viernes, 27 de marzo de 2015

Noche revuelta


Noche revuelta



      
         “... a atrapar
                  el resplandor
                  de las estrellas
                          a atraparlas
                  con las manos
                  en el agua”. Gabriel Chávez Casazola

               

Me persiguen tus ojos
como dos cucubanos
unas veces alegres
y otras tantas airados.

Mientras más yo me acerco

más son orbes lejanos
Colibrí que está tieso
cuando quiere tocarlos

Esa mirada deja
en el alma un abrazo
una ermita en el puerto
de miradas y magos
No hay quebranto en el sueño   
si me hubieras mirado

En la noche revuelta
de horizontes lejanos

se dibuja un sendero
por el cielo de astros

Si recorro su talle
se me embruja el zodiaco   
y el horóscopo dice
los secretos alados
del viñedo en la cumbre
de tu boca y su canto

Ni eclipse ni mordaza
pueden con esos salmos
si la muerte se abrasa

de tan solo intentarlo.   



                                           (27-03-2015)


                                                     Marcos
                                           Reyes Dávila
                                           ¡Albizu seas!


lunes, 23 de marzo de 2015

Francisco Matos Paoli: Las Dos Alocuciones en la APERTURA del FIPPR


Francisco Matos Paoli: 
Las Dos Alocuciones 
en la APERTURA del FIPPR (2015)*

1.
“Ya está transido, pobre de rocío,
este enorme quetzal de la nada.”

Así comienza el célebre “Canto de la locura” de Francisco Matos Paoli. Su obra más emblemática y aplaudida.
   
Queridos amigos y amigas (o, como diría el SubComandante Marcos, el de Chiapas, amigoas. Para que conste: los 43 de Ayotzinapa, también nos faltan aquí esta noche. Puerto Rico, también es, Nuestra América).

Hablar de Francisco Matos Paoli no es cosa sencilla. Carlos Alberty nos alerta de que perdemos a Matos Paoli tan pronto intentamos atraparlo en un resumen, pero también nos alerta al decir que el poeta vive en su obra, se hace presente en el acto de leerlo, que es diálogo vivo, casi encarnación. Es como querer retratar, de un solo tiro de cámara convencional, uno de esos paisajes panorámicos de 360 grados.
Por una parte, abruma la inmensidad oceánica de sus obras. Pero, por otra parte, abruma esa impronta que deja la lectura de sus versos en el alma. Ese eco que no cesa...
¿Cómo decir a don Paco? ¿Cómo, siquiera, nombrarlo?

Yo conocí a don Paco probablemente en el 1972, hace 43 años. Lo había visto muchas veces en su casa, cercana al Recinto de Río Piedras de la Universidad, pues casi invariablemente pasaba gran parte del día en su balcón del segundo piso leyendo y escribiendo. Me recibió con la mayor amabilidad y apertura del mundo. Era un ser jovial, afectuoso, hecho de ternura y cariño. Mantuve una relación constante con don Paco y toda su familia, hasta su muerte. Pero aunque muchas veces me sintiera tratado como un hijo por él, y por doña Isabelita, su compañera, eso  nunca fue, necesariamente, un privilegio personal, pues me consta el amor y cariño de ambos por muchas otras personas.
   
El protocolo de esta actividad me exige ser breve, así que intentaré explicar a don Paco como Einstein explicó, con una fórmula, qué es la energía. Don Paco -es el cruce imposible e inagotable de tres devociones elevadas al infinito: nación, misticismo y poesía. Si pudiéramos pasar por un prisma el haz de luz de su poesía, veríamos salir del prisma la Patria, Dios y, siempre, la Poesía. Hablamos de devociones elevadas prácticamente al infinito por el caudal torrentoso de una obra que no tuvo más límite que el tiempo de su vida.
Luis de Arrigoitia publicó en el 2006 una antología de su obra publicada que quiso limitar a unos diez poemas por libro. La antología, titulada “Raíz y ala”, le salió en 973 páginas.

Según los cálculos de Arrigoitia, don Paco publicó en vida 54 libros de poesía, sin contar once antologías y las prosas. (En mi biblioteca, lucen más o menos así: (-------), y no están todos. Pero don Paco dejó inéditos 210 libros de poesía, para un gran total de 264 poemarios, ninguno folleto u opúsculo. En una ocasión, se dispuso a escribir diez libros corridos de sonetos, de 150 poemas cada uno, a la que siguió otra serie de diez libros de antisonetos de la misma extensión. Don Paco alternaba la escritura en formas estróficas tradicionales y en verso libre. Fue maestro genial en ambos ejercicios. Aparte de ellos, hay un diario poético de varios tomos y una obra en prosa de trabajos de apreciación crítica, que su inseparable compañera, Isabelita Freire, educadora y poeta que también cumple este año su centenario, recogió en 3 volúmenes de cerca de 500 páginas cada uno, a maquinilla.

“Isabel, en ti llevo mi mirada”, le dice el poeta a doña Isabelita.               
Nuestro poeta nació un 9 de marzo en el pueblo heroico de Lares, pueblo emblemático de nuestra historia por haber sido la cuna del Grito de independencia encendido en el 1868. Grito como el de Yara en Cuba o el de Dolores en México, o el de Quito. De alguna manera, esa cuna fue en don Paco semilla que encendió su encuentro con el líder del movimiento nacionalista de Puerto Rico, don Pedro Albizu Campos, mártir heroico de esta patria. Por eso puede don Paco decir en su Canto de la locura: “Pedro se llama el Dirigente. –Piedra de Puerto Rico, Piedra fluvial y alada / con el aroma de la sangre mártir / de un Domingo de Ramos. / Delante de él la fuerza es imposible. / Por más que agitamos las manos / no podemos coger el rocío”.

Pero de cuna también, le brotó el ala de la poesía por la muerte prematura de la madre, hecho que fragua su primer libro de versos, a los 15 años. La censura y represión que trajo consigo el desafío que el nacionalismo albizuista planteó al imperialismo norteamericano tumbó en la oscuridad de la prisión, siempre oprobiosa, a un poeta acusado tan sólo de dar cuatro discursos en la tribuna de la libertad. Eran los tiempos de la “Ley de la Mordaza”, creada por el gobierno de Puerto Rico para aplastar el auge del nacionalismo. La prisión -quebró la salud mental del poeta, y le produjo una locura clínica, una psicosis, de esas de electroshocks.

