martes, 31 de enero de 2017

Trump: todos los colores negros





Trump: 
todos los colores negros


 

El gobierno de Donald Trump muestra el extremismo –fundamentalismo– que anunciaban los presagios oscuros de su campaña. El gobierno de Trump se levanta con todos los colores negros de sus heraldos negros.

    - El extremismo racial blanco.
    - El rechazo de la comunidad hispano-mexicana.
    - El rechazo de la comunidad musulmana.
    - El extremismo empresarial y financiero que acota los derechos laborales.
    - El extremismo empresarial y financiero que amputa los servicios salud a los desamparados.
    - El extremismo empresarial y financiero que cierra su frontera a las relaciones ecónomicas internacionales.
    - El extremismo empresarial y financiero contra los medios de comunicación, publicos y de noticias, que siempre proyectaron una política de derecha... insuficiente.
    - El extremismo empresarial y financiero que se dirige primero a promover el miedo y el odio, y directamente hacia las masas desnutridas.
    - El extremismo empresarial y financiero irreflexivo, impetuoso, soberbio, violento, de cachetada.
    - El desdén y la abulia hacia los desamparados y la gente común.
    - La construcción de un búnker cerrado de lugartenientes al margen de las instituciones del estado, incluidas las de seguridad.
    - El desdén por la ley, la constitución, la diplomacia, interna y externa.
    - La militarización y el rearme.
    - El desmantelamiento de todo programa no rentable o enriquecedor para los empresarios y financieros.
    - El desdén a la protección del medio ambiente y la crisis climática porque no es rentable ni enriquece a empresarios y financieros.

    - Y LA DEFENSA DE LA TORTURA !!

    La lista de propuestas del trumpazo es mucho más extensa. Todas recrean, en versiones modernas y adaptadas, las ideas y las actitudes del régimen nazi. La destitución, inmediata, de la Fiscal General de EUA, por considerar inconstitucional el decreto migratorio de Trump, es prueba irrefutable de la actitud soberbia y totalitaria de un alegado “presidente” y de un gobierno que debía ser republicano, es decir, de todos y para el bien de todos.

    Llamar “nazi” a Trump es un anacronismo, pero no es desacertado. “Nazi” quiere decir en el lenguaje común “fascismo”. El régimen violento e intolerante del capitalismo extremo que se dirigió al exterminio físico de la clase trabajadora, de los disidentes, y de los judíos y no blancos. (En esta versión, los musulmanes, y los no blancos: latino-mexicanos y de tez oscura.)

    Las medidas que toma su régimen serán más difíciles de combatir y de revertir porque no son un producto de la reflexión que tenga intención de persuadir y convencer,  sino una expresión de prejuicios sembrados en la entraña y desde luego, con intención impositiva e inflexible. Las medidas tomadas de manera colectiva con consulta y consenso pueden ser revertidas. Pero no lo que es producto de la soberbia irracional de un sectarismo excluyente.

    Para Trump ni siquiera las peligrosísimas instituciones de seguridad del país, ni el comando de sus fuerzas armadas son suficientes. Una nueva SS se construye al margen, y muy a la derecha, de la constitución marchita y de las instituciones imperiales del estado estadounidense.

    Callarse, doblegarse y enmudecer solo conduce a los campos de exterminio.

    Entonces, ¿qué es lo que hay que hacer?      




Marcos
Reyes Dávila
¡Albizu seas!







jueves, 26 de enero de 2017

Lo ocurrido que OCURRE con la Tortura de TRUMP



LO OCURRIDO 

QUE OCURRE 
CON LA TORTURA DE TRUMP
 

Cuando el nuevo presidente de EUA, Donald Trump, aboga por regresar a la práctica de la tortura en EUA MIENTE. La TORTURA NO TIENE QUE “REGRESAR” a  EUA. Hace mucho es práctica y política común y diaria del estado fundado bajo la alegada premisa de que “todos los hombres son creados iguales”.
    Para los padres de la nación, el concepto NO incluía ni a mujeres, ni a neg
ros, ni a indios, ni a blancos pobres. La VIOLENCIA fue la prédica más constante para la conquista del oeste masacrando a paso veloz miles de pueblos indios. Otro tanto ocurrió con la conquista hacia el sur hasta el Río Bravo. La política expansionista que devoró pueblos enteros se practicó por toda Centroamérica y el Caribe. (¡Ay, Puerto Rico!) Luego vinieron los rutinarios golpes de estado, los dictadores, la desestabilización de países resistentes al dominio. Luego la expansión fuera de los continentes de América. Con ello la destrucción sistemática de países desde Viet Nam hasta Libia y Sudáfrica. ¿Podrá arguirse que en la práctica de toda esa violencia ha estado ausente la tortura?
    El inmenso sistema carcelario de EUA, sus calabazos solitarios y sus ejecuciones no contiene toda la práctica de un ejercicio de omnipotencia y desprecio por la dignidad humana. La historia del ahogo simulado, la picana y los golpes no se limita a eso. EUA instituyó la práctica al descampado y también en la vida secreta de las bases militares situadas alrededor del mundo. El mundo conoce bien lo ocurrido que ocurre en  la base de Guantánamo. Pero EUA construyó escuelas de tortura no solo para sus soldados sino también para los soldados golpistas de todas las Américas y de todo el mundo. Han sido, a lo largo del siglo, maestros de la tortura.
    Trump llegó al poder anunciando a todos que podía barrer el piso con cualquiera y hacer que votara por él. Tuvo razón: votaron por él negros, latinos, mujeres, los necesitados del sistema de salud, de hogar propio, de empleo, de toda clase de servicio público. Los inmigrantes mexicanos. ¡Los puertorriqueños!
    Desarticulada la reforma de salud y los programas hipotecarios; marginados los latinos y su español; desvirtuada la prensa; encastillado el país con murallas y armas; desandado el poco camino del país ante la amenaza del cambio climático; amenazado el planeta de norte a sur y de este a oeste, el nuevo presidente del planeta más armado y expandido de la historia de la humanidad anuncia el regreso a la práctica de la tortura. Y no escondida, simulada ni ocasional, como los accidentes: anuncia y practicará la tortura a todo color en los titulares del planeta.
    Si alguien temía por las medidas que pudiera tomar lo que se pensaba era solo un bocón soberbio y un payaso irreflexivo e ignorante, se quedó muy corto. Detrás de la práctica de la tortura vociferada está el anuncio de que NO TODOS LOS SERES HUMANOS SON CREADOS IGUALES. Está la figura descubierta de un gran SOCIÓPATA que tiene en sus manos el más grande ejército de todos los tiempos, con el más grande arsenal de bombas atómicas.
    Si alguien piensa que la amenaza del uso de todo este poder imperial y tiránico –forma aun más culminante del capitalismo–  se dirigirá solo a los demás países del planeta... se equivoca.
    La principal víctima será la propia población de EUA.
    El Fascismo –Hitler para quien no entienda–, se ha crecido en este hijo como el Hulk más temible. El Gran Sociópata ha tomado las riendas del más grande y poderoso imperio de la historia.
    Sí: el mundo enfrenta su armagedón, o se rebela.  
  




