miércoles, 8 de mayo de 2019

Hostos y la Conquista de América





A propósito del reclamo de perdón hecho por México a la monarquía de España


HOSTOS 
y la Conquista sin perdones de América



Que su Presidente es “un imbécil”, ha dicho el famoso novelista Arturo Pérez Reverte.





Introducción:

La conquista de América ante los ojos de Hostos



Uno de los esguinces más dolorosos en el pensamiento de Eugenio María de Hostos, en el contexto del llamado “encuentro de dos mundos” y las reivindicaciones de los pueblos originarios de Nuestra América, pudiera ser su elogio persistente de Cristóbal Colón. En parte, el esguince proviene de torceduras en la interpretación apresurada que se realiza cuando no se conocen los textos completos y cuando la inveterada costumbre repite ideas y términos cuya realidad carece de sentido. Por ejemplo, llamar Indias a las américas porque inicialmente se creyó que se había llegado a ellas.



Al auxilio del examen de este tema se puede recurrir a una infinidad de textos por todo lo extenso de su obra, pues ni siquiera faltan en el primero de ellos, la novela de Bayoán, a donde necesariamente habremos de ir. Forzoso es, además, acudir a algunas de las abundantes referencias hechas por Hostos a través de las tres décadas siguientes, y así también a su Tratado de Moral. Mas, sobre todo, a la extensa sección de trabajos publicados en el volumen “La cuna de América” de sus Obras completas, bajo el título “El Descubrimiento y el Descubridor”, páginas 7-165. (Los títulos son de los editores.)



El primer texto publicado y conocido de Hostos, ya sabemos, es su novela La peregrinación de Bayoán. Como desde el título se destaca, la novela evoca la comunidad ancestral indígena de los pueblos arahuacos de El Caribe todo, pues lejos de limitarse a Boriquén, el personaje Bayoán se desplaza a través del espacio geográfico de las Antillas, y también a través de los siglos, para recrear sucesos importantes de su historia. En todos los lugares y tiempos donde detiene su mirada, el narrador rescata del olvido los paisajes edénicos de la vida de sus pueblos para contrastarla con los horrores de la conquista española. La novela es en suma de por sí, como sabemos, una denuncia presentada ante la sociedad española que plantea los ultrajes cometidos por más de 350 años, y que siguen cometiéndose hasta ese momento. “Bayoán nunca fue español”, apuntó una vez Hostos, pues con esa novela inicia una prolongada epopeya por la libertad de las Antillas. Es decir, que una vez superado el intento de abrir una vía de entendimiento con los republicanos españoles, Hostos ya no abandonará nunca su ruta de ruptura con España.


A todo lo largo de su vida posterior, dirigida por la lucha para la libertad de las Antillas y de los países de Nuestra América, Hostos evoca constantemente la historia colonial para identificarse con los pueblos originarios y reclamar para ellos y sus descendientes los derechos ultrajados durante toda la época colonial que sobreviven a la independencia. Es decir, que la colonización española creó sociedades impuestas desde Europa que primero masacraron a los pueblos americanos y luego los marginaron de sus derechos ciudadanos, y de su libertad y dignidad humana. Conocida es la catástrofe demográfica del siglo XVI en América. En toda esta prolongada temporada de su vida, el Hostos que esgrimió todas las armas que tuvo a su alcance, denunció los oprobios sufridos durante la época colonial por los pueblos que conoció, identificando su origen en las estructuras administrativas, políticas y económicas levantadas por España. De ahí la necesidad de procurar una segunda independencia, que diera al traste con ellas, erigida sobre los principios de la libertad basada en el respeto a derechos humanos universales. Repetidamente, cuando se sintió tomado por una indignación irreprimible, Hostos no solo quiso ser el más colombiano, chileno, dominicano, cubano, paraguayo, entre otras nacionalidades, sino también personajes heroicos de la historia de América como Cuautémoc, Lautaro, Hatuey, Atahualpa, Bayoán, y, en general, con todos los desheredados de la tierra, fueran incas, cholos, araucanos, patagónicos, chinos, gauchos o esclavos africanos. Eso y no otra cosa retrata la anécdota de cuando en Brasil, extrañado el encargado de pasaje de que pida uno de tercera, le advierte que sobre cubierta solo van “cholos, sambos, sirvientes” y Hostos responde que es hombre antes que caballero. La historia señala cómo Hostos se divierte con la feria que allí hacen los cholos.

Cabría mencionar otras aristas en un espacio más amplio, por ejemplo:


En el “Plácido” de Hostos encontramos, además y para sorpresa nuestra, uno de los análisis sicosociológicos y precursores más agudos y penetrantes de la mentalidad agónica del colonizado;

En Hostos hallamos prefigurada una concepción del tercer mundo y de la sociología de la dependencia;

En Hostos hallamos una concepción previsora y relativamente iluminada del imperialismo moderno;

En Hostos hallamos una identificación con los intereses y derechos de los trabajadores, a veces cónsona con el anarquismo libertario.



Un planeta ante los ojos de Colón


Sin embargo, para 1892, a propósito del cuarto centenario de la llegada de Cristóbal Colón, Hostos escribe una oda a “El nacimiento del Nuevo Mundo” y la serie de trabajos al respecto mencionados al principio de estas líneas. Otros trabajos hay. Por ejemplo, en la caracterización de personajes históricos, que pudiéramos llamar ejemplares, en cuanto modelos de los deberes morales que a su juicio encarnan, Hostos elige a Cristóbal Colón para representar el “deber de civilización”. Esto lo hace en el “Libro cuarto” de su Tratado de Moral. La reflexión que a fines de siglo hace Hostos entonces sobre Colón, trasluce efectivamente una admiración hacia él constante a lo largo de su vida, mas no ciega al error. Es decir, Hostos está consciente de que Colón “sacrificó la sociedad recién descubierta por él al deber de civilizarla que se proponía cumplir”. “Erró”, sentencia, pero añade que esa no es toda la historia. En esas páginas del tratado se refiere a ella, pero donde lo hace de manera más completa es en la serie de trabajos agrupados bajo un solo título por sus editores que bajo el título de “El Descubrimiento y el Descubridor” mencionamos antes.


El primero de los trabajos incluidos es un fragmento de su oda épica “El nacimiento del Nuevo Mundo”, título, como se verá, erróneo, y que comentaremos luego.


