lunes, 5 de diciembre de 2016

4 Eméritos


EXÉGESIS 30 Aniversario


lunes, 28 de noviembre de 2016

Fidel: revolución, dictadura y democracia

Fidel:  
Revolución, dictadura y democracia

 

Insistentemente oímos hablar de dictadura, revolución y democracia respecto a la obra, no de Fidel, sino la del pueblo de Cuba que lideró Fidel. Pensar que el pueblo cubano fue dictador sobre sí mismo es absurdo.
    Fidel dirigió una revolución que tomó las armas contra la dictadura de Fulgencio Batista desde el 26 de julio de 1953, y que tras la previsible derrota, retomó con más bríos, madurez y esperanza de éxito tras su desembarco del Granma, el 2 de diciembre de 1956. La lucha de Fidel Castro y sus compañeros desbordó siempre el mero derrocamiento del dictador Batista. (Dictador porque tiranizaba a un pueblo del que no tenía entonces –antes lo tuvo– arraigo ni apoyo alguno.) El derrocamiento de Batista no se hacía para sustituir una dictadura por otra. El inmenso valor que requería que un pequeño grupo de jóvenes pretendiera vencer un enorme ejército apoyado por Estados Unidos fue de por sí una de esas hazañas increíbles y temerarias que solo practican los más abnegados. Pero, ¿para qué lo hacían? Para liberar al pueblo. La tarea de liberar al pueblo cubano no terminaba con Batista. Terminaba con el régimen que lo hizo posible y que lo mantuvo en el poder. Ese régimen, neocolonial, estaba cimentado sobre la clase burguesa cubano-norteamericana. La liberación del pueblo cubano requería entonces destruir esas bases para bloquear la posibilidad de su regreso al poder y a la tiranía.
    La verdadera revolución que encabezó Fidel Castro no fue por tanto la de la Sierra Maestra que culminó con la toma de La Habana el primero de enero de 1959. Ese día apenas empezaba. Comenzó con las leyes que pusieron fin a los latifundios para devolverle al pueblo cubano la propiedad de sus suelos. Terminaron con la abolición del analfabetismo, los derechos plenos de salud y educación, y sobre todo, con ese sentido de soberanía y poder propio, anticolonial, que le permitió al pueblo cubano ser ejemplo de solidaridad y amparo para el mundo entero.
    Esa revolución tuvo que ser armada y requirió, por tanto, del ejercicio de esa política fuerte que practican todos los pueblos en tiempos de guerra. Todos. Cuba era entonces una muy pequeña nación, tercermundista y pobre, que tuvo, tuvo que batallar por su derecho a ser libre y ejercer su propia determinación y soberanía contra los poderes más grandes del planeta y en medio de una guerra feroz entre las superpotencias de entonces. En estado de guerra permanente ha vivido Cuba desde entonces. De modo que Cuba no ha podido ser todo lo que hubiera querido ser. Pero sí ha sido lo que ha podido ser.
          Contra la revolución, nada; con la revolución, todo. Esa ha sido la consigna de la vida política cubana. Toda revolución trae consigo violencia, por definición. Pero no es que la revolución la desee: es condición impuesta por los que resisten los cambios revolucionarios, es decir, los que desean conservar y mantener un status quo edificado por ellos para su beneficio privado y personal. La revolución americana tuvo que vencer la resistencia monárquica inglesa, y la hispanoamericana la monárquica española. La revolución francesa que pretendió construir una república tuvo que recurrir a la guillotina aplicada a miles de aristócratas para intentar impedir la restauración de la monarquía. Aun así no lo logró. La revolución bolchevique asesinó al zar y a su familia inmediata, no por crueldad, rencor ni venganza, sino para tratar de impedir el reclamo de familiares al trono ruso.
    Los que reclaman que un régimen pluralista es condición indispensable para la democracia y la libertad, o no saben de lo que hablan, o buscan resquicio para penetrar con las garras absorbentes de los poderes neocoloniales. Los que hablan de pluralismo significando con ello la legalización de políticas coorporativas burguesas, solo pretenden que una revolución socialista permita la entrada a juego de los grandes poderes económicos que traen consigo las dictaduras de derecha. Si Cuba permite que la penetren los poderes económicos del capitalismo internacional, dejará de existir para retornar a la sumisión de la vieja Cuba. Regresarán los grandes latifundistas y dueños de empresas a reclamar sus derechos de propiedad, sus latifundios, sus industrias. Así ocurrió con la Rusia postsoviética. Cuba tiene ante sí dos opciones: o mantiene la revolución en estado permanente de guerra, o se deja vencer y ocupar por los poderes occidentales que la neocolonizarán... con rencor.
    La democracia de Cuba tiene su base en la libertad de elección del pueblo cubano, desde la base hasta las cumbres del estado. En las “democracias occidentales” los grandes capitales controlan los medios de comunicación, dirigen desde las agencias de publicidad la vida política y permiten que el más ignorante y vicioso alcance el poder con los votos ciegos de relativas mayorías. En Estados Unidos el juego político lo dirigen las más grandes corporaciones, de modo que el gobierno norteamericano es siempre su gobierno y no el “gobierno del pueblo y para el pueblo”. En Cuba se eligen libremente los organismos de base, que son, en efecto, la base de todo el poder del estado, y partir de ahí, de forma escalonada, se eligen organismos cada vez menores que responden a los anteriores hasta la elección del presidente y jefe de estado. El sistema asegura que no llegue a presidente un incapaz, ignorante, una marioneta del capital –siempre corrupta– y de las agencias de publicidad. Ese sistema es por definición, anti capitalista.