Mas, victorioso siempre, la locura solo disparó su canto, incontenible, escrito en las paredes y en todas partes. Y la locura se transfiguró, de algún modo milagroso, en una experiencia mística que le permitía ver y oír a la madre muerta y a la misma Virgen María, y que volvería a experimentar con frecuencia. Don Paco, pues, no es entonces menos “beatiful mind”, que John Forbes Nash, aquel Premio Nóbel de Economía de 1994.
   
Yván Silén, se propuso analizar en un libro cómo “la religión, la locura y la política se cruzan y entrecruzan en el acontecer mismo de la poesía”, para producir un “misticismo político que Silén considera la gran innovación de Matos Paoli (“FMP o la angustia de Dios”, EdUPR, 2009, vii y 367). Ciertamente, el carácter místico de la poesía de don Paco es innegable. Él dio continuo testimonio de ello, en verso, prosa y entrevistas. También es innegable su profesado espiritismo.

Quien les habla no cree ni en espiritismos ni en misticismos –excepto cuando está muy oscuro y alguien dice de pronto BUU–, pero eso nunca me impidió fascinarme con la poesía de don Paco, como no le ha restado un ápice a mi aprecio inmenso de la poesía de san Juan de la Cruz, o los frescos de la Capilla Sixtina, por ejemplo. Y es que, en mi opinión, la fortaleza del discurso de uno y de otro está en la fragua de una lengua prístina, enormemente evocadora y fascinante: pura poesía. Don Paco trabajó en pos de “una palabra trascendida” que hiciera “el menor ruido gramatical”. Es decir, en perpetua lucha de fablar lo inefable. A través de la poesía logró liberarse de los barrotes de la prisión y de la locura, como “el viento y la paloma”.

Arrigoitia dice que la poesía de don Paco no es anecdótica ni narrativa, sino asombro, sorpresa, deslumbramiento, arrobo, y exclamación, expresados en imágenes y símbolos. Javier Ciordia ha identificado en su poesía alrededor de un centenar de símbolos fundamentales, por lo que, según su opinión, su lírica se enmarca dentro de las directrices del simbolismo y del surrealismo. Ello  lo lleva a calificar la poesía de don Paco como neosimbolista.

    En su “Luz de los héroes”, libro escrito en la tormenta de la locura y que salió de la prisión escondido en un saco de azúcar, don Paco escribe poseído de gloria:
        “Patria, ¡qué sol entre los árboles se alegra!
        Bebido de pitirres encendidos,
        de loma en loma es huella
        de aquellos que se dieron a la honra
        enardecida de la primavera.
        Patria, mientras el total de tus sueños
        nos hace la madeja
        de unirnos a los lirios
        más altos de tu sierra,
        nosotros invocamos desde el cielo
        la energía de todos los silencios
        sobre el horror de las cadenas...
        Somos el porvenir de las espadas.

        Somos el sándalo de la noche ciega.
        Somos, como nunca, una alegría secreta.”




2.


Queridas amigas y amigos: 
Cuando pienso, y cuando digo, el nombre de Francisco Matos Paoli, siento, claramente, como los pájaros se alborotan...   
    Y es que a pesar del misticismo, y a pesar de ese hermetismo del neosimbolista del que tanto intentó alejarse siempre, nada hay en Francisco Matos Paoli de torre de marfil, de elitismo y de aristócrata. Todo lo contrario. Don Paco fue un místico sembrado en la cuna heroica de Lares, un nacionalista atraído por el clamor obrero y socialista, por la “unción de la tierra”. Poeta del “viento y la paloma”, y de la “locura de la cruz”, pero honró siempre sus hondas raíces. Fue un poeta profundamente solidario y abierto. No era extraño que en respuesta a un libro obsequiado respondiera, ya fuera con los suyos propios, de aquellas muy conocidas ediciones Juan Ponce de León en la que acostumbraba editar sus libros, o que respondiera con una reseña o un artículo sobre el libro obsequiado, si no lo hacía con un poema.
    Una anécdota. En la Universidad de Puerto Rico en Humacao celebramos en el 1991, un simposio dedicado a don Paco para promover en todo Puerto Rico su candidatura al Premio Nóbel de Literatura. Mientras almorzábamos, un compañero se allegó a don Paco para leerle unas décimas compuestas por él sobre Albizu Campos, alusivas a su frase sobre el valor y el sacrificio. Una vez terminó el amigo de leer sus décimas, don Paco se puso de pie y comenzó a glosar, espontáneamente, décimas suyas, improvisadas allí mismo, con serenidad al principio, pero ganando ímpetu, verso tras verso, hasta estremecerse en el aire de tal manera que creí que iba a quebrarse o estallar.
    Don Paco se dolía continuamente de que su misticismo le enajenaba el apoyo y el aplauso de la generación joven de poetas militantes y revolucionarios que el creía que eran ateos. Muchos de ellos del grupo Guajana. Sin embargo, dos de esos poetas se casaron con sus hijas y le dieron el obsequio insuperable de varias nietas.
    Una de sus hijas se llama Susanita. Y don Paco le escribe desde la cárcel:
        “La primera descansaba en el polen.
        Y yo dije: fiat lux de mi semblanza.
        Nadie pudo saber en el último ser
        cómo la miel hacía su intacta llamarada.
        Sé que un nombre forjé para su estrella.
        Y Susana Isabel...
        Oh hija, cuando el árbol se lamenta
        en su vieja constancia, y los nudos recuerdan
        la savia detenida por los astros,
        ¡cómo quisiera entrar en tu morada,
        con los pies - ya descalzos de tanto sollozar
        en la arena fluyente del desierto!

De María Soledad, Marisol, su otra hija, escribe también desde la cárcel:
        “Marisol, la alondra gime
        bajo el árbol de la lluvia.
        Y en los párpados del cielo
        la mirada se desnuda.
        Hija de Borinquen eres.
        Salvada, como ninguna.
        Floración que me penetra
        hasta mi sangre tan última.
        Vengo a despertar contigo.
        Paso a paso, el cielo muda
        su rostro, pero en tu roca
        el agua siempre se azula...



Marcos
Reyes Dávila
¡Albizu seas!



