADÁVER DEL PAÍS TIENE SANGRE DE LÁZARO

Ayer, primero de mayo de 2017, cuatro o cinco enormes columnas de puertorriqueños salieron de sendos puntos de encuentro para iniciar marchas hacia un gran encuentro a realizarse frente al edificio que alberga la llamada Junta de Control Fiscal, justo en el centro de la llamada “Milla de Oro”, es decir, la barriada central de los bancos. Los bancos son los instrumentos y representantes de los BONISTAS - BUITRES que saquean a todos los puertorriqueños.

Cuando hablamos del “cadáver del país” hacemos alusión a una calificación que desde el siglo diecinueve pervive debajo de nuestra piel y que se refiere a nuestra perenne condición colonial, nunca soberana. Ese “cadáver” ha dado muestras muchas veces señas de nacer y levantarse. Instigado por fuerzas nacionalistas y republicanas, principalmente, ha intentado tomar por la fuerza los derechos naturales de la soberanía de los pueblos que es columna fundamental de los derechos humanos, y cada vez ha sido sofocada a sangre y fuego.

Pero ayer, primero de mayo, instigado por las atrocidades que se arman contra el país para exprimirlo de todas sus riquezas y dignidades y derechos, muchas muchedumbres, que no una, marcharon por diversas avenidas de la ciudad capital –y de otros pueblos–, incluida la arteria principal de la red de carreteras que sin duda es el llamado “Expreso  Las Américas”, para protestar contra esa Junta colonial norteamericana y el  gobierno eunuco local que lo mayordomea. El país manifestó un pulso vivo, como el lázaro de un cuerpo que nunca ha estado verdaderamente vivo, menos libre. El pulso vivo pulseó contra las fuerzas represivas del gobierno, gruñó, como “el toro que muge” –aunque aun no “embiste”–, pero que ya sin duda “resiste” y contempla “levantarse”. Cito el famoso soneto de José de Diego.


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LOS BUITRES DEL NEOLIBERALISMO ASOMAN SU VERDADERO ROSTRO

Apenas media hora después de terminado el paro nacional, apenas presente aun el celaje disperso de su peso, retirada ya la policía, la fuerza de choque, los “swats” armados para batallas campales de guerras mundiales, los gases lacrimógenos y las balas de goma, un grupo de enmascarados llegó apertrechado de piedras para destruir vidrieras de bancos, pintar consignas en las paredes, y prender un fueguito. Para el gobernador, el paro nacional no fue sino eso: una instigación a la violencia. El Banco Popular DE LOS BONISTAS BUITRES presentó en un tribunal, solo una hora después, una demanda de 20 páginas contra alrededor de 47 organizaciones que organizaron o participaron del paro, culpables, a su juicio, de los “destrozos”, con el objetivo de criminalizar la protesta, al servicio del gobierno colonial y de la Junta de Control Fiscal. Un SHOW MEDIÁTICO. Existe la “guerra preventiva”, pero el Banco Popular inventó la “demanda preventiva”: radicada antes de los sucesos por los cuales demanda.

El gobernador Rosselló, hijo del otro gobernador que incurrió en los mayores préstamos –ilegales–  para buitres en la historia de Puerto Rico, acusó solo una hora después a los manifestantes como “criminales”, y señalando de manera directa a las entidades organizadoras y a una de las principales líderes de las oposición política, de instigar a la violencia y ser culpable de los “destrozos” de algunas vitrinas y cristales.  De esa manera el gobierno eludía hablar de la masiva protesta de cientos de miles de puertorriqueños de todos los partidos, de todas las clases sociales, de infinidad de organizaciones comunitarias, incluidas las iglesias y el mismo Arzobispo de San Juan. La prensa del país también optó por priorizar los vidrios rotos seguramente por agentes encubiertos para desvirtuar la protesta , como suele suceder, a la muy exitosa manifestación de repudio de un pueblo atacado en sus derechos laborales, sus pensiones para ancianos, sus seguros de salud, sus universidades, sus ingresos y sus bienes todos. En suma: violentado y empobrecido. ¿Cuando se hable del Paro, se hablara de cinco o diez, o de los cientos de miles que desfilaron?

Señor gobernador: Arreste por actos criminales a Monseñor Aponte, Arzobispo de San Juan.
 Banco Popular Buitre: Demande por daños criminales a Monseñor Aponte, Arzobispo de San Juan.

...

EL NEOLIBERALISMO Y EL GOBIERNO DEL PUEBLO

A los “Buitres del Neoliberalismo” lo representan hoy en Puerto Rico, no solo los bancos y los bonistas, no solo el gobierno colonial local, no solo la Junta de Control Fiscal norteamericana, sino el propio gobierno de Estados Unidos, es decir, los tres principales poderes de Estados Unidos y la élite financiera mundial.

En ese sentido la situación de Puerto Rico es infinitamente más terrible que la de Argentina y Brasil y Grecia, o las de tantos otros países acosados por deudas impagables y fraudulentas. Argentina y Grecia poseen, al menos sobre el papel, los poderes del estado para “bregar” con los poderes internacionales del capital financiero. Puerto Rico no goza de ninguno, ni de la ilusión de ninguno, ni siquiera de una sombra hecha humo de declararse en quiebra. Articulada de manera fraudulenta e ilegal como todas las deudas nacionales con los bonistas, articulada con el consorcio y la complicidad de los gobiernos de esos estados que actúan contra los intereses de sus propios pueblos para explotarles los recursos que le pertenecen y de los que no gozan, la deuda de Puerto Rico, que el gobierno no acepta auditar para comprobar si es ilegal o no lo es, en parte o total, como lo hace cualquier hijo de vecino con la cuenta de un restaurante, suma más de $70 mil millones de dólares.

Estados Unidos declaró y certificó claramente, antes de nombrar su Junta de Control Fiscal, que Puerto Rico no era sino un “territorio” sujeto a los poderes, plenos, del Congreso norteamericano. Así lo declaró y lo certificó la Oficina del Presidente; así lo declaró y lo certificó separadamente el Tribunal Supremo; así lo declaró y lo certificó separadamente el Congreso de Estados Unidos. Esas certificaciones son las que le otorgan –alegadamente, como los trucos de magia– la autoridad y el poder para constituir, ante las manos absolutamente atadas del pueblo de Puerto Rico, una J
unta de Control Fiscal, irónicamente llamada por ellos, “promesa”, para disponer de TODOS los bienes y recursos del país, TODOS, para el pago a los bonistas-buitres de la deuda buitre.