El segundo trabajo se titula “El día de América”, publicado justamente el 12 de octubre de 1892, justo en el cuarto centenario del nuevo mundo que nació para la historia “de la humanidad occidental”. Hostos se refiere a la importancia de la verdad “científica” impuesta sobre la noción “teológica” del mundo, de la que extrae dos realidades trascendentes: el diámetro verdadero del planeta, y el “mundo nuevo” que habría de transformar radicalmente la historia humana. Hostos parte, en el análisis aquí expuesto, del derrotero divergente que siguieron las dos grandes porciones que constituyen la América, norte y sur, para señalar que a pesar de ese desigual derrotero son comunes a ambas las transformaciones que se operan y los beneficios inmediatos que trajo consigo. Primero: que el Atlántico se convierte en un “elemento de civilización”; segundo, la aplicación a grande escala de la brújula; tercero, el descubrimiento del polo magnético; cuarto, la forma “esferoidal” y el diámetro del planeta.

Hostos no pasa tampoco por alto el enorme impacto que tuvo el acontecimiento en todas las artes. Contrario a lo que cabría imaginar, Hostos no se limita a relatar extensamente el desarrollo de las artes en el mundo americano y europeo, pues además, y tras puntualizar las intersecciones de las “razas” o culturas “madres”, esto es, la “autóctona, la conquistadora y la africana”, inserta la presencia en el proceso histórico del “paria” de la India y el “desheredado de la China”, pero destacando los dolores y el exterminio de los aborígenes de las Antillas, envilecidos y azotados en el resto del continente, desde los hielos del Canadá hasta la Patagonia, para poner de relieve y en evidencia su resultado violento. De él, dan noticia las obras de algunos autores entre los que destaca la Araucana de Arcilla. Hostos no olvida añadir otra serie importante de beneficios. Entre ellos, la aplicación del vapor al movimiento, de la electricidad a la comunicación del pensamiento y los sentidos, y la “omnímoda aplicación de las ciencias a las artes de la vida”. Mas los que considera son los dos más grandes beneficios del Nuevo Continente al porvenir son: el descubrimiento del Océano Pacífico y el descubrimiento de la Federación.


En los trabajos siguientes, “América precolombina”, Hostos relata, con pormenores, la gesta exploratoria de los países escandinavos por América del norte. En los textos siguientes, “La salida de Colón”, “A dónde iban”, “Quién era el hombre”, Hostos narra, con la destreza del buen narrador, la odisea del explorador, y en trabajos posteriores, el estudio de su carácter. Para Hostos, “Colón está lejos de ser un simple navegante”. Es la “más poderosa intelectualidad científica de todo el siglo”. Amplio conocedor de las letras antiguas que desde Hiparco y Aristóteles afirmaban la redondez de la tierra, hasta Toscanelli, quien supo ponerle en un mapa a Irlanda y África frente a la India, y la idea de que en esa zona existían más de dos tierras. Colón creía tener “perfectamente” calculado el diámetro del planeta, que conforme a los trabajos de Marín de Tiro era un tercio menor de lo real. Una expresión de Hostos recoge una memorable paradoja al respecto:

“Entre todos los navegantes del siglo XV no había ninguno más incapaz que Colón de descubrir a sabiendas el Nuevo Mundo, porque no había ninguno tan instruido como él”.



España y la América colonial en tres poemas de Hostos

Tres textos poéticos pertinentes a este asunto se recogen en el volumen I, tomo II, de sus Obras completas, Edición Crítica. El primero, “El 18 del proscripto”, trata la celebración de la gesta emancipadora de Chile. Aunque se repitan alusiones sobre los “tres pueblos indignados” de su “patria gemebunda” (desde luego, las Antillas), quizás en algún sentido impropias al tema, el poema intenta repasar la gesta liberadora de comienzos del siglo XIX, menos atento al odio de la ruptura que a la misión regeneradora de los pueblos de América que posibilita la independencia.

El segundo poema, calificado como una “oda épica”, se titula en las Obras completas de 1939 como “El nacimiento del Nuevo Mundo”, solo un fragmento del texto corregido en la edición crítica con el título verdadero de “El nacimiento del Mundo Nuevo”. La modificada relación entre el sustantivo y el modificador no es superflua. La expresión “Nuevo Mundo” se refiere a América como un mundo nuevo; en cambio, “Mundo Nuevo” se refiere al planeta entero, transformado, nuevo. El poema recoge con gran expectación, harto prolongada para animar el suspenso, el tiempo anterior al avistamiento de tierra de los navegantes, tal como lo hace Eliseo Diego en “Cristóbal Colón inventa el Nuevo Mundo”.  Sin embargo, Hostos se extiende más allá de la epifanía para imaginar el encuentro primigenio y descubrir cómo y cuánto debieron impactarse unos y otros, superando las visiones edénicas con “el dolor de todo alumbramiento”, las “pasiones letales”, “la crueldad y la codicia”. De modo que a pesar de ser Colón “náufrago del error”, es también “símbolo” del “hombre nuevo / que el viejo mundo moral ha derruido”, y que, aunque “ungido por el combate y el dolor” nos entrega “no un nuevo mundo / sino un mundo nuevo”. Hostos reconoce que Colón abrió la puerta al Mundo Nuevo con sangre, pero el hecho indisputable es que abrió la puerta.

El tercer poema parece ser un desprendimiento –“dramático y casi elegiaco”, según los editores-- de este anterior. Se titula “Los conquistadores de Chile”, y se refiere a la guerra contra el pueblo araucano con un intencional acercamiento al célebre poema de Alonso de Ercilla, La Araucana, poema épico que, como se ha observado, no rinde honores solo a la victoria española, sino también al valor y la visión del vencido. 


En la Plaza de las Tres Culturas de México, una placa conmemorativa dice:


El 13 de agosto de 1521
heroicamente defendido por Cuauhtémoc
cayó Tlatelolco en poder de Hernán Cortés.

No fue triunfo ni derrota,
fue el doloroso nacimiento del pueblo mestizo
que es el México de hoy.”


No es a ese mestizaje al que quiere evocar el Presidente de México Andrés M. López Obrador, al reclamarle un perdón al rey de España: es a los pueblos originarios destruidos, esclavizados y envilecidos tras la conquista española de Tlatelolco. Se pide un gesto de reparación, pesadumbre y arrepentimiento ante lo que fue una catástrofe humana. La misma que reclamaba hace cerca de 200 años el personaje de Bayoán. Como entonces, cuando Hostos, hoy España se niega, otra vez, y responde con soberbio desdén imperial al Presidente de México, muy lejos de Ercilla, y con la ofensa recogida en las palabras vulgares del novelista y académico Arturo Pérez Revelte, al tacharlo de “imbécil”.