* Estas dos alocuciones se leyeron, separadamente, como parte de la Apertura del 7mo Festival Internacional de Poesía en Puerto Rico, dedicado a Francisco Matos Paoli, el lunes 16 de marzo de 2015.

sábado, 14 de marzo de 2015

Francisco Matos Paoli: Místico de la Patria y de la Poesía



A propósito del Festival Internacional 
 de Poesía en Puerto Rico
 
FRANCISCO MATOS PAOLI: 

Místico de la Patria y de la Poesía

                       
El Festival Internacional de Poesía en Puerto Rico celebra su Séptima Edición del 16 al 21 de marzo de 2015, por todo Puerto Rico. Este año el festival se le dedica a Francisco Matos Paoli, poeta lareño nacido el 9 de marzo de 1915, fallecido el 10 de julio del 2000, y proclamado por numerosas entidades culturales de Puerto Rico como candidato al Premio Nóbel de Literatura.
    Si, por luminosa, pudiéramos pasar la poesía de Matos Paoli por un prisma, tal como se hace con la luz, veríamos indefectiblemente los colores que representan la Patria, la Poesía y Dios. Matos Paoli fue un poeta torrencial, autor de más de cincuenta libros de poesía publicados y más de 200 poemarios inéditos. Vinculado desde su temprana juventud con el nacionalismo albizuista y con el espiritismo, Matos Paoli cultivó una poesía encendida en la luz de los héroes de Lares, en la semilla del nacionalismo, lo mismo que en el “canto de la locura” que le causó el encierro en prisión, sólo por pronunciar cinco discursos en los tiempos de la “ley de la mordaza”. Allí, en el calabozo y el aislamiento, tuvo su “noche oscura del alma”, y la poesía desbordada de su espíritu se le convirtió en un misticismo escrito en las paredes, en el piso y el techo: “la locura de cruz”.
    Sin embargo, el misticismo de Matos Paoli nunca fue el del hombre aislado en el rezo, reconcentrado en sí mismo, enajenado del mundo sufriente, porque Matos Paoli fue ante todo un hombre comprometido, toda su vida, con la “unción de la tierra”, con el bienestar de los suyos, con la redención de la patria y de la humanidad entera. A pesar del “jardín vedado”, fue “testigo de la esperanza”, “criatura del rocío”, “el viento y la paloma”. La imagen y el verso manaban de su ser, incontenibles, como el agua de la fuente, “hacia el hondo vuelo”. Gran parte de ese tesoro quizás se hubiera perdido de no haber contado con la complicidad de su compañera inseparable, doña Isabelita Freire, educadora y también poeta, cuyo centenario también se conmemora este año. 
    Francisco Matos Paoli fue un hombre cordial y generoso, consagrado a una poesía que nunca redujo al mero esteticismo, pues la entendió siempre como diálogo con un Dios que amaba al mundo y a sus hijos. De ahí su extraordinaria pasión, su amorosa relación con toda la poesía del mundo, su complicidad de antemano con las luchas por la justicia, su devoción insobornable con don Pedro, “el Dirigente”. Numerosas instituciones culturales de Puerto Rico, particularmente los recintos de Mayagüez y de Humacao de la Universidad de Puerto Rico, lo nominaron repetidamente al Premio Nóbel de Literatura.
    El Festival Internacional de Poesía en Puerto Rico que lo recuerda en su centenario, ha invitado este año a alrededor de 21 poetas de muy diversos países del mundo de habla hispana, muy particularmente, de Nuestra América. Esperamos poetas de Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Panamá, República Dominicana, Venezuela y de España.
    La Apertura se celebrará en el Recinto Metropolitano de la Universidad Interamericana, sede del Festival, el lunes 16 de marzo a las 6:30 de la tarde, con la participación d
e Los Pleneros de la Cresta y de Roy Brown. Y la Clausura, en el Teatro Priscila Torres del pueblo de San Lorenzo, el sábado 21 de marzo a las tres de la tarde, con la participación de trovadores. Entre una y la otra, habrá actividades cada día, tanto en universidades, escuelas públicas y colegios privados, la comunidad de La Perla, el Viejo San Juan, Caguas, Humacao, Ponce, San Sebastián, Vega Baja, Carolina, Hato Rey, Dorado, Arecibo, Cayey, Bayamón, Loíza, y San Lorenzo.
    Los poetas internacionales compartirán el micrófono con cerca de un centenar de poetas nacionales de Puerto Rico. Además de los recitales y conciertos, habrá varias conferencias magistrales sobre Francisco Matos Paoli, una Mesa Redonda que tratará el tema de “La poesía como documento histórico” en la Universidad InterAmericana, el Laudo del Premio Internacional Guajana, como homenaje póstumo a Marcos Rodríguez Frese, y otro homenaje a la poeta venezolana Caneo Arguinzones, recientemente fallecida.
    El Festival, que está en su séptima edición, es el resultado del trabajo voluntario de un grupo de poetas comprometidos con el país. Ellos creen que la poesía, como todo arte, fortalece el espíritu de cada quien y abre camino
al porvenir.            
    El Programa podrá adquirirse en el acto de apertura, o en la página electrónica del Festival: http://www.festivalpoesiapr.com, o en la página del Festival en Facebook. (2015)


Marcos
Reyes Dávila
¡Albizu seas!
 

jueves, 12 de febrero de 2015

JULIA Vs JULIA: La controversia con la "Julia maldita" de Torres Santiago



JULIA Vs JULIA
La controversia con la 

“Julia maldita” de Torres Santiago

Por Marcos Reyes Dávila
Coordinador del Simposio “Julia de Burgos: me llamarán poeta”