Lo más significativo del caso es que esa Junta de Control Fiscal tiene PODER ABSOLUTO sobre Puerto Rico. Ellos legislan, ellos ejecutan, ellos criminalizan y juzgan sobre el gobierno y sobre el país, sin temor a demandas ni apelaciones, y con absoluta impunidad (inmunidad previa).

Es decir: que el gobierno de los Estados Unidos ha creado en Puerto Rico un gobierno absolutista, con garra de dictadores absolutos, para exprimir y seguir exprimiendo una pequeña isla de menos de cuatro millones de habitantes, alegadamente norteamericanos, en medio del Mar Caribe.

Esa es la gran nación de la libertad y la democracia. Es decir la nación que presume tener el gobierno  “del pueblo, por el pueblo y para el pueblo”.   

¡Arriba los estudiantes !


Marcos Reyes Dávila
¡ Y Albizu seas!




      

domingo, 9 de abril de 2017

La ilusión de la paloma



La ilusión 
       de la paloma

    La ETA renuncia a su guerra de liberación nacional después de poco más de cinco décadas de lucha. En días recientes hemos visto la entrega de las armas de la “guerrilla” colombiana.


    Cualquiera puede constatar, sino lo recuerda, lo que históricamente han sido estas renuncias al combate sin victoria. Todas han sido inútiles y traicionadas por los poderes “oficiales”.
 

    Aborrezco la guerra. Aborrezco las fuerzas militares. Pero no puedo negar su necesidad y su urgencia.
 

    Hay guerras de conquista y guerras de liberación. Martí, entre muchos otros define con precisión su línea de corte. Bolívar, a pesar de dedicar casi toda su vida a la guerra, estuvo muy conciente de que nunca conquistó ni utilizó las armas contra americanos. Liberó.
 

    La paloma que ofrece la burguesía en el poder es SIEMPRE un fraude. La burguesía, como el escorpión de la fábula con la tortuga, siempre muerde, porque esa es su naturaleza. La burguesía se define por la incautación, violenta, de la riqueza de los pueblos. Eso es la burguesía. Esa es su naturaleza. No puede ser otra cosa.
 

    De modo, que la paloma que ofrece la burguesía es siempre una ilusión que engaña al ingenuo que desea la paz por la que lucha, paz que nunca se puede alcanzar mientras exista la burguesía. 

Marcos Reyes Dávila
¡Albizu seas!




 

miércoles, 22 de marzo de 2017

La UPR, ese miocardio




La UPR
ese miocardio

Cuando el gobernador Rosselló y la Junta de Control Fiscal –es decir, los bonistas buitres y el Congreso y la presidencia de Estados Unidos– la emprenden contra la Universidad de Puerto Rico, saben lo que hacen y lo que quieren. Ya sea simplemente cobrar las rentas de sus bonos usureros, ya sea anular uno de los baluartes de la resistencia nacional a la anexión, ya sea fracturar una de las columnas fundamentales del país, la magnitud del golpe que se pretende ejecutar resultaría en un ataque al miocardio de la nación.
    La Universidad de Puerto Rico significa para la nación puertorriqueña más, y acaso mucho más de lo que significa una universidad para casi todo otro país del mundo. Su magnitud respecto a las dimensiones del país; sus riquezas materiales, racionales y espirituales; su acervo activo como fragua creadora de nuestra conciencia y nuestro ser, convierten a la universidad en pieza indispensable –indispensable, repito– de nuestra vida como pueblo. (Alguien allá arriba lo sabe bien.)
    A pesar de sus grandes defectos que tienen su origen –óyelo Jay Fonseca– en la mordaza impuesta por una autonomía violada y fraudulenta que la ha convertido siempre en presa partidista, la Universidad de Puerto Rico ha formado y producido toda –o casi toda– la clase humana que ha levantado o mantenido viva la nación puertorriqueña. La Universidad se fundó bajo el dominio colonial inicial del gobierno de Estados Unidos en Puerto Rico. Hablamos del 1903, mucho antes de la Ley Jones y de la ciudadanía estadounidense. Las principales construcciones de su infraestructura que la caracteriza se construyeron antes de la legislación que creó el hoy desaparecido “Estado Libre Asociado”. Pero el partido de Muñoz, el PPD, tuvo al menos la visión de anticipar y luego comprobar la necesidad que tenía y tiene el país de la universidad.
    La Universidad de Puerto Rico ha sido el generador fundamental de los saberes de la nación, no un simple generador de títulos y adiestrador de empleados para la industria.
    La Universidad de Puerto Rico ha sido el refugio fundamental del espíritu nacional. 
    De la Universidad de Puerto Rico dependen, hoy y directamente, más de 100,000 puertorriqueños que impactan –hoy y directamente– una cantidad muchísima mayor de puertorriqueños.
    La Universidad de Puerto Rico genera directa e indirectamente gran parte de la riqueza que aun le queda a un país mordido por todas partes.
    La Universidad de Puerto Rico le permite al país recibir grandes cantidades de fondos del gobierno colonial a través de las becas y muchos otros desembolsos, pero la UPR también recibe enormes aportaciones millonarias para realizar sus numerosas investigaciones en todas las áreas del saber.
    Que no hable Jay Fonseca de gastos alegres y superfluos en la universidad. Que es hablar de esas manchas del sol que generan precisamente los que violan todos los días la autonomía de sus procesos. Con la Universidad se produce algo análogo al pitcher y catcher que ocurre con la deuda fiscal del gobierno y de los bonistas. Ellos roban los fondos del presupuesto del país, ellos producen la deuda y ellos cobran la renta del dinero. Es decir, yo te quito –robo–  y luego te cobro –robo– lo que te quité –robé.
    El dinero que se pide recortar al presupuesto de la UPR es de más de la mitad de las aportaciones gubernamentales que recibe. No se trata simplemente de que la UPR deje de ser tras los recortes la universidad que conocíamos. Se trata de que la universidad perderá sus acreditaciones, y con estas las aportaciones del gobierno federal para estudiantes y para investigaciones. Creer que los grandes recintos de Río Piedras, Ciencias Médicas y el RUM no se afectarán con la desaparición de los otros ocho recintos supone una soberbia incapacidad para preveer consecuencias.
     El recorte al presupuesto de la universidad es un ataque a la yugular de ella, un ataque al miocardio.
    La defensa de la UPR se impone. Se crea optimistamente en la posibilidad de victoria o no se crea pesimistamente en ella. El ser humano tiene la obligación y el deber de luchar por el bien del país, de su comunidad, de su gente y de su pueblo, más que por el bien propio. Sin embargo, no se lucha mejor por el bien propio que cuando se lucha por propia la comunidad, por el pueblo propio.  Es esa lucha la que nos hace libres y crea una patria bajo nuestros pies. “¡Levántate! ¡Revuélvete! ¡Resiste!”, nos aleccionó, José de Diego. Si se hubiera quedado en su casa durmiendo la siesta no hubiera existido, sería nada.  


