domingo, 7 de abril de 2019

Hostos: el turno del ofendido



HOSTOS:
El turno del ofendido



Nunca tuvo más acierto Antonio S. Pedreira, que cuando describió a Eugenio María de Hostos como un “ilustre desconocido”, frase irónica y cínicamente acertada tomada de Voltaire para referirse a los clásicos. Esto es así porque de un tiempo atrás, quizás a partir del sesquicentenario (1989), son estudiosos de Hostos los que se toman incomprensiblemente el trabajo de escribir volúmenes enteros para demostrar que se trató de un ser sin méritos. (Pensarían, quizás, que tenía el mérito del demérito.) Antiguamente, esto es, en tiempos del Hostos vivo, también tuvo que enfrentar un maremoto de desafectos. Todo visionario, todo adelantado, todo ser excepcional, sufre de ese sambenito. El hombre extraordinario lo enfrenta, en batalla siempre algo quijotesca, si desea transformar la utopía en realidad, tarea de un revolucionario. Ese, claro está, es el caso de Hostos.

Pero en el caso del “ilustre desconocido” del que hablo se da la variante de que, en las generaciones que se acercan al bicentenario de su natalicio en el 2039 (recordemos “que veinte años no es nada” ),  son algunos  estudiosos por él coloridos, aquellos que llevan untado su nombre en los labios, los académicos y los políticos de izquierda, quienes le adjudican a Hostos diversos motes trillados, de pan mal cocido, muchos de ellos fraguados en la oscuridad, es decir, antes de que se publicaran sus obras completas.

Varios de estos motes capirotes los hemos combatido desde hace muchos años. 

Decirle, para salpicarnos solo con algunos ejemplos, que era un “escritor malogrado” precisamente aquel que fue, por el contrario, el artífice sublime de una oratoria sin ripios, cáscara u oquedades, y uno de los escritores más notables de la lengua española; 

decir que fue un “estadista y asimilista” aquel que combatió la anexión para forjar independencia, el derecho a ser suyo, y la libertad, no solo de Puerto Rico, sino de toda la tierra que pisaron sus pies, así fuera española, francesa o norteamericana, que chilena, argentina, cubana, venezolana, paraguaya, dominicana o peruana, por mencionar solo algunas; 

decir que fue un “hombre servil” ante los poderosos aquel que combatió, cara a cara y toda su vida, no solo a potentados particulares sino a gobiernos enteros de muchos países de América, fueran chilenos, fueran argentinos, fueran venezolanos, fueran españoles, fueran dominicanos, fueran norteamericanos; 

decir que fue un “autonomista” uno de los primeros americanos en concebir la confederación de las Antillas y quien lo hizo de manera más profunda y amplia, y el más notable defensor de la independencia de Cuba,  y el carácter absolutamente “indispensable” de la libertad; 

decir que fue un “reformista” aquel que ideó e inventó numerosas estrategias dirigidas a alcanzar la libertad digna de todos los pueblos y todos los hombres, y que denostó con vigor sin freno la violación moral de todas las sumisiones y vasallajes. 

Todo, todo lo anterior, lo refuta de manera sublime su Tratado de Moral. En un libro que esperamos publicar pronto, Hostos: Antillanía y asunción de América. La fragua interminable, rebatimos extensamente estos descalificativos.

Las acotaciones sobre esta contradictoria agenda de los “desmitificadores” es abundante. En realidad, los verdaderos mitificadores han sido aquellos que, al pretender desmitificar a Hostos de su llamado “mito biensonante”, han construido en su lugar un mito aberrante, tristemente caricaturizado. Es decir, que los alegados desmitificadores son los que construyen un mito de distorsiones.

De inofensivo no pudo tener nada aquel que fue perpetuamente perseguido por los poderes estatuidos desde España a Chile, pasando por Dominicana y Venezuela; de “moralista problemático”, cómo, si se trata del tratadista de moral más ampliamente reconocido y aplaudido por toda América. Un genio como Hostos tenía que ser problemático, incluso paradójico o incomprendido como todos los genios, porque eso suele estar en la naturaleza y definición de una genialidad. Contradicciones pudiera haber, pero es muy cuesta arriba tachar de ese modo a un pensador que, por el contrario, se caracterizó por su rigor matemático, incluso dialéctico. Hay que ponderar siempre, ante el genio, si la contradicción está en él o en nosotros.

Otra de las asombrosas descalificaciones dirigidas a su figura histórica es la de atribuirle “ingenuidad”. La alegada ingenuidad que se atribuye es con respecto a su admiración irrestricta hacia los Estados Unidos.

Curiosamente, antes de señalar a Hostos por admirar los usamericanos, los anexionistas de la emigración neoyorkina lo habían atacado por desdeñarlos. Ante los que le reclamaron por oponerse a los anexionistas cubanos del exilio en la década de los setenta, Hostos les responde que no odia o guarda rencor a los Estados Unidos, pero que junto a las bondades innegables que cabe atribuirles, y la muy justificada admiración que cabe tener y que de hecho le tiene hacia ellos el mundo entero, puede, no obstante, distinguir, reflexivamente,  lo bueno de “lo malo”. Entre lo malo, incluye su guerra contra México y el despojo de su territorio; su intento de hacer lo mismo en Santo Domingo que él, en persona e in situ, combatió junto a Betances y Luperón; su repulsión hacia los latinoamericanos; su doctrina Monroe; la aplicación oportunista e interesada del principio de no intervención que prolongó las guerras de independencia en Nuestra América; su oposición a la independencia de Cuba; su ambición, y su maqueavélica esperanza de usufructuar la desgracia y debilidad de nuestros países, mezquina, cobardemente. 

Hostos habla ya de la presencia de una política imperialista respecto a Estados Unidos que los historiadores solo adjudican con propiedad al país que nace tras la Guerra Hispano-cubano-norteamericana de 1898, es decir, casi treinta años después. Hasta entonces todo había sido en los aun nacientes Estados Unidos una intensa tropelía nacida de la necesidad de proteger su propia existencia y de expandir hacia el oeste sus fronteras. (Sigo en estas observaciones la Visión íntegra de América del historiador cubano Alberto Prieto Rozos.) En esa carrera al “far west” nace una voluntad de dominio insaciable y se desarrollan las fuerzas productoras indispensables. En 1812 Estados Unidos había entrado en guerra contra Inglaterra tratando de incorporar los territorios canadienses, y solo lograron que estos ocuparan e incluso incendiaran la capital federal en 1814. (Ese es el Canadá que Hostos contempla en 1865 como posible modelo transitorio para las Antillas.) Solo entonces es que Estados Unidos gira hacia el sur. El asalto a México ocurre cuando este país apenas consolidaba su independencia. Es ahí que comienzan las aventuras de Estados Unidos en Centroamérica y el Caribe. Mientras, en el seno de la Unión, y tras la Guerra Civil sobre todo, se activaba allá un desarrollo industrial, inédito en el mundo, que lograba rivalizar ya desde 1880 con Inglaterra. La culminación del ferrocarril interoceánico desarrolló de tal manera el proceso de inversión de capitales con el que surge un mercado nacional unificado y la consolidación de corporaciones que se convierten en monopolios. Con estos se centralizó el poder arrancado de los estados. En el poder centralizado se afincaron las oligarquías y los monopolios. En todo este acelerado crecimiento nunca visto, que asombraba al mundo entero la llamada nordomanía, las instituciones y los procesos políticos trastocaron los principios convertidos desde entonces así en ilusiones falsificadas que nos muestran a los actuales Estados Unidos. El capitalismo imperialista estaba listo ya para iniciar la agenda hegemónica mundial que estrena en el 1898.
El Hostos que arriba a nuestras costas en el 1898 no ha cambiado sus principios, aunque haya tomado nota en las décadas anteriores de las bondades de la primera constitución republicana del mundo que proclamaba y reconocía los derechos civiles, el principio republicano de la división de poderes y el ejercicio democrático del voto. ¿Hacia quién otro, hacia dónde, podían voltearse entonces los ojos? Hostos llevaba muchos años enseñando, en tanto jurista y profesor, Derecho Constitucional. Y pieza inalienable del mismo, por vivo, es la teoría del Derecho que emana de la Constitución de Estados Unidos. Pero Hostos no es ingenuo, como no lo era Betances, con quien concertaba sus acciones hasta la muerte de este. Léase de nuevo el Diario que se renueva a partir del 6 de julio de 1898. Véase cómo Hostos, desde el 12 de julio, se allega como un acorralado a procurar que Cuba vea el peligro de una anexión libre o forzada de Puerto Rico a la Unión Americana. Hostos intenta que, para que se vean como beligerantes en el conflicto, se entreguen diez mil fusiles a los puertorriqueños. 