El título de estas líneas es un equívoco intencional que se abraza con el propio
discurso poético de Julia que en tantas ocasiones habló de sí misma de manera conflictiva. Ese discurso no es ajeno al propósito de estas líneas, pero no es el punto principal de enfoque. Con “Julia Vs Julia” queremos aludir a lo que llamamos hace algunos meses la “guerra interminable” que en torno a su figura histórica, siempre huidiza e inatrapable en última instancia, se ha tejido a lo largo de varias décadas, agudizada en el año de su centenario por la publicación de dos nuevas biografías: la de Mayra Santos Febres (“Yo misma fui mi ruta”, Municipio de Carolina) y la de José Manuel Torres Santiago (“Julia de Burgos, poeta maldita”, Los Libros de la Iguana y Colección Guajana), ambos del 2014.
    El presente texto se ofrece como una disculpa pública de quien escribe a un semanario del país, por razón de unas expresiones de naturaleza destemplada y en parte inmerecida que hiciéramos a nuestros contactos de correo electrónico y en las páginas de Facebook, de donde las retiré horas más tarde de colocarlas. La disculpa se ofrece de dos formas: un mea culpa por una destemplanza que habría apenado a mi padre, cosa ante lo que soy sensitivo; y por otra, por medio de una reflexión a la que me apena recurrir porque este debate sería estéril e infundado si no mediara lo que me interesara más: la idea que sobre Julia prevalezca en nuestra juventud y en el país.
    Mi incorporación a la Comisión Nacional del Centenario de Julia, y la posterior designación de que fui objeto como organizador del Simposio “Julia de Burgos: Me llamarán poeta” celebrado en UPR-Humacao hace unos días, y la gestión que hice durante casi un año en la promoción, me convirtieron en portavoz de la Comisión y del Simposio. En esas funciones hice numerosas expresiones públicas sobre diversos temas y asuntos durante todo el año. Entre estos, destacaron, como es natural, la publicación de ambas biografías. Durante el Simposio no solo me abstuve de hacer comentario alguno sobre lo que hablamos ahora, sino que proyectamos imágenes de ambos libros y destacamos, entre las raíces de las que surge el simposio, el Congreso de 1992 organizado por Martínez Masdeu y celebrado en el Ateneo Puertorriqueño.
      A pocos días de publicarse la biografía de Santos Febres ya reaccionábamos a ella. Tal era nuestro interés. En esa reacción, publicada con el título “A propósito de un libro de Mayra Santos Febres. Julia de Burgos: De la leyenda negra y el cántaro roto de su canto” publicada en la revista cibérnética 80 GRADOS (http://www.80grados.net/julia-de-burgos-de-la-leyenda-negra-y-el-cantaro-roto-de-su-canto/)
expresamos nuestra desilusión por ver reproducidos en su libro, en boca de mujer, los prejuicios que algunos le atribuyen al libro “Julia en blanco y negro” de Juan Antonio Rodríguez Pagán. Este libro que tiene el mérito de ser el fruto de una tenaz y amplia investigación, adolece por reproducir expresiones hechas a lo largo de muchas décadas en torno a Julia que se han convertido en una leyenda negra: la Julia alcohólica, la Julia promiscua, la Julia que fue víctima de su amor por Juan Isidro Jiménez Grullón, la Julia borracha en la cuneta de la que abusaban todos. Algunas de las fuentes de Rodríguez Pagán eran altamente cuestionables. Si bien algunas fuentes tenían nombre y apellido, otras eran anónimas, o reservadas por el autor. Casi todas hechas en entrevistas a destiempo, a muchas décadas de los hechos.  Menos mal que en algunos casos se presentaban lo que Ivette López llama “historietas” con un “se decía”, esa plaza pública del chisme oscuro. Mi propia madre, y los poetas de Guajana, oyeron de ellas según alcanzaron a decirme. Pero esa Julia de Rodríguez Pagán era vista además, desde su niñez, en términos fatalistas, frecuentemente víctima, y con ojos de la moral pública, casera y marcadamente machista, de los años cuarenta, a pesar de que el libro se escribe y publica en el año 2000. Todos los que tenemos algunos años, y toda mujer en particular, sabe el sambenito que caía hace décadas y aun cae sobre toda mujer divorciada. Si esa mujer divorciada se va detrás de un amor a otras tierras, solo Dios hubiera podido salvarla.
    Para nuestra sorpresa, Santos Febres, académica más joven y mujer, incurrió en la misma visión de la leyenda negra de Rodríguez Pagán. Como remedo de esa obra que es su biografía, en cuya escasa bibliografía apenas figuran alguno que otro título nuevo que no parecen haber sido consultados, pues los puntos de vista no lo reflejan, la biografía sucinta de Santos Febres recala en los mismos errores de Rodríguez Pagán. Si hubiera leído como alega el libro de Ivette López, “Julia de Burgos, la canción y el silencio”, mucho debió torcerle el juicio la reflexión que esta hace de la construcción del sujeto femenino en esa época.