Marcos Reyes Dávila
¡Albizu seas!



sábado, 25 de febrero de 2017

Ojo de cenote


 
Ojo de cenote 

        A doña Meche, in memorian.

El ojo del cenote

A ras de su faz
sus ojos resplandecen todo el día.
Su transparencia
en cambio es aparente.
El ojo del cenote es un abismo ciego
que simula la muerte.
Oscuro como todo lo profundo,
abodega los secretos
del tiempo infinito.
Por sus ojos
transitan multitudes calladas,
casi penitentes.
Algunas quizás tiernas y expectantes,
pero muchas van hambrientas de ira,
de rencor y de sangre.




El lago de soslayo

Los edificios del centro de México
se aferran a la tierra.
Hunden en ella sus raíces
como buscando el agua,
ese fantasma del lago
que oímos pasar.
Caban su trinchera
en ese pasado sin olvido
que es el agua de antaño.
De ese pasado ausente
que mira desde entonces de soslayo.
El palacio se yergue
en el oculto zócalo de Teonochtitlán.
Y allá lejos acaso se desliza todavía,
como serpiente emplumada,
la guerrilla de Oxaca,
o siembra la comuna libre
en la indiada de Chiapas.




México pasa primero

Aunque cante corrida una ranchera
México tiene corazón de cenote.
Se escurre oculto entre las hojas duras
del viaducto y las calzadas
y sorprende de pronto
cuando yergue sus ciudades de piedra.
Todo en apariencia está asusente en ella.
Pero hablan y se regodean
juntos en el viento
el abrazo y la puñalada,
la puñalada en el abrazo
y el abrazo en la puñalada.
Entre la limosna y la mordida
se cuecen en el caldo del cenote
lo mismo sapos que gorriones.
En ella todo está
como la columna de un susurro
como la estela de un grito
como el friso de un jaguar que habla.
El mexicano es tantas veces
un tamal abrigado
hecho camote.
Mas donde quiera que se mire
México pasa y pasará primero.





El ejido entre mis barbas

Viví sobre la pirámide del sol.
En el ancho valle
que derrotó mi mirada impertinente.
Creí que la plaza de las tres culturas
yacía en la calzada de Teotihuacan,
que el Popo velaba el sueño de Itztaccihualt
y que el ángel bendecía la reforma.
Que acaso vería cantar a Sor Juana
en el convento de San Jerónimo
su oda al dios del maíz,
más allá de Tlalpan.
Y que el caballito en la glorieta
tenía alma.
Entre la Viga e Insurgentes
crecí mis barbas.
Es cierto que en mi ciudad
tuve una hija,
y que inflamó mi alma
el espacio libre de la unam,
pero también es cierto
que en la avenida de Plutarco
la muerte me sopló a la cara
e imprimió mis pies
sobre la tierra.

Mucho después viví rodante
en la larga raíz de sus mercados.
La mirada del cenote aun me persigue.
El mismo cenote que se alegra
en el lago de Patzcuaro

pero se recoge endurecido
en el desierto de Sonora.
Allá se levanta aun Villa,
Juárez benemérito,
Zapata en la plaza
y Marcos huidizo
entre los pueblos mayas.
En su arena
su selva
su oníx
y su piedra volcánica
está mi raíz de plata.
Allí levanté mi ejido
con techo de tejas y de flores.
Allí, repito, creció el escuincle,
y el nombre de un hombre.





Despierto en los ojos de Meche


En México todo anda
a la vera de las cruces.
En la catedral y en cada vela
México es devoto de la Guadalupe.
Yo, en cambio, de aquella Meche
calientita y artesana,
apegadita al sol remiso
que siempre vuelve.

América despertó su sangre nueva
con los ojos mexicanos
y con sus flores de piedra,
a la vez duras y tiernas
que hallan siempre su jalisco.
Yo desperté
en medio de los murales de Diego
y por los ojos cenotes de Meche.
Y sigo despierto.



Comemos con los judas muertos

México se burla de la muerte.
La indiada transparente e invisible
que camina descalza
por la tierra del ejido
a veces es solo un hueso huérfano,
o un 43 perdido.
A veces es el carnaval
de calaveras y difuntos
de un sol negro.
A veces es el lago de soslayo
ahogado en sangre.
A veces es un rencor
que nos sorprende
en medio de una noche fugitiva.
A veces es el salto al vacío
del que se desprende y emigra.
Con amor hasta en el odio
México persiste
en el auxilio del shamán,
y en bailar en la calle
con sus cementerios.
Arma con pólvora,
con chile pulque y pozole
sus fetiches de año viejo.
Esas máscaras de piñata
hechas para ajusticiar
a palos o con fuego
a los traidores y a los judas de siempre.
A los muertos con pólvora.
A los muertos con fuego.
Con el relámpago lázaro
de su sangre mexica.
En México comemos
con los judas muertos
y los escarabajos.
Y aunque no llevamos nunca
gafas oscuras de sol
llevamos con alegría
un pasamontañas negro...





El profundo rostro del cenote

Cuando conocí a Meche
tenía quizás los años que hoy tengo.
Yo era aun

un joven imberbe.
No tuvimos prefacios ni preámbulos.
No hubo amanecer ni hubo poniente.
Desde el principio me ofreció
un tantito de esto
y un tantito de aquello,
un lugar calientito,
un caballo de ónix para mamá,
un paseo por el fantasma del lago
que se escucha
como un tren de agua subterráneo
en Chapultepec.
50 años después
Meche no puede ya ir al mercado
ni merece una elegía.
Por encima del rencor,
de la sangre y de la ira
Meche me ofrece aun un lirio de amor
sobre el rostro profundo 

de ese calendario azteca sin despedidas
que poco por poco emerge del cenote.
Y todavía me sonríe.




Marcos

Reyes Dávila
¡Albizu seas!