    Fidel Castro se consolidó como la figura política de mayor calado y altura de las américas del siglo XX. Esa inmensidad suya que hizo posible lo imposible la mide el hecho de que tras su enfermedad, y disminuido por ella de manera visiblemente significativa, no dejó de ser el ícono de la revolución y el freno ante los empeños agresivos de ese capitalismo occidental que nunca, nunca, trae consigo ni libertad ni democracia. Hasta el último día de su vida mereció el respeto y se ganó la admiración del mundo entero.
    Hostos redactó en el 1876 un programa para los "independientes" que pretendió establecer los “prolegómenos”, es decir, los fundamentos que debían regir la vida política de los estados tras conquistar la independencia. La independencia no era pues, de por sí, la meta a lograr, sino la estrategia a seguir para construir sociedades libres. Ese trabajo era el fundamento de la libertad, y solo esa empresa de liberación constituye el hacer patria. Mucha patria, mucha y frente alta, tiene en sus manos el pueblo cubano gracias, al liderato de Fidel.


Marcos
Reyes Dávila
¡Albizu seas!








 


sábado, 26 de noviembre de 2016

El Granma te espera otra vez esta mañana



El Granma 
te espera otra vez 
esta mañana

 





Dime cómo hablar de ti
sin hablar contigo. 

Dime cómo decir,
aun escasamente,
que Fidel era el alma en la bandera.
Mira que la multitud tiene tu rostro.
Y aunque no estuvieras ya en la multitud
la paloma se posa aun
sobre tus hombros.

El día lleva tu nombre.
Lleva tu nombre el viento de la luz,
la noche recogida sobre todo,
y hasta el aire del aliento.
Por eso para hablar de ti
urge contar con la luz de los caminos.
Que la luz se hace guerrilla
en la noche más oscura.
Algunos nacen luz de las auroras.
Otros mueren con las luces de la tarde.
Pero pocos nacen en el rojo resplandor
de una mañana
que se desplaza impávida a la tarde.
Esa luz tiene su tránsito en el cielo.
Esa luz tiene su sierra maestra.
Esa luz tiene una historia
poblada del valor de las campanas.

En ti el siglo se hace chico.
Pues como Martí
hiciste lo imposible.
Mas tu vida hierve aun
como el agua en la caldera.
Si un siglo en la trinchera
hace palomas
para ti el siglo
nunca tuvo abismo.
Por eso pudiste marchar
predicando a Cuba por el mundo.
Por eso un cubano
no se siente menos
ni en palacio ni en arena.


Durante tu memoria
en mi memoria
conspiraste con la tinta en las imprentas.
Y en medio de un siglo de galeras
fuiste una inquietud
que ni encalla ni zozobra.
En medio del vapor
y de las máquinas,
y en las letras libres del teclado,
la palabra abre el pecho de su aliento
y las portadas del mundo entero
hacen con tu nombre justo su bandera.