Marcos
Reyes Dávila
¡Albizu seas!


jueves, 12 de enero de 2017

Hostos: Para vivir el espíritu de enero


La sombra que transcurre de enero a enero

HOSTOS: 

Para vivir en el espíritu de enero
(Discurso pronunciado en la Plaza Hostos de la Universidad de Puerto Rico en Humacao, el once enero de 2017.)


    Queridos amigos...
    La invitación que me hace el rector, José Encarnación González, para estar aquí con ustedes y hablarles de Hostos, amén de un honor, es una de esas ofertas que no se pueden renunciar. No es solo que me hayan seducido las bellas palabras de su invitación. Es que es una invitación que, francamente, la siento como en bandeja de plata. Porque Hostos es uno de esos amigos a los que no podemos renunciar. No podemos renunciarlo porque le hace bien a nuestro espíritu, lo mismo a principios de cada año que a lo largo de todo su peregrinar.
    De enero a enero transcurre su sombra entre nosotros, aunque no se advierta. Yo le llamé el año pasado el espíritu de enero, no solo porque siempre es del año que comienza, sino porque además toda vida propende a renovarse soñando primavera. Soñamos primaveras porque nos urge esa necesidad de resistir los embates del cada día. Embates que persisten lo mismo para cada quien, que para nuestro país y aun para el mundo entero. Y ante los embates que cunden desde Siria a Puerto Rico queda siempre el amparo de recordar la brecha de José de Diego: ese toro que si no muge, embiste. Hostos es, pues, urgencia de renovación.
    Yo no he venido aquí a decirles que Hostos nació en Mayagüez en el 1839, y que fue un maestro notable que escribió “La peregrinación de Bayoán” y la “Moral social”. No, no celebramos a un hombre extraordinario que nació hace 178 años y murió hace 114... No: Hostos no ha muerto todavía.


Hostos en la UPRH

    El busto de Hostos que nos acompaña hoy, inaugurado el pasado año, es solo
un paso más a los muchos que le precedieron en las últimas cuatro décadas.
    Yo llegué al entonces Colegio Universitario de Humacao en el 1984. Pocos años después, se creaba e iniciaba sus trabajos el Comité del Sesquicentenario de Hostos que organizaría el congreso cumbre del sesquicentenario en el 1989.
    En este recinto un grupo de profesores y no docentes se sumó de inmediato a la tarea. Recuerdo las actividades celebradas en el recinto y fuera del recinto, alguna por radio, en los que estábamos participando ya, entre otros, compañeros como Carlos Rojas y Antonio Mansilla. Estaban Roberto Mori y seguramente Carlos López que estudiaba al Hostos geógrafo. Más tarde formamos parte del grupo de conferenciantes que llevó a muchísimas comunidades del país de toda índole conferencias muy diversas sobre Hostos.
    La revista EXÉGESIS, fundada en el 86, publicó su primer número monográfico con ese motivo, número al que se me nombró editor designado.
    Una vez creado el Instituto de Estudios Hostosianos nos asignaron, a Carlos Rojas y a mi persona, los estudios preliminares de algunos de los volúmenes de las nuevas obras completas de Hostos. Se constituyó también un comité que recomendaría al presidente de la universidad el nombramiento para ocupar por un año la Catédra de Honor Eugenio María de Hostos. Me recomendaron para ser miembro del comité, y tuve la fortuna de poder promover y recomendar la candidatura de nuestro compañero Carlos Rojas. Digo que tuve la fortuna porque con su “apreciación filosófica” de Hostos y su estudio sobre la filosofía modserna en El Caribe hispano, Carlos se integró de manera permanente al grupo de estudiosos de Hostos y ha producido al respecto una gran cantidad de trabajos sobre el tema. Además, Carlos ha ocupado, y creo que aun ocupa, una cátedra sobre Hostos en la facultad de educación.
    Roberto Mori sería nombrado más tarde también catedrático de honor. Mori también logró completar un libro sobre Hostos.
    Rosalina Perales, por varios años profesora en este recinto, ocupó también la cátedra. Por mi parte, fui nombrado director en propiedad del Instituto Hostos tras la renuncia del benemérito fundador, Julio César López. En ese tiempo enmendé el plan de las obras completas para incluir un tomo dedicado a los trabajos relacionados con la confederación de las Antillas, tema y propósito que fueron el núcleo y la razón de vivir de Hostos. “Hablaros de las Antillas es hablaros de mí mismo”, dijo una vez. También Carlos fue un breve tiempo director del instituto.
    Uno de los momentos cumbres sobre el devoto trajinar en torno a Hostos en este recinto,    Fue la celebración del simposio internacional organizado por EXÉGESIS en el 2003 con motivo del centenario de su muerte. Nuestro recinto fue el centro en Puerto Rico de la conmemoración de ese centenario. Las magistrales actas del mismo fueron publicadas en un número triple de EXÉGESIS en el 2003. Poco después le seguiría mi libro sobre Hostos, que publicamos como un experimento editorial de Exégesis que se descontinuó.
    El tema de Hostos ha constituido el grupo temático más numeroso de EXÉGESIS.
Ya lo era para el 2013, cuando como parte de nuestras muchas aportaciones al centenario publicamos un disco compacto con más de 30 trabajos incluidos hasta entonces en la revista. Obviamente, el cedé no incluía las cerca de 40 ponencias dictadas aquí en el simposio, y mucho menos, las numerosas publicadas después. Tengo la certidumbre de que EXÉGESIS es la revista puertorriqueña que ha publicado más trabajos sobre Hostos en las últimas 3 ó 4 décadas.
Y que la UPRH se ha ganado el título de universidad hostosiana.