Un Festival para Klemente




Un Festival para 
Klemente
El Festival Internacional de Poesía en Puerto Rico (FIPPR) dedica su novena edición, este año,
al poeta lareño Klemente Soto Vélez, baluarte fundamental de la poesía puertorriqueña del siglo XX, es decir, la nuestra.
    El FIPPR se fundó con la misión de promover en el país una cultura literaria dirigida a las comunidades del país entero. Entre los objetivos secundarios y las estrategias para desarrollarlos gozó de prioridad estimular la presencia de representantes de los países hispánicos hermanos, desde Argentina a México, incluyendo en esa presencia a España. Y para no desmerecer el factor internacional, el FIPPR ha invitado repetidamente a algún autor de otros países y lenguas, desde el Kurdistán hasta Japón. Este año acudirá un poeta portugués.
    Los poetas invitados no llegan por vocación propia, sino por invitación personal del FIPPR. Se pretende siempre elegir poetas premiados en sus países, reconocidos internacionalmente. Algunos son jóvenes, otros maduros. La mayor parte de ellos poseen una obra amplia, son profesores o catedráticos –algunos eméritos– e incluso miembros de la academia de la lengua de sus países. Algunos trabajan con revistas o periodismo, o talleres de creación literaria. Ellos traen la cultura y poesía de sus países: los conocemos y nos conocen. Ellos llevan a sus países su experiencia profunda de realidad cultural y social puertorriqueña, pues el FIPPR los lleva por todas partes del país, desde Mayagüez a Humacao, y a un público muy diverso, desde niños escolares hasta las égidas, universidades y plazas públicas. El concurso de poetas invitados comparte toda la semana su diálogo creador con los poetas nacionales puertorriqueños. Nuestras actividades son, todas, totalmente gratuitas.
    Año tras año, cada edición del FIPPR se le dedica a algún poeta puertorriqueño importante. Entre los titulares han pasado poetas como Luis Palés Matos, Francisco Matos Paoli, Clara Lair, Julia de Burgos y el grupo de poetas de Guajana. El año pasado se eligió a Rubén Darío. El centenario de su muerte nos llevó a comprender que Puerto Rico y la poesía es un enmarañado de voces y presencias, y que el FIPPR, que auspicia este encuentro internacional con los poetas de Nuestra América y España, no puede desentenderse de voces que han refundado la poesía moderna de todos los países de habla hispana como lo fue Rubén Darío y el modernismo. El FIPPR auspicia además un certamen internacional de poesía que lleva el nombre de Vicente Rodríguez Nietzsche. Este año la dedicatoria regresa a las letras patrias con un festival dedicado a Klemente Soto Vélez.
    Klemente fue uno de los capitanes del grupo atalayista. El grupo atalayista acuñó una modalidad original en el abanico de tendencias de la vanguardia de principios de siglo. Pero Klemente, y con él su poesía, abrió su cursó dentro de la lucha revolucionaria del nacionalismo albizuista. De modo que, adscrito con abnegación a la causa de la libertad patria sufrió prisiones que solo consiguieron reforzar su abnegación y afilar su vocación por la libertad creadora. Vivió gran parte de su vida en las entrñas del monstruo neoyorkino, y allí continuó su reclutamiento de voluntarios para su ejército de patriotas.
    Klemente nació en Lares en el 1905 y murió en el 1993. Parte de su poesía ha sido musicalizada y difundida por voces como la de Roy Brown.
    El FIPPR depende para su realización de donativos generalmente menudos. Vendemos incluso camisetas (“Yo leo poesía”, o “#abesossepuede / aversostambién”). Vendemos cuadernos individuales con poesía de cada uno de los poetas invitados. Algunos aportaciones nos llegan en especie, o simplemente, almuerzos. De vez en vez, recibimos algún donativo empresarial o municipal.   
    El Festival de este año, novena edición, se celebrará del lunes 27 de marzo al primero de abril. La apertura, como de costumbre, se realizará el lunes 27 en la noche en el teatro de la Universidad InterAmericana de Puerto Rico, Recinto Metropolitano. Está el país, quiero decir que todos nosotros, fraternalmente invitados.

"A la hora del relámpago
muchas son
las flores que cuando azota
el huracán,
no dejan libar
a la abeja perseguida,
pero yo guardo
con la mía la espada tuya,
y esto lo puedes escribir
con tu K de Clemente."




Marcos 
Reyes Dávila
¡Albizu seas!
* Publicado en : http://www.80grados.net/un-festival-para-klemente/


martes, 31 de enero de 2017

Trump: todos los colores negros





Trump: 
todos los colores negros


 

El gobierno de Donald Trump muestra el extremismo –fundamentalismo– que anunciaban los presagios oscuros de su campaña. El gobierno de Trump se levanta con todos los colores negros de sus heraldos negros.

    - El extremismo racial blanco.
    - El rechazo de la comunidad hispano-mexicana.
    - El rechazo de la comunidad musulmana.
    - El extremismo empresarial y financiero que acota los derechos laborales.
    - El extremismo empresarial y financiero que amputa los servicios salud a los desamparados.
    - El extremismo empresarial y financiero que cierra su frontera a las relaciones ecónomicas internacionales.
    - El extremismo empresarial y financiero contra los medios de comunicación, publicos y de noticias, que siempre proyectaron una política de derecha... insuficiente.
    - El extremismo empresarial y financiero que se dirige primero a promover el miedo y el odio, y directamente hacia las masas desnutridas.
    - El extremismo empresarial y financiero irreflexivo, impetuoso, soberbio, violento, de cachetada.
    - El desdén y la abulia hacia los desamparados y la gente común.
    - La construcción de un búnker cerrado de lugartenientes al margen de las instituciones del estado, incluidas las de seguridad.
    - El desdén por la ley, la constitución, la diplomacia, interna y externa.
    - La militarización y el rearme.
    - El desmantelamiento de todo programa no rentable o enriquecedor para los empresarios y financieros.
    - El desdén a la protección del medio ambiente y la crisis climática porque no es rentable ni enriquece a empresarios y financieros.

    - Y LA DEFENSA DE LA TORTURA !!

    La lista de propuestas del trumpazo es mucho más extensa. Todas recrean, en versiones modernas y adaptadas, las ideas y las actitudes del régimen nazi. La destitución, inmediata, de la Fiscal General de EUA, por considerar inconstitucional el decreto migratorio de Trump, es prueba irrefutable de la actitud soberbia y totalitaria de un alegado “presidente” y de un gobierno que debía ser republicano, es decir, de todos y para el bien de todos.