Hostos terminó su poema con unos versos que, con uso magistral de la dialéctica, pudiéramos ayudarnos para ponderar mejor esta:

“Cuanto más se venere al araucano

Más la conquista de Ercilla es eterna”.

Puerto Rico conoce bien de estos desdenes, soberbios, imperiales. 

Marcos Reyes Dávila

domingo, 7 de abril de 2019

Hostos: el turno del ofendido



HOSTOS:
El turno del ofendido



Nunca tuvo más acierto Antonio S. Pedreira, que cuando describió a Eugenio María de Hostos como un “ilustre desconocido”, frase irónica y cínicamente acertada tomada de Voltaire para referirse a los clásicos. Esto es así porque de un tiempo atrás, quizás a partir del sesquicentenario (1989), son estudiosos de Hostos los que se toman incomprensiblemente el trabajo de escribir volúmenes enteros para demostrar que se trató de un ser sin méritos. (Pensarían, quizás, que tenía el mérito del demérito.) Antiguamente, esto es, en tiempos del Hostos vivo, también tuvo que enfrentar un maremoto de desafectos. Todo visionario, todo adelantado, todo ser excepcional, sufre de ese sambenito. El hombre extraordinario lo enfrenta, en batalla siempre algo quijotesca, si desea transformar la utopía en realidad, tarea de un revolucionario. Ese, claro está, es el caso de Hostos.

Pero en el caso del “ilustre desconocido” del que hablo se da la variante de que, en las generaciones que se acercan al bicentenario de su natalicio en el 2039 (recordemos “que veinte años no es nada” ),  son algunos  estudiosos por él coloridos, aquellos que llevan untado su nombre en los labios, los académicos y los políticos de izquierda, quienes le adjudican a Hostos diversos motes trillados, de pan mal cocido, muchos de ellos fraguados en la oscuridad, es decir, antes de que se publicaran sus obras completas.

Varios de estos motes capirotes los hemos combatido desde hace muchos años. 

Decirle, para salpicarnos solo con algunos ejemplos, que era un “escritor malogrado” precisamente aquel que fue, por el contrario, el artífice sublime de una oratoria sin ripios, cáscara u oquedades, y uno de los escritores más notables de la lengua española; 

decir que fue un “estadista y asimilista” aquel que combatió la anexión para forjar independencia, el derecho a ser suyo, y la libertad, no solo de Puerto Rico, sino de toda la tierra que pisaron sus pies, así fuera española, francesa o norteamericana, que chilena, argentina, cubana, venezolana, paraguaya, dominicana o peruana, por mencionar solo algunas; 

decir que fue un “hombre servil” ante los poderosos aquel que combatió, cara a cara y toda su vida, no solo a potentados particulares sino a gobiernos enteros de muchos países de América, fueran chilenos, fueran argentinos, fueran venezolanos, fueran españoles, fueran dominicanos, fueran norteamericanos; 

decir que fue un “autonomista” uno de los primeros americanos en concebir la confederación de las Antillas y quien lo hizo de manera más profunda y amplia, y el más notable defensor de la independencia de Cuba,  y el carácter absolutamente “indispensable” de la libertad; 

decir que fue un “reformista” aquel que ideó e inventó numerosas estrategias dirigidas a alcanzar la libertad digna de todos los pueblos y todos los hombres, y que denostó con vigor sin freno la violación moral de todas las sumisiones y vasallajes. 

Todo, todo lo anterior, lo refuta de manera sublime su Tratado de Moral. En un libro que esperamos publicar pronto, Hostos: Antillanía y asunción de América. La fragua interminable, rebatimos extensamente estos descalificativos.

Las acotaciones sobre esta contradictoria agenda de los “desmitificadores” es abundante. En realidad, los verdaderos mitificadores han sido aquellos que, al pretender desmitificar a Hostos de su llamado “mito biensonante”, han construido en su lugar un mito aberrante, tristemente caricaturizado. Es decir, que los alegados desmitificadores son los que construyen un mito de distorsiones.

De inofensivo no pudo tener nada aquel que fue perpetuamente perseguido por los poderes estatuidos desde España a Chile, pasando por Dominicana y Venezuela; de “moralista problemático”, cómo, si se trata del tratadista de moral más ampliamente reconocido y aplaudido por toda América. Un genio como Hostos tenía que ser problemático, incluso paradójico o incomprendido como todos los genios, porque eso suele estar en la naturaleza y definición de una genialidad. Contradicciones pudiera haber, pero es muy cuesta arriba tachar de ese modo a un pensador que, por el contrario, se caracterizó por su rigor matemático, incluso dialéctico. Hay que ponderar siempre, ante el genio, si la contradicción está en él o en nosotros.

Otra de las asombrosas descalificaciones dirigidas a su figura histórica es la de atribuirle “ingenuidad”. La alegada ingenuidad que se atribuye es con respecto a su admiración irrestricta hacia los Estados Unidos.

Curiosamente, antes de señalar a Hostos por admirar los usamericanos, los anexionistas de la emigración neoyorkina lo habían atacado por desdeñarlos. Ante los que le reclamaron por oponerse a los anexionistas cubanos del exilio en la década de los setenta, Hostos les responde que no odia o guarda rencor a los Estados Unidos, pero que junto a las bondades innegables que cabe atribuirles, y la muy justificada admiración que cabe tener y que de hecho le tiene hacia ellos el mundo entero, puede, no obstante, distinguir, reflexivamente,  lo bueno de “lo malo”. Entre lo malo, incluye su guerra contra México y el despojo de su territorio; su intento de hacer lo mismo en Santo Domingo que él, en persona e in situ, combatió junto a Betances y Luperón; su repulsión hacia los latinoamericanos; su doctrina Monroe; la aplicación oportunista e interesada del principio de no intervención que prolongó las guerras de independencia en Nuestra América; su oposición a la independencia de Cuba; su ambición, y su maqueavélica esperanza de usufructuar la desgracia y debilidad de nuestros países, mezquina, cobardemente. 