Hostos y la crisis de Puerto Rico
    Mas quisiera comienzar otra vez estas palabras de hoy con un tono que no es de tersa ternura ni agradable sueño. Quisiera comenzar estas palabras hablando de resistencia porque quiero ubicar a Hostos en nuestro hoy. Porque solo con voluntad de resistencia podemos aspirar –hoy– a ser libres y a merecer el descanso y el sueño.
    Y es que no hemos venido aquí a admirar a una pieza de museo inerte. Nosotros esperamos ver en Hostos el acicate que es, tal como aquel viajero del que contó Martí, que cuando llegó ante la estatua de Bolívar en Caracas, sintió que Bolívar se movía para abrazarlo.
Hostos es una exhortación, imperativa, porque enseñó su vida entera,  y con su propia vida,
que nunca, nunca, debemos dejarnos vencer.
    Hoy quiero invocar, como nuevo, el espíritu de enero que es Hostos porque este país vive desde hace demasiado tiempo penurias que impulsan al exilio. Porque este país nuestro observa, más impasible que ardiente, cómo sufrimos un despojo creciente.
    No debemos olvidar que Hostos nace cuando aun no había pasado una sola década de la muerte del Libertador Simón Bolívar. Nació bajo su estrella. La independencia de los países hermanos de Nuestra América, si bien no formalmente, estaba aun enredada -transida- en un penoso proceso. Hostos, lo mismo que su padre y que todos los próceres decimonónicos de nuestra historia, desde los anónimos de las décadas del treinta y del cuarenta, y pasando por Manuel Alonso y Tapia, hasta Betances o Manuel Zeno Gandía, sufrieron y rechazaron las afrentas del coloniaje español. Y si han merecido nuestro recuerdo es porque se esforzaron por superarlas y por enfrentar los retos de la libertad.
    No hubo un día en la vida completa de Hostos, desde su infancia hasta su muerte acontecida en el 1903, que Hostos no denunciara y luchara - a través de diversas tácticas y estrategias -  no solo contra el coloniaje español -sino contra el coloniaje norteamericano.
Contra el coloniaje español luchó junto a patricios del liberalismo español en pos de una república liberal federal que aliviara el despotismo en las tres Antillas –no en dos, como suele decirse–,
y luego luchó con las armas en la mano. Fue más tarde que recurrió a la educación para formar seres humanos libres, seres humanos nuevos, que pudieran ser “auxiliares” de su deber. Porque todo hombre y mujer libre es --inexorablemente-- soldado de la libertad de nuestros pueblos.
    Para formar mujeres y hombres libres Hostos formuló e integró una pedagogía propia y novedosa. Los pensadores de la Ilustración formularon sus principios; atravesó como un relámpago el ideario del propio Simón Bolívar que clamó por ciudadanos nuevos para una república nueva. De muchos arroyos llegó a Hostos --como un incentivo irresistible– la fértil bonanza de esas aguas milagrosas que tuvieron que enfrentar batallones de  fundamentalistas e inquisitores. Mas Hostos resistió en la brecha sus ataques --toda su vida–  y no cejó en practicar  y en madurar su idea.
    Cuando Martí reinica en el 1895 la guerra en pos de la independencia de Cuba (guerra que llevaba en su seno la intención de fomentar y auxiliar la independencia de Puerto Rico), no solo pretendía liberar a nuestras islas del colonialismo español y su despojo perenne, sino prevenir la intervención colonial de Estados Unidos. A los apologistas de Estados Unidos puede parecerle falsa esta aseveración, pero la historia documenta ese continuo afán y apetito de la nueva república del norte, con infinidad de evidencias --que no eran secretas ni calladas. Desde el propio Washington, y Jefferson, se expresó el deseo de extenderse por las Antillas del mismo modo que se extendieron hasta el Océano Pacífico engullendo a su paso muchísimos pueblos dueños de esas tierras. Para eso intervinieron en la guerra que lideraba Bolívar y le frenaron su intención de extender la libertad a las Antillas.
    Hostos, como Betances, compartían desde hace décadas ese temor profético. De modo que una vez reinicia el Partido Revolucionario Cubano la guerra de liberación, el Hostos educador –ese mismo– se convierte en insobornable propagandista de la causa cubana. Llegada la Guerra Hispano-antillano-norteamericana de 1898 Hostos se trasladó acompañado de una extensa familia al teatro de guerra. Imposibilitado de enfrentar por las armas las fuerzas de ocupación, formula la nueva estrategia de recurrir a las doctrinas jurídicas. Las propias doctrinas políticas estampadas en la propia Constitución de los Estados Unidos que le prohibían poseer colonias porque las colonias son incompatibles con la doctrina de la democracia repúblicana, esto es, el gobierno del pueblo y para el pueblo.
    Pero Estados Unidos no tuvo reparo en traicionar la constitución que una vez asombró a un mundo dominado por la aristocracia monárquica. Estados Unidos no tuvo reparo en violar los principios de su propia constitución al legalizar el coloniaje de Puerto Rico con la ley Foraker de 1900. Allí quedó estampada permanente la definición de nuestro status político de esta manera:
“Puerto Rico pertenece, pero no es parte de, Estados Unidos”. Ese es el status presente de Puerto Rico en el 2017. Ese es el status que permite al Congreso aprobar la Ley Promesa, esa que creó la Junta de Control Fiscal. Esa ley formulada para pagar a los bonistas el robo previo de nuestras riquezas, de modo que obliga a las víctimas del pillaje a pagar por su propio pillaje.Hostos tronó contra esa ley como hoy debemos tronar todos contra la la ley Promesa.
    La Universidad de Puerto Rico, así como todas las corporaciones del estado, y lo que va más allá, esto es, la riqueza y el bienestar de cada persona residente en Puerto Rico, pagará con su bolsillo esa deuda ilegal. Y ante ello qué hacer... Para eso, precisamente, transcurre como sombra el espíritu de enero.                  
    Un ex gobernador de Puerto Rico, y profeta de la estadidad –Luis A. Ferré– llevaba bajo su brazo la “Moral social” de Hostos. A mí me consta. Otro ex gobernador de Puerto Rico
enfrentó una vez la prédica de los independientes a “sudar la patria”, con la lucha, tergiverzando la idea, al sugerir que se “suda la patria” con el trabajo. El equívoco parecería estar apoyado por aquellos versos expresados por Juan Antonio Corretjer en su deslumbrante poema “Oubao Moin”,
luego musicalizado por Roy Brown, en los que se dice que el pueblo creó trabajando la patria puertorriqueña, y proyectando el concepto mucho más lejos, propone que la misma libertad de Puerto Rico será producto inevitable de nuestro trabajo. Mas la idea del candidato a gobernador era fraude inocuo porque su contenido es individualista, es decir, por concebir que se suda la patria trabajando para el ganar el pan de la familia propia. La idea del candidato es un placebo.
El concepto de los independientes es, por lo contrario, social, se refiere a la patria como pueblo.
Apreciemos la idea como la ve Hostos.
    La novelista dominicana Julia Álvarez publicó una muy interesante novela
titulada “En nombre Salomé”. Se refiere a Salomé Ureña de Henríquez, poeta y patriota, que Eugenio María de Hostos escogió para dirigir su proyecto de educación para las mujeres de la isla.
    En la novela, protagonizada por la hija de Salomé, Camila, ésta evoca la vida de su madre.
Al final de la novela, Camila pone en boca de su madre, Salomé, la idea, tomada de Hostos, de que es la lucha constante por crear un país libre lo que hace del suelo que pisamos una patria. 
    La idea supone que la libertad no es algo que se otorga sino que se practica y se vive.
En su célebre “Tratado de moral” Hostos había destacado que el derecho, solo es derecho, si se practica. Y la libertad es para Hostos el derecho más grande, más importante, de todos los derechos. “La Libertad –escrita con mayúscula– es –para Hostos– un modo absolutamente indispensable de vivir”.
    Si alguien se siente desilusionado porque he hablado esta mañana muy poco del Hostos de museo y biblioteca, lo lamento, porque ese no ha comprendido la trascendencia de Hostos. 
    Hostos fue un hombre absorbido por enormes pasiones. Por esas pasiones que nos impulsan a dar la vida. Pronto a la arenga, conflictivo y fajador. Hostos trasciende porque es fuerza tan viva que a más de cien años de su muerte nos enseña aun como vivir, como ser libres,
y como enfrentar los retos de nuestra actualidad, y con ello, el de la Junta de Control Fiscal
que también amenaza a la Universidad de Puerto Rico. Más trascendencia que esa es imposible.     No, Hostos no ha muerto todavía. ¿Acaso No sentimos que como aquel Bolívar de Martí,
Hostos nos abraza ahora?  Vivamos todos, pues, el espíritu de enero.   