De Santiago a La Habana
pasaste como la luz de una bengala
y ahora regresas
de La Habana a tu Santiago,
como la columna vertebral
de un país hecho canción de amor,
o un fuego que abraza y que no arde.
Nada dudo
que aun pueda hacer la luz
si amanece mañana.
“Los agradecidos hablan de su luz”
dijo quien puede.
A veces ante la luz
hay que interponer las manos ciegas.
Y es que a veces
llueve en la luz,
y a veces la luz llora.
La luz tiene hambre de espacio
y de universo.

                                                                       Marcos Reyes Dávila
                                                                                ¡Albizu seas!
                                                         26 de noviembre de 2016


sábado, 29 de octubre de 2016

Eleciones en Puerto Rico -2016 : Votar por quién



Votar, ¿por quién votar?
 
       Pedro Padilla hace su reflexión, y yo la mía, sin afán de 

controversia.

      Puerto Rico es una colonia que hoy está devorada más que nunca por buitres que, más que estadounidenses, son miembros de una pequeña elite extranacional, la del mundo financiero internacional. En ninguna colonia hay democracia, cierto es. Sencillamente porque no hay soberanía y por tanto el voto no decide absolutamente el rumbo del país. PNP y PPD son dos caras de la misma moneda: ambos representan la misma clase, y por tanto los mismos intereses con la variante de ofertas de status nulas: ni hay ELA ni habrá nunca estadidad. Ambos lo saben: pero viven, como mayordomos, del engaño y del presupuesto.

       El PIP promueve la independencia. Aunque no representa una clase distinta de los anteriores, sectores de la otra clase se le arriman, porque la independencia, como bien lo pensó Hostos, es condición indispensable para poder construir la libertad, y porque en su seno hay un sector importante con ideas más “liberales” y nacionalistas. El nacionalismo no es, como muchos piensan, una ideología retrógrada. Se ha planteado mucho como sinónimo de chauvinismo y antítesis del internacionalismo proletario. Pero eso es más fácil decirlo desde países independientes, y no desde una colonia. Es fácil, mas aun no es cierto. No en un mundo en el que la corriente nacionalista sigue despegando unas zonas de otras, quebrando unidades políticas y reivindicando los derechos e intereses de diversas regiones. No en un mundo en el que la confrontación entre países es fuego y humo de todos los días. Sostener la tesis antinacionalista es ponerse a merced de los otros. Se puede ser nacionalista y mantener a la vez una política de cooperación y solidaridad.
 

       El PPT es la opción que mejor se sostiene como alternativa anticolonial y como propuesta política y económica afín a la clase trabajadora. No tiene opción de triunfo, como ninguno de los partidos “pequeños”. Pero su interés es llevar un mensaje liberador, abrir camino, hacer florecer una esperanza, mantener una trinchera de lucha abierta, porque no es opción la retirada ni mantenerse sumido en la derrota y la pereza que es lo mismo que desaparecer.  

      Entonces, ¿qué hacer?
 

     Organizarse y lanzarse a la calle, sin duda alguna. Pero ante el colegio electoral las inclinaciones son: abstenerse y desaparecer del mundo político, es decir, quedar como inexistente; cooperar con Bernier porque Rosselló es más insufrible que el otro; votar por el PIP porque al menos se vota por una independencia que mantenga la idea visible, y se tiene la oportunidad de tener una representación en la legislatura que disminuya algo la apabullante retórica colonialista; votar el PPT porque representa mejor nuestros puntos de vista políticos y de clase, y aflora en alguna medida la existencia de esa política de clase que es más revolucionaria de lo que parece; hacer un voto mixto que intente combinar y expresar propósitos. 

       ¿Votar por quién? 


       ¿Cuál fue mi respuesta? 


Marcos Reyes Dávila
¡Albizu seas!

http://www.80grados.net/por-que-me-abstendre-de-votar-en-las-proximas-elecciones/

miércoles, 21 de septiembre de 2016

Premio Internacional de Poesía Vicente Rodríguez Nietzsche




BASES DEL CERTAMEN

1. Podrá concursar todo y toda poeta que lo desee, sin importar su nacionalidad, siempre que sus obras se presenten en español.