    Los Libros de la Iguana, que dirige con un tesón increíble nuestro amigo Reinaldo Marcos Padua, miembro del Grupo Guajana, publicó el libro póstumo del también guajano José Manuel Torres Santiago. Ese libro se publicó acompañado del sello editorial de Guajana y con inversión económica del Grupo Guajana. Del mismo se habló en varias reuniones en las que solicité en más de una ocasión que se me permitiera verlo, inútilmente. Tenía temor de lo que se diría allí porque Padua respondía que “lo dice todo, todo”, y eso me olía a leyenda muy, muy negra.
    Si bien se me acusó de opinar sobre Santos Febres por tener alguna supuesta agenda personal en contra de ella (siempre el argumentum ad hominem), también hubo quien me acusó de opinar en contra del libro de Josemanuel por odiarlo, ya fuera a él o ya fuera a Guajana, sin atender al hecho de que ese libro se publicó bajo los auspicios de un grupo del que formo parte –aunque sin que lo viera–, y de que desde los años ochenta los invité a Humacao varias veces, en el 1992 hice una antología y un estudio del grupo Guajana, en el 2007 hice un Simposio en su honor y lo he representado en muchas ocasiones dentro y fuera de Puerto Rico, entre otras cosas.
    Pero el libro de Josemanuel se atrevía a mucho más, e incurre en errores de juicio imperdonables. Lo que Rodríguez Pagán y Santos Febres atribuyen a fuentes anónimas o no reveladas, Torres Santiago lo da por hecho, y lo lleva más lejos. Si los primeros dos dicen que “hay quien dice que” su padre inició a la Julia niña en el sexo, Torres Santiago dice que de hecho fue víctima de incesto y que su padre la hizo alcohólica en la temprana adolescencia. He pedido las pruebas, las fuentes, porque la información que hay disponible no pasa de la “historieta” (Ivette López) o del chisme. ¿Dónde está el análisis que corrobora o sugiera siquiera hechos tan graves? Porque Julia no exhibe rasgo alguno de violación e incesto. Su desempeño en la escuela superior de la universidad no dio motivo de sospecha a pesar de su origen pobre. Por el contrario: muestra un alto desempeño, tanto académico, como de liderazgo y en los deportes. Su relación amorosa fue franca. Tan ausente de traumas que amó en completa libertad y con el más elevado decoro humano. Tan hermosamente que deslumbra.
    Pero Torres Santiago insiste en hacer atribuciones sin fundamento: como que Julia adolescente, estudiante de Escuela Superior, era Secretaria de Albizu, o que atacó el Capitolio porque en un poema posterior al referirse a una víctima del ataque utiliza determinado tono en su expresión!  Para Torres Santiago no son chismes, es que Julia fue “amante” de Llorens Torres, como luego lo sería de Juan Isidro y de otros. No se trata de historiar los alegados amores de Julia, sino de trazar la ruta de sus múltiples “amantes”, expresión tan preñada de esa carga erótica morbosa y degradante. Las fuentes más serias y completas de Julia ubican el encuentro de Julia con Albizu y Corretjer años más tarde, cuando el ayuno de Clemente Pereda. Y de lo que sí fue secretaria Julia, fue de una organización de mujeres adscrita al nacionalismo que defendió más tarde a los presos políticos nacionalistas.
    La idea de Torres Santiago, extraída otra vez del libro de Pagán, es la de la Julia víctima de Juan Isidro, abandonada por este y ya por siempre destruida por ese amor. Las cartas de Julia de la época, las entrevistas hechas a Juan Isidro y Bosch, la historia posterior de Julia, sugieren que la verdad es muy distinta. En los textos aparece, en blanco y negro, que es Julia la que rompe con Juan Isidro y es Julia la que se niega a volver con él.
    La época de Nueva York es tan confusa en las biografías que parece como si fuera todo la misma cosa. Mas se trata de un periodo bastante extenso, de alrededor de una década. En esa década Julia vuelve a casarse, Julia escribe versos, crece como poeta según Juan Varela, y se vincula como primera figura en la publicación de Corretjer “Pueblos Hispanos”, en la que publica muchos trabajos. Uno de ellos le merece el Premio de Periodismo del Instituto de Literatura.
    Durante esa época neoyorkina vive allá Josemilio González, autor que merece para nosotros absoluta credibilidad, y que cuenta de que se veía en su casa con Julia en muchas ocasiones y compartían. No hace observación alguna sobre el alegado alcoholismo de Julia ni sobre su alegada promiscuidad. El testimonio sobre todo esto coincide totalmente con el de Bosch que vivió con Julia en los años de Cuba y que solo habla de la elegancia e inteligencia de Julia, matriculada en numerosos cursos en la Universidad de La Habana y resuelta a doctorarse. Es muy al final de la vida de Julia que Josemilio menciona que alguien le habla de la dependencia al alcohol de Julia, y de que la vio en una ocasión muy desmojarada y enferma. Pero esa época es también la de las numerosas y prolongadas hospitalizaciones de Julia. Este tránsito hay que registrarlo con cautela y minuciosidad, cosa a lo que quizás contribuya la inminente publicación de las “Cartas a Consuelo”.
    Nos horrorizó al leerlo por primera vez y nos horroriza ahora otra vez: Torres Santiago llega al extremo de citar una entrevista que hizo a Isabel Cuchi Coll en el 1966, en la que según él, ella le contaba “de eminentes poetas e intelectuales que se aprovechaban de Julia de Burgos en su alcoholismo usándola de pareja sexual para después del pasajero affair abandonarla con una botella de licor que le dejaban” (157). Aquí se está hablando sin recato ni propiedad alguna de violaciones que realizaban “eminentes poetas e intelectuales”. ¡Cuánto me gustaría saber sus nombres, si esto fuera cierto, para borrarlos del santoral de las letras puertorriqueñas como Josefina Rivera de Álvarez borró a Cuchi Coll!
    Horror mayor aun que este me causa comprobar que este libro, que pretende, después de llamar borracha (“dipsómana”, “alcohólica”) y puta (“promiscua” que practica el “amor libre”) a Julia cien veces, erigirse como un homenaje, vaya a parar a manos de maestros y estudiantes con sus falacias y disparates, y con una base tan nociva y funesta como es la construcción y la edificación de esa fatalidad que tanto aborrecía Hostos. Porque este libro se construye sobre la premisa de la predestinación y el fatalismo. Según él, el incesto sobre Julia prefiguró su destino, como también lo predeterminó el hecho de nacer en el 1914, año de la Primera Guerra Mundial, y de que sus padres se mudaran de casa, lo que la hizo nómada y “homeless”. Conforme a esta visión se construye la idea inadecuada y torcida de la Julia “maldita”.
    La Julia que atesoramos los demás es producto, según Josemanuel, de su victimización continua. No hay espacio entonces para atribuirle a Julia autogestión, autodeterminación, esa voluntad fuerte de resistirse y combatir “con la tea en la mano”, esa obra creativa que asombró a tantos por su fuerza y su belleza. Esa convicción de afirmarse como mujer en la plenitud de derechos y de embestir al machismo y la opresión, tanto social y de género como la política, anticolonial, antifascita, nacionalista y socialista.
    A todo lo largo del 2014, hasta hace solo unas semanas, intentamos publicar artículos y notas en un semanario afín a nuestras ideas sobre el Simposio de Humacao. Un Simposio en el que colaboraron más de medio centenar de escritores de Puerto Rico y del extranjero de la altura de Luis Rafael Sánchez*, Mercedes López Baralt, la dominicana Chiqui Vicioso, la cubana Yolanda Ricardo, el español editor de Julia, Juan Varela Portas, y tantos más. El
semanario no nos dio una sola oportunidad en un año. Publicó en la semana del simposio que Idalia se presentaría en Humacao, punto. Muchos otros medios del país, comerciales, no políticamente afines, sintieron el llamado del país por Julia y publicaron muchísimas cosas. Solo el semanario guardó silencio renuente. Finalmente, terminado un Simposio al que acudió un público tan masivo que muchos no hallaron entrada al teatro, el semanario publica nuevamente sobre el libro de Josemanuel, reseñado hace meses en sus páginas por un columnista habitual en términos muy elogiosos, pero esta vez, el prólogo de Martínez Masdeu en el que se señalan sus horrorosas virtudes. Eso rompió nuestra templanza, cosa de lo que nos disculpamos al principio, pero no de toda la verdad aquí descrita.
    Si nosotros faltamos a la verdad en nuestro juicio de este libro, que se nos explique, que se nos ilumine. Háganos el favor de enseñarnos, compañeros y compañeras del semanario, los editores del libro, los guajanos guardianes. Si es cierto que Julia fue víctima de incesto, que se nos diga dónde está la prueba. Si es cierto que Julia fue Secretaria de Albizu o que atacó al Capitolio que se nos pruebe. Pero aún así el libro será culpable de su fatalismo reaccionario, y antirrevolucionario. Y la Julia de sus páginas carecerá de todo esa “hembría insurgente” –palabras de Luis Rafael Sánchez– que generó la grandeza de su obra y de la admiración de tantos. De esa multitud que acudió al histórico Simposio celebrado en la Universidad de Puerto Rico en Humacao, y la que no pudo acudir pero la guarda en el guardapelo de sus querencias entrañables. La Julia de Ánjelamaría Dávila y la Juanito Sáez Burgos. La Julia de la Comisión Nacional del Centenario. Esa Julia, para nosotros, no tiene mancha, ni tiene muerte: la “llamarán poeta” no tiene fin: es puro futuro.