Marcos Reyes Dávila
¡Albizu seas!

lunes, 19 de diciembre de 2016

Bolívar, Waldo VFrank y el Nacimiento de América



.
BOVAR, 


Waldo Frank y el Nacimiento de América
 

Waldo Frank (1889-1967) fue un norteamericano amante del mundo hispano. Narrador, ensayista dramaturgo e historiador, dio a luz lo que a primera vista, y a rasgos generales, es solo una biografía de Simón Bolívar. Su título, “Nacimiento de un mundo”, sugiere sin embargo de inmediato que su propósito desborda la mera biografía del Libertador.
    El libro que hemos leído fue editado por Aguilar en el 1959, versión en español de Amando Lázaro Ros. El subtítulo también da seña de su verdadera intención: “Bolívar dentro del marco de sus propios pueblos”.
    Se trata de un libro extenso de cerca de 560 páginas. De estas, diez corresponden a una abundante bibliografía, y 18 a un índice alfabético de nombres, temas y lugares. Incluye también veinte ilustraciones y diez mapas del escenario de campañas y batallas.
    “Nacimiento de un mundo” es una amplia biografía de Bolívar escrita con un atractivo lenguaje, ágil y poético por ratos. Incluye extraordinarias descripciones del escenario natural en el que se desenvolvió la vida del Libertador, así como profundas semblanzas de algunos de los protagonistas de la historia. Mas la narración fluida y feliz de los hechos no se reduce a las peripecias extraordinarias: el libro explora, desde el inicio, como va creando Bolívar un mundo nuevo, con conciencia de estar haciéndolo. No se trataba solo vencer militarmente la tiranía española y su orden monárquico en las américas, sino de ir estableciendo en cada espacio las nuevas estructuras políticas de un sistema republicano. Su afán republicano lo concibe como una gesta de liberación que deseo llevar no solo a los confines todos del continente, incluidos naturalmente Cuba y Puerto Rico, sino incluso a la propia España. Pero Bolívar se percató muy pronto, tras las primeras victorias y reveses, que el éxito de la liberación de su América dependía de ir despertando en nuestros pueblos la noción, la conciencia, de ser un mundo diferente al español: el nuevo mundo de las repúblicas americanas: el enemigo está dentro de nosotros mismos. Pueblo nuevo: hombres nuevos.

    Las batallas contra los ejércitos españoles de aquí y allá, tras la “Campaña Admirable” que culminó con la primera victoria del dominio español en Venezuela, constituyen seguramente la parte más conocida de su biografía. Pero detrás de ella se impuso la tarea de crear la conciencia de un nuevo pueblo americano que no existía. Las meras victorias militares sobre la tiranía española no podían despertar en los hombres y mujeres la conciencia de que no eran españoles. Solo esa conciencia de ser diferentes, de ser un pueblo americano y no español, podría perpetuar las victoria y afirmar la  independencia.
    La historia narrada por Waldo Frank destaca de manera prominente, que una vez consolidada la independencia de la Patria Grande frente a España, y a las otras potencias que no disimularon su apetito, se desataron las intensas luchas entre los caudillos americanos para ocupar los vacíos de poder. Esas luchas protagonizaron la primera historia de este mundo. Fue precisamente el afán por constituir un nuevo orden republicano, articular la armonía entre los pueblos, y fraguar en los pueblos la noción de la “patria grande”, donde arraigó su gloria mayor y su fracaso, pues la verdadera finalidad de su gesta desbordaba la conquista de la independencia de todo el continente para pretender fraguar además su porvenir y su libertad.  Mas Bolívar tiene el mérito gigantesco e inédito de haber concebido, proclamado y predicado una utopía que estuvo al alcance de la mano. De la punta de su espada y su palabra no solo se cristalizaron cinco naciones de una masa informe, casi como de la nada, sino el plano y diseño, la arquitectura, la armazón misma de un continente unido al que llamó y por el que clamó repetidamente. Toda corona de rey o emperador rechazó, como rechazó todas las riquezas que los pueblos pusieron a sus pies. Esa hazaña, aunque fracasada en vida, fue un sueño eterno, una utopía perdurable –como hemos dicho antes– que orientó victoriosa las luchas del porvenir. Bolívar vio muy claramente que no se debía confundir libertad e independencia.
    En las proclamas de Bolívar difundidas y sembradas por todas partes emergen a la luz las ideas fundamentales de los grandes próceres sucesivos, fueran héroes militares o políticos, pensadores o poetas. Bolívar se abstuvo de ser un sanguinario enemigo de los españoles. Sus perdones se repitieron incansablemente. Bolívar fue en su tiempo el héroe de mayor estatura no solo para la América nuestra, sino para la del norte, e incluso Europa. Mas América era demasiado grande para dominar las riendas recorriéndola a caballo por las intrincadas sierras y selvas, y las casi inaccesibles alturas de los Andes. Además, Bolívar se abstuvo de sacar su espada contra los caudillos americanos que se rebelaron por todas partes.

    La imagen de Bolívar que se desprende del libro de Waldo Frank, sin dejar de ser ponderada y crítica, es deslumbrante. Frank se empeña en comprender la naturaleza e intríngulis de cada uno de sus actos y sus palabras. Tras la lectura se comprende porque Martí en “Tres héroes” nos alecciona con las manos quemadas que debemos “perdonar”  sus “errores”. “Los desagradecidos no hablan más que de las manchas – nos dice–. Los agradecidos hablan de su luz”.
    Aunque escrita y publicada hace más de medio siglo, el libro de Frank gozó y aun goza de una bibliografía extraordinaria para su tiempo afincada en fuentes primarias. Seguramente incompleta, seguramente ajena a la infinidad de textos, interpretaciones y visiones que el tiempo ha ido revelando, basta para dejar en el lector una idea completa e íntegra de quien fue el americano más grande de todos los tiempos. Ya se ha dicho que “todo llevará su nombre”.  Y nuestro Eugenio María de Hostos acotó sobre Bolívar  una expresión inexpugnable:
    “Para conocer la deslumbradora personalidad del Libertador hay que comparar a Bolívar con Bolívar. En realidad fue único...”       