2. Cada participante presentará un (y solo uno) conjunto de poemas de no más de 300 �versos de tema libre en total. La participación con más de un conjunto de poemas o mayor �extensión conllevará la descalificación de él o la participante.

3. Todos los poemas serán originales e inéditos, escritos en lengua española que no hayan participado en otros certámenes.

4. El o la participante deberá certificar por escrito que la obra presentada es inédita y que no ha sido premiada en otros certámenes o concursos, declaración que estará incluida en el archivo de datos personales del participante.

5. Los poemas estarán escritos en letra Arial o Times New Roman, tamaño 12 a doble espacio.�

6. Los poemas se enviarán mediante correo electrónico a la dirección:

premiovrn@yahoo.com

7. El asunto del correo dirá claramente PREMIO VICENTE RODRÍGUEZ-NIETZSCHE

8. El correo contendrá dos archivos distintos y separados.

9. El primer archivo llevará como título el seudónimo del autor o autora y al abrirse deben aparecer los poemas concursantes con sus respectivos títulos y el seudónimo con el que participa. No podrán usarse seudónimos previamente utilizados en otros certámenes o concursos.

10. El segundo archivo llevará como título el seudónimo de el o la participante y la palabra Autor o Autora, según aplique. Al abrirse deben aparecer los siguientes datos:

Nombre del poeta y
Dirección física
Número telefónico
Datos biográficos resumidos

En este mismo archivo se adjuntará la carta certificando que la obra es inédita y que no ha sido premiada en otros certámenes o concursos.

11. La fecha límite para el envío de obras será el 30 de noviembre de 2016.

12. Se concederá un solo premio. Si el o la poeta a quien se le adjudique el premio viviera fuera de Puerto Rico se le notificará vía correo electrónico tan pronto el Jurado emita su fallo pero sin derecho a divulgar la noticia hasta la lectura del Laudo. En caso de vivir en Puerto Rico será notificado en la Ceremonia del Laudo.

13. El Premio consistirá de una placa que llevará el nombre del o la poeta a quien se le adjudica el premio y la distinción de haber ganado el Premio Vicente Rodríguez Nietzsche. Asimismo, el o la poeta premiada podrá optar por participar del Noveno Festival Internacional de Poesía, bajo las mismas condiciones que los y las poetas del exterior. Esto es, que se le ofrece hospedaje, comidas y transportación terrestre, no así la transportación aérea, en caso de vivir fuera de Puerto Rico.

14. La obra premiada podrá ser publicada de forma virtual o impresa, en una colección que reunirá una muestra de la obra de los poetas participantes del Festival Internacional de Poesía en Puerto Rico.

15. El Laudo se llevará a cabo en el contexto del Noveno Festival Internacional de Poesía en Puerto Rico del 27 de marzo al 01 de abril de 2017.

16. El participar en este Certamen implica que la obra premiada así como el nombre del autor o de la autora pueden ser utilizados para propósitos promocionales y o publicarse en aquellos medios de comunicación escrita o electrónica que el Festival Internacional de Poesía de Puerto Rico (FIPPR) estime pertinente.

17. Se honrarán los derechos de autor de los participantes.

18. El jurado estará compuesto por poetas de reconocida trayectoria. No se revelarán los nombres hasta el día del Laudo.

19.El jurado podrá declarar desierto el Premio, así como descalificar cualquier participación en la que, a su entender, se haya incurrido en plagio o faltado a las reglas aquí expuestas.

20. No podrán concursar los miembros de la Junta del Festival Internacional de Poesía en Puerto Rico, el Jurado, ni las personas relacionadas con la coordinación de este Premio ni sus familiares.