    Llamar “nazi” a Trump es un anacronismo, pero no es desacertado. “Nazi” quiere decir en el lenguaje común “fascismo”. El régimen violento e intolerante del capitalismo extremo que se dirigió al exterminio físico de la clase trabajadora, de los disidentes, y de los judíos y no blancos. (En esta versión, los musulmanes, y los no blancos: latino-mexicanos y de tez oscura.)

    Las medidas que toma su régimen serán más difíciles de combatir y de revertir porque no son un producto de la reflexión que tenga intención de persuadir y convencer,  sino una expresión de prejuicios sembrados en la entraña y desde luego, con intención impositiva e inflexible. Las medidas tomadas de manera colectiva con consulta y consenso pueden ser revertidas. Pero no lo que es producto de la soberbia irracional de un sectarismo excluyente.

    Para Trump ni siquiera las peligrosísimas instituciones de seguridad del país, ni el comando de sus fuerzas armadas son suficientes. Una nueva SS se construye al margen, y muy a la derecha, de la constitución marchita y de las instituciones imperiales del estado estadounidense.

    Callarse, doblegarse y enmudecer solo conduce a los campos de exterminio.

    Entonces, ¿qué es lo que hay que hacer?      




Marcos
Reyes Dávila
¡Albizu seas!







jueves, 26 de enero de 2017

Lo ocurrido que OCURRE con la Tortura de TRUMP



LO OCURRIDO 

QUE OCURRE 
CON LA TORTURA DE TRUMP
 

Cuando el nuevo presidente de EUA, Donald Trump, aboga por regresar a la práctica de la tortura en EUA MIENTE. La TORTURA NO TIENE QUE “REGRESAR” a  EUA. Hace mucho es práctica y política común y diaria del estado fundado bajo la alegada premisa de que “todos los hombres son creados iguales”.
    Para los padres de la nación, el concepto NO incluía ni a mujeres, ni a neg
ros, ni a indios, ni a blancos pobres. La VIOLENCIA fue la prédica más constante para la conquista del oeste masacrando a paso veloz miles de pueblos indios. Otro tanto ocurrió con la conquista hacia el sur hasta el Río Bravo. La política expansionista que devoró pueblos enteros se practicó por toda Centroamérica y el Caribe. (¡Ay, Puerto Rico!) Luego vinieron los rutinarios golpes de estado, los dictadores, la desestabilización de países resistentes al dominio. Luego la expansión fuera de los continentes de América. Con ello la destrucción sistemática de países desde Viet Nam hasta Libia y Sudáfrica. ¿Podrá arguirse que en la práctica de toda esa violencia ha estado ausente la tortura?
    El inmenso sistema carcelario de EUA, sus calabazos solitarios y sus ejecuciones no contiene toda la práctica de un ejercicio de omnipotencia y desprecio por la dignidad humana. La historia del ahogo simulado, la picana y los golpes no se limita a eso. EUA instituyó la práctica al descampado y también en la vida secreta de las bases militares situadas alrededor del mundo. El mundo conoce bien lo ocurrido que ocurre en  la base de Guantánamo. Pero EUA construyó escuelas de tortura no solo para sus soldados sino también para los soldados golpistas de todas las Américas y de todo el mundo. Han sido, a lo largo del siglo, maestros de la tortura.
    Trump llegó al poder anunciando a todos que podía barrer el piso con cualquiera y hacer que votara por él. Tuvo razón: votaron por él negros, latinos, mujeres, los necesitados del sistema de salud, de hogar propio, de empleo, de toda clase de servicio público. Los inmigrantes mexicanos. ¡Los puertorriqueños!
    Desarticulada la reforma de salud y los programas hipotecarios; marginados los latinos y su español; desvirtuada la prensa; encastillado el país con murallas y armas; desandado el poco camino del país ante la amenaza del cambio climático; amenazado el planeta de norte a sur y de este a oeste, el nuevo presidente del planeta más armado y expandido de la historia de la humanidad anuncia el regreso a la práctica de la tortura. Y no escondida, simulada ni ocasional, como los accidentes: anuncia y practicará la tortura a todo color en los titulares del planeta.
    Si alguien temía por las medidas que pudiera tomar lo que se pensaba era solo un bocón soberbio y un payaso irreflexivo e ignorante, se quedó muy corto. Detrás de la práctica de la tortura vociferada está el anuncio de que NO TODOS LOS SERES HUMANOS SON CREADOS IGUALES. Está la figura descubierta de un gran SOCIÓPATA que tiene en sus manos el más grande ejército de todos los tiempos, con el más grande arsenal de bombas atómicas.
    Si alguien piensa que la amenaza del uso de todo este poder imperial y tiránico –forma aun más culminante del capitalismo–  se dirigirá solo a los demás países del planeta... se equivoca.
    La principal víctima será la propia población de EUA.
    El Fascismo –Hitler para quien no entienda–, se ha crecido en este hijo como el Hulk más temible. El Gran Sociópata ha tomado las riendas del más grande y poderoso imperio de la historia.
    Sí: el mundo enfrenta su armagedón, o se rebela.  
  




Marcos
Reyes Dávila
¡Albizu seas!


jueves, 12 de enero de 2017

Hostos: Para vivir el espíritu de enero


La sombra que transcurre de enero a enero

HOSTOS: 

Para vivir en el espíritu de enero
(Discurso pronunciado en la Plaza Hostos de la Universidad de Puerto Rico en Humacao, el once enero de 2017.)


    Queridos amigos...
    La invitación que me hace el rector, José Encarnación González, para estar aquí con ustedes y hablarles de Hostos, amén de un honor, es una de esas ofertas que no se pueden renunciar. No es solo que me hayan seducido las bellas palabras de su invitación. Es que es una invitación que, francamente, la siento como en bandeja de plata. Porque Hostos es uno de esos amigos a los que no podemos renunciar. No podemos renunciarlo porque le hace bien a nuestro espíritu, lo mismo a principios de cada año que a lo largo de todo su peregrinar.
    De enero a enero transcurre su sombra entre nosotros, aunque no se advierta. Yo le llamé el año pasado el espíritu de enero, no solo porque siempre es del año que comienza, sino porque además toda vida propende a renovarse soñando primavera. Soñamos primaveras porque nos urge esa necesidad de resistir los embates del cada día. Embates que persisten lo mismo para cada quien, que para nuestro país y aun para el mundo entero. Y ante los embates que cunden desde Siria a Puerto Rico queda siempre el amparo de recordar la brecha de José de Diego: ese toro que si no muge, embiste. Hostos es, pues, urgencia de renovación.
    Yo no he venido aquí a decirles que Hostos nació en Mayagüez en el 1839, y que fue un maestro notable que escribió “La peregrinación de Bayoán” y la “Moral social”. No, no celebramos a un hombre extraordinario que nació hace 178 años y murió hace 114... No: Hostos no ha muerto todavía.