Marcos
Reyes Dávila
¡Albizu seas!

viernes, 9 de diciembre de 2016

Trígesimo Aniversario de EXÉGESIS





El 30 ANIVERSARIO 
de EXÉGESIS                               
Si tenemos en cuenta cómo el viento del tiempo se lleva todo como una hojarasca; si tenemos en cuenta cómo, lo que aluza un día, se apaga otro; si tenemos en cuenta cómo limita, nuestro comentado insularismo, el eco lejano de nuestra voz, ya sea como país, o ya sea como cultura; y si tenemos en cuenta cómo los bonistas han saqueado las arcas del banco de fomento y las aportaciones al presupuesto de la universidad...  30 años de taller constante es algo que merece notarse, tanto en nuestra revista como en el desempeño de los compañeros docentes y no docentes.
    EXÉGESIS fue, y aun es, una revista de la facultad del Recinto de Humacao, comprometida con hacer un diálogo, de alto nivel, entre nuestra facultad, y la comunidad cultural puertorriqueña y también del extranjero. Por esa vía nos dimos a conocer de Canadá a la Argentina, y de México a Japón, pasando por Europa. Así lo hizo EXÉGESIS durante estos 30 años. Un trigésimo aniversario, que es la parte sustantiva de la vida productiva de los seres humanos, es ocasión adecuada para hacer balance de los quehaceres, y para ofrecer un informe de tareas cumplidas.   
    La obra ha sido voluminosa. Una revista como la nuestra tiene en su acervo una gran cantidad de autores y temas. Gracias a Lilia Méndez y a Sergio Rodríguez esto se comprobará muy pronto. Una revista como EXÉGESIS acoge una gran cantidad de visiones y de perspectivas de la realidad. Es decir, un diálogo privilegiado de múltiples voces muchas veces eruditas. Esa es sin duda una de sus grandes riquezas.
    Repasémoslo muy brevemente para ustedes. EXÉGESIS, en cuanto a su formato y su presentación, fue un ave rara en el mundo de las revistas académicas. Sus páginas, profusamente ilustradas, rechazaron el formato uniforme y rígido de los uniformes para optar por presentaciones diversas y más atractivas.  EXÉGESIS se ocupó de nuestro mundo nacional, pero además de los otros. Se ocupó de nuestra actualidad, pero también la de los tiempos pasados y de los espacios lejanos. EXÉGESIS dio espacio a todas las disciplinas académicas, no solo las de “letras”, como filosofía, historia, educación y literatura. EXÉGESIS publicó también trabajos de física, astronomía, matemáticas, biología, química, administración de empresas, sociología, política, sicología, comunicación, entre otras. EXÉGESIS conmemoró centenarios y cincuentenarios  como el de Betances, de Martí, de Hostos, de la guerra hispano-cubana-norteamericana de 1898, del quinto centenario del encuentro de dos mundos, del bicentenario de la independencia de los países de Nuestra América, de la primera guerra mundial, de Luis Palés Matos, de Miguel Hernández, de Pablo Neruda, de Juan Antonio Corretjer, de Julia de Burgos, y paro de contar. En ocasiones publicamos números monográficos, sencillos, dobles y triples; en otras, portafolios o dossieres más o menos extensos. EXÉGESIS no se olvidó de honrar póstumamente a Josemilio González, ni dejó de llorar la muerte de Manuel Maldonado-Denis o la de José Luis González. EXÉGESIS honró la memoria del fundador de este recinto, don Águedo Mojica.

    EXÉGESIS publicó, por otra parte, números en combinación con los poetas de Uruguay, con los escritores de Cuba y de Paraguay, con la Sociedad de Escritores de Chile, con los narradores de Centroamérica. EXÉGESIS contó con aportaciones de Isabel Allende y de Iván Illich.  EXÉGESIS se ocupó de los poetas y narradores puertorriqueños... en el exilio. EXÉGESIS se ocupó de las artes plásticas, ya fuera publicándolas o ya fuera haciendo exhibiciones. EXÉGESIS se ocupó incluso de la comunicación social de las ciencias. EXÉGESIS auspició seminarios, simposios de historia y de filosofía, y conferencias magistrales ofrecidas por algunos de nuestros departamentos. EXÉGESIS, por otra parte, llegó a gran parte del mundo. A innumerables bibliotecas y universidades, a centenares de autores e investigadores de Estados Unidos, pero también de Chile, de Cuba, de Argentina, de toda Nuestra América, lo mismo que de España, sin olvidar Inglaterra, Francia, Alemania, Italia, Rusia, Israel y hasta Japón, entre otros.
    EXÉGESIS fue la primera revista arbitrada de la UPR en tener una versión en internet gracias al talento y la dedicación del compañero José Sotero Esteva. EXÉGESIS agrupó bajo su techo, en el Simposio de Revistas Culturales, Nilita Vientós Gastón, del 2005, a todas las revistas culturales de Puerto Rico, con invitados de Uruguay, España, República Dominicana, Cuba, Costa Rica y México. A iniciativa de EXÉGESIS, y organizado por EXÉGESIS, con la cooperación del Departamento de Español y de la Fundación Puertorriqueña de las Humanidades, la Universidad de Puerto Rico, en Humacao, se estableció como la sede donde se conmemoró en Puerto Rico el centenario de la muerte de Eugenio María de Hostos. En esa ocasión EXÉGESIS entregó al pueblo de Vieques, la Medalla de la Solidaridad Eugenio María de Hostos, una medalla enorme acuñada y donada por el célebre escultor puertorriqueño José Buscaglia que se exhibe en el museo de Isla Nena.
     EXÉGESIS realizó cinco simposios de gran envergadura, cuatro de ellos con carácter internacional. Me refiero, en primer lugar, al simposio dedicado a Francisco Matos Paoli; en segundo lugar, el de la conmemoración de la muerte de Hostos antes mencionado; el de las revistas culturales –impresas y electrónicas–, en tercer lugar; en el cuarto, el de la generación del sesenta; y en quinto lugar, el del centenario de Julia de Burgos.
    Además, EXÉGESIS abrió las puertas del recinto al Festival Internacional de Poesía en Puerto Rico que ha tenido ya 8 ediciones. EXÉGESIS, en varias ocasiones, ha sido anfitriona, en nuestro recinto, de autores de Argentina, de Uruguay, de Chile, de Paraguay, de Bolivia, de Colombia, de Venezuela, de Ecuador, de Perú, de Panamá, de Costa Rica, de Honduras, de Nicaragua, de Guatemala, de México, de Cuba, de la República Dominicana, de España y de Estados Unidos.
    Como se evidencia, EXÉGESIS mantuvo un intenso intercambio con autores y obras de muchas partes del mundo. En una ocasión, como expresión de agradecimiento ante la acogida recibida más allá de los mares, EXÉGESIS publicó un número compuesto exclusivamente por obras llegadas del extranjero que ilustramos con una portada compuesta de los infinitos sellos postales en los que nos llegaron.
    EXÉGESIS, cierto es, defendió algunas causas particulares, pero causas de enorme importancia, como no lo ha hecho ninguna revista académica del sistema. Así lo hicimos, por ejemplo, con la defensa, reiterada, del pueblo de Vieques en su lucha contra la Marina de guerra. Esa defensa llegó a todos y cada uno de los países mencionados... y de varios más. La causa de Vieques se conoció también a través nuestro hasta la Patagonia.
    EXÉGESIS promovió la candidatura al Pemio Nóbel de Literatura de nuestro Francisco Matos Paoli. EXÉGESIS defendió también a algunos de nuestros presos políticos, ya fuera el enorme pintor Elizam Escobar, o ya sea Oscar López Rivera. EXÉGESIS defendió la necesidad, y el deber de existir, del Instituto de Estudios Hostosianos. Finalmente, EXÉGESIS defendió, como la leona defiende su cachorro, a EXÉGESIS, cuando comenzaron a actuar las fuerzas de su desmantelación hace demasiados años.
    La consistente verticalidad de EXÉGESIS le ganó la incomodidad temprana de algunos que se erigieron como patrocinadores del silencio y la marginación, y que llegaron incluso a impugnarla en más de una ocasión. A pesar de que alguna vez contó con alrededor de un 90 % de aprobación, dentro y también fuera del recinto, en los últimos 7 años sufrimos un ahogo insostenible cuando se redujo en casi un 80% el presupuesto de muchos años, y se nos bloquearon además recursos, apoyos e instrumentos. Aun así hemos llegado aquí, como hemos llegado.
    ¿Y cómo se ha hecho todo esto? Naturalmente, gracias a la colaboración y al gran aprecio que disfrutó la revista de parte de la facultad y de los compañeros no docentes. Gracias a los compañeros de Artes Gráficas, de la oficina de Correos que tuvimos en el recinto, de Transportación, del Centro de Cómputos, de Presupuesto, de la Oficina de Asuntos por Pagar, de los departamentos académicos, de la biblioteca y otros. Particularmente le debemos su despegue al artista gráfico Ángel Vega, al fotógrafo Félix Berberana, a Eneida Rodríguez Delgado, al auxilio difícilmente prescindible de María Socky Claudio, y al director de impresos del recinto de Río Piedras, Alcides Ortiz. Algunos rectores nos dieron un respaldo realmente importante. Otros... no tanto. De modo que se impone dar unas gracias inmensas a todos ustedes, de todo corazón.
    Queda aun, no obstante, una cola de león, una clave secreta. Y esta fue, como tenía que serlo, la Junta Editora de EXÉGESIS. Junta nombrada originalmente por la rectora Elsa Berríos, a instancias de Andrés Candelario, quien concibió una revista de toda la facultad. Para construirla reunió compañeros profesores de diversos departamentos académicos. Y no, como podría parecer, solo de Letras –es decir, Español, Humanidades, Educación, Ciencias Sociales– , sino también de Matemáticas, de Física, de Biología, de Administración de Empresas y hasta de Química. Durante muchas semanas, a fines de 1986, esa Junta se dio a la tarea, dirigida por Andrés, de definir todos y cada uno de los aspectos de la revista que deseábamos publicar, y a redactar en consecuencia un reglamento para institucionalizarla. Por disposición de la Junta Administrativa, la revista quedó bajo la supervisión directa de Rectoría. Más luego se integraron otros profesores de primera línea, seleccionados por sus propios pares, y entre los cuales, y como señal de su excelencia, figuraron varios que hoy son profesores eméritos de la Universidad de Puerto Rico. EXÉGESIS contó además con compañeros que ocuparon la dirección de algún número de la revista, como lo fueron Carmen Alverio, Rogelio Ruiz y el propio Carlos Rojas.Todos ellos crearon, en las reuniones de la Junta Editora de EXÉGESIS, momentos de plácidas luces y de un compañerismo que nunca podremos olvidar.
    Los eméritos de nuestro recinto que trabajaron en esa Junta y la apoyaron notablemente tienen su propio testimonio que dar. Hemos querido celebrar con ellos este aniversario, a nombre de todos los que colaboraron y cooperaron con la revista, porque EXÉGESIS contó con la suerte que otorga, conforme a la leyenda, el trébol de cuatro hojas.  Y en este caso, como vemos, este trébol lleva en su pecho nuestros laureles.