21.El simple hecho de enviar trabajos a este certamen supone la aceptación de todas y cada una de sus bases. El incumplimiento de cualquiera de las reglas aquí expresadas será motivo para la descalificación automática del trabajo sometido.

jueves, 1 de septiembre de 2016

HISTORIA DE POLLITOS



HISTORIA DE POLLITOS

Estos son los  
ROSTROS SIN MÁSCARAS
de la JUNTA FISCAL DE EEUU 

en Puerto Rico,
 

los PROCÓNSULES ROMANOS,
 

los Tenientes GENERALES de la COLONIA,
 

los nuevos RIGGS asesinos,
 

LOS NUEVOS TIRANOS
DEL IMPERIO DE EEUU EN PUERTO RICO
,

 

los BUITRES QUE VIENEN A SAQUEAR
MÁS MÁS MÁ
S MÁS MÁS MÁS a Puerto Rico.





´
Violencia NO ES
la del que defiende su casa, 
SINO LA DE QUIEN
VIENE A ROBARLA !!!

miércoles, 27 de julio de 2016

Rubén Darío y el Modermo puertorriqueño



Rubén Darío 
y el Modernismo puertorriqueño 
El presente texto es un compilación de tres alocuciones presentadas en la apertura del FIPPR-8, (2016) escritas, sin más aspiraciones, como homenaje del FIPPR al poeta con motivo de su centenario.

El modernismo dariano
 
Para hablar de Rubén Darío acaso no fuera imprescindible hablar de modernismo. Pero, en todos los sentidos, incluso el biográfico, el trabajo de su vida y lo que en vida fue no puede enajenarse de su obra más significativa para sí y para el porvenir. En las siguientes líneas repasamos algunos de los juicios conocidos sobre Rubén Darío y sus legado.   
    Darío, conocido con razón como el “Poeta de América”, vivió 49 años. Antes de los 21 había publicado ya la mayor parte de su obra en verso, anterior a Azul. Iván Schuman sostiene con razón que Darío es un fenómeno sociocultural, algo así como el mascarón de proa de esa modernidad que había arrancado desde el Martí que reclamara la necesidad de conocernos. Para Gutiérrez Girardot, el modernismo representa el espíritu que inicia la disolución del siglo XIX y el germinar del nuevo siglo. Juan Ramón Jiménez, el nóbel español que tanto debió a Darío y que editó para él en 1905 sus Cantos de vida y esperanza, opinaba que el modernismo iba más allá de lo estético para configurar una actitud de encuentro y libertad que diera la espalda al espíritu burgués del siglo XIX. Collentes de Terán sostiene que el libro citado oscila entre el horror ante “la mandíbula del yanki” y el angustioso enigma, meláncolico y nostálgico, de una existencia otoñal con algún brote de esperanza.
    La obra de Darío representa esa fuerza aglutinadora y sincrética que capturó las voluntades estéticas de ambos continentes y dejó su impronta a lo largo de varias generaciones. La difundida idea que lo encarcela en el exotismo, el preciosismo y el afrancesamiento, es un mito que recorre más como un iceberg que otra cosa su poesía y su prosa. Pues lejos de ser el modernismo una “grieta desnutridora”, como lo expresó Marinello, Max Henríquez Ureña vio en su exotismo y su galicismo más una técnica que una ideología. Schulman, como la fractura y convergencia de presencias antiguas y nuevas, cercanas y lejanas, es decir, como un haz de luz pleno de sensorialidad. Y, además, como una cultura fugitiva que pujaba por expandir sus perímetros y no un mero esteticismo decorativo. De ahí que podamos ver su exotismo como la concreción de afanes vedados por la realidad cotidiana. A fin de cuentas, nada hay más afín a la modernidad que la desorientación, la incertidumbre y la deconstrucción. El sincretismo dariano se nutrió de muy diversas fuentes, más imaginadas que vividas. No se explica la torre de marfil en función de los elefantes de la India. Detrás del preciosismo estaba la pobreza real de las comunidades, la ausencia de libertad y la marginación de un arte refugiado en el sueño. Su cosmopolitismo fue inducido por la expansión comercial e imperialista de la sociedad burguesa y las migraciones masivas a las grandes ciudades. Pero, en Darío, cada palabra tiene un alma. Aunque Darío represente para muchos la independencia de la literatura de Nuestra América, como lo demuestra la historia, no olvidemos que esa libertad tiene que lucharse cada día.