Hostos habla ya de la presencia de una política imperialista respecto a Estados Unidos que los historiadores solo adjudican con propiedad al país que nace tras la Guerra Hispano-cubano-norteamericana de 1898, es decir, casi treinta años después. Hasta entonces todo había sido en los aun nacientes Estados Unidos una intensa tropelía nacida de la necesidad de proteger su propia existencia y de expandir hacia el oeste sus fronteras. (Sigo en estas observaciones la Visión íntegra de América del historiador cubano Alberto Prieto Rozos.) En esa carrera al “far west” nace una voluntad de dominio insaciable y se desarrollan las fuerzas productoras indispensables. En 1812 Estados Unidos había entrado en guerra contra Inglaterra tratando de incorporar los territorios canadienses, y solo lograron que estos ocuparan e incluso incendiaran la capital federal en 1814. (Ese es el Canadá que Hostos contempla en 1865 como posible modelo transitorio para las Antillas.) Solo entonces es que Estados Unidos gira hacia el sur. El asalto a México ocurre cuando este país apenas consolidaba su independencia. Es ahí que comienzan las aventuras de Estados Unidos en Centroamérica y el Caribe. Mientras, en el seno de la Unión, y tras la Guerra Civil sobre todo, se activaba allá un desarrollo industrial, inédito en el mundo, que lograba rivalizar ya desde 1880 con Inglaterra. La culminación del ferrocarril interoceánico desarrolló de tal manera el proceso de inversión de capitales con el que surge un mercado nacional unificado y la consolidación de corporaciones que se convierten en monopolios. Con estos se centralizó el poder arrancado de los estados. En el poder centralizado se afincaron las oligarquías y los monopolios. En todo este acelerado crecimiento nunca visto, que asombraba al mundo entero la llamada nordomanía, las instituciones y los procesos políticos trastocaron los principios convertidos desde entonces así en ilusiones falsificadas que nos muestran a los actuales Estados Unidos. El capitalismo imperialista estaba listo ya para iniciar la agenda hegemónica mundial que estrena en el 1898.
El Hostos que arriba a nuestras costas en el 1898 no ha cambiado sus principios, aunque haya tomado nota en las décadas anteriores de las bondades de la primera constitución republicana del mundo que proclamaba y reconocía los derechos civiles, el principio republicano de la división de poderes y el ejercicio democrático del voto. ¿Hacia quién otro, hacia dónde, podían voltearse entonces los ojos? Hostos llevaba muchos años enseñando, en tanto jurista y profesor, Derecho Constitucional. Y pieza inalienable del mismo, por vivo, es la teoría del Derecho que emana de la Constitución de Estados Unidos. Pero Hostos no es ingenuo, como no lo era Betances, con quien concertaba sus acciones hasta la muerte de este. Léase de nuevo el Diario que se renueva a partir del 6 de julio de 1898. Véase cómo Hostos, desde el 12 de julio, se allega como un acorralado a procurar que Cuba vea el peligro de una anexión libre o forzada de Puerto Rico a la Unión Americana. Hostos intenta que, para que se vean como beligerantes en el conflicto, se entreguen diez mil fusiles a los puertorriqueños. 

Es cierto que Hostos ve con simpatía la existencia en Estados Unidos de las libertades individuales que desea (el Habeas Corpus, “Bill of Rights”), pero también es cierto que Hostos denuncia la política imperialista incentivada por su auge industrial. En Hostos, la Constitución y la Carta de Derechos estadounidenses chocan contra la política imperialista de su oligarquía. El 20 de julio --antes de la invasión-- ya comienza a resignarse a la idea de que “es casi seguro que Puerto Rico será considerado como una presa de guerra. La independencia, a la cual he sacrificado cuanto es posible sacrificar”, dice anegado de angustia, “se va desvaneciendo como un celaje: mi dolor ha sido vivo”.

Cuando Hostos se enfrenta al hecho consumado de la ocupación de Cuba y Puerto Rico ya no podía apelar a las armas. Esa estrategia era imposible. La única estrategia que tiene un viso, una cintilla de posiblidad, está en el reclamo que pueda hacer el pueblo de Puerto Rico dentro del marco legal que delimita la Constitución de Estados Unidos. Hostos no está ciego. Sus reclamos jurídicos son verdaderos. En el fondo siempre tuvo la razón. Hubo reservas en el centro de poder en Washington: en ese entonces el Partido Republicano debatía con el Partido Demócrata sobre si proceder o no con una política de corte imperialista respecto a las islas arrebatadas a España. En esa polémica, y en contra de la política imperialista, participó Mark Twain como miembro de la Liga Anti-imperialista. Y aunque más que sospecha --pues bien lo sabe en un fuero interno que repetidamente deja entrever aunque tácticamente lo oculte-- que el gobierno de Estados Unidos pisoteará el derecho establecido en su Carta Magna para apropiarse de Puerto Rico en un soberbio uso del poder, su única posibilidad de lucha está en usar como propias las armas del invasor contra sí mismo. Y quijotescamente las blande ante los instrumentos del poder estadounidense, incluidos presidentes y congresistas, la prensa, y la sociedad civil puertorriqueña. 

Si Hostos no intentara lo único que podía intentar entonces, ¿qué habrían dicho de él los historiadores? En Puerto Rico, entre 1898 y 1900, la Constitución de Estados Unidos, su Carta de Derechos Civiles, e incluso los principios del Derecho Internacional y  de los Derechos Humanos a los que Hostos también apela, se estrellaron contra el muro de las ambiciones del imperialismo industrial y financiero. A priori, a posteriori. Recuérdese que Hostos vive entonces acontecimientos en desarrollo que están lejos de ser lo que serán.

El lenguaje que utiliza Hostos en esos meses es por necesidad ambiguo. Varía conforme a su destinatario y a la intención procurada, sin desmentirse. En sus cartas familiares, por ejemplo, se expresa sobre los acontecimientos con mucha suavidad. Mas el sentido de todo su escarceo puede reducirse a lo revelado, solo dos días después de la invasión,  en carta a Francisco de Arredondo del 27 de julio de 1898, que Hostos desea que públicamente se conozca:


"Ahora, desde Washington, digo a usted a fin de que expresa y oficialmente lo comunique a quien haya lugar, que la invasión de Puerto Rico por las armas norteamericanas tiene por confeso objeto la anexión de la Isla; que en los preliminares de paz se fija por los Estados Unidos la cesión incondicional de la Isla como condición sine que non de la paz; que todo lo que de mis gestiones puedo esperar, es que la anexión no se realice sino mediante un plebiscito; que, para prepararse a él, debe ir restituyéndose a su país la emigración de Puerto Rico."

Esta es toda la verdad.
 