Es cierto que Hostos ve con simpatía la existencia en Estados Unidos de las libertades individuales que desea (el Habeas Corpus, “Bill of Rights”), pero también es cierto que Hostos denuncia la política imperialista incentivada por su auge industrial. En Hostos, la Constitución y la Carta de Derechos estadounidenses chocan contra la política imperialista de su oligarquía. El 20 de julio --antes de la invasión-- ya comienza a resignarse a la idea de que “es casi seguro que Puerto Rico será considerado como una presa de guerra. La independencia, a la cual he sacrificado cuanto es posible sacrificar”, dice anegado de angustia, “se va desvaneciendo como un celaje: mi dolor ha sido vivo”.

Cuando Hostos se enfrenta al hecho consumado de la ocupación de Cuba y Puerto Rico ya no podía apelar a las armas. Esa estrategia era imposible. La única estrategia que tiene un viso, una cintilla de posiblidad, está en el reclamo que pueda hacer el pueblo de Puerto Rico dentro del marco legal que delimita la Constitución de Estados Unidos. Hostos no está ciego. Sus reclamos jurídicos son verdaderos. En el fondo siempre tuvo la razón. Hubo reservas en el centro de poder en Washington: en ese entonces el Partido Republicano debatía con el Partido Demócrata sobre si proceder o no con una política de corte imperialista respecto a las islas arrebatadas a España. En esa polémica, y en contra de la política imperialista, participó Mark Twain como miembro de la Liga Anti-imperialista. Y aunque más que sospecha --pues bien lo sabe en un fuero interno que repetidamente deja entrever aunque tácticamente lo oculte-- que el gobierno de Estados Unidos pisoteará el derecho establecido en su Carta Magna para apropiarse de Puerto Rico en un soberbio uso del poder, su única posibilidad de lucha está en usar como propias las armas del invasor contra sí mismo. Y quijotescamente las blande ante los instrumentos del poder estadounidense, incluidos presidentes y congresistas, la prensa, y la sociedad civil puertorriqueña. 

Si Hostos no intentara lo único que podía intentar entonces, ¿qué habrían dicho de él los historiadores? En Puerto Rico, entre 1898 y 1900, la Constitución de Estados Unidos, su Carta de Derechos Civiles, e incluso los principios del Derecho Internacional y  de los Derechos Humanos a los que Hostos también apela, se estrellaron contra el muro de las ambiciones del imperialismo industrial y financiero. A priori, a posteriori. Recuérdese que Hostos vive entonces acontecimientos en desarrollo que están lejos de ser lo que serán.

El lenguaje que utiliza Hostos en esos meses es por necesidad ambiguo. Varía conforme a su destinatario y a la intención procurada, sin desmentirse. En sus cartas familiares, por ejemplo, se expresa sobre los acontecimientos con mucha suavidad. Mas el sentido de todo su escarceo puede reducirse a lo revelado, solo dos días después de la invasión,  en carta a Francisco de Arredondo del 27 de julio de 1898, que Hostos desea que públicamente se conozca:


"Ahora, desde Washington, digo a usted a fin de que expresa y oficialmente lo comunique a quien haya lugar, que la invasión de Puerto Rico por las armas norteamericanas tiene por confeso objeto la anexión de la Isla; que en los preliminares de paz se fija por los Estados Unidos la cesión incondicional de la Isla como condición sine que non de la paz; que todo lo que de mis gestiones puedo esperar, es que la anexión no se realice sino mediante un plebiscito; que, para prepararse a él, debe ir restituyéndose a su país la emigración de Puerto Rico."

Esta es toda la verdad.
 
“¿Qué necesidad tendré de contestar al erudito que salga a decirme que he cometido un error de etnología? Todos los días lo cometo a sabiendas cuando hablo de raza latinoamericana”, riposta a un crítico de su "Programa de los Independientes" en 1876. Otro tanto hubiera podido decir sobre este asunto de su paradójico maniobrar en 1898, pues la frase vale lo mismo para un error de etnología o un error de estrategia política. Hostos se mueve en distintos planos, y se expresa con distintos fines para los diferentes intereses y los distintos oídos. Hostos incluso manifiesta su conformidad con la elección de la anexión, pero solo si esta emana del resultado de un plebiscito realizado conforme a derecho. Treinta años antes le había advertido a los triunfantes republicanos de España que sería un suicidio si, así sin más, se realizaba un referendo en España que validara la constitución allí de una república de la que el pueblo español nada conocía.

Hostos manifestó entonces la misma actitud ante los Estados Unidos que expresó en los setenta: reconocer lo bueno y distinguir lo malo. Lo bueno estaba en los principios de libertad individual suscritos en las letras de la Constitución que superaban, o parecían superar, lo ofrecido por la monarquía española; lo malo, en la política de expansión imperialista que denunció continuamente desde 1870, incluida la política darwinista empleada en el “far west”. Después de la Ley Foraker, Hostos habla de Estados Unidos en términos de “los bárbaros del norte”, de la “fuerza bruta” dirigida al “exterminio”.
La Moral de Hostos fue un derrotero que se impuso a sí mismo; un principio de vida necesario para forjar hombres y pueblos libres. Hostos concibió, de la manera más consolidada y profunda entre sus contemporáneos, los prolegómenos de la libertad, la justicia y la moral… de los independientes. Allí, en el fiel de la balanza y el equilibrio del mundo que reclamaba desde 1870 para las Antillas independientes y confederadas con el objetivo de contener la fuerza expansiva de los Estados Unidos, está su principal legado para la historia. El imperialismo le imponía a los pueblos la obligación de crear estados de derecho so pena de “muerte”. Esa idea, deber y derecho, era fruto privilegiado de esa Moral que siempre fue para él una estructura compleja, pero coherente, para juzgar lo justo y lo bueno. Para juzgar en libertad, porque sin libertad nada bueno y justo se hace.
¿Ingenuidad mía? Pudiera ser: pero este es mi Hostos.

Marcos Reyes Dávila

Publicado en "80 GRADOS", el 5 de abril de 2019
https://www.80grados.net/hostos-el-turno-del-ofendido/

viernes, 22 de marzo de 2019

Ceremonia Apertura XI FIPPR 2019



CEREMONIA DE
APERTURA
        XI FIPPR 2019



Youtube.
MI PELICULA FIPPR 11

https://www.youtube.com/watch?v=ud08UidiN1k&feature=youtu.be&fbclid=IwAR1lWB1G-eHj_g2JnSWOegja2S0rAVY06GvWzUli0-pOru0HfLFyF62Ph88

 
 Amigas y amigos TODOS, Muy buenas noches. Mi nombre es Marcos Reyes Dávila, colaborador del Festival Internacional de Poesía en Puerto Rico, conocido como FIP, casi como un silbido alegre.       