El legado

 
    Si como apunta Blas Matamoro, el modernismo fue una reacción de rechazo más que una afirmación de credo, entonces la cuestión es determinar si esa actitud se proyectó a lo largo del siglo convulso. Alguno ha sostenido que puede decirse qué poesía es anterior a Darío y cuál es posterior. En Cuadrivio, Octavio Paz afirma que, del escenario despoblado, roto o detenido, que azotó a la cultura desde el siglo 18, de repente, a fines del próximo siglo, el idioma español se puso de pie, reanimando el idioma de tal modo que la vanguardia misma y la poesía contemporánea quedaron íntimamente ligadas a él. Por eso puede decir Schuman, que Octavio Paz consideró al modernismo como el campo de entrenamiento de la poesía contemporánea.
    Partamos del hecho importante de que la poesía modernista de Darío se escribió en el exilio: Chile, España, Francia. Quizás por eso Anderson Imbert apunta que, así como su poesía se nutrió de diversas fuentes, así derivó también por muy diversas puertas. En efecto, la perdurabilidad de Darío estuvo siempre en esa libertad que le permitió absorber como antropófago toda suerte de tendencias. Y así como se alimentó de raíces plurales, así enfrondó en plurales ramas. Significativo, me parece, es que el Darío que se apropió de todo lo ajeno, no dejó de regresar los ojos a su América, ni de morir en su tierra.
    Aquello de “tuércele el cuello al cisne”, la tan exitosa imagen de González Martínez, no refleja el verdadero tránsito hacia la contemporaneidad. El poeta mexicano se refería a la secuela que pretendió imitar, desgastada, a Darío. Pedro Henríquez Ureña, por su parte, señaló que el modernismo se bifurcó, ya fuera en los fines puramente artísticos, o ya fuera en los fines de perspectivas sociales. En este último grupo colocó a Chocano; en otro al grupo de Borges. Otros derivaron a través del romanticismo exaltado de Miguel Ángel Osorio, e, incluso del primer Neruda, o del famoso cuarteto de primas: la Storni, la Ibarbourou, la Agostini y la Mistral. Aun otros, se nos dice, se atrincheraron en la predicación de un nuevo patriotismo, como Azuela en la narrativa y nuestro Corretjer en la poesía. Otro grupo, según Henríquez Ureña, llevó hasta el límite las tendencias modernistas, ya fuera la complejidad del preciosismo que puede observarse en Lugones, el barroquismo de Herrera y Reissig, el esoterismo de Alfonso Reyes, o la ternura cotidiana de López Velarde. De España, como sabemos, en Machado, Azorín y Unamuno, y en el Juan Ramón que apadrinó a la generación del 27. Hay quien compara su trascendencia con Garcilaso, Quevedo y Góngora. Acaso debamos convenir, pues, con Octavio Paz, en que Darío no solo está presente en el espíritu de los poetas contemporáneos, sino que es el fundador de esa poesía.