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*Sánchez no pudo finalmente asistir, pero aceptó hacerlo, nos alentó y nos dio el nombre del Simposio.      
  
 

lunes, 19 de enero de 2015

sábado, 17 de enero de 2015

Charlie HEBDO, 80 Grados, la Fundación de Nuevo Periodismo: LOS LOCOS SOMOS OTRO COSMOS


Charlie HEBDO, 
80 Grados, 
la Fundación de Nuevo Periodismo: 
LOS LOCOS SOMOS OTRO COSMOS



http://www.80grados.net/charlie-hebdo-galeria-de-imagenes/#disqus_thread

Me duele que 80 GRADOS y la Fundación de Nuevo Periodismo que fundó García Márquez publique una declaración tan simplona y acrítica como esta.

¿Quién dice que hay derecho a la burla? Esa cosa que hoy día se censura como "bullying"?

Una cosa es el elogio de la risa y el humor, y otra la humillación o el reírse de las ideas y modos ajenos.
Una cosa es la sátira contra los poderosos y otra la sátira contra la gente común, los desposeídos de la tierra, los oprimidos, las minorías, los esclavos, los negros, los spicks puertorriqueños.

¡De Galileo se rieron tanto! De Colón y del Buendìa que descubrió que el mundo era redondo. De Darwin.

En el mundo que vivimos la inmensa mayoría de los medios reproducen una ideología prepagada y dirigida desde el poder.


La cultura demuestra que la humanidad consiste de modos infinitos, y que en esa infinitud de maneras de la otredad está la riqueza de la condición humana y la relatividad del ser.

¿Alguien leyó "LOS LOCOS SOMOS OTRO COSMOS" de OSCAR DE LA BORBOLLA?

¡No, no es, no puede ser tan fácil andar de la mano de un imperialista como Hollande, Netanyahu, Cameron, el presidente de Ucrania, Obama, etc. !!  Así se linchan negros en Alabama y se destruyen con bombas países enteros en el medio oriente.
Voltaire, lo que quiso decir con "Los VIAJES DE GULLIVER", ES QUE LA CULTURA ES RELATIVA Y LOS MODOS HUMANOS DE SER SON INFINITOS. Y LOS VALORES, Y EL LENGUAJE Y LAS SEÑAS, Y LAS MANERAS DE HACER PAN, Y DE COMER, Y DE AMAR, Y DE MIRAR EL HIELO O EL BOSQUE, DE CANTAR O DE BAILAR, DE ADORAR AL DIOS QUE SEA.

DEJEN LIBRE A MARCO POLO Y GALILEO, POR FAVOR.

LA CARICATURA NO FUE LO QUE HIZO DARWIN, NI GALILEO NI MARCO POLO, SINO LO QUE HABÍA EN LA MENTE DE LOS QUE LOS ENCARCELARON, QUE SON LOS MISMOS PODEROSOS DE LA EUROPA IMPERIALISTA QUE BOMBARDEA Y DESTRUYE PAÍSES A SU PLACER.

¡Cómo se burlaron de Mandela, de Ghandi, de Albizu encarcelados !! 
¡Cómo se burlaron de Chávez, y se burlan de Fidel  los mismo que vendían en Europa colitas de pelo de chinos descabezados a principios de siglo XX!!

Marcos
Reyes Dávila


¡Albizu seas!
 