(Genuflexión) Aquí para servirles.
    Bienvenidos otra vez todos y todas a la Apertura
de este Undécimo Festival Internacional de Poesía en Puerto Rico que por decimoprimero bien podría hacernos creer en los milagros.

Un festival de poesía es, conforme a la etimología de la palabra, una fiesta que conserva por necesidad algo de su origen ritual. Eso es así porque una fiesta solo tiene sentido en el plano de necesidades comunitarias que tienen muy variadas naturalezas, pues lo mismo se celebran las cosechas, las bodas, o las arepas, que el desenfreno con el que se venga o se consuela del inicio de un periodo de abstenciones. Es decir, que un festival es un carnaval... PERO con buenos modales.

De festivales y carnavales sabemos todos.
Por eso esta noche estamos contentos de estar aquí,
en la casa de la Universidad Interamericana de Puerto Rico, Recinto Metropolitano. Esta Universidad nos ha invitado a su casa, sede este Festival por once -lar-gos -años. Y nosotros invitamos ahora a venir al micrófono , agradecidos, a la Decana Raquel Puig, que en representación de las autoridades universitarias, nos brindará un saludo.

Mil Gracias, decana Puig. Ya prácticamente somos familia. ¿No le parece?

De inmediato, dejo ahora con ustedes a la presidenta del Comité Organizador del Festival Internacional de Poesía en Puerto Rico, Vilma Reyes.

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Vilma - Familia de Joglar y Cartel/Afiche


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Queridos amigos y amigas:
Bienvenidos otra vez / y muchas gracias por honrarnos con su presencia.  Esta noche hemos comenzado con la estupenda presentación del Coro de Estudiantes de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Humacao, que dirige con dedicación y evidente talento el profesor Germán Peña. El coro templó las cuerdas a ritmos caribeños para afinar el tono de júbilo y fiesta con el que aspiramos que transcurra la noche.

Hablando de la generosa aportación que hace la Universidad InterAmericana al brindarnos su casa como sede y el uso de este teatro, otros auspiciadores importantes tiene el Festival. Entre ellos el Ex Senador Antonio Fas Alzamora –persistente defensor de la cultura u la lengua de Puerto Rico, que se encuentra presente aquí esta noche. Pido un aplauso, agradecido, para para Fas Alzamora.
APLAUSO.


22 poetas desfilarán sobre estas tablas con un arte que se caracterizará por la confluencia de dos fenómenos:
su fulgor... y su necesaria brevedad. Es decir, que cada uno pasará sobre estas tablas como los relámpagos. De ambos fenómenos –fulgor y brevedad: Fiesta de Relámpagos–
se encargarán los poetas y los artistas invitados. Es decir, Los artistas y poetas que no pueden sino brillar:
eso es el arte.

La brevedad nos la impone la dictadura del tiempo, que muy extenso amortigua o marchita un espectáculo. Además... unos muchachos que andan por ahí nos cierran el teatro.
      
Para Manuel Joglar Cacho las campanas eran la voz y la sombra del cielo. Por eso, para asegurarnos del tiempo de dos minutos -relámpago asignado para la lectura de cada uno, tengo conmigo una campana...   Parece de ring de boxeo, mucho cuidado. Pensé traer un coquí, esa ranita nuestra que en las noches canta con un silbido melodioso que dice más o menos coquí-coquí... PITAR.
Pero nos convencimos de que la campana era más disuasiva. (TOCARLA.) ¿No les parece?

Es que esta undécima edición del Festival Internacional de Poesía en Puerto Rico se le dedica precisamente a un poeta puertorriqueño, Manuel Joglar Cacho, cuya única ambición era la de ser el campanero, de cien campanas en una sola torre. Manuel Joglar Cacho es un maestro privilegiado de la cadencia y la musicalidad de la palabra hilvanada en verso, y de la filigrana de una espiritualidad transparente, fluida, sin tropiezo alguno, como el agua de una fuente.

El FIP acostumbra a dedicar sus festivales a alguno de los varios poetas
puertorriqueños, en muchos casos recluidos en la ingratitud del olvidado. Puerto Rico es una nación de raíces hispanas, africanas y  arahuacas o indígenas, como todos los pueblos del Caribe, pero que nunca ha gozado de la afirmación libre de su propio ser. En consecuencia, como colonia aparentemente perpetua, carece del gozo de su propia identidad, sistemáticamente postergada y oscurecida por los organismos del poder público. Es por eso que aquellos que reconocemos nuestra imagen en los espejos tenemos el deber de rescatar del olvido los valores ocultos de la nación que nutren nuestra identidad como pueblo. Es la única manera de fortalecer los lazos comunitarios que nos permiten seguir siendo quienes somos.

Nosotros queremos conocerlos a ustedes, pero también necesitamos ser conocidos, porque ha diferencia de ustedes, Puerto Rico no tiene voz internacional para defenderse. Ni siquiera para decir sandeces. Este Festival NO ES un Baile de Salón SOLO para Invitados exclusivos.  NO. SE LE OFRECE AL PUEBLO, AL QUE PASA POR LA CALLE. Trabajar con el arte y la poesía, trabajar con el arte para BRINDARLA a Nuestra Gente, de Toda la Isla,
es AGENCIAR ReiVindicaciones y Aspirar a un País POSIBLE POR LA POESÍA. Compañeros poetas: este Festival les ofrece, no la claque élite, sino conocer TODO el país desde la raíz de nuestra juventud, donde más anida la libertad de lo posible. Por eso este año, acogimos el Lema de
PUERTO RICO : PAÍS POESÍA. ¡Lindo!, ¿no?
Entre todos... podemos aspirar a Tanto!

Com el permiso de ustedes, ¿SÍ?...
(DESPLEGAR LA BANDERA DE PUERTO RICO.)

El FIP tendrá para la venta, a la salida, para beneficio de todos ustedes  – y para la recaudación de fondos que nos permitan continuar ofreciendo este festival, un cuaderno con poemas de Joglar Cacho, así como de cada uno de los poetas extranjeros invitados, y también del Poeta Ganador del Certamen para el Premio Internacional Vicente Rodríguez Nietzsche. (Como este, FAENA DE LÁZARO, publicado para el FIP por la Editorial   La   Chifurnia.))

Vicente, fundador de este Festival, ha sido el perpetuo portavoz de un grupo de poetas que, agrupado en torno a la revista de poesía Guajana, invistió, con una identidad notable de excelencia y compromiso social, a la generación de poetas puertorriqueños de los años sesenta. El FIP lo honra, y sobre todo se honra, con nombrar...  su Premio Internacional de Poesía, con su nombre. Vicente nos acompaña esta noche, para él y solo para él, les pedimos, por favor, un aplauso.

Queremos anunciar, finalmente - finalmente, que al finalizar el desfile–relámpago de poetas internacionales
–Y no se olviden de la campana– , revelaremos la identidad y otorgaremos el Premio al Poeta ganador del Certamen. La noche culminará con un acto artístico musical a cargo del muy conocido y muy celebrado, internacionalmente, trovador puertorriqueño, Roberto Silva, y el conjunto Troventud.
...
Los poetas internacionales pasarán por el micrófono en el siguiente orden. Hemos decidido rescatar del olvido aquella ya vieja aseveración de que el Sur también existe. Como recordarán, la frase se fraguó para redimir del olvido y la subordinación a ese enorme grupo de países ubicado en el hemisferio sur, condenados al subdesarrollo por los países desarrollados del norte.