Hostos en la UPRH

    El busto de Hostos que nos acompaña hoy, inaugurado el pasado año, es solo
un paso más a los muchos que le precedieron en las últimas cuatro décadas.
    Yo llegué al entonces Colegio Universitario de Humacao en el 1984. Pocos años después, se creaba e iniciaba sus trabajos el Comité del Sesquicentenario de Hostos que organizaría el congreso cumbre del sesquicentenario en el 1989.
    En este recinto un grupo de profesores y no docentes se sumó de inmediato a la tarea. Recuerdo las actividades celebradas en el recinto y fuera del recinto, alguna por radio, en los que estábamos participando ya, entre otros, compañeros como Carlos Rojas y Antonio Mansilla. Estaban Roberto Mori y seguramente Carlos López que estudiaba al Hostos geógrafo. Más tarde formamos parte del grupo de conferenciantes que llevó a muchísimas comunidades del país de toda índole conferencias muy diversas sobre Hostos.
    La revista EXÉGESIS, fundada en el 86, publicó su primer número monográfico con ese motivo, número al que se me nombró editor designado.
    Una vez creado el Instituto de Estudios Hostosianos nos asignaron, a Carlos Rojas y a mi persona, los estudios preliminares de algunos de los volúmenes de las nuevas obras completas de Hostos. Se constituyó también un comité que recomendaría al presidente de la universidad el nombramiento para ocupar por un año la Catédra de Honor Eugenio María de Hostos. Me recomendaron para ser miembro del comité, y tuve la fortuna de poder promover y recomendar la candidatura de nuestro compañero Carlos Rojas. Digo que tuve la fortuna porque con su “apreciación filosófica” de Hostos y su estudio sobre la filosofía modserna en El Caribe hispano, Carlos se integró de manera permanente al grupo de estudiosos de Hostos y ha producido al respecto una gran cantidad de trabajos sobre el tema. Además, Carlos ha ocupado, y creo que aun ocupa, una cátedra sobre Hostos en la facultad de educación.
    Roberto Mori sería nombrado más tarde también catedrático de honor. Mori también logró completar un libro sobre Hostos.
    Rosalina Perales, por varios años profesora en este recinto, ocupó también la cátedra. Por mi parte, fui nombrado director en propiedad del Instituto Hostos tras la renuncia del benemérito fundador, Julio César López. En ese tiempo enmendé el plan de las obras completas para incluir un tomo dedicado a los trabajos relacionados con la confederación de las Antillas, tema y propósito que fueron el núcleo y la razón de vivir de Hostos. “Hablaros de las Antillas es hablaros de mí mismo”, dijo una vez. También Carlos fue un breve tiempo director del instituto.
    Uno de los momentos cumbres sobre el devoto trajinar en torno a Hostos en este recinto,    Fue la celebración del simposio internacional organizado por EXÉGESIS en el 2003 con motivo del centenario de su muerte. Nuestro recinto fue el centro en Puerto Rico de la conmemoración de ese centenario. Las magistrales actas del mismo fueron publicadas en un número triple de EXÉGESIS en el 2003. Poco después le seguiría mi libro sobre Hostos, que publicamos como un experimento editorial de Exégesis que se descontinuó.
    El tema de Hostos ha constituido el grupo temático más numeroso de EXÉGESIS.
Ya lo era para el 2013, cuando como parte de nuestras muchas aportaciones al centenario publicamos un disco compacto con más de 30 trabajos incluidos hasta entonces en la revista. Obviamente, el cedé no incluía las cerca de 40 ponencias dictadas aquí en el simposio, y mucho menos, las numerosas publicadas después. Tengo la certidumbre de que EXÉGESIS es la revista puertorriqueña que ha publicado más trabajos sobre Hostos en las últimas 3 ó 4 décadas.
Y que la UPRH se ha ganado el título de universidad hostosiana.


