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lunes, 13 de febrero de 2012

El machete en la trompeta

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El machete 
    en la trompeta


                          En memoria de Filiberto Ojeda Ríos



Me enseñaron de niño
el valor de la verdad y la justicia
pero no de cuál lado estaban
en las luchas de la legión francesa

Crecí jugando a Tarzán
cuando debí desear estar
con Shaka Zulu o con Urayoán
Y así como Martí nos pedía
estar con Guaicaipuro y Hatuey
y no con las llamas que los quemaron
sentirme Caonobo
Bayoán o Atahualpa

como se sentía Hostos

Filiberto enfrentó
con el machete en su trompeta
el ejército de balas negras
de los heraldos asesinos de la muerte
Y cómo suena heroica
esa clave de sol
en el monte de mis sueños!

Cómo suena! 

Marcos
Reyes
Dávila

domingo, 4 de diciembre de 2011

CELAC: ¿Con todos y por el bien de todos? Pobre Martí!

                                         
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CELAC: 
¿Con todos y por el bien de todos? 
Pobre Martí!
                                 Para Calle 13, René Pérez, que hizo el 
                               reclamo en Caracas
 

"Con todos y por el bien de todos", dijo Martí.

¿Y dónde quedó la consigna en la CELAC que no incluyó ni se expresó sobre Puerto Rico?

Incluso el Presidente de Cuba, Raúl Castro, olvidó mencionar el deber histórico de Cuba por Puerto Rico consignado por el propio Martí en el Primer Artículo del Partido Revolucionario Cubano:
hacer la independencia de Cuba y auxiliar y promover la de Puerto Rico.

No me cabe duda alguna que la historia demuestra que los pueblos no pueden contar más que con sus propias fuerzas para hacer efectiva la libertad.

La libertad NUNCA se decreta desde fuera, nunca llega de regalo de otros pueblos, porque su naturaleza y su propio ser definen que la libertad se ejerce, no se otorga.

Pero eso no quiere decir que no quepa esperar la solidaridad y el apoyo de otros, más si son pueblos hermanos, más si Cuba y Puerto Rico y la República Dominicana –en cuyo Panteón de los Héroes fundadores de la patria descansa Eugenio María de Hostos–, y toda la "comunidad" de estados latinoamericanos y caribeños constituyen o aspiran a constituir un solo pueblo. ¿O es que no contó Bolívar en un momento decisivo con Haití?

¿Qué otra cosa hizo Bolívar, o San Martín, cuando completada la gesta nacional seguían con sus llaneros subiendo cumbres y atravesando selvas para ir más allá?

¿Qué dijo Miranda y qué dijo Bolívar en la Carta de Jamaica? ¿Qué hizo el Ché?

¿Qué han dicho los pueblos del mundo cuando analizaron las intensas dificultades de la mayor parte de los pueblos del planeta colonizados por los poderes imperiales occidentales y sometidos a un insufrible proceso de descolonización?

Cuba tenía el deber de denunciar el caso de Puerto Rico en la CELAC, y Raúl Castro no lo hizo.

Chávez, por bolivariano y revolucionario y caribeño, tenía el mismo deber y calló a pesar de que Daniel Ortega trajo el tema sobre la mesa.

Lionel Fernández tenía el mismo deber con este pueblo que es su pueblo y también calló.

 
De la misma manera Chile, Perú, Argentina, Panamá, Colombia, Brasil, pueblos hostosianos, y México, y todos los países de América que proclamaron a Hostos "Ciudadano Eminente de América" en el 1938. Porque Hostos fue uno de los grandes promotores del “porvenir americano” dejando lo mejor de su sangre en Cuba, en Dominicana, en Chile, en Perú, en Argentina. 

¿No llevaba su nombre la primera locomotora que cruzó los Andes? ¿No contó Bolívar con un general puertorriqueño? ¿No contó Cuba con otro?, aparte de la labor que desempeñó Betances. ¿No contó Dominicana, Luperón mismo, con Hostos y Betances?


Que no son 33 países, como dice erróneamente la Declaración de Caracas, sino 34.


¿Y por qué el silencio? ¿Por temor a Estados Unidos?
Si por temor fue, si por el cálculo del comercio de carne que hizo abstenerse a Sarmiento de apoyar a Cuba, si por el miedo a la reacción del imperio fue, la CELAC nace sin libertad, pues el miedo anula toda libertad.

“Con todos y por el bien de todos”, dijo Martí. 

 
¡Qué bien plantado te dejó la CELAC, querido Martí!

Marcos 
Reyes 
Dávila

viernes, 28 de enero de 2011

Monja nos recuerda a Martí

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Una monja nos recuerda a  
Martí
y el derecho de insurrección 
contra la dictadura

Mi honda es la de David”. Martí.

 
En el natalicio de Martí, bueno es recordar su entereza y su lección de honradez.

Ayer, mientras la dictadura de Fortuño desataba nuevamente su guerra contra los estudiantes y la policía los perseguía a todo lo largo de Puerta de Tierra, pasó frente a un colegio católico y un hogar administrado por monjas en el momento en que salían. Los niños se echaron a llorar, aterrados, y una monja, aterrada también, salió no obstante a la calle a enfrentar a la policía en defensa de sus niños, exactamente lo que no ha podido hacer, ni una sola vez nadie en la administración universitaria.

Hoy fue entrevistada la monja por un periodista televisivo y dijo que ayer pensó hallarse en medio de la guerra desatada por una dictadura contra el pueblo, exactamente lo que ocurría.

Una monja nos da la razón: Puerto Rico vive una dictadura. Ello significa que el gobierno se ha descarrilado fuera del margen de la ley y, actuando de manera criminal, asesina toda pretensión de libertad y de democracia. El gobierno, es decir, la dictadura, lo manejan Fortuño y Rodríguez Pujadas con sus actuaciones criminales. El Secretario de Justicia y la Comisión de Derechos Civiles, cometen crímenes por omisión y faltas inexcusables a sus deberes ministeriales.

El gobierno de Puerto Rico comete crímenes contra el pueblo de Puerto Rico. La insurrección es un acto legítimo y moral cuando se realiza contra una dictadura y reclama contra injusticias. Martí se lo enseñó a los niños en su revista La edad de oro al explicarles la grandeza de los héroes: Bolívar, San Martín, Hidalgo. Y otro tanto hizo él mismo cuando reinició en el 1895 la guerra "necesaria y justa" para liberar a Cuba.

Hoy los estudiantes de la Universidad de Puerto Rico pelean solos una guerra que no les pertenece, pues no es sólo de ellos. No son ellos los únicos que
sufren en este país toda la política de opresión, de desmantelamiento, de destrucción, de empobrecimiento. Ni son solamente los estudiantes los que sufren las mordidas económicas de las medidas de Fortuño, pues todo ello es parte de la misma política neoliberal y la Ley 7 que destruyó convenios, permanencias de empleo y lanzó al desempleo a decenas de miles.

Pero son nuestros muchachos los que dan la cara, mientras los adultos los vemos día tras día, desde abril del año pasado, sacrificados como Isaac a manos de Abraham, en el margen seguro de la acera, o desde el palco de un nuevo Coliseo Romano.

Que nuestra consigna sea hoy la de Martí: 
“Viví en el monstruo, y le conozco las entrañas: y mi honda es la de David”.  
 

Marcos 
Reyes 
Dávila

 
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