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miércoles, 1 de julio de 2015

Crisis del Neoliberalismo en PUERTO RICO


La CRISIS CREADA POR EL 
                              NEOLIBERALISMO
--Aliado de la Corrupción 
de los empresaurios del gobierno colonial--
en Puerto Rico (Made in USA)







“Hemos creado un país en el que no quieren vivir nuestros hijos, que se van por miles.”
http://www.elnuevodia.com/opinion/columnas/quererespoder-columna-2067126/
 


¡¡FRASE TERRIBLE ESA !!
Pero VERDADERA: ES UN PAÍS QUE NO QUEREMOS VIVIR NOSOTROS PORQUE EN EL FONDO ES SOLO EXPLOTACIÓN, PILLAJE Y ESCLAVITUD:
CAPITALISMO CRUDO!


EUROPA ARDE DE IRA PORQUE GRECIA CONSULTA AL PUEBLO GRIEGO...

¿¿ Y POR QUÉ NO CONSULTAMOS AL PUEBLO DE PUERTO RICO
SI QUIERE MÁS IMPUESTOS,
DESPIDOS,
REDUCCCIONES DE SALARIOS
Y DEL RETIRO DE ANCIANOS,
POBREZA EN LAS CALLES,
EXILIO !!!!!!!!!!!????


¡PORQUE LA CRISIS ES UN FRAUDE
Y EL GOBIERNO, TRAIDOR DEL PUEBLO, 
ES SU CÓMPLICE !!!!


http://www.telesurtv.net/opinion/No-a-la-imposicion-de-la-Troika-solidaridad-con-el-pueblo-griego-20150630-0040.html

miércoles, 25 de mayo de 2011

Del valor y de la libertad


.
A propósito de Muñoz Rivera y de Obama

Del valor 
 y de la libertad

 
Anoche leía sorprendido el libro de José Calderón Rivera titulado “La pluma como arma”, una extensa reseña de la obra escrita del político de entresiglos. No he terminado la lectura, mas me sorprende --y desilusiona-- no hallar nada en el libro, hasta ahora, de sus conflictos estratégicos y personales con Eugenio María de Hostos, y la marginación que hace el autor a los decisivos acontecimientos del llamado “año terrible del 87", año de los célebremente nefastos “compontes”. Apenas algunas líneas y un par de párrafos en medio de un capítulo que repasa el episodio recurriendo a la obra poética de Muñoz, pues no es sino hasta el capítulo siguiente, dedicado a la fundación del periódico “La Democracia”, cuando Calderón vuelve a reseñar los artículos políticos publicados.

    En parte este fenómeno obedece a la tesis que propone Calderón al respecto: la poesía de Muñoz Rivera de ese momento revela al hombre revolucionario y separatista que clama por una reacción violenta a la represión que lleva al gobierno español a aplicar ese año el famoso “componte”, no sólo contra separatistas sino también contra los autonomistas que afirman los derechos políticos, económicos y administrativos del país.

    Según Calderón, el desenlace de este periodo crítico lleva a Muñoz a una desilusión que lo hace olvidar las luchas patrióticas como las del Grito de Lares y a pensar que el puertorriqueño, “dócil”, es incapaz de demandar ni procurar el gobierno propio ni la restitución plena de sus derechos políticos. De allí que el Muñoz que reinicia con “La Democracia” sus campañas políticas se retire y refugie en un mero posibilismo práctico, congraciado con el poder real peninsular.

    La tesis de la “docilidad” boricua, como se ve es muy antigua. Pero también lo es el razonamiento y la justificación convertida en ideología que se parece demasiado a lo que producen aun hoy los autonomistas del siglo XXI. Se diría que no ha habido progreso alguno. Que la experiencia vivida desde aquel Muñoz del siglo XIX hasta esta segunda década del siglo XXI no hace mella, no altera en forma alguna, no lleva a modificar un ápice la doctrina del acomodo y la política de peón arrimado al terrateniente del imperio. ¿Cómo es posible este calco literal, exacto, en la manera de pensar inhibida y sumisa entre Muñoz Rivera y los “nuevos” autonomistas, que de “nuevos” sólo tienen el haber nacido un siglo después?

    La respuesta, me temo, es la conciencia de que la acción en la colonia es impotente, inútil. La respuesta, me temo, es la falta de valor de quienes viven castrados. No en balde Pedro Albizu Campos sostenía que el valor era el máximo valor. Pero no sólo don Pedro nos lo recordó. Lo demostró todo libertador, y todo revolucionario de la historia. Pues no ha habido acto transformador que no haya exigido su cuota de valor. Sólo en el ejercicio del valor reluce la libertad.

    No hay libertad, ni ser, en la sumisión ni en la obediencia, en la auto negación. El que se afirma a sí mismo, el que se autodetermina, se independiza, y sólo de esta manera vive la experiencia de la libertad. Eugenio María de Hostos, el joven, se convenció temprano de ello, expresándolo en aquella consigna formulada para sí mismo, como uno de los principios del hombre completo que buscó siempre ser, y que decía, más o menos: “Escoge entre tu voluntad y una pistola”. Por eso pudo consignar años más tarde, en el “El programa de los independientes”, que “la libertad es un modo absolutamente indispensable de vivir”. Por eso pudo responderle al oficial de aduanas de Brasil que no tenía patria, que estaba construyéndola.