Hostos y la crisis de Puerto Rico
    Mas quisiera comienzar otra vez estas palabras de hoy con un tono que no es de tersa ternura ni agradable sueño. Quisiera comenzar estas palabras hablando de resistencia porque quiero ubicar a Hostos en nuestro hoy. Porque solo con voluntad de resistencia podemos aspirar –hoy– a ser libres y a merecer el descanso y el sueño.
    Y es que no hemos venido aquí a admirar a una pieza de museo inerte. Nosotros esperamos ver en Hostos el acicate que es, tal como aquel viajero del que contó Martí, que cuando llegó ante la estatua de Bolívar en Caracas, sintió que Bolívar se movía para abrazarlo.
Hostos es una exhortación, imperativa, porque enseñó su vida entera,  y con su propia vida,
que nunca, nunca, debemos dejarnos vencer.
    Hoy quiero invocar, como nuevo, el espíritu de enero que es Hostos porque este país vive desde hace demasiado tiempo penurias que impulsan al exilio. Porque este país nuestro observa, más impasible que ardiente, cómo sufrimos un despojo creciente.
    No debemos olvidar que Hostos nace cuando aun no había pasado una sola década de la muerte del Libertador Simón Bolívar. Nació bajo su estrella. La independencia de los países hermanos de Nuestra América, si bien no formalmente, estaba aun enredada -transida- en un penoso proceso. Hostos, lo mismo que su padre y que todos los próceres decimonónicos de nuestra historia, desde los anónimos de las décadas del treinta y del cuarenta, y pasando por Manuel Alonso y Tapia, hasta Betances o Manuel Zeno Gandía, sufrieron y rechazaron las afrentas del coloniaje español. Y si han merecido nuestro recuerdo es porque se esforzaron por superarlas y por enfrentar los retos de la libertad.
    No hubo un día en la vida completa de Hostos, desde su infancia hasta su muerte acontecida en el 1903, que Hostos no denunciara y luchara - a través de diversas tácticas y estrategias -  no solo contra el coloniaje español -sino contra el coloniaje norteamericano.
Contra el coloniaje español luchó junto a patricios del liberalismo español en pos de una república liberal federal que aliviara el despotismo en las tres Antillas –no en dos, como suele decirse–,
y luego luchó con las armas en la mano. Fue más tarde que recurrió a la educación para formar seres humanos libres, seres humanos nuevos, que pudieran ser “auxiliares” de su deber. Porque todo hombre y mujer libre es --inexorablemente-- soldado de la libertad de nuestros pueblos.
    Para formar mujeres y hombres libres Hostos formuló e integró una pedagogía propia y novedosa. Los pensadores de la Ilustración formularon sus principios; atravesó como un relámpago el ideario del propio Simón Bolívar que clamó por ciudadanos nuevos para una república nueva. De muchos arroyos llegó a Hostos --como un incentivo irresistible– la fértil bonanza de esas aguas milagrosas que tuvieron que enfrentar batallones de  fundamentalistas e inquisitores. Mas Hostos resistió en la brecha sus ataques --toda su vida–  y no cejó en practicar  y en madurar su idea.
    Cuando Martí reinica en el 1895 la guerra en pos de la independencia de Cuba (guerra que llevaba en su seno la intención de fomentar y auxiliar la independencia de Puerto Rico), no solo pretendía liberar a nuestras islas del colonialismo español y su despojo perenne, sino prevenir la intervención colonial de Estados Unidos. A los apologistas de Estados Unidos puede parecerle falsa esta aseveración, pero la historia documenta ese continuo afán y apetito de la nueva república del norte, con infinidad de evidencias --que no eran secretas ni calladas. Desde el propio Washington, y Jefferson, se expresó el deseo de extenderse por las Antillas del mismo modo que se extendieron hasta el Océano Pacífico engullendo a su paso muchísimos pueblos dueños de esas tierras. Para eso intervinieron en la guerra que lideraba Bolívar y le frenaron su intención de extender la libertad a las Antillas.
    Hostos, como Betances, compartían desde hace décadas ese temor profético. De modo que una vez reinicia el Partido Revolucionario Cubano la guerra de liberación, el Hostos educador –ese mismo– se convierte en insobornable propagandista de la causa cubana. Llegada la Guerra Hispano-antillano-norteamericana de 1898 Hostos se trasladó acompañado de una extensa familia al teatro de guerra. Imposibilitado de enfrentar por las armas las fuerzas de ocupación, formula la nueva estrategia de recurrir a las doctrinas jurídicas. Las propias doctrinas políticas estampadas en la propia Constitución de los Estados Unidos que le prohibían poseer colonias porque las colonias son incompatibles con la doctrina de la democracia repúblicana, esto es, el gobierno del pueblo y para el pueblo.
    Pero Estados Unidos no tuvo reparo en traicionar la constitución que una vez asombró a un mundo dominado por la aristocracia monárquica. Estados Unidos no tuvo reparo en violar los principios de su propia constitución al legalizar el coloniaje de Puerto Rico con la ley Foraker de 1900. Allí quedó estampada permanente la definición de nuestro status político de esta manera:
“Puerto Rico pertenece, pero no es parte de, Estados Unidos”. Ese es el status presente de Puerto Rico en el 2017. Ese es el status que permite al Congreso aprobar la Ley Promesa, esa que creó la Junta de Control Fiscal. Esa ley formulada para pagar a los bonistas el robo previo de nuestras riquezas, de modo que obliga a las víctimas del pillaje a pagar por su propio pillaje.Hostos tronó contra esa ley como hoy debemos tronar todos contra la la ley Promesa.
    La Universidad de Puerto Rico, así como todas las corporaciones del estado, y lo que va más allá, esto es, la riqueza y el bienestar de cada persona residente en Puerto Rico, pagará con su bolsillo esa deuda ilegal. Y ante ello qué hacer... Para eso, precisamente, transcurre como sombra el espíritu de enero.                  
    Un ex gobernador de Puerto Rico, y profeta de la estadidad –Luis A. Ferré– llevaba bajo su brazo la “Moral social” de Hostos. A mí me consta. Otro ex gobernador de Puerto Rico
enfrentó una vez la prédica de los independientes a “sudar la patria”, con la lucha, tergiverzando la idea, al sugerir que se “suda la patria” con el trabajo. El equívoco parecería estar apoyado por aquellos versos expresados por Juan Antonio Corretjer en su deslumbrante poema “Oubao Moin”,
luego musicalizado por Roy Brown, en los que se dice que el pueblo creó trabajando la patria puertorriqueña, y proyectando el concepto mucho más lejos, propone que la misma libertad de Puerto Rico será producto inevitable de nuestro trabajo. Mas la idea del candidato a gobernador era fraude inocuo porque su contenido es individualista, es decir, por concebir que se suda la patria trabajando para el ganar el pan de la familia propia. La idea del candidato es un placebo.
El concepto de los independientes es, por lo contrario, social, se refiere a la patria como pueblo.
Apreciemos la idea como la ve Hostos.
    La novelista dominicana Julia Álvarez publicó una muy interesante novela
titulada “En nombre Salomé”. Se refiere a Salomé Ureña de Henríquez, poeta y patriota, que Eugenio María de Hostos escogió para dirigir su proyecto de educación para las mujeres de la isla.
    En la novela, protagonizada por la hija de Salomé, Camila, ésta evoca la vida de su madre.
Al final de la novela, Camila pone en boca de su madre, Salomé, la idea, tomada de Hostos, de que es la lucha constante por crear un país libre lo que hace del suelo que pisamos una patria. 
    La idea supone que la libertad no es algo que se otorga sino que se practica y se vive.
En su célebre “Tratado de moral” Hostos había destacado que el derecho, solo es derecho, si se practica. Y la libertad es para Hostos el derecho más grande, más importante, de todos los derechos. “La Libertad –escrita con mayúscula– es –para Hostos– un modo absolutamente indispensable de vivir”.
    Si alguien se siente desilusionado porque he hablado esta mañana muy poco del Hostos de museo y biblioteca, lo lamento, porque ese no ha comprendido la trascendencia de Hostos. 
    Hostos fue un hombre absorbido por enormes pasiones. Por esas pasiones que nos impulsan a dar la vida. Pronto a la arenga, conflictivo y fajador. Hostos trasciende porque es fuerza tan viva que a más de cien años de su muerte nos enseña aun como vivir, como ser libres,
y como enfrentar los retos de nuestra actualidad, y con ello, el de la Junta de Control Fiscal
que también amenaza a la Universidad de Puerto Rico. Más trascendencia que esa es imposible.     No, Hostos no ha muerto todavía. ¿Acaso No sentimos que como aquel Bolívar de Martí,
Hostos nos abraza ahora?  Vivamos todos, pues, el espíritu de enero.   