Mas si bien la expresión recoge esa idea reivindicatoria y justiciera, también responde a la noción geológica y astronómica de que el sur en realidad no queda al sur, abajo del norte. Dentro del contexto del espacio y universo, no hay abajo ni arriba, de modo que el mapa del mundo bien puede trazarse al revés. Se justifique o no se dispute la idea, aquí no importa. Estamos de carnaval, digo, festival, y ese es nuestro juego de esta noche.

Necesitamos aclarar que algunos pocos de estos poetas internacionales no están presentes esta noche porque llegarán con un poco de retraso.

Mas, no obstante, todos estarán presentes en las ¡36 ACTIVIDADES !    programadas para toda la semana, que se ofrecerán de San Germán y Aguadilla hasta Humacao, y de San Juan y Arecibo a Ponce, por todo Puerto Rico.

Conforme con lo señalado, empezamos con Chile... digo, con Argentina, que esos dos países se han disputado durante siglos sobre cual tiene para sí lo que llaman la Tierra del fin del mundo. Para no arriesgarnos con un mal juicio, pero en atención a que contamos esta noche con dos poetas de Argentina y uno de Chile, y para repartir el premio, comenzamos pues con... Gabriela Delgado, de Argentina.

Gabriela es Secretaria de Redacción de la revista Papirolas, Fundadora del Grupo de Poesía “Pretextos” y entusiasta organizadora de talleres, encuentros y otras actividades literarias. Entre sus publicaciones más recientes se encuentran, entre otras, "Borra de café" (2013), "Los colores de la sombra" (2016)  y, como si quisiera traérnosla de regalo, aun olorosa a tinta, el cuaderno titulado "Orilla de mujer" (2019), muy a propósito para este mes.
Con ustedes, Gabriela Delgado.
Gracias Gabriela.

Y ahora Jesús Sepúlveda, de Chile. Jesús Sepúlveda es Docente de la Universidad de Oregón. Ha publicado ocho libros de poesía y tres de ensayos. Su tercer poemario Hotel Marconi (1998) fue llevado al cine en 2009. Algunos títulos de su obra poética quizás manifiesten peculiaridades anarquistas. Por ejemplo, Poemas de un bárbaro, o, Antiegótico. No sé si bárbaro, antigótico o antiego, dejo Con ustedes, a Jesús Sepúlveda.
Gracias, Jesús.

Ahora volvemos a Argentina con María de los Ángeles Rivas. La poeta, natural de Bariloche, es profesora de Nivel Primario y de  Lengua y Literatura. Conduce y produce un programa radial de poesía y música latinoamericana.
Recién ha publicado su poemario Mujer de viento.
Con ustedes... María de los Ángeles Rivas.
Gracias, María.

Nedy Cristina Varela Cetani viene de Uruguay. Nedy es
Presidenta de la Sociedad Uruguaya de Médicos Escritores y Coordinadora de Talleres Literarios. Recibió en 2017 el premio Estrella Sur  por su trayectoria cultural. Inclinada al haiku, ha publicado  “La piel de la tormenta” y  “Breve asimetría”, además de otros poemarios como “Insomnes Luciérnagas”.  Nedy no ha podido llegar aun a Puerto Rico, de modo que en su lugar leerá su poema,  Iris Violeta Pujols.
Gracias Violeta.

De Tacuarembó, Uruguay nos acompaña  Agamenón Castrillón.  Agamenón ha escrito textos de canciones para distintos intérpretes del canto popular, y desde luego ha participado en múltiples actuaciones y performances. Es autor de siete libros como El aviador de la bahía y Perzomás.  Con ustedes, Agamenón Castrillón.
Gracias, Agamenón.

De Bolivia, Benjamín Chávez. Benjamín es  Premio Nacional de Poesía de 2006. Ha publicado los libros de poemas: Prehistorias del androide (1994), Con la misma tijera (1999), y Santo sin devoción (2000), entre otros. 
Con ustedes Benjamín Chávez
Gracias Benjamín

Natural de Guayaquil, Ecuador, tenemos con nosotros a Luis Carlos Mussó. Luis Carlos es, además de poeta, narrador, ensayista, periodista y profesor universitario. Autor de una decena de libros de poesía, obtuvo el Premio Nacional de Poesía César Dávila Andrade por su libro Propagación de la noche (2000). Con ustedes, Luis Carlos Mussó.
Gracias Luis.

Ángela Acero Rodríguez viene a nos desde Colombia.
Es filósofa - filósofa, pero también trabaja la música, la fotografía y, desde luego, la poesía. Coordina talleres de escritura para jóvenes y adultos. Ha publicado: “Manecillas en estado alterado” (2013), “Dos días después de vos” (2016) y el pasado año, “La Poetería” (2018). Con ustedes Ángela Acero.
Gracias Ángela.

Con Henry Alexander Gómez, llegamos al Mar Caribe, por Colombia. Henry es Licenciado en Ciencias Sociales y tiene Maestría  en Creación Literaria. Es director del Festival de Literatura “Ojo en la tinta”. Es autor, entre otros. de libros como  Memorial del árbol (2013), Diabolus in música (2014), y La noche apenas respiraba (2018).
Henry no ha podido llegar a tiempo hoy, de modo que en su lugar leerá su poema, Iris Alejandra Maldonado.
Gracias Iris.

También de Colombia, está con nosotros María Tabares. María es Poeta egresada de la Escuela de Escritores de México. Ha publicado los libros: La luz- poemas de sombra; y  De mi sangre nacerán pájaros, entre otros. Con ustedes María Tabares.
Gracias, María.

De Caracas, Venezuela, Adalber Salas Hernández.
Adalber es además de poeta, ensayista y traductor.
Como poeta, es de los libros Salvoconducto, y La ciencia de las despedidas. Forma parte del comité editorial de las revistas Poesía y Buenos Aires Poetry, así como de Ediciones Aguadulce. Con ustedes Adalber Salas Hernández.
Gracias, Adalber.

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DESCANSO: Joglar Cacho.
PROYECCIÓN video
Para un cercano afán... está la rosa;

para un lejano afán... está la estrella”,
dice “el agua fugitiva” de  los versos del poeta manatieño Manuel Joglar Cacho. Nacido en el centro-norte de Puerto Rico en el 1898, su primer libro, Góndolas de nácar, se publicó en el 1925, ya a los 27 años.  La góndola no era una imagen parnasiana vana: era la pujanza vital de un joven henchido de erotismo. Joglar saltaba en su obra toda la época del trauma nacional que ocasionó la invasión y ocupación de Estados Unidos, con un libro que evocaba desde el título, una orientación modernista de aire neorromántico, con un decir, que desde el comienzo mostraba un afán de transparencia.

19 años más tarde,  publica  En voz baja, delatando su afán por el tono menor y el poema breve. Once años más tarde, publica Faena íntima. Nácar, voz baja, y faena íntima, ponen de manifiesto una vocación por el trabajo orfebre del verso. A partir de entonces se apuran los cuadernos con su muy celebrado libro, Soliloquios de Lázaro, hasta completar a los 90 años una jornada de 18 libros.