domingo, 11 de enero de 2015

Hostos, hombre de todos los eneros

Hostos,
Hombre De Todos Los ENEROS




La noche del   28 de abril de 1875, con 36 años de edad, Eugenio María de Hostos vive uno de los momentos más intensos de su vida. Es su último día en Nueva York, pues parte al día siguiente a la manigua cubana como parte de una expedición y con el propósito de luchar con las armas en mano por la independencia de las Antillas: Cuba y Puerto Rico. Pasa, pues, el día escribiendo cartas a familiares y amigos, y hace una relación de sus impresos y escritos. La razón es evidente. Martí hizo lo mismo cuando se disponía a ir a Cuba con una pistola en mano veinte años más tarde. Ambos enfrentaban la posibilidad de la muerte. 
    La dramática escena que refiero aparece en términos templados y sobrios en las páginas de su Diario (“Obras completas”, II, págs. 208). Hostos nunca llegó a Cuba: el bergantín naufragó a los pocos días. Pero en ese momento, y en otras ocasiones en la década de los setentas, Hostos estuvo dispuesto a luchar con las armas por la libertad de cubanos y puertorriqueños. Había nacido en las montañas de Mayagüez el once de enero de 1839 y desde los trece años había sido enviado a España para hacer estudios preparatorios y universitarios. Involucrado desde la adolescencia con la vida española, no tardó en discernir el trato tiránico de Madrid contra las Antillas. Armado de las ideas liberales de la Ilustración que forjaron la federación norteamericana en el 1776, el joven Hostos quiso luchar contra la tiranía monárquica en España para convertir a las Antillas en estados de una federación hispánica. Muchos defendían esas ideas entre los españoles, pero el liderato liberal que llegó al poder en el 1868 se negó a que las Antillas participaran de ellas. Por eso Hostos rompe con sus correligionarios españoles y se va a Nueva York a fines de 1869 para luchar contra ellos con las armas. No obstante, alcanzó a defender ante el mismo jefe del gobierno a los insurrectos de Lares y de Cuba, como antes, con su novela “La peregrinación de Bayoán”, defendió la lucha de la independencia dominicana..
    Ya en Nueva York Hostos descubre que el liderato de la emigración busca la independencia de España para solicitar la anexión a Estados Unidos. Hostos nunca favoreció la anexión porque esa fórmula significa el “exterminio” de sus pueblos. La utopía más acariciada de su espíritu era construir una Confederación de las Antillas. Es por esa razón que abandona la ciudad para emprender una peregrinación por varios países de la América del Sur.
    El viaje transformó nuevamente su visión del mundo. Antes de atracar en Colombia ya se sentía hijo de Bolívar y del proyecto de la Gran Patria Latinoamericana. Estudió profundamente los países que visitó sin sentirse nunca extranjero. Allí conoció muchos pueblos y culturas, la situación política y económica de cada país y los proyectos de desarrollo. Hostos se percató, por
ejemplo, en Perú, de que el mundo colonial había sobrevivido a la revolución de independencia. Y proclamó la necesidad de realizar una segunda independencia. Defendió las poblaciones autóctonas marginadas y esclavizadas de indios, negros, chinos y cholos. En Chile defendió la igualdad absoluta de los sexos y los derechos de la mujer. Defendió proyectos inmensos como el tren trasandino que unió, en efecto, durante décadas, a Buenos Aires con Chile. Defendió la integración de los países del Cono Sur en un Mercado Común Latinoamericano, pensando en fortalecer las economías, la libertad política y la defensa común frente a los continuos ataques y acosos de las potencias imperialistas del norte. Esa visión integral del mundo latinoamericano, así como la composición de los principios que debían regir la lucha de los pueblos que aspirasen a construir pueblos libres, fueron las bases del pensamiento latinoamericanista y libertario de José Martí. Hostos es un precursor de Unasur y de la CELAC.
    El fin de la guerra de independencia en Cuba es el factor que convierte al Hostos revolucionario en uno de los cincuenta educadores más importantes en la historia de la humanidad. Hostos fue un observador tenaz, poseedor de una curiosidad infinita. En la peregrinación por los países del hemisferio sur estudió tanto la historia, como las sociedades, la organización política, la vida cultural, los latifundios, e incluso levantó datos de los recursos de producción de las diversas comunidades. Desde joven, se dedicó diariamente al estudio de su carácter. Todo ello le permitió años después crear el primer “Tratado de Sociología” latinoamericano y formular una nueva Pedagogía. Aunque en diversos países le pidieron que se quedara a enseñar, no lo hizo hasta el fin de la guerra en Cuba, ocasión en que además aceptó contraer matrimonio. En la etapa de su vida como educador invirtió veinte años: diez en la República Dominicana, donde tuvo que partir de cero y crearlo todo, y diez en Chile, donde construyeron un liceo especialmente para él en la capital, y donde pudo enseñar, entre otros  cursos, Geografía y  Derecho Constitucional. La ausencia de textos científicos para las más diversas materias, lo obligó a redactarlos él mismo. Otra de sus obras maestras fue el “Tratado de moral”.
    A pesar de que habían transcurrido ya casi veinte años desde que abandonó la lucha armada para buscar la libertad de los pueblos a través de la educación, y a pesar de haber constituido una familia con muchos hijos, una vez José Martí reinicia la guerra de independencia antillana en Cuba, Hostos vuelve a la carga. Ni siquiera el presidente de Chile pudo persuadirlo de dejar de atacar a España. Y cuando se percató de que Estados Unidos intervendría en la guerra, abandonó su trabajo y su casa y regresó a Puerto Rico. Era el 1898 y la intención de declarar a Puerto Rico botín de guerra para continuar la colonia con nuevo amo le era evidente tanto a él como a Betances.
    Hostos, que se reinventó cuando abandonó la lucha por una república federal en España para iniciar la lucha independentista con las armas, que volvió a reinventarse cuando abandonó las armas para buscar la libertad a través de la educación y la forjación de su ideal de un ser humano “completo”, se reinventa
nuevamente en el 1898 cuando pone sobre la mesa las armas del Derecho y del poder de la sociedad civil. Fundó la Liga de Patriotas para intentar despertar al pueblo de Puerto Rico de modo que reclamase su derecho a la autodeterminación, y reclamó ante la prensa internacional, el Congreso y el mismo Presidente que la posesión de Puerto Rico era una violación profunda de su propia Constitución como república. Pero los tiempos para esas ideas aun no habían llegado, y tardarían más de medio siglo en constituirse en elementos de fuerza en el planeta. Al percatarse de la inutilidad de su llamado, opta por regresar a la República Dominicana donde muere en el 1903, como maestro de maestros. Allí descansa, con fuego   eterno, en el Panteón de los Héroes de la República Dominicana.
    Hostos, hombre de todos los eneros, es la personalidad más compleja y sublime de la historia de Puerto Rico.  (2015)    



Marcos
Reyes Dávila
¡Albizu seas!

(Publicado en EL NUEVO DÍA el 11 de enero de 2015, págs. 62-63.)

viernes, 9 de enero de 2015

Corretjer en la voz de Brunilda García: TIEMPO BOLÍVAR

Poema: Tiempo Bolívar Autor: Juan Antonio Corretjer Música: Brunilda E. García y Carlos Lazarte. La interpretación es de la Compañía músico teatral Cimarrón...

sábado, 3 de enero de 2015

Las caras de Julia



Las caras de JULIA 
         de Dennis Mario
            Por Marcos Reyes Dávila, Coordinador del Simposio


Con fecha de marzo de 1996 aparecen publicadas en la revista “A Propósito”,
que dirigía Beatriz Navia desde Ponce, los tres rostros de Julia que componen un tríptico del músico-pintor, artista, Dennis Mario. Ampliamente conocido por su obra monumental “Don Pedro y los pitirres” que se exhibe en su Museo sin Techo en una pared de la calle San Sebastián del Viejo San Juan, Dennis Mario es quizás, como Hostos, un “ilustre desconocido”. Ilustre porque todos conocen su celebrísimo Don Pedro y otras obras suyas de gran impacto. Pero pocos quizás conocen a su autor, muy poco dado a entrar en los grandes salones con bombos y platillos, un poco huidizo y anarquista, un rebelde absolutamente refractario al halago vacío y la prensa amarilla. Dennis Mario es un artista comprometido hasta el hueso con las causas más urgentes de los pueblos. Es un músico “cromático”, pero también un pintor “affannoso”.