NOTA PERSONAL
    Después de haber vivido a EXÉGESIS por 30 años;  después de haber escuchado el testimonio de estos compañeros sencillamente extraordinarios; después de haber tenido la oportunidad de dar forma sobre el papel a tantas voces, de lanzar a espacios muy diversos y muy distantes el trabajo de nuestro esfuerzo y nuestros saberes; después de haber auspiciado tantos diálogos, después haber crecido juntos, llorado y reído, agradecido muchas veces y desgradecido alguna; después de la alegría de haber servido como portavoces de tantos... ¿cómo darle a la gratitud la magnitud que en este caso merece?
     Yo me retiro de estas lides con el año que se va. La revista EXÉGESIS que fue mi refugio y mi sostén durante estos mismos 30 años, yace al borde de la extinción. Despojada de gran parte de sus haberes, recursos e instrumentos desde hace más de cinco (5) años, ha sobrevivido como ha podido sobrevivir de sus ahogos desde entonces. La Junta Editora de la revista que fue a veces a modo de ágora griega y en otras soviet de hermanos, ha quedado poco a poco deshabitada. Aunque como dice Juan Antonio Corretjer: “En la vida todo es ir a lo que tiempo deshace”, no debemos resignarnos y sentirnos derrotados. No podemos abandonar nuestro deber para con una revista que es nuestra, ni tampoco con un país que es nuestro país.
    La pérdida que supone para la Universidad de Puerto Rico toda, la del sistema grande, no es hueso de poca monta. Toda universidad debe contar con una revista, no porque así lo requieran las instituciones acreditadoras, sino porque una revista académica es parte sustantiva de nuestro deber fundamental con la búsqueda interminable de la verdad para lo cual es imprescindible este instrumento de diálogo con el que compartimos de modo más directo e inmediato nuestro saber, nuestras investigaciones y nuestra creatividad. Una revista es nido de heterodoxias porque descubre nuevos vínculos, abre nuevas puertas y amplia nuestro conocimiento por espacios desconocidos. Toda revista es como el ojo de una abeja en el que convergen y se aúnan las aportaciones de todos, tanto las de quienes escriben como las de que quienes leen. No podemos reducir nuestra tarea ni entregarle nuestro deber a los fuegos fatuos de los doctorados en facebook y wikipedia. En la revista EXÉGESIS no colaboraron solo autores de nombre y aun de renombre. EXÉGESIS ayudó a formar y hacer nombre, y aun renombre, a unos cuantos, dentro y fuera de Puerto Rico. De ello dará cuenta el índice general que gracias a Lilia Méndez y a Sergio Rodríguez publicaremos próximante.
    No puedo evitar hablar de mí en este momento. Tampoco debo dejar de pedir disculpas por mis insuficiencias. Pero EXÉGESIS fue para quien habla un hogar que habité y que me habitó durante tres décadas de mi vida. Cualquiera que me conociera un poco, cualquiera que vinculara mi nombre con la revista, debió inferirlo sin esfuerzo. Perder a EXÉGESIS, como la perdí, fue como un exilio, por decir lo poco. 
        Me urge repetir otra vez mi expresión de gratitud, porque permitirme abrazarme a EXÉGESIS fue una gracia recibida que no tiene nombre. Cada página, cada línea, cada imagen y cada letra, fue una flor podada con mis propias manos, y una tierra liberada de mi alma. EXÉGESIS no fue una revista que dispusiera todos sus materiales conforme a una plantilla única, al molde que configura todo vaciado. Coloqué cada letra en cada página. Le di forma y posición a cada imagen. Ideé cada portada y cada número. Cada número fue un cuadro pintado a través de muchas semanas de dedicación intensa que había que crear de la nada, de la página –un lienzo– en blanco.
    EXÉGESIS fue también una fiesta de compañeros alrededor de la lumbre de una hoguera y una botella de buen vino, como nos decía jocosamente el poeta Francisco Matos Paoli. Lamento no estar aquí ahora que se ciernen sobre nuestra universidad, y sobre el país, amenazas muy graves. Ante ellas, EXÉGESIS aun puede ser un instrumento de batalla. EXÉGESIS, nueva época, ya sin mí, aun tiene mucho que aportar, si logra mantenerse en la brecha de la que hablaba José de Diego: “Resurge, alienta, grita, anda, combate / vibra, ondula retruena, resplandece!”... No celebremos de EXÉGESIS solo su pasado. Más importante es celebrar un cumpleaños cuando se mira al futuro.
    Me acomodo en esta imagen del cartel para acompañarme con los
compañeros de la Junta Editora que fueron investidos como profesores eméritos, y disfrutar del calor de esa vista. Estos merecieron su investidura de eméritos, pero otros compañeros de la junta también, y aun otros no quedaron muy a la zaga. Es decir, que por regla general la junta estuvo constituida por compañeros que los demás compañeros consideraron que tenían su altura y gozaban de su respeto. Me llamaron "sub-comandante" cuando aquel Marcos de Chiapas. Pero eso no pasaba de ser una broma de amigos como lo de llamarnos "el soviet de Humacao". Es cierto que la responsabilidad era mía, y eso no podía olvidarlo cuando las cosas tenían que estar hechas a tiempo. Pero el consenso cuando era lo aconsejable, y la mayoría cuando era lo aconsejable, siempre prevaleció. Tengo para mí que fuimos camaradas y hermanos, y que por eso la junta duró tanto tiempo.
   