Como el Lázaro bíblico, Joglar Cacho había renacido del “carro de los muertos” que azotaba al país, en virtud de una fe religiosa inexpugnable. Desde entonces, su poesía no frenó su canto interminable, en libros invariablemente premiados, recogidos luego en el grueso volumen titulado Poema inconcluso, publicado justo en el año de muerte.
En la poesía de Joglar Cacho  no pasan inadvertidos, los graves acontecimientos político que acosaron al país desde el año de su nacimiento, pasando por la revolución nacionalista de 1930 a 1950, pero es innegable que su poesía se asienta  fundamentalmente en una ruta de perfección humana... próxima a un misticismo, de    raigambre panteísta, disuelta en aromas y agua. La crítica suele colocar su obra dentro del movimiento trascendentalista por la vocación espiritual de quien se bautiza cada día con el agua, el cielo y las rosas. No obstante, el valor supremo de su poesía descansa en la búsqueda incesante de una perfección, libre de ruido, y de un canto formal transparente. Casi música.
Para un cercano afán está la rosa;
para un lejano afán está la estrella.
Por un lado, (GESTO ABAJO) La cultivada belleza sobre
la mano y la tierra; y por la otra parte, 
(GESTO DEDO ARRIBA)
el afán de trascendencia que simboliza la estrella.
Entre un afán y otro igual, se destila la difícil sencillez de una música encarnada que aspira al desembarazo que simboliza esa campana que es sombra y desnudez del cielo.
(Tocar la campana: Lectura de PEDRO JUAN ÁVILA...)
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El video que acabamos de presenciar es fruto de la labor de Hilda Vélez Rodríguez y de Ana Laura Mercader.
La lectura del soneto, estuvo a cargo del poeta manatieño, compueblano de Joglar Cacho, PEDRO JUAN ÁVILA JUSTINIANO.
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Comenzamos ahora la Segunda ronda de presentaciones y lecturas. Pero antes, tengo el placer de anunciar que... el Comité Organizador del FIPPR... (CAMPANAS) acordó dedicar el próximo festival, 2020, a... JUAN ANTONIO CORRETJER, uno de los poetas más significativos del siglo XX en la historia cultural de Puerto Rico.
(APLAUSO.)

Queremos recordarles además, que culminando esta ronda, se otorgará el Premio Internacional de Poesía Vicente Rodríguez 2019.

Y  Además, les recordamos que la salida podrán cooperar, en un solo acto de amor, con la continuación de este Festival, con los poetas que nos visitan y con ustedes mismos, adquiriendo algunos de los libros y camisetas que estarán... EN UNA I I N C R E Í B L E   OFERTA.

Y como si fuera poco, poco-poco, tendremos la participación musical de uno de los más importantes trovadores de Puerto Rico: Roberto Silva acompañado del grupo Troventud.

Ahora continuamos con los poetas centroamericanos, del Caribe y trans-atlánticos.

En primer lugar, y siempre hacia el sur, que es norte,
Costa Rica.  Joan Bernal es además de poeta profesor de español y participante de talleres literarios como el de  Luna Roja. Ha publicado For sale, Homenaje a la ceniza y Vino Delirio.  Con ustedes Joan Bernal.
Gracias Joan.

Un poco más abajo, o más arriba, Óscar Borges, de Nicaragua. Óscar es abogado, y diplomáticos. Entre sus libros: Is there Anybody out there?, y  Ulises. 2016, Festival de Poesía de Costa Rica. Aunque participante de la antología de Poetas sin Sofá , acá le ofreceremos cuanto menos, una cama en un hostal. Óscar Borges tampoco ha podido llegar aun al país, de modo que en su lugar leerá su poema Luis Enrique Romero.
Gracias Luis Enrique.

Aída Párraga viene de El Salvador. Aída es Ingeniera Electricista, pero con sangre de actriz, narradora, ensayista, y desde luego, poeta. En 1995 ganó el Primer Lugar de Ensayo en el Certamen Centroamericano de Literatura Joven Femenina, convocado por UNESCO. Tiene varios libros de poesía y cuento, como el titulado Letralia.
Con ustedes Aída Párraga
Gracias Aída.

De Guatemala, recibimos ahora a Julio Serrano Echeverría. Julio es un artista multidisciplinario. Estudió Literatura, y además, formación en cine, artes visuales y documentales periodísticos. Es autor de Antes del mar (Metáfora, 2018), Estados de la materia (Catafixia 2017), Centrál América (Valparaíso, 2015), y varios libros de literatura infantil. Con ustedes Julio Serrano Echeverría.
Gracias Julio.

¡México!. De México, Alma Karla Sandoval. Alma Karla es Profesora, y desde luego poeta, es Premio Nacional de Periodismo, y Premio Nacional de Poesía Ignacio Manuel Altamirano. Entre sus obras están Vaga forma de acercarse a la luz para quemarla, y Ciruelas para los jinetes.
Con ustedes, Alma Karla Sandoval.
Gracias Alma.
   
Con gusto recibimos a Balam Rodrigo, de Chiapas, sur de México. Biólogo, exfutbolista...   y poeta.
Autor, entre otros libros, de Braille para sordos (2013), El órgano inextirpable del sueño (2015), El corazón es una jaula de relámpagos (2015), culmina con una obra poética que rescata el testimonio del éxodo de los migrantes titulada Libro centroamericano de los muertos (2018).
Balam Rodrigo tampoco ha podido llegar a tiempo esta noche, de modo que en su lugar leerá su poema Fabricio Estrada.
Gracias Fabricio.

De nuestras Antillas, República Dominicana, Yrene Santos. Yrene es además actriz y profesora de lengua en Nueva York. Ha publicado numerosos libros, como Pozos, Septiembre casi termina,  Después de la lluvia, Por si alguien llega, y El incansable juego, Además, es coautora de: Desde la Diáspora: Cuentos y poemas de niños y niñas dominicanas. Con ustedes Yrene Santos.
Gracias Yrene.

Tomás Modesto Galán, también viene de la República Dominicana. Tomás es  profesor universitario residente en Nueva York, novelista y presidente fundador de la primera Asociación de Escritores Dominicanos en USA.
Ha publicado varios poemarios entre los que destaca Amor en bicicleta y Diario de Caverna. En el 2015 fue nombrado Poeta del año, por el Americas Poetry Festival de Nueva York. Con ustedes Tomás Modesto Galán.
Gracias Tomás.

Ahora cruzamos el océano. De las Islas Canarias, Antonio Arroyo Silva. Antonio ha publicado los libros de poesía Primera Aurora (2015), Mis íntimas enemistades –dios me guarde– (2016) y Ardentía (2017), entre otros libros y plaquetas. Pero además, fue Ganador del Premio Iberoamericano de Poesía 2018, por su libro Las horas muertas.  Con ustedes Antonio Arroyo Silva.
Gracias Antonio.

Y... finalmente, Portugal. De Portugal, Sandra Santos,
Licenciada en Lenguas y Relaciones Internacionales, profesora de portugués como lengua extranjera, traductora y desde luego, poeta.Sandra ha publicado recientemente el poemario Éter. Con ustedes, Sandra Santos.
Gracias Sandra.

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Amigas y amigos, todos, llegó el momento de otorgar el Premio Internacional de Poesía Vicente Rodríguez Nietzsche, 2019, al ganador del certamen que auspicia el Festival Internacional de Poesía en Puerto Rico. Para la ceremonia de rigor, invitamos a pasar al micrófono a los miembros del Jurado de este año, Gabriela Delgado, Cindy Jiménez  y Edgardo López Ferrer. Edgardo López dará lectura al Laudo y anunciará al poeta ganador. El Jurado, y la presidenta del Fippr, Vilma Reyes, entregarán el premio.
...............

Amigos y amigas, El Fip les ofrece un gran Fin de Fiesta
con Roberto Silva, trovador nacional de San Lorenzo y campeón de campeones de la música campesina que glosa décimas de pie forzao, improvisadas, a medida que las canta con diferentes ritmos.
   
El Comité Organizador del FIP les da las GRACIAS POR SU PRESENCIA. Esperamos que hayan disfrutado.
Y ya Con ustedes... Roberto Silva
y el conjunto de jóvenes trovadores Troventud.