“¿Qué necesidad tendré de contestar al erudito que salga a decirme que he cometido un error de etnología? Todos los días lo cometo a sabiendas cuando hablo de raza latinoamericana”, riposta a un crítico de su "Programa de los Independientes" en 1876. Otro tanto hubiera podido decir sobre este asunto de su paradójico maniobrar en 1898, pues la frase vale lo mismo para un error de etnología o un error de estrategia política. Hostos se mueve en distintos planos, y se expresa con distintos fines para los diferentes intereses y los distintos oídos. Hostos incluso manifiesta su conformidad con la elección de la anexión, pero solo si esta emana del resultado de un plebiscito realizado conforme a derecho. Treinta años antes le había advertido a los triunfantes republicanos de España que sería un suicidio si, así sin más, se realizaba un referendo en España que validara la constitución allí de una república de la que el pueblo español nada conocía.

Hostos manifestó entonces la misma actitud ante los Estados Unidos que expresó en los setenta: reconocer lo bueno y distinguir lo malo. Lo bueno estaba en los principios de libertad individual suscritos en las letras de la Constitución que superaban, o parecían superar, lo ofrecido por la monarquía española; lo malo, en la política de expansión imperialista que denunció continuamente desde 1870, incluida la política darwinista empleada en el “far west”. Después de la Ley Foraker, Hostos habla de Estados Unidos en términos de “los bárbaros del norte”, de la “fuerza bruta” dirigida al “exterminio”.
La Moral de Hostos fue un derrotero que se impuso a sí mismo; un principio de vida necesario para forjar hombres y pueblos libres. Hostos concibió, de la manera más consolidada y profunda entre sus contemporáneos, los prolegómenos de la libertad, la justicia y la moral… de los independientes. Allí, en el fiel de la balanza y el equilibrio del mundo que reclamaba desde 1870 para las Antillas independientes y confederadas con el objetivo de contener la fuerza expansiva de los Estados Unidos, está su principal legado para la historia. El imperialismo le imponía a los pueblos la obligación de crear estados de derecho so pena de “muerte”. Esa idea, deber y derecho, era fruto privilegiado de esa Moral que siempre fue para él una estructura compleja, pero coherente, para juzgar lo justo y lo bueno. Para juzgar en libertad, porque sin libertad nada bueno y justo se hace.
¿Ingenuidad mía? Pudiera ser: pero este es mi Hostos.

Marcos Reyes Dávila

Publicado en "80 GRADOS", el 5 de abril de 2019
https://www.80grados.net/hostos-el-turno-del-ofendido/

viernes, 22 de marzo de 2019

Ceremonia Apertura XI FIPPR 2019



CEREMONIA DE
APERTURA
        XI FIPPR 2019



Youtube.
MI PELICULA FIPPR 11

https://www.youtube.com/watch?v=ud08UidiN1k&feature=youtu.be&fbclid=IwAR1lWB1G-eHj_g2JnSWOegja2S0rAVY06GvWzUli0-pOru0HfLFyF62Ph88

 
 Amigas y amigos TODOS, Muy buenas noches. Mi nombre es Marcos Reyes Dávila, colaborador del Festival Internacional de Poesía en Puerto Rico, conocido como FIP, casi como un silbido alegre.       

(Genuflexión) Aquí para servirles.
    Bienvenidos otra vez todos y todas a la Apertura
de este Undécimo Festival Internacional de Poesía en Puerto Rico que por decimoprimero bien podría hacernos creer en los milagros.

Un festival de poesía es, conforme a la etimología de la palabra, una fiesta que conserva por necesidad algo de su origen ritual. Eso es así porque una fiesta solo tiene sentido en el plano de necesidades comunitarias que tienen muy variadas naturalezas, pues lo mismo se celebran las cosechas, las bodas, o las arepas, que el desenfreno con el que se venga o se consuela del inicio de un periodo de abstenciones. Es decir, que un festival es un carnaval... PERO con buenos modales.

De festivales y carnavales sabemos todos.
Por eso esta noche estamos contentos de estar aquí,
en la casa de la Universidad Interamericana de Puerto Rico, Recinto Metropolitano. Esta Universidad nos ha invitado a su casa, sede este Festival por once -lar-gos -años. Y nosotros invitamos ahora a venir al micrófono , agradecidos, a la Decana Raquel Puig, que en representación de las autoridades universitarias, nos brindará un saludo.

Mil Gracias, decana Puig. Ya prácticamente somos familia. ¿No le parece?

De inmediato, dejo ahora con ustedes a la presidenta del Comité Organizador del Festival Internacional de Poesía en Puerto Rico, Vilma Reyes.

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Vilma - Familia de Joglar y Cartel/Afiche


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Queridos amigos y amigas:
Bienvenidos otra vez / y muchas gracias por honrarnos con su presencia.  Esta noche hemos comenzado con la estupenda presentación del Coro de Estudiantes de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Humacao, que dirige con dedicación y evidente talento el profesor Germán Peña. El coro templó las cuerdas a ritmos caribeños para afinar el tono de júbilo y fiesta con el que aspiramos que transcurra la noche.

Hablando de la generosa aportación que hace la Universidad InterAmericana al brindarnos su casa como sede y el uso de este teatro, otros auspiciadores importantes tiene el Festival. Entre ellos el Ex Senador Antonio Fas Alzamora –persistente defensor de la cultura u la lengua de Puerto Rico, que se encuentra presente aquí esta noche. Pido un aplauso, agradecido, para para Fas Alzamora.
APLAUSO.


22 poetas desfilarán sobre estas tablas con un arte que se caracterizará por la confluencia de dos fenómenos:
su fulgor... y su necesaria brevedad. Es decir, que cada uno pasará sobre estas tablas como los relámpagos. De ambos fenómenos –fulgor y brevedad: Fiesta de Relámpagos–
se encargarán los poetas y los artistas invitados. Es decir, Los artistas y poetas que no pueden sino brillar:
eso es el arte.

La brevedad nos la impone la dictadura del tiempo, que muy extenso amortigua o marchita un espectáculo. Además... unos muchachos que andan por ahí nos cierran el teatro.
      
Para Manuel Joglar Cacho las campanas eran la voz y la sombra del cielo. Por eso, para asegurarnos del tiempo de dos minutos -relámpago asignado para la lectura de cada uno, tengo conmigo una campana...   Parece de ring de boxeo, mucho cuidado. Pensé traer un coquí, esa ranita nuestra que en las noches canta con un silbido melodioso que dice más o menos coquí-coquí... PITAR.
Pero nos convencimos de que la campana era más disuasiva. (TOCARLA.) ¿No les parece?