El modernismo puertorriqueño

 
    “¡Levántate, revuélvete, resiste / haz como el toro acorralado: muge; o como el toro que no muge: embiste!”, exclama José de Diego. Y es que no puede pasarse por alto que el modernismo, en todo el mundo hispano, pero de manera muy concreta y específica en las Antillas y en España, tuvo que atravesar el campo minado que abrió el “minotauro americano” con su guerra imperialista de 1898.  Pronto estremecieron el planeta, amén de la revolución mexicana de 1910 y de otras fracturas semejantes en otras latitudes, toda esa cola de reivindicaciones traicionadas que derivaron hacia el indigenismo, criollismo y afroamericanismo. De la guerra del 1914, y de la revolución de 1917, no hay que decir más. No obstante, para Puerto Rico –muy especialmente–, la fractura del 98, o la generación del tránsito y el trauma, como la denominó uno nuestros primeros historiadores de la literatura puertorriqueña, trató de colocar este país ante el abismo de “la suprema definición”.  Así lo expresó nuestro mártir nacionalista de mayor trascendencia, Pedro Albizu Campos. El abismo de esa fractura coincidió en Puerto Rico con la entrada del modernismo.
    En Puerto Rico se publicaban versos de Darío desde el 1890. Rubén Darío se detiene en Puerto Rico en el 1892 cuando fue entrevistado para un periódico del país.  José Santos Chocano pasó por Puerto Rico en el 1913 y se presentó en teatros. Cesáreo Rosa Nieves, un impenitente trabajador de la cultura patria de esas décadas, dedicó todo un volumen, el segundo, de una antología en tres tomos de nuestra poesía, de unas 450 páginas cada uno, a nuestra poesía modernista. Sobre ella hay diferentes visiones. Hay quien comienza esta historia con un poema de 1878 del poeta romántico José Gautier Benítez –autor, dicho sea de paso, de la hermosa imagen que se refiere a Puerto Rico como “perla que el mar de entre su concha arranca / al agitar sus ondas placenteras / garza dormida entre la espuma blanca / del níveo cinturón de tus riberas”... Otros comienzan la historia con otro poeta, José de Jesús Domínguez, quien compuso en 1886 un poema de 816 versos titulado “Las huríes blancas”.  Algunos otros críticos incluyen a poetas de entresiglos como José de Diego, autor de los versos que cité antes, con una obra juvenil, titulada “Jovillos”, libro escrito antes de 1890, y en los cuales el propio Darío observó “los resplandores de la nueva lírica”.
    No obstante, es a Luis Llorens Torres al que se suele señalar como el poeta modernista de mayor rango. Estudió en España, y compuso versos “Al pie de La Alhambra”. Mas fue modernista principalmente desde sus Sonetos sinfónicos y luego en los versos publicados en su Revista de las Antillas de 1913: “Somos islas. Islas verdes. Esmeraldas en el pecho azul del mar”. Llorens articuló en su obra un sabroso maridaje de lo culto y popular que pudo echar flores como esta: “Ya está el lucero del alba / encimita del palmar / como horquilla de cristal / en el moño de una palma”. La marejada de la poesía modernista se extendió en Puerto Rico a lo largo de muchas décadas, de modo que aún hoy, en los pueblos y, en la cultura popular, se siguen oyendo sus voces incesantemente. El modernismo tocó el alma en la juventud ya vieja de nuestros poetas más importantes del siglo XX, como Corretjer, Matos Paoli y Chevremont, e incluso de nuestro poeta más conocido internacionalmente, por sus versos afroantillanos, Luis Palés Matos: “Allá entre las palmeras / está tendido el pueblo –Mussumba, Tombuctú, Farfangana– caserío irreal de paz y sueño. Mirad la luna, pez plata. Traedla a un anzuelo prendida”.
              
                                                                                       
                                                                                                         Marcos 
                                                                                                       Reyes Dávila
                                                                                                       ¡Albizu seas!    
PUBLICADO en "EN SENTIDO FIGURADO", http://www.ensentidofigurado.com/ESF71-14.pdf 
Año 9, NUM. 5, Ju´/Ago 2016 ISSN-2007-0071





   

lunes, 4 de julio de 2016

La mujer de repelillos




La mujer de repelillos


La mujer de repelillos
me alcanzó por el camino y
me compró con un pesito
cuando abrían los jacintos.

 






Puso un dedo en un anillo
un noviembre con destino
Y a pesar del repelillo
ahí vinieron dos chiquitos


 







Mas ya son cuarenta y pico
lo que dura aquel pesito
con osito y conejito
jugando en un anillo. 













Marcos
Reyes Dávila
¡Albizu seas!