Marcos
Reyes Dávila
¡Albizu seas!
8 de diciembre de 2016

(Versión editada del texto leído en la celebración del trigésimo aniversario)


lunes, 5 de diciembre de 2016

4 Eméritos


EXÉGESIS 30 Aniversario


lunes, 28 de noviembre de 2016

Fidel: revolución, dictadura y democracia

Fidel:  
Revolución, dictadura y democracia

 

Insistentemente oímos hablar de dictadura, revolución y democracia respecto a la obra, no de Fidel, sino la del pueblo de Cuba que lideró Fidel. Pensar que el pueblo cubano fue dictador sobre sí mismo es absurdo.
    Fidel dirigió una revolución que tomó las armas contra la dictadura de Fulgencio Batista desde el 26 de julio de 1953, y que tras la previsible derrota, retomó con más bríos, madurez y esperanza de éxito tras su desembarco del Granma, el 2 de diciembre de 1956. La lucha de Fidel Castro y sus compañeros desbordó siempre el mero derrocamiento del dictador Batista. (Dictador porque tiranizaba a un pueblo del que no tenía entonces –antes lo tuvo– arraigo ni apoyo alguno.) El derrocamiento de Batista no se hacía para sustituir una dictadura por otra. El inmenso valor que requería que un pequeño grupo de jóvenes pretendiera vencer un enorme ejército apoyado por Estados Unidos fue de por sí una de esas hazañas increíbles y temerarias que solo practican los más abnegados. Pero, ¿para qué lo hacían? Para liberar al pueblo. La tarea de liberar al pueblo cubano no terminaba con Batista. Terminaba con el régimen que lo hizo posible y que lo mantuvo en el poder. Ese régimen, neocolonial, estaba cimentado sobre la clase burguesa cubano-norteamericana. La liberación del pueblo cubano requería entonces destruir esas bases para bloquear la posibilidad de su regreso al poder y a la tiranía.
    La verdadera revolución que encabezó Fidel Castro no fue por tanto la de la Sierra Maestra que culminó con la toma de La Habana el primero de enero de 1959. Ese día apenas empezaba. Comenzó con las leyes que pusieron fin a los latifundios para devolverle al pueblo cubano la propiedad de sus suelos. Terminaron con la abolición del analfabetismo, los derechos plenos de salud y educación, y sobre todo, con ese sentido de soberanía y poder propio, anticolonial, que le permitió al pueblo cubano ser ejemplo de solidaridad y amparo para el mundo entero.
    Esa revolución tuvo que ser armada y requirió, por tanto, del ejercicio de esa política fuerte que practican todos los pueblos en tiempos de guerra. Todos. Cuba era entonces una muy pequeña nación, tercermundista y pobre, que tuvo, tuvo que batallar por su derecho a ser libre y ejercer su propia determinación y soberanía contra los poderes más grandes del planeta y en medio de una guerra feroz entre las superpotencias de entonces. En estado de guerra permanente ha vivido Cuba desde entonces. De modo que Cuba no ha podido ser todo lo que hubiera querido ser. Pero sí ha sido lo que ha podido ser.
          Contra la revolución, nada; con la revolución, todo. Esa ha sido la consigna de la vida política cubana. Toda revolución trae consigo violencia, por definición. Pero no es que la revolución la desee: es condición impuesta por los que resisten los cambios revolucionarios, es decir, los que desean conservar y mantener un status quo edificado por ellos para su beneficio privado y personal. La revolución americana tuvo que vencer la resistencia monárquica inglesa, y la hispanoamericana la monárquica española. La revolución francesa que pretendió construir una república tuvo que recurrir a la guillotina aplicada a miles de aristócratas para intentar impedir la restauración de la monarquía. Aun así no lo logró. La revolución bolchevique asesinó al zar y a su familia inmediata, no por crueldad, rencor ni venganza, sino para tratar de impedir el reclamo de familiares al trono ruso.
    Los que reclaman que un régimen pluralista es condición indispensable para la democracia y la libertad, o no saben de lo que hablan, o buscan resquicio para penetrar con las garras absorbentes de los poderes neocoloniales. Los que hablan de pluralismo significando con ello la legalización de políticas coorporativas burguesas, solo pretenden que una revolución socialista permita la entrada a juego de los grandes poderes económicos que traen consigo las dictaduras de derecha. Si Cuba permite que la penetren los poderes económicos del capitalismo internacional, dejará de existir para retornar a la sumisión de la vieja Cuba. Regresarán los grandes latifundistas y dueños de empresas a reclamar sus derechos de propiedad, sus latifundios, sus industrias. Así ocurrió con la Rusia postsoviética. Cuba tiene ante sí dos opciones: o mantiene la revolución en estado permanente de guerra, o se deja vencer y ocupar por los poderes occidentales que la neocolonizarán... con rencor.
    La democracia de Cuba tiene su base en la libertad de elección del pueblo cubano, desde la base hasta las cumbres del estado. En las “democracias occidentales” los grandes capitales controlan los medios de comunicación, dirigen desde las agencias de publicidad la vida política y permiten que el más ignorante y vicioso alcance el poder con los votos ciegos de relativas mayorías. En Estados Unidos el juego político lo dirigen las más grandes corporaciones, de modo que el gobierno norteamericano es siempre su gobierno y no el “gobierno del pueblo y para el pueblo”. En Cuba se eligen libremente los organismos de base, que son, en efecto, la base de todo el poder del estado, y partir de ahí, de forma escalonada, se eligen organismos cada vez menores que responden a los anteriores hasta la elección del presidente y jefe de estado. El sistema asegura que no llegue a presidente un incapaz, ignorante, una marioneta del capital –siempre corrupta– y de las agencias de publicidad. Ese sistema es por definición, anti capitalista.