Es que esta undécima edición del Festival Internacional de Poesía en Puerto Rico se le dedica precisamente a un poeta puertorriqueño, Manuel Joglar Cacho, cuya única ambición era la de ser el campanero, de cien campanas en una sola torre. Manuel Joglar Cacho es un maestro privilegiado de la cadencia y la musicalidad de la palabra hilvanada en verso, y de la filigrana de una espiritualidad transparente, fluida, sin tropiezo alguno, como el agua de una fuente.

El FIP acostumbra a dedicar sus festivales a alguno de los varios poetas
puertorriqueños, en muchos casos recluidos en la ingratitud del olvidado. Puerto Rico es una nación de raíces hispanas, africanas y  arahuacas o indígenas, como todos los pueblos del Caribe, pero que nunca ha gozado de la afirmación libre de su propio ser. En consecuencia, como colonia aparentemente perpetua, carece del gozo de su propia identidad, sistemáticamente postergada y oscurecida por los organismos del poder público. Es por eso que aquellos que reconocemos nuestra imagen en los espejos tenemos el deber de rescatar del olvido los valores ocultos de la nación que nutren nuestra identidad como pueblo. Es la única manera de fortalecer los lazos comunitarios que nos permiten seguir siendo quienes somos.

Nosotros queremos conocerlos a ustedes, pero también necesitamos ser conocidos, porque ha diferencia de ustedes, Puerto Rico no tiene voz internacional para defenderse. Ni siquiera para decir sandeces. Este Festival NO ES un Baile de Salón SOLO para Invitados exclusivos.  NO. SE LE OFRECE AL PUEBLO, AL QUE PASA POR LA CALLE. Trabajar con el arte y la poesía, trabajar con el arte para BRINDARLA a Nuestra Gente, de Toda la Isla,
es AGENCIAR ReiVindicaciones y Aspirar a un País POSIBLE POR LA POESÍA. Compañeros poetas: este Festival les ofrece, no la claque élite, sino conocer TODO el país desde la raíz de nuestra juventud, donde más anida la libertad de lo posible. Por eso este año, acogimos el Lema de
PUERTO RICO : PAÍS POESÍA. ¡Lindo!, ¿no?
Entre todos... podemos aspirar a Tanto!

Com el permiso de ustedes, ¿SÍ?...
(DESPLEGAR LA BANDERA DE PUERTO RICO.)

El FIP tendrá para la venta, a la salida, para beneficio de todos ustedes  – y para la recaudación de fondos que nos permitan continuar ofreciendo este festival, un cuaderno con poemas de Joglar Cacho, así como de cada uno de los poetas extranjeros invitados, y también del Poeta Ganador del Certamen para el Premio Internacional Vicente Rodríguez Nietzsche. (Como este, FAENA DE LÁZARO, publicado para el FIP por la Editorial   La   Chifurnia.))

Vicente, fundador de este Festival, ha sido el perpetuo portavoz de un grupo de poetas que, agrupado en torno a la revista de poesía Guajana, invistió, con una identidad notable de excelencia y compromiso social, a la generación de poetas puertorriqueños de los años sesenta. El FIP lo honra, y sobre todo se honra, con nombrar...  su Premio Internacional de Poesía, con su nombre. Vicente nos acompaña esta noche, para él y solo para él, les pedimos, por favor, un aplauso.

Queremos anunciar, finalmente - finalmente, que al finalizar el desfile–relámpago de poetas internacionales
–Y no se olviden de la campana– , revelaremos la identidad y otorgaremos el Premio al Poeta ganador del Certamen. La noche culminará con un acto artístico musical a cargo del muy conocido y muy celebrado, internacionalmente, trovador puertorriqueño, Roberto Silva, y el conjunto Troventud.
...
Los poetas internacionales pasarán por el micrófono en el siguiente orden. Hemos decidido rescatar del olvido aquella ya vieja aseveración de que el Sur también existe. Como recordarán, la frase se fraguó para redimir del olvido y la subordinación a ese enorme grupo de países ubicado en el hemisferio sur, condenados al subdesarrollo por los países desarrollados del norte.

Mas si bien la expresión recoge esa idea reivindicatoria y justiciera, también responde a la noción geológica y astronómica de que el sur en realidad no queda al sur, abajo del norte. Dentro del contexto del espacio y universo, no hay abajo ni arriba, de modo que el mapa del mundo bien puede trazarse al revés. Se justifique o no se dispute la idea, aquí no importa. Estamos de carnaval, digo, festival, y ese es nuestro juego de esta noche.

Necesitamos aclarar que algunos pocos de estos poetas internacionales no están presentes esta noche porque llegarán con un poco de retraso.

Mas, no obstante, todos estarán presentes en las ¡36 ACTIVIDADES !    programadas para toda la semana, que se ofrecerán de San Germán y Aguadilla hasta Humacao, y de San Juan y Arecibo a Ponce, por todo Puerto Rico.

Conforme con lo señalado, empezamos con Chile... digo, con Argentina, que esos dos países se han disputado durante siglos sobre cual tiene para sí lo que llaman la Tierra del fin del mundo. Para no arriesgarnos con un mal juicio, pero en atención a que contamos esta noche con dos poetas de Argentina y uno de Chile, y para repartir el premio, comenzamos pues con... Gabriela Delgado, de Argentina.

Gabriela es Secretaria de Redacción de la revista Papirolas, Fundadora del Grupo de Poesía “Pretextos” y entusiasta organizadora de talleres, encuentros y otras actividades literarias. Entre sus publicaciones más recientes se encuentran, entre otras, "Borra de café" (2013), "Los colores de la sombra" (2016)  y, como si quisiera traérnosla de regalo, aun olorosa a tinta, el cuaderno titulado "Orilla de mujer" (2019), muy a propósito para este mes.
Con ustedes, Gabriela Delgado.
Gracias Gabriela.

Y ahora Jesús Sepúlveda, de Chile. Jesús Sepúlveda es Docente de la Universidad de Oregón. Ha publicado ocho libros de poesía y tres de ensayos. Su tercer poemario Hotel Marconi (1998) fue llevado al cine en 2009. Algunos títulos de su obra poética quizás manifiesten peculiaridades anarquistas. Por ejemplo, Poemas de un bárbaro, o, Antiegótico. No sé si bárbaro, antigótico o antiego, dejo Con ustedes, a Jesús Sepúlveda.
Gracias, Jesús.

Ahora volvemos a Argentina con María de los Ángeles Rivas. La poeta, natural de Bariloche, es profesora de Nivel Primario y de  Lengua y Literatura. Conduce y produce un programa radial de poesía y música latinoamericana.
Recién ha publicado su poemario Mujer de viento.
Con ustedes... María de los Ángeles Rivas.
Gracias, María.