Marcos Reyes Dávila
¡Albizu seas!

lunes, 19 de diciembre de 2016

Bolívar, Waldo VFrank y el Nacimiento de América



.
BOVAR, 


Waldo Frank y el Nacimiento de América
 

Waldo Frank (1889-1967) fue un norteamericano amante del mundo hispano. Narrador, ensayista dramaturgo e historiador, dio a luz lo que a primera vista, y a rasgos generales, es solo una biografía de Simón Bolívar. Su título, “Nacimiento de un mundo”, sugiere sin embargo de inmediato que su propósito desborda la mera biografía del Libertador.
    El libro que hemos leído fue editado por Aguilar en el 1959, versión en español de Amando Lázaro Ros. El subtítulo también da seña de su verdadera intención: “Bolívar dentro del marco de sus propios pueblos”.
    Se trata de un libro extenso de cerca de 560 páginas. De estas, diez corresponden a una abundante bibliografía, y 18 a un índice alfabético de nombres, temas y lugares. Incluye también veinte ilustraciones y diez mapas del escenario de campañas y batallas.
    “Nacimiento de un mundo” es una amplia biografía de Bolívar escrita con un atractivo lenguaje, ágil y poético por ratos. Incluye extraordinarias descripciones del escenario natural en el que se desenvolvió la vida del Libertador, así como profundas semblanzas de algunos de los protagonistas de la historia. Mas la narración fluida y feliz de los hechos no se reduce a las peripecias extraordinarias: el libro explora, desde el inicio, como va creando Bolívar un mundo nuevo, con conciencia de estar haciéndolo. No se trataba solo vencer militarmente la tiranía española y su orden monárquico en las américas, sino de ir estableciendo en cada espacio las nuevas estructuras políticas de un sistema republicano. Su afán republicano lo concibe como una gesta de liberación que deseo llevar no solo a los confines todos del continente, incluidos naturalmente Cuba y Puerto Rico, sino incluso a la propia España. Pero Bolívar se percató muy pronto, tras las primeras victorias y reveses, que el éxito de la liberación de su América dependía de ir despertando en nuestros pueblos la noción, la conciencia, de ser un mundo diferente al español: el nuevo mundo de las repúblicas americanas: el enemigo está dentro de nosotros mismos. Pueblo nuevo: hombres nuevos.

    Las batallas contra los ejércitos españoles de aquí y allá, tras la “Campaña Admirable” que culminó con la primera victoria del dominio español en Venezuela, constituyen seguramente la parte más conocida de su biografía. Pero detrás de ella se impuso la tarea de crear la conciencia de un nuevo pueblo americano que no existía. Las meras victorias militares sobre la tiranía española no podían despertar en los hombres y mujeres la conciencia de que no eran españoles. Solo esa conciencia de ser diferentes, de ser un pueblo americano y no español, podría perpetuar las victoria y afirmar la  independencia.
    La historia narrada por Waldo Frank destaca de manera prominente, que una vez consolidada la independencia de la Patria Grande frente a España, y a las otras potencias que no disimularon su apetito, se desataron las intensas luchas entre los caudillos americanos para ocupar los vacíos de poder. Esas luchas protagonizaron la primera historia de este mundo. Fue precisamente el afán por constituir un nuevo orden republicano, articular la armonía entre los pueblos, y fraguar en los pueblos la noción de la “patria grande”, donde arraigó su gloria mayor y su fracaso, pues la verdadera finalidad de su gesta desbordaba la conquista de la independencia de todo el continente para pretender fraguar además su porvenir y su libertad.  Mas Bolívar tiene el mérito gigantesco e inédito de haber concebido, proclamado y predicado una utopía que estuvo al alcance de la mano. De la punta de su espada y su palabra no solo se cristalizaron cinco naciones de una masa informe, casi como de la nada, sino el plano y diseño, la arquitectura, la armazón misma de un continente unido al que llamó y por el que clamó repetidamente. Toda corona de rey o emperador rechazó, como rechazó todas las riquezas que los pueblos pusieron a sus pies. Esa hazaña, aunque fracasada en vida, fue un sueño eterno, una utopía perdurable –como hemos dicho antes– que orientó victoriosa las luchas del porvenir. Bolívar vio muy claramente que no se debía confundir libertad e independencia.
    En las proclamas de Bolívar difundidas y sembradas por todas partes emergen a la luz las ideas fundamentales de los grandes próceres sucesivos, fueran héroes militares o políticos, pensadores o poetas. Bolívar se abstuvo de ser un sanguinario enemigo de los españoles. Sus perdones se repitieron incansablemente. Bolívar fue en su tiempo el héroe de mayor estatura no solo para la América nuestra, sino para la del norte, e incluso Europa. Mas América era demasiado grande para dominar las riendas recorriéndola a caballo por las intrincadas sierras y selvas, y las casi inaccesibles alturas de los Andes. Además, Bolívar se abstuvo de sacar su espada contra los caudillos americanos que se rebelaron por todas partes.

    La imagen de Bolívar que se desprende del libro de Waldo Frank, sin dejar de ser ponderada y crítica, es deslumbrante. Frank se empeña en comprender la naturaleza e intríngulis de cada uno de sus actos y sus palabras. Tras la lectura se comprende porque Martí en “Tres héroes” nos alecciona con las manos quemadas que debemos “perdonar”  sus “errores”. “Los desagradecidos no hablan más que de las manchas – nos dice–. Los agradecidos hablan de su luz”.
    Aunque escrita y publicada hace más de medio siglo, el libro de Frank gozó y aun goza de una bibliografía extraordinaria para su tiempo afincada en fuentes primarias. Seguramente incompleta, seguramente ajena a la infinidad de textos, interpretaciones y visiones que el tiempo ha ido revelando, basta para dejar en el lector una idea completa e íntegra de quien fue el americano más grande de todos los tiempos. Ya se ha dicho que “todo llevará su nombre”.  Y nuestro Eugenio María de Hostos acotó sobre Bolívar  una expresión inexpugnable:
    “Para conocer la deslumbradora personalidad del Libertador hay que comparar a Bolívar con Bolívar. En realidad fue único...”       




Marcos
Reyes Dávila
¡Albizu seas!

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