MRD 



Youtube.
MI PELICULA FIPPR 11

https://www.youtube.com/watch?v=ud08UidiN1k&feature=youtu.be&fbclid=IwAR1lWB1G-eHj_g2JnSWOegja2S0rAVY06GvWzUli0-pOru0HfLFyF62Ph88

martes, 12 de marzo de 2019

El XI Festival Internacional de Poesía en Puerto Rico





La sed del agua: 

XI Festival Internacional de Poesía ´

en Puerto Rico

PUBLICADO EN 80


 




















El Festival Internacional de Poesía en Puerto Rico (FIPPR) se ha destacado a lo largo de sus once años por rescatar los grandes poetas sepultados en la memoria desvencijada, rota, del país. 
Nos referimos a los poetas amortajados por las hojas que vinieron después y cayeron sobre ellos. 

En el Puerto Rico colonial no hay tesoros a la vista. Parecería que carecemos de héroes. Todo está oculto por un muro descolorido de olvido. Pero para quien camina por los renglones de los libros, para quien escucha lo que el ruido esconde, de pronto sucede una sorpresa que se yergue donde parecía no haber nada. Una ciudad oculta por el manto de la selva. Una sorpresa que se levanta del barro, que corre como el agua por todos los jardines, que luce cielo verde como una atalaya, o como una campana que trina en una sola torre. De pronto descubrimos que hay cien, mil, sin cuenta tesoros que un día pudieran ser cobija y escudo de nuestro pecho. Redivivos. Un aliento renovado de lázaros, ellos y nosotros, que convierte esta tierra en País Poesía.

Este año, la “sed del agua” del Festival Internacional de Poesía en Puerto Rico rescata “el agua fugitiva” del poeta manatieño Manuel Joglar Cacho. Agua y transparencia que en busca de surco, de raíces y destino sueña con levantar los lázaros dormidos hacia la transparencia del cielo. 

Joglar Cacho es un poeta nacido en el año traumático de 1898, y, rescatado por la poesía, vuelto a nacer en 1925 con la publicación primeriza que llamó con aire modernista pero de aliento neorromántico, Góndolas de nácar
 La góndola no era una imagen parnasiana vana: era la pujanza vital del joven henchido de erotismo. Sin embargo, en los años por venir, el poeta, por una parte asediado por “el carro de los muertos” de la revolución nacionalista, y, por la otra parte, por un pájaro que canta su faena íntima a los ángeles en voz baja, próxima al misticismo, encauza la sed del agua de un “poema inconcluso” que culmina con Cien campanas en una sola torre

En la pertinaz vena religiosa que alienta al poeta se asienta una ruta de perfección humana disuelta, sin embargo, en aromas y agua. 
Es la vocación espiritual de quien se bautiza cada día con el cielo y las rosas. Con la sencillez siempre difícil de un verso libre de ruido, y un canto transparente que fuera música, Joglar Cacho le ofrece a su país un grano de oro que acaricia el río.

La undécima edición del Festival Internacional de Poesía en Puerto Rico se difundirá como cada año a través de todo Puerto Rico, desde San Germán y Aguadilla hasta Humacao, y desde Vega Baja y Manatí hasta Ponce. En esta ocasión el FIPPR ha invitado a veinte poetas de la América Nuestra, un poeta de Canarias y otro de Portugal, que acompañarán a cerca de cien poetas puertorriqueños a lo largo de toda la semana que va desde el sábado 16 de marzo próximo, hasta el sábado 23.

La Apertura del Festival se celebrará el sábado 16 de marzo a las 7:00 PM en el Teatro de la Universidad Interamericana, Recinto Metropolitano, abierta al público. En esa ocasión contaremos con la participación de los 22 poetas internacionales invitados, además del poeta ganador del Premio Internacional Vicente Rodríguez Nietzsche que auspicia el FIPPR, el Coro de la Universidad de Puerto Rico en Humacao y del trovador boricua Roberto Silva acompañado de Troventud. En hora buena.

miércoles, 27 de febrero de 2019

Presentación de EXÉGESIS, segunda época




Presentación de 
EXÉGESIS
Segunda época


26 de febrero de 2019

Queridos amigos: 

Yo no sé si Carlos Roberto Gómez estaba consciente de lo que hacía al invitarme para hablar hoy aquí. Sé que él sabe que tengo algunas ideas y costumbres que pueden considerarse atávicas por aquello de ser fiel a los principios. Por otra parte, quiero advertirles de entrada: En presencia de lo amado muchos vivimos el temor de vernos cursi.

Vamos a lo que nos ocupa que es lo que… queremos.

A fines de 1993, don José Ferrer Canales me pidió que lo acompañara a ver al rector de Río Piedras, Efraín González Tejera. En el punto de encuentro estaba también Julio César López, fundador paradigmático del Instituto de Estudios Hostosianos, que había renunciado recientemente como director por motivos de salud. Como Pedro por su casa, Ferrer Canales llegó a la oficina del rector, y tras constatar que no estaba reunido con nadie, pasó sin más a su oficina haciéndome acompañarlo junto a Julio César. Ferrer Canales le hizo a rajatabla al rector una proposición de esas que nadie puede renunciar. Como aprendimos muchos de nosotros en “El Padrino”, la película, la propuesta que se hace no es irrenunciable solo por ella, en sí misma, sino por quién o quiénes la proponen. De modo que, acompañado de Julio César, le dice Ferrer Canales al rector: Aquí está el nuevo director del Instituto de Estudios Hostosianos. El rector, tras titubear solo por un segundo con evidente desconcierto, respondió que sí, que cómo no, y que… cómo se llama este joven. De eso hace veinticinco años.

La anécdota para mí es buena en sí misma, pero la traigo a colación porque pocas semanas después determiné, ya director, reiniciar las publicaciones de la revista Bayoán, que había publicado y rápidamente suspendido el Instituto. La transición entre Julio César y este pobre servidor era de tal magnitud que había que dar la mala nueva con cuidado y comenzar a pavimentar el nuevo rumbo. Al lado de Julio César López a todos nos quedaban grandes no solo sus zapatos, sino su chaqueta y otras cosas. Le añadí al nombre Bayoán, un sobrenombre que estimé necesario: “Nueva época”. Ni en Bayoán ni en Exégesis el calificativo “nueva época” tiene el sentido de ruptura. Todo lo contrario. Lo que sugiere es renovación, pero afincada y afirmada en una raíz en la que pervive su identidad. Por eso me da tanto gusto aparecer como autor en este número inaugural.

Carlos Roberto Gómez, de todos conocidos, y a quien intenté reclutar en una ocasión para la Junta Editora de Exégesis, pero no aceptó, me ha pedido, en cuanto nuevo director de Exégesis, que presente, en cuanto viejo director, el primer número de esta nueva época. Y yo no puedo estarle más agradecido.
Exégesis fue la cúspide de mi vida académica. En toda la vida productiva que dediqué a esta universidad Exégesis estuvo presente. Aun cuando fui destacado al Recinto de Río Piedras para dirigir el Instituto de Estudios Hostosianos, separé en los martes y jueves algunas horas de la tarde para dar un curso ad honorem en Humacao y seguir asistiendo a las reuniones de la revista y diseñando los tres números que se publicaron.