Nedy Cristina Varela Cetani viene de Uruguay. Nedy es
Presidenta de la Sociedad Uruguaya de Médicos Escritores y Coordinadora de Talleres Literarios. Recibió en 2017 el premio Estrella Sur  por su trayectoria cultural. Inclinada al haiku, ha publicado  “La piel de la tormenta” y  “Breve asimetría”, además de otros poemarios como “Insomnes Luciérnagas”.  Nedy no ha podido llegar aun a Puerto Rico, de modo que en su lugar leerá su poema,  Iris Violeta Pujols.
Gracias Violeta.

De Tacuarembó, Uruguay nos acompaña  Agamenón Castrillón.  Agamenón ha escrito textos de canciones para distintos intérpretes del canto popular, y desde luego ha participado en múltiples actuaciones y performances. Es autor de siete libros como El aviador de la bahía y Perzomás.  Con ustedes, Agamenón Castrillón.
Gracias, Agamenón.

De Bolivia, Benjamín Chávez. Benjamín es  Premio Nacional de Poesía de 2006. Ha publicado los libros de poemas: Prehistorias del androide (1994), Con la misma tijera (1999), y Santo sin devoción (2000), entre otros. 
Con ustedes Benjamín Chávez
Gracias Benjamín

Natural de Guayaquil, Ecuador, tenemos con nosotros a Luis Carlos Mussó. Luis Carlos es, además de poeta, narrador, ensayista, periodista y profesor universitario. Autor de una decena de libros de poesía, obtuvo el Premio Nacional de Poesía César Dávila Andrade por su libro Propagación de la noche (2000). Con ustedes, Luis Carlos Mussó.
Gracias Luis.

Ángela Acero Rodríguez viene a nos desde Colombia.
Es filósofa - filósofa, pero también trabaja la música, la fotografía y, desde luego, la poesía. Coordina talleres de escritura para jóvenes y adultos. Ha publicado: “Manecillas en estado alterado” (2013), “Dos días después de vos” (2016) y el pasado año, “La Poetería” (2018). Con ustedes Ángela Acero.
Gracias Ángela.

Con Henry Alexander Gómez, llegamos al Mar Caribe, por Colombia. Henry es Licenciado en Ciencias Sociales y tiene Maestría  en Creación Literaria. Es director del Festival de Literatura “Ojo en la tinta”. Es autor, entre otros. de libros como  Memorial del árbol (2013), Diabolus in música (2014), y La noche apenas respiraba (2018).
Henry no ha podido llegar a tiempo hoy, de modo que en su lugar leerá su poema, Iris Alejandra Maldonado.
Gracias Iris.

También de Colombia, está con nosotros María Tabares. María es Poeta egresada de la Escuela de Escritores de México. Ha publicado los libros: La luz- poemas de sombra; y  De mi sangre nacerán pájaros, entre otros. Con ustedes María Tabares.
Gracias, María.

De Caracas, Venezuela, Adalber Salas Hernández.
Adalber es además de poeta, ensayista y traductor.
Como poeta, es de los libros Salvoconducto, y La ciencia de las despedidas. Forma parte del comité editorial de las revistas Poesía y Buenos Aires Poetry, así como de Ediciones Aguadulce. Con ustedes Adalber Salas Hernández.
Gracias, Adalber.

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DESCANSO: Joglar Cacho.
PROYECCIÓN video
Para un cercano afán... está la rosa;

para un lejano afán... está la estrella”,
dice “el agua fugitiva” de  los versos del poeta manatieño Manuel Joglar Cacho. Nacido en el centro-norte de Puerto Rico en el 1898, su primer libro, Góndolas de nácar, se publicó en el 1925, ya a los 27 años.  La góndola no era una imagen parnasiana vana: era la pujanza vital de un joven henchido de erotismo. Joglar saltaba en su obra toda la época del trauma nacional que ocasionó la invasión y ocupación de Estados Unidos, con un libro que evocaba desde el título, una orientación modernista de aire neorromántico, con un decir, que desde el comienzo mostraba un afán de transparencia.

19 años más tarde,  publica  En voz baja, delatando su afán por el tono menor y el poema breve. Once años más tarde, publica Faena íntima. Nácar, voz baja, y faena íntima, ponen de manifiesto una vocación por el trabajo orfebre del verso. A partir de entonces se apuran los cuadernos con su muy celebrado libro, Soliloquios de Lázaro, hasta completar a los 90 años una jornada de 18 libros.

Como el Lázaro bíblico, Joglar Cacho había renacido del “carro de los muertos” que azotaba al país, en virtud de una fe religiosa inexpugnable. Desde entonces, su poesía no frenó su canto interminable, en libros invariablemente premiados, recogidos luego en el grueso volumen titulado Poema inconcluso, publicado justo en el año de muerte.
En la poesía de Joglar Cacho  no pasan inadvertidos, los graves acontecimientos político que acosaron al país desde el año de su nacimiento, pasando por la revolución nacionalista de 1930 a 1950, pero es innegable que su poesía se asienta  fundamentalmente en una ruta de perfección humana... próxima a un misticismo, de    raigambre panteísta, disuelta en aromas y agua. La crítica suele colocar su obra dentro del movimiento trascendentalista por la vocación espiritual de quien se bautiza cada día con el agua, el cielo y las rosas. No obstante, el valor supremo de su poesía descansa en la búsqueda incesante de una perfección, libre de ruido, y de un canto formal transparente. Casi música.
Para un cercano afán está la rosa;
para un lejano afán está la estrella.
Por un lado, (GESTO ABAJO) La cultivada belleza sobre
la mano y la tierra; y por la otra parte, 
(GESTO DEDO ARRIBA)
el afán de trascendencia que simboliza la estrella.
Entre un afán y otro igual, se destila la difícil sencillez de una música encarnada que aspira al desembarazo que simboliza esa campana que es sombra y desnudez del cielo.
(Tocar la campana: Lectura de PEDRO JUAN ÁVILA...)
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El video que acabamos de presenciar es fruto de la labor de Hilda Vélez Rodríguez y de Ana Laura Mercader.
La lectura del soneto, estuvo a cargo del poeta manatieño, compueblano de Joglar Cacho, PEDRO JUAN ÁVILA JUSTINIANO.
.....
Comenzamos ahora la Segunda ronda de presentaciones y lecturas. Pero antes, tengo el placer de anunciar que... el Comité Organizador del FIPPR... (CAMPANAS) acordó dedicar el próximo festival, 2020, a... JUAN ANTONIO CORRETJER, uno de los poetas más significativos del siglo XX en la historia cultural de Puerto Rico.
(APLAUSO.)