    Las imágenes de Julia de Burgos de Dennis Mario las conocí ese mismo año del 96, en la revista de Navia, y jamás las olvidé. A pesar de que Julia es un motivo frecuentado por la plástica puertorriqueña, son simplemente impactantes. En este año de su centenario hemos visto una infinidad de obras de muy diversos autores, aunque no abundan las imágenes fotográficas. La preferida parece ser una foto de estudio tomada en Nueva York en la que Julia coloca su mano sobre el rostro y abre como plumas de ave los dedos meñique y anular de su mano izquierda. 


    Algunos artistas han ilustrado libros, poemas y versos de Julia, casi siempre atada al agua de su río o del mar de sus amores y sus distancias. En otros países también se ha trabajado el tema de Julia, y con otras artes, como la escultura y la música. José Manuel Sánchez-Darro Pérez, por ejemplo, es un pintor y escultor español que traerá obras inspiradas en Julia a una exposición que formará parte del Simposio “Me llamarán poeta - Julia de Burgos”, simposio
que se celebrará en la Universidad de Puerto Rico en Humacao en la primera semana de febrero de 2015. Las obras se exhibirán en el Museo Casa Roig.


    Rafy Trelles, puertorriqueño, ha realizado, para el cartel oficial de la Comisión Nacional del Centenario, una hermosísima obra a plumilla del retrato de Julia rodeada de esas esferas celestiales que sugieren aquella sinfonía de estrellas de la que hablaban los antiguos. A través de esa obra, Julia, celestiada de azul, se convierte en el émulo de una de esas figuras de los mitos clásicos que pusieron nombre a las constelaciones del cielo como Perseo y Orión. La obra de Trelles, más que metáfora, es encarnación de la poesía misma. Elizam Escobar ha producido varias obras impresionantes para una antología preparada por Judy García Allende y publicada por Ediciones SM.


    Dennis Mario optó por una visión quizás inversa a la de Trelles y marginal a las de Escobar. Menos etérea y celestial que la de Trelles, pero más encarnada y más telúrica. Ante los intentos de plasmar contenidos cerrados y específicos de Escobar, la relación de tres imágenes totalmente diferentes en la línea del dibujo, el color y la expresión, pero interrelacionadas e interdependientes, ofrecen la visión de una Julia más compleja, quizás fragmentada sin perder su organicidad, quizás conflictiva consigo misma, quizás realizada de maneras diferentes a lo largo de su corta vida. El tríptico, de 1992, se exhibió en el Congreso del Ateneo de ese año, dedicado a Julia de Burgos. Por esa multiplicidad de julias, y por el vínculo que une de esta manera a este simposio con el Congreso del Ateneo de 1992, hemos elegido como imagen oficial para el Simposio del 2015 el tríptico de Dennis Mario.


    La primera y la segunda julia de Dennis Mario, si leemos el tríptico de izquierda a derecha –como debe hacerse, pues cada pieza incluye una porción del nombre de la poeta– están en agudo contrapunto. La primera Julia, es la más afín a la conocida criatura del agua. Versos alusivos al poema “Río Grande de Loíza” aparecen al pie de la imagen, casi de color natural, pero rosada. La expresión sonriente y la mirada elusiva, le añaden algo de complacencia a una figura que sugiere evocación y ensueño, deseo y esperanza, en una Julia joven, pero dueña de sí. 


    La segunda imagen sorprende por el tono blanco de la piel. La línea de expresión del rostro es grave, adolorida, a tono con el rojizo colocado en los ojos, fácilmente vinculable al corazón tatuado en la frente, sobre el ojo izquierdo. Afloran signos de negritud en el semblante adusto, austero, como si esta Julia fuera la imagen de una negra albina. Es una imagen de severidad y desafío, claramente contestataria, presta a la batalla en su palidez de luna. No es lucha del que odia, sino la lucha de quien ama.


    La tercera imagen es ya el mito redimido. Pura encarnación de anaranjados muy saturados. La segunda Julia miraba desafiante hacia adelante. La tercera, como la segunda mira al vacío. La esperanza y la complacencia del primer rostro ha desaparecido, así como severidad beligerante del segundo. El rostro de esta Julia, a pesar de la encarnación, luce en paz, como quien remonta en los espacios insondables de la mente el camino recorrido y, desde la paz, las tormentas vividas. Es la Julia postrera acuñada en la eternidad. Hija del sol. Y ardiente.


    Dennis Mario nos ofrece tres lecturas nuevas, no arrimadas a las imágenes consabidas y trilladas. La selección del tríptico de Dennis Mario como representación del Simposio “Me llamarán poeta” pretende comunicar que Julia no es reducible a la imagen de víctima que se propaga popularmente. Mas a ninguna otra, tampoco. Que se trata de una Julia múltiple y enriquecida. Julia fue una mujer de profundas raíces y convicciones inclaudicables. Y aunque el tríptico habla de “tres tiempos”, el sentido de estos no debe reducirse al tiempo cronológico sino a una triple naturaleza, o quizás al
tránsito del paraíso al infierno, inverso a “La divina comedia” de Dante, pues Julia, más que llevada y traída, agenció su propia ruta –tal como lo proclamó en sus versos–,  y su destino fue asumido por voluntad propia. 


    Julia sí fue esa mujer de ensoñación en su juventud temprana, ensoñación que le permitió vivir toda su vida en una dimensión al margen de la cotidianidad rústica; que evolucionó con el corazón en la mano hacia el amor, tanto por la libertad de su pueblo como de todos los seres humanos, por igual, sin distinción de razas, nacionalidad, y por encima de los géneros; que amó intensamente como podía hacerlo una mujer que se atrevió a ser libre a pesar de piedras e injurias, y que se expresó en versos que vuelan como colibríes, y que a veces queman y se graban, entrañables, en la sensibilidad de públicos inmensos. 

 
    En la selección de textos incorporados a las imágenes convergen, en cierta manera, Trelles y Mario. Trelles cita el verso que dice: “¿Cómo podrán callarme / cuando todos los ecos del universo sean / sinfonías en mi frente?”; Mario, en cambio, cita el verso que dice: “Estarás en las ramas del universo entero.” Cielo en la tierra o tierra en el cielo. Es que por donde pasa Julia, se revuelven siempre tanto las palomas como las estrellas.



MRD
Este artículo se publicó el sábado 3 de enero de 2015 en El Nuevo Día, págs. 60-61.

     
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