Apenas obtuve en el 1986 una plaza probatoria, la nueva rectora, Elsa Berríos me nombraba a la Junta Editora de una revista que no existía, y que solo era un sueño sin nombre. La Junta Editora, dirigida entonces por Andrés Candelario, dedicó numerosas semanas a concebir, inventar, crear, una revista que, siendo académica, fuera distinta a las otras. Para el tamaño trajo consigo la revista “Plural” de México y la de “Vanidades”, y preguntó si nos gustaba. Para ello redactamos incluso un Reglamento al que nos acogimos siempre con calculada liberalidad. Esa Junta Editora fue el cimiento fundamental. El nombre, elegido en votación, nunca me gustó: tantas veces tuve que explicar qué significa y cómo se escribe. De modo que Exégesis no fue la revista de fulano o sutano: fue la creación colectiva de un grupo de profesores de los más diversos departamentos, determinados a crear una publicación a imagen y semejanza de nosotros mismos. Una revista de, para, y por, la facultad de la Universidad de Puerto Rico en Humacao. De ahí la muy ardua tarea de compilar trabajos provenientes de todas las disciplinas.

La revista tuvo un éxito inmediato porque se abrió a todas las comunidades académicas del país y del extranjero, y porque tuvo el acierto de constituir su listado de envíos del de la Revista Sin Nombre de Nilita Vientós Gastón. La revista se distribuyó, gratuitamente, y a lo largo de toda su vida, a más de un millar de destinos en todo el país[1], y también en numerosas bibliotecas, centros de estudios y estudiosos de Estados Unidos, Europa y la América Latina, sin dejar de llegar a África, el Medio Oriente e incluso Japón. Más de un millar de ejemplares por número, suma alrededor de 100,000 que llevan impresas, orgullosamente, por todo el mundo el nombre de Universidad de Puerto Rico en Humacao.

Pero se me pidió presentar el número. Tomémosle el pulso. Estamos indudablemente ante un nuevo concepto de revista. Cambiaron sus tamaños, largo por ancho, pero sobre todo el espesor. (La vieja Exégesis se diseñó para el envío postal, esta no.) Abrimos sus páginas y nos encontramos con un diseño más uniforme, y una presencia más acorde con la elegancia y el buen gusto que cada vez acompaña más los proyectos editoriales. Téngase en cuenta que en aquel entonces no contábamos al principio ni con Page Maker, Photoshop o In Design. Eso vino después. Las columnas e ilustraciones se cortaban con cuchilla, literalmente, y se pegaban sobre hojas que luego se fotografiaban. Era la magia de las manos de Ángel Vega, artista gráfico del recinto. En esta nueva época, todo el proceso está digitalizado. La intercalación de imágenes contrasta entre aquellas en las que luce una obra a página completa del artista argentino Pablo Santin, la serie “Tango”, y otras que muestran imágenes que responden a las necesidades del texto en las que se incluyen. Es una revista que muestra un formato uniforme de espacios más abiertos, siempre a dos columnas, y un tipo de letra mayor, que resulta en menos economía de espacios, y por eso mismo, una apariencia más cómoda a los ojos.

El contenido está dispuesto en cinco secciones que parecen pretender abarcar el universo cultural con un afán totalizador que va más allá del que aspiramos en la primera época definida en conformidad con los materiales que recibíamos. Inicialmente pretendíamos publicar ensayos, artículos de opinión, investigaciones, creación, reseñas y bibliografías. Luego, distinguimos los trabajos por materias. En este primer número de la segunda época nos encontramos con 36 títulos, número comparable a aquellos que publicamos en la primera época como monográficos “extraordinarios”. En todos los casos, estos números extraordinarios respondieron a los materiales recopilados en cada uno de los cinco simposios que organizamos. El número tiene alrededor de 275 páginas, y el tamaño promedio de los artículos es de poco más de siete páginas. Aquí y ahora, es imposible reseñar estos 36 trabajos uno a uno, y menos con ojo crítico. Tomamos nota tan solo de la variedad de redacciones y enfoques.

Bailemos el tango juntos: ensayos autobiográficos referidos a la experiencia estética, ficción narrativa, crítica de artes y crítica literaria, memorias, metapoesía, economía política, administración de empresas, historia política e historia deportiva, antropología, crónica periodística y de viajes, sicología, música, teatro, matemática, sociología de la literatura, antillanismo, Hostos –a dios gracias–, literatura comparada, artes plásticas, y tanatología. La nuestra era una revista multidisciplinaria. Carlos Roberto propone hacer ahora una revista transdisciplinaria. Probablemente a eso responde la clasificación intrincada de cada trabajo con tres y hasta cuatro etiquetas. Por ejemplo: “memoria-antropología-artes”; o “biografía-música-historia-religión”. Eso sí es bailar tango, no se confundan, pero responde a una realidad en el quehacer cultural de nuestro tiempo que a devenido desde aquello que en mis mejores años era el producto de una entonces llamada, “educación general”, que fue el bachillerato donde me formé.

Exégesis marcó pauta en el desarrollo de las revistas académicas de Puerto Rico. Recibimos en nuestra oficina a profesores de otros recintos y universidades que querían saber cómo lo hacíamos. La vicepresidenta de la Universidad de Puerto Rico, más tarde presidenta interina, nos citó en una ocasión para discutir qué tipo de revistas académicas debía patrocinar la universidad. Exégesis era novedosa de formato, quizás desconcertante entre las revistas académicas, acaso un tanto “zarzuelera”, nueva en contenido, con una presencia de distribución retadora amplia. Fue la primera revista académica de la Universidad de Puerto Rico que tuvo una versión digital interactiva. Más o menos así: Usted le hacía click a campaña del PNP y le respondían “me gusta, me gusta Ferré”. O le hacía click a campaña PPD, y decía “jalda arriba va cantando el popular”. Exégesis publicó libros, distribuyó discos compactos, publicó en dos ocasiones su propio índice general, publicó números especiales en edición combinada con instituciones de otros países como Paraguay (con el Primer Encuentro Hispanoamericano de Escritores), Cuba (la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba), Chile (la Sociedad de Escritores de chile), incluso España (Consorcio de Comunicación Social de las Ciencias). Y, además de organizar simposios dedicados a don Francisco Matos Paoli, a la Generación de poetas del Sesenta, o a Julia de Burgos, celebró a nivel nacional, pero con un simposio internacional, el centenario de la muerte de Eugenio María de Hostos, e invitó a su casa, nuestra casa, a todas las revistas académicas y culturales de Puerto Rico en otro simposio internacional dedicado a la memoria de Nilita Vientós Gastón.

Exégesis tuvo además la osadía, en un gesto seguramente impropio en revistas académicas, de defender unas pocas causas, quizás meta académicas, como la del español vernáculo como lengua oficial del gobierno de Puerto Rico, la causa de Vieques contra la Marina de Guerra Norteamericana, la excarcelación de Oscar López y la defensa del Instituto de Estudios Hostosianos. Esta política, sin duda agresiva para algunos desafectos, tuvo sus consecuencias, como los tiene todo acto de afirmación. Hubo querellas presentadas hasta al gobernador Carlos Romero Barceló, y un rector llegó a presentar una querella formal contra su propia Junta Editora que fue evaluada por un agente legal externo. Triunfamos. Aquí estamos, sin arrepentimiento alguno. En un país devaluado, tan en precario, tan acorralado por poderes que le amputan a la universidad sus brazos, la defensa del quehacer y de la naturaleza misma de la universidad es un deber ineludible e impostergable con el país.