Queremos recordarles además, que culminando esta ronda, se otorgará el Premio Internacional de Poesía Vicente Rodríguez 2019.

Y  Además, les recordamos que la salida podrán cooperar, en un solo acto de amor, con la continuación de este Festival, con los poetas que nos visitan y con ustedes mismos, adquiriendo algunos de los libros y camisetas que estarán... EN UNA I I N C R E Í B L E   OFERTA.

Y como si fuera poco, poco-poco, tendremos la participación musical de uno de los más importantes trovadores de Puerto Rico: Roberto Silva acompañado del grupo Troventud.

Ahora continuamos con los poetas centroamericanos, del Caribe y trans-atlánticos.

En primer lugar, y siempre hacia el sur, que es norte,
Costa Rica.  Joan Bernal es además de poeta profesor de español y participante de talleres literarios como el de  Luna Roja. Ha publicado For sale, Homenaje a la ceniza y Vino Delirio.  Con ustedes Joan Bernal.
Gracias Joan.

Un poco más abajo, o más arriba, Óscar Borges, de Nicaragua. Óscar es abogado, y diplomáticos. Entre sus libros: Is there Anybody out there?, y  Ulises. 2016, Festival de Poesía de Costa Rica. Aunque participante de la antología de Poetas sin Sofá , acá le ofreceremos cuanto menos, una cama en un hostal. Óscar Borges tampoco ha podido llegar aun al país, de modo que en su lugar leerá su poema Luis Enrique Romero.
Gracias Luis Enrique.

Aída Párraga viene de El Salvador. Aída es Ingeniera Electricista, pero con sangre de actriz, narradora, ensayista, y desde luego, poeta. En 1995 ganó el Primer Lugar de Ensayo en el Certamen Centroamericano de Literatura Joven Femenina, convocado por UNESCO. Tiene varios libros de poesía y cuento, como el titulado Letralia.
Con ustedes Aída Párraga
Gracias Aída.

De Guatemala, recibimos ahora a Julio Serrano Echeverría. Julio es un artista multidisciplinario. Estudió Literatura, y además, formación en cine, artes visuales y documentales periodísticos. Es autor de Antes del mar (Metáfora, 2018), Estados de la materia (Catafixia 2017), Centrál América (Valparaíso, 2015), y varios libros de literatura infantil. Con ustedes Julio Serrano Echeverría.
Gracias Julio.

¡México!. De México, Alma Karla Sandoval. Alma Karla es Profesora, y desde luego poeta, es Premio Nacional de Periodismo, y Premio Nacional de Poesía Ignacio Manuel Altamirano. Entre sus obras están Vaga forma de acercarse a la luz para quemarla, y Ciruelas para los jinetes.
Con ustedes, Alma Karla Sandoval.
Gracias Alma.
   
Con gusto recibimos a Balam Rodrigo, de Chiapas, sur de México. Biólogo, exfutbolista...   y poeta.
Autor, entre otros libros, de Braille para sordos (2013), El órgano inextirpable del sueño (2015), El corazón es una jaula de relámpagos (2015), culmina con una obra poética que rescata el testimonio del éxodo de los migrantes titulada Libro centroamericano de los muertos (2018).
Balam Rodrigo tampoco ha podido llegar a tiempo esta noche, de modo que en su lugar leerá su poema Fabricio Estrada.
Gracias Fabricio.

De nuestras Antillas, República Dominicana, Yrene Santos. Yrene es además actriz y profesora de lengua en Nueva York. Ha publicado numerosos libros, como Pozos, Septiembre casi termina,  Después de la lluvia, Por si alguien llega, y El incansable juego, Además, es coautora de: Desde la Diáspora: Cuentos y poemas de niños y niñas dominicanas. Con ustedes Yrene Santos.
Gracias Yrene.

Tomás Modesto Galán, también viene de la República Dominicana. Tomás es  profesor universitario residente en Nueva York, novelista y presidente fundador de la primera Asociación de Escritores Dominicanos en USA.
Ha publicado varios poemarios entre los que destaca Amor en bicicleta y Diario de Caverna. En el 2015 fue nombrado Poeta del año, por el Americas Poetry Festival de Nueva York. Con ustedes Tomás Modesto Galán.
Gracias Tomás.

Ahora cruzamos el océano. De las Islas Canarias, Antonio Arroyo Silva. Antonio ha publicado los libros de poesía Primera Aurora (2015), Mis íntimas enemistades –dios me guarde– (2016) y Ardentía (2017), entre otros libros y plaquetas. Pero además, fue Ganador del Premio Iberoamericano de Poesía 2018, por su libro Las horas muertas.  Con ustedes Antonio Arroyo Silva.
Gracias Antonio.

Y... finalmente, Portugal. De Portugal, Sandra Santos,
Licenciada en Lenguas y Relaciones Internacionales, profesora de portugués como lengua extranjera, traductora y desde luego, poeta.Sandra ha publicado recientemente el poemario Éter. Con ustedes, Sandra Santos.
Gracias Sandra.

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Amigas y amigos, todos, llegó el momento de otorgar el Premio Internacional de Poesía Vicente Rodríguez Nietzsche, 2019, al ganador del certamen que auspicia el Festival Internacional de Poesía en Puerto Rico. Para la ceremonia de rigor, invitamos a pasar al micrófono a los miembros del Jurado de este año, Gabriela Delgado, Cindy Jiménez  y Edgardo López Ferrer. Edgardo López dará lectura al Laudo y anunciará al poeta ganador. El Jurado, y la presidenta del Fippr, Vilma Reyes, entregarán el premio.
...............

Amigos y amigas, El Fip les ofrece un gran Fin de Fiesta
con Roberto Silva, trovador nacional de San Lorenzo y campeón de campeones de la música campesina que glosa décimas de pie forzao, improvisadas, a medida que las canta con diferentes ritmos.
   
El Comité Organizador del FIP les da las GRACIAS POR SU PRESENCIA. Esperamos que hayan disfrutado.
Y ya Con ustedes... Roberto Silva
y el conjunto de jóvenes trovadores Troventud.


MRD 



Youtube.
MI PELICULA FIPPR 11

https://www.youtube.com/watch?v=ud08UidiN1k&feature=youtu.be&fbclid=IwAR1lWB1G-eHj_g2JnSWOegja2S0rAVY06GvWzUli0-pOru0HfLFyF62Ph88
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