sábado, 11 de junio de 2016

Puerto Rico: la colonia abandonada



Puerto Rico: 
la colonia abandonada


Eugenio María de Hostos, la figura de mayor proyección y altura intelectual, moral y revolucionaria en la historia de Puerto Rico, decía en la aduana de Brasil, en 1873, que no tenía patria, que estaba creándola. En ese entonces, de 1870 a 1874, peregrino por Colombia, Perú, Chile, y Argentina reclamando el apoyo de los países de la América Nuestra para la Cuba en armas en la guerra de independencia que se desarrolló entre 1868 y 1878. Reclamó a los bolivarianos de la gesta de independencia continental, aun vivos, y a sus sucesores en el poder, que se comprometieran con la proclama de Bolívar en Ayacucho, y con el compromiso del Libertador con la independencia de TODA Nuestra América. Sarmiento le contestó que era importante su comercio de tasajo con La Habana.  Tras su muerte, Cuba y Puerto Rico quedaron abandonados a su suerte. Empero, el más desdichado, el más humilde hijo de la colonia más pequeña, dio su sangre y su creatividad para la construcción de la “segunda independencia” del continente. Impulsó la construcción de una red de ferrocarriles por toda América, en general, y del tren trasandino en particular; creó una pedagogía para liberar pueblos que aplicó en Dominicana y en Chile; reclamó la igualdad absoluta de la mujer y aplicó el principio en sus sistemas educativos; defendió a cholos, chinos peruanos, esclavos negros, el pueblo inca, araucano, los gauchos; la creación, desde entonces, de un mercado común latinoamericano; la unidad confederada del continente que le permitira defenderse de los ataque imperialistas, incluidfo EEUU; al pueblo paraguayo; la neutralidad del futuro canal de transoceánico, en fin, tantas cosas. Por ello la Sociedad de Estados Americanos lo proclamó en la víspera del centenario de su natalicio –Perú, 1938–
“Ciudadano Eminente de América”.
    Este Hostos, que murió en el 1903, sufrió la agonía terrible de ver pasar a Puerto Rico de colonia española a colonia norteamericana.  Abandonó en el 1898, a los 58 años, cargado de hijos, su cómoda posición en Chile, para intentar desviar y evitar, con todos sus recursos intelectuales, jurídicos y morales, que Estados Unidos convirtieran a Puerto Rico en colonia. No lo logró. La Ley Foraker de 1900 estableció la definición de Puerto Rico que sigue vigente hoy, en el 2016, a 118 años de la ocupación: “Puerto Rico pertenece, pero no es parte de, Estados Unidos”. “La Libertad es un modo absolutamente indispensable de vivir”, dijo. Regresó a su exilio.
    A pesar de la llamada Constitución del Estado Libre Asociado –“status” fantasma– establecido en el 1952, tras décadas de resistencia armada de la puertorriqueños, tras la “guerra fría”, tras la caída del bloque soviético, tras el arranque vigoroso del neoliberalismo, Puerto Rico ya no le es útil. Por eso, a pesar del constante saqueo, lo han abandonado a su suerte sin disimulo y sin máscaras. El Tribunal Supremo de Estados Unidos, ahora, en el 2016, el 9 de junio, resolvió que Puerto Rico es una colonia sujeta a los poderes plenarios del Congreso y que carece de menos soberanía que sus comunidades indígenas: un gueto, como el de Varsovia.
    El Presidente así lo ha declarado en vistas congresionales desde el primer gobierno de Bush, y repetidamente, incluso Obama. El Congreso acaba de aprobar de manera coincidente, el 9 de junio, una ley, que llaman irónicamente “promesa”, y que crea una “junta de control fiscal”, cuyos integrantes serán nombrada por el presidente de EEUU, pero pagada –sobre 300 millones– por el “gobierno” de Puerto Rico, y compuesta por norteamericanos que no saben dónde está Puerto Rico en el mapa, para gobernar al país, en inglés –jeringonza en Puerto Rico–, cuyo propósito es pagarle a los bonistas buitres
una deuda imposible de pagar que, siendo ellos los soberanos, ellos mismos crearon. La junta privatizará todo, todo lo vendará o lo entregará como pago a los bonistas...
    ¿Quién se conduele de Puerto Rico? ¿Donde habrá un dolor parecido al
nuestro?, como decía Hostos. Hoy he mirado muchos periódicos del mundo. Venezolanos, mexicanos, españoles, RT... Desde Telesur, La Jornada, El PAÍS, incluso Granma, y no hallo una nota relativa a la Junta colonial o a la decisión del Supremo. Quedamos a nuestra suerte frente al poderío norteamericano que destroza a Siria, como antes a Libia, que aplasta gobiernos en Haití, República Dominicana, Chile, Perú, Bolivia, Panamá, Guatemala, Honduras, Brasil, Argentina, Uruguay, TODOS.
    Es difícil. Seguimos “creando patria”. Hemos resistido e intentaremos seguir resistiendo, en español, en el seno de la América Nuestra, a pesar de todo. 



Marcos
Reyes dávila
¡Albizu seas!
Publicado en REBELIÓN, el 11 de junio de 2016
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=213323
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