El Rafael Aragunde que conocemos, catedrático del Recinto de Cayey, Catedrático de Honor Eugenio María de Hostos y ex Secretario de Educación, dice en un artículo publicado recientemente en 80 Grados, que la crisis que vive la UPR, proviene no solo de la alegada crisis financiera que azota al país, sino de un proyecto puesto en marcha desde antes para desarticularla, con el propósito de desinflar la inteligencia. Coincide con las afirmaciones de la periodista canadiense Naomi Klein que habla de la globalización, la política del shock y la batalla por el paraíso. Si la universidad, y con ella el país entero, se avecina a un corto circuito, que entonces estalle luminoso. Que lo estudien y lo digan los libros y revistas. Porque estamos aquí para navegar contra esa corriente. Porque una revista, como hemos visto, no es una muchedumbre de páginas. Porque hay que llevar aún más decencia a la docencia. Y porque cuando en tiempos de Jaime Benítez se hablaba de la “casa de estudios”, atributo entonces bastante denostado, no se dirigía el atributo solo a los estudiantes, sino a una facultad que no puede frenar la necesidad de indagar la verdad y compartirla, juntos, como en estas páginas.

Me dirijo, para terminar, a estas profesoras distinguidas y hermanas que tanto admiramos y a las que tenemos tanto que agradecer.[2] ¿Sabían ustedes que ninguna de las dos es ajena a la vieja Exégesis? Apenas plantaba la revista sus primeros pasos en el mundo nos atrevimos a reseñar –perdona, Mercedes— el libro de Luce titulado “San Juan de la Cruz y el Islam”. Con Mercedes –perdóneme Luce—he intimado un poco más, con su permiso desde luego, particularmente en el tiempo del simposio que dedicamos a Julia. Ahora, cuando esta revista abre sus páginas con trabajos de ustedes, dedicados, ambos, de manera autobiográfica a “schubertiadas”, “arrebatos”, y el “síndrome de Stendhal” de sus propias experiencias estéticas, voló por mi memoria como pájaro chogüí aquella misteriosa canción del Conde Arnaldos: “Yo no digo esta canción / sino a quien conmigo va”. “En la vida todo es ir / a lo que el tiempo deshace”, dice Corretjer, pero, de un arrebato, queda siquiera la impronta indeleble de su olvido.

En las tres décadas de vida de la vieja Exégesis, vivimos también algunos momentos de luminosa transparencia. Recuerdo cómo, durante el Simposio dedicado a Francisco Matos Paoli, en el receso para el almuerzo, alguien se acercó a la mesa donde estábamos para ofrecerle a don Paco unas décimas propias dedicadas al tema albizuista del valor y el sacrificio. Oídas las décimas, don Paco se puso suavemente de pie. Allí, sin más, comenzó a glosar unas décimas, improvisadas, sobre Albizu, y el valor y sacrificio. Y según avanzaba hilvanando los octasílabos, don Paco comenzó a estremecerse que parecía que iba a quebrarse ante nuestros, hasta llegar al paroxismo. No se confundan: don Paco no había llegado al éxtasis solo como producto de sus propias décimas, sino por el recuerdo de Albizu Campos.

Leyéndolas ahora recordé además el deslumbramiento, enmudecido, por los misterios inexplicables del Cusco y de Machu Pichu. Pero sobre todo, ah, La Alhambra. “Si tú quisieras, Granada”… Yo le había escrito mucho antes a la ciudadela roja, no sé por qué, lo siguiente:

Subo a los cerros
y contemplo la tierra de canaán.
Ya sé que moriré tras vivir todos tus espejos
y todos tus inciensos,
de cara a cara contigo
y a tus ojos
con unas pocas flores rosadas de almendro
en las ramas de mis barbas.[3]

Cuando años después fui a Granada, apenas llegar, y antes de acomodar las maletas, subí varios pisos del hotel para mirarla de lejos, y de soslayo, con el vivo temor de morir al contemplarla.

Mas al leer ahora sus ensayos comprendí rápidamente que esa fruición que ustedes llaman “éxtasis” no se refiere en realidad ni a Schubert ni a Casals sino a la propia revista Exégesis. No puedo estar más embromado, como dicen los dominicanos, con este juego de máscaras. Y es que una revista es el espacio sagrado para un diálogo interminable entre experiencias y verdades, intuidas o conquistadas, que se buscan en la “noche oscura”. Pocas cosas causan un arrebato más grande que el abrazo entre amantes que no se habían visto. Y el éxtasis: “amada en el Amado transformada!” Al mirar ahora la revista, levantada de lo que creí sepulcro, y donde tantas ideas y experiencias comparten el calor de su sangre, comprendo y experimento ese mismo arrebato, vuestro.

Y es que la verdad tiene su belleza, tiene tangibilidad porque es capaz de estremecerse como si tuviera luz y cuerpo, aroma. “El amor se da y se tiene”, decía nuestro Luis Palés Matos, porque como el amor, la belleza está en nosotros, los ojos que miran. Para el poeta, en la palabra, suele decirse. Pero la palabra evoca y convoca realidades y verdades que dejan el rostro y el corazón tocado por ellas, iluminado. ¿No llena la palabra en árabe, de cantos y belleza, los ojos de los que contemplan La Alhambra?

Y es que, cuando hace años –durante el fortuñato– se me anunció el cierre de la revista, se me cayó el cielo. Durante cinco años luché por sacarla a flote, con toda la impertinencia de que fui capaz. Durante todo un año la rectora Carmen Hernández me preguntaba que cuándo me mudaba de oficina, y yo le respondía como Miguel Ángel al Papa cuando este le preguntaba cuándo terminaría de pintar la Capilla Sixtina: cuando termine. Un día, al regresar de las vacaciones de verano, todo se había ido en cajas con su música a otra parte. Yo me fui detrás. Y a pesar de ello, sin recursos y casi sin apoyo institucional, celebramos el simposio dedicado a Julia de Burgos, que fue todo un canto de cisne.
Pero yo ya le cantaba a la revista desde el 2010 un réquiem enamorado que titulé “Como el mar de El contemplado”:

Si a tu mañana le quiebran
los huesos de su sueño
--puro cristal de cielos
y es echada al fuego
dará luz.
Mucha luz.
No cabe duda…
Si a tu cristal de cielo
le quiebran su mañana en la víspera
allí estará la plaza abierta a los colores
como el mar de El contemplado…
Página en blanco eras,
como un vientre de cera.
Y en cada letra dibujé o teñí
un trozo de la huella que urga
la impronta indeleble que ama
y la leyenda absorta de un lienzo
ungido de una luz extraña.
Aunado a un soviet de hermanos
alma te di
en suma
del puro cristal del cielo
que transita en mi mirada.[4]

Envío.

Carlos Roberto:

Confieso que yo no creí posible este renacer, de modo que desde que lo supe cierto habito en el arrebato de mi asombro. Y es que, repito, una revista no es una muchedumbre de páginas.

Como un padre, te entrego la novia. Detrás de su faz colorida está, como bien lo sabes, la tramoya de una red de cuerdas que la sostiene. Exégesis fue, porque así lo quiso, un retrato vivo de la facultad de la Universidad de Puerto Rico en Humacao: realidad y ansias. Ese retrato renace hoy gracias a tu creatividad y tu perseverancia, y a una administración que parece saber lo que debe ser una universidad. Observé que no anotaste tu nombre como director, sino como miembro de la Junta Editorial, editor y responsable del “diseño general”. Te recuerdo que Exégesis siempre mantuvo su independencia y libertad de cátedra, y nunca fue un vocero de la administración universitaria, pues su compromiso primario fue con la facultad de la Universidad de Puerto Rico en Humacao, como debe y solo puede ser. Defiéndela así.

Hecho el convite, los invito a bailar, con júbilo, su tango. Y reciban mi aplauso.

Marcos Reyes Dávila

Notas


[1] La tirada era de 1,500 ejemplares.
[2] Nos referimos a Luce y a Mercedes López Baralt.
[3] Lo de Canaán es una alusión oblicua a Moisés, al que solo se le permitió ver de lejos la tierra prometida.

[4]  Exégesis 67-68: 15-17.
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