    El colonizado, el sumiso, el obediente, carece de ser propio. No existe. No hay existencia verdadera sin libertad.

    ¿No le diremos a Barack Obama basta ya de gobernar sin plebiscito verdadero?

    ¿No le diremos a Obama que es bajo el gobierno de la bandera americana que hemos llegado al fondo de la miseria, de la droga rampante, de la corrupción absoluta, de la dictadura fascista?

    ¿No le diremos a Obama y a todos los suyos de una vez que queremos ser quienes somos, hijos de esta tierra y de nuestros abuelos, padres y madres? ¿Que queremos vivir la democracia?

    ¿No le diremos a Obama que, para poder autodeterminarnos,

                                  ¡¡Yanqui: Go Home!!?

Marcos 
Reyes Dávila


  
   

lunes, 2 de mayo de 2011

El Plebiscito de la Zanahoria de Puerto Rico


 Puerto Rico:
un pueblo detrás de la zanahoria



Grima da ver cómo disputan en los medios el asunto fútil del plebiscito.


El gobernador Infortunio, de Puerto Rico, ha propuesto para fines de año la celebración de varios plebiscitos dirigidos a encuestar en el pueblo puertorriqueño la preferencia de estatus político. Y todos se alborotan en Puerto Rico.

Se alborotan los que saben que Infortunio recurre al viejo truco del plebiscito porque el país lo odia a él, pero no a la posibilidad de obtener la estadidad, es decir, la incorporación a Estados Unidos como estado 51.

Un grupo inter-agencial recomendó a Obama no actuar en el Congreso norteamericano sobre el estatus de Puerto Rico. El Congreso es quien posee bajo llave, metralletas, bombas, bombardeos y misiles, hurtada, la soberanía del pueblo de Puerto Rico. Pero ese grupo inter-.agencial recomendó también que los puertorriqueños se entretuvieran con varios plebiscitos que ellos no se comprometen a respetar de forma alguna. Todos en Puerto Rico, saben esto. Todos saben que el plebiscito o los plebiscitos serán inútiles para modificar un ápice el estatus político colonial de Puerto Rico, del mismo modo que las rutinarias elecciones coloniales de cada cuatro años. Sin embargo los partidos políticos insisten, empecinada y absurdamente, en definirse por la preferencia de estatus.

No obstante, Infortunio está decidido a lanzarse al terreno de ese juego a pesar de administrar un país quebrado, fracturado y carcomido que se hunde inevitablemente en el fango. El desarrollo económico de Puerto Rico es sólo inferior, en el mundo entero, al de Haití.

Infortunio cree que una campaña a favor de la estadidad hará que la gente olvide las penurias y las afrentas, y vote nuevamente por él en las nuevas elecciones que se efectuarán el año próximo, creyendo que votan para obtener una estadidad por la que no pueden votar, pues le pertenece, no al pueblo de Puerto Rico, sino al de Estados Unidos.

Puerto Rico es un país saturado por los medios y los controles informativos, educativos, políticos, publicitarios, etcétera, de Estados Unidos. Ese poder colonial mantiene en la más absoluta miseria y enajenación un país que carece de capital propio, pues todo ha sido incautado y hurtado por los norteamericanos. La política oficial mantiene a un país que casi no trabaja ni produce riqueza alguna que no vaya a parar a Wall Street. Grandes muchedumbres viven de cupones de alimentos y otros subsidios que desalientan cualquier iniciativa productiva. Puerto Rico ya casi no produce ni café, ni piñas, ni frutos menores, ni azúcar, ni pescado, a pesar de ser isla. ¿Quién, en su sano juicio, votará contra los cupones para alimentos que distribuye mes tras mes el gobierno colonial? ¿Quién morderá la mano del amo que alimenta a medias?


Todos sabemos en Puerto Rico que los plebiscitos son una agenda estratégica de Infortunio para mantener en el poder su gobierno de empresaurios. Todos sabemos en Puerto Rico que los plebiscitos son absolutamente inútiles.

Sin embargo, vea usted la prensa, vea los telenoticiarios, oiga a los analistas políticos, carcomiendo la palabra “plebiscito” como roedores, embelesados con el plebiscito como se embelesan ante la “boda real” inglesa, cegados por la fastuosidad; fortaleciendo una monarquía de truco y falsedad, parasitaria; fortaleciendo la existencia de una comunidad aristocrática, de duques de sangre azul ante los cuales todos se postran, reverentes, y besan la mano avasallados, como ante un obispo. ¿Para eso proclamaron la “Igualdad” las revoluciones norteamericana y francesa? “¡Qué linda es mi princesa!”

El mundo sigue corriendo, estúpidamente, detrás de una zanahoria.

 

 
Marcos 
Reyes 
Dávila
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