    Fidel Castro se consolidó como la figura política de mayor calado y altura de las américas del siglo XX. Esa inmensidad suya que hizo posible lo imposible la mide el hecho de que tras su enfermedad, y disminuido por ella de manera visiblemente significativa, no dejó de ser el ícono de la revolución y el freno ante los empeños agresivos de ese capitalismo occidental que nunca, nunca, trae consigo ni libertad ni democracia. Hasta el último día de su vida mereció el respeto y se ganó la admiración del mundo entero.
    Hostos redactó en el 1876 un programa para los "independientes" que pretendió establecer los “prolegómenos”, es decir, los fundamentos que debían regir la vida política de los estados tras conquistar la independencia. La independencia no era pues, de por sí, la meta a lograr, sino la estrategia a seguir para construir sociedades libres. Ese trabajo era el fundamento de la libertad, y solo esa empresa de liberación constituye el hacer patria. Mucha patria, mucha y frente alta, tiene en sus manos el pueblo cubano gracias, al liderato de Fidel.


Marcos
Reyes Dávila
¡Albizu seas!








 


sábado, 26 de noviembre de 2016

El Granma te espera otra vez esta mañana



El Granma 
te espera otra vez 
esta mañana

 





Dime cómo hablar de ti
sin hablar contigo. 

Dime cómo decir,
aun escasamente,
que Fidel era el alma en la bandera.
Mira que la multitud tiene tu rostro.
Y aunque no estuvieras ya en la multitud
la paloma se posa aun
sobre tus hombros.

El día lleva tu nombre.
Lleva tu nombre el viento de la luz,
la noche recogida sobre todo,
y hasta el aire del aliento.
Por eso para hablar de ti
urge contar con la luz de los caminos.
Que la luz se hace guerrilla
en la noche más oscura.
Algunos nacen luz de las auroras.
Otros mueren con las luces de la tarde.
Pero pocos nacen en el rojo resplandor
de una mañana
que se desplaza impávida a la tarde.
Esa luz tiene su tránsito en el cielo.
Esa luz tiene su sierra maestra.
Esa luz tiene una historia
poblada del valor de las campanas.

En ti el siglo se hace chico.
Pues como Martí
hiciste lo imposible.
Mas tu vida hierve aun
como el agua en la caldera.
Si un siglo en la trinchera
hace palomas
para ti el siglo
nunca tuvo abismo.
Por eso pudiste marchar
predicando a Cuba por el mundo.
Por eso un cubano
no se siente menos
ni en palacio ni en arena.


Durante tu memoria
en mi memoria
conspiraste con la tinta en las imprentas.
Y en medio de un siglo de galeras
fuiste una inquietud
que ni encalla ni zozobra.
En medio del vapor
y de las máquinas,
y en las letras libres del teclado,
la palabra abre el pecho de su aliento
y las portadas del mundo entero
hacen con tu nombre justo su bandera.

De Santiago a La Habana
pasaste como la luz de una bengala
y ahora regresas
de La Habana a tu Santiago,
como la columna vertebral
de un país hecho canción de amor,
o un fuego que abraza y que no arde.
Nada dudo
que aun pueda hacer la luz
si amanece mañana.
“Los agradecidos hablan de su luz”
dijo quien puede.
A veces ante la luz
hay que interponer las manos ciegas.
Y es que a veces
llueve en la luz,
y a veces la luz llora.
La luz tiene hambre de espacio
y de universo.

                                                                       Marcos Reyes Dávila
                                                                                ¡Albizu seas!
                                                         26 de noviembre de 2016


sábado, 29 de octubre de 2016

Eleciones en Puerto Rico -2016 : Votar por quién



Votar, ¿por quién votar?
 
       Pedro Padilla hace su reflexión, y yo la mía, sin afán de 

controversia.

      Puerto Rico es una colonia que hoy está devorada más que nunca por buitres que, más que estadounidenses, son miembros de una pequeña elite extranacional, la del mundo financiero internacional. En ninguna colonia hay democracia, cierto es. Sencillamente porque no hay soberanía y por tanto el voto no decide absolutamente el rumbo del país. PNP y PPD son dos caras de la misma moneda: ambos representan la misma clase, y por tanto los mismos intereses con la variante de ofertas de status nulas: ni hay ELA ni habrá nunca estadidad. Ambos lo saben: pero viven, como mayordomos, del engaño y del presupuesto.

       El PIP promueve la independencia. Aunque no representa una clase distinta de los anteriores, sectores de la otra clase se le arriman, porque la independencia, como bien lo pensó Hostos, es condición indispensable para poder construir la libertad, y porque en su seno hay un sector importante con ideas más “liberales” y nacionalistas. El nacionalismo no es, como muchos piensan, una ideología retrógrada. Se ha planteado mucho como sinónimo de chauvinismo y antítesis del internacionalismo proletario. Pero eso es más fácil decirlo desde países independientes, y no desde una colonia. Es fácil, mas aun no es cierto. No en un mundo en el que la corriente nacionalista sigue despegando unas zonas de otras, quebrando unidades políticas y reivindicando los derechos e intereses de diversas regiones. No en un mundo en el que la confrontación entre países es fuego y humo de todos los días. Sostener la tesis antinacionalista es ponerse a merced de los otros. Se puede ser nacionalista y mantener a la vez una política de cooperación y solidaridad.
 

       El PPT es la opción que mejor se sostiene como alternativa anticolonial y como propuesta política y económica afín a la clase trabajadora. No tiene opción de triunfo, como ninguno de los partidos “pequeños”. Pero su interés es llevar un mensaje liberador, abrir camino, hacer florecer una esperanza, mantener una trinchera de lucha abierta, porque no es opción la retirada ni mantenerse sumido en la derrota y la pereza que es lo mismo que desaparecer.  

      Entonces, ¿qué hacer?
 

     Organizarse y lanzarse a la calle, sin duda alguna. Pero ante el colegio electoral las inclinaciones son: abstenerse y desaparecer del mundo político, es decir, quedar como inexistente; cooperar con Bernier porque Rosselló es más insufrible que el otro; votar por el PIP porque al menos se vota por una independencia que mantenga la idea visible, y se tiene la oportunidad de tener una representación en la legislatura que disminuya algo la apabullante retórica colonialista; votar el PPT porque representa mejor nuestros puntos de vista políticos y de clase, y aflora en alguna medida la existencia de esa política de clase que es más revolucionaria de lo que parece; hacer un voto mixto que intente combinar y expresar propósitos. 

       ¿Votar por quién? 


       ¿Cuál fue mi respuesta? 


Marcos Reyes Dávila
¡Albizu seas!

http://www.80grados.net/por-que-me-abstendre-de-votar-en-las-proximas-elecciones/
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