Mostrando entradas con la etiqueta Puerto Rico. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Puerto Rico. Mostrar todas las entradas

jueves, 4 de mayo de 2017

Calibán: La deuda es suya: nuestras son las utopías





CALIBÁN
La deuda  
          es suya: 
nuestras son 
                    las utopías

D
e seguro que el éxito mayor del gobierno de Estados Unidos, de la Junta de Control que lo representa, y del gobierno colonial (PNP y PPD) que también lo representa, es obligarnos a hablar, sin que lo percatemos, su lenguaje. El lenguaje del imperio colonial, y con él, el lenguaje del mundo del capital.

Todos los medios de difusión le siguen a pie juntillas, a los poderes coloniales, la canción de la deuda. Y con los medios y con el lenguaje del gobierno colonial, del imperio colonial y del capital financiero, también toda la sociedad puertorriqueña le hace coro a la canción: “Puerto Rico vive una crisis”; “El gobierno no tiene dinero”; “Hay que pagar la deuda”.

Y no. No es solo cuestión –que lo es– de que la deuda es impagable, y que solo pretender lo imposible causará la ruina, durante décadas, del pueblo de Puerto Rico y una “catástrofe humanitaria” que muchos expertos saben que vendrá y que ya tiene un pie dentro: desempleo, reducción del gobierno, de los seguros de salud, de las pensiones, de los derechos laborales, de la privatización hasta de los suspiros, de la educación, de los bienes del pueblo de Puerto Rico.

Enredarse en el discurso del dominador es un laberinto sin salida para el pueblo de Puerto Rico porque es internarse en una manera de entender las cosas que no es, no debe ser, no puede ser, la nuestra como pueblo. El discurso de la deuda es falso, porque es el discurso del capital financiero y de sus intereses político-económicos. Es el discurso de la explotación y del explotador. Con ese discurso la libertad yace muerta en yermo estéril.  El discurso nuestro está en la orilla contraria.

El lenguaje del dominador, el de la deuda y de los bonistas buitres, nos pone a buscar soluciones que pensamos serán más justas para nuestros intereses. O nos pone a dilucidar sin cansancio en cómo acomodarnos mejor a la alegada escasez. Pero la verdad es que por más vuelta que se le dé al problema, este no tiene otra solución, para ellos, que la explotación inmisericorde de la riqueza inmensa que aquí producimos. Para colmo, a ellos no les interesa el beneficio del pueblo de Puerto Rico. Con premeditación, y con toda intención y alevosía, ellos nos entramparon para explotarnos con más profundidad, contando incluso, con la dócil venia nuestra.

Shakespeare escribió la historia –“La tempestad”– sobre este señor llamado “Próspero” –¡y “Promesa”!– que vino a colonizar una isla desconocida que habitaban Ariel y Calibán. Luego el Premio Nobel caribeño, Aimé Césaire, ubicó la historia en el Caribe, y Fernández Retamar, más tarde, convierte la historia en una de explotación colonial en las Antillas. La historia del colonizado.

La parte que nos interesa en esta historia según la interpreta Retamar, es la del oprimido y esclavizado que se ve en la necesidad de hablar la lengua del amo. Esa es la historia de todo pueblo colonizado. Y de eso, justamente, estamos hablando.

La lengua del amo, repetimos y repito, no es la nuestra. La verdadera lengua de los pueblos sometidos a la esclavitud colonial es una que, enraizada en nuestros propios intereses como pueblo distinto y aplastado, tome conciencia de sí, y dirija su esfuerzo a la emancipación de esa esclavitud y a todas las reivindicaciones que conforme al derecho natural le corresponden.

Basta de soñar. Rescatemos la utopía de la libertad y de la felicidad, que si no está arrinconada en la esquina del olvido o de lo inasible, está enterrada. Enterrada, pero nunca muerta. La libertad y la felicidad son siempre objeto de aspiración y de nostalgia. En términos sin sombra lo expresó Hostos: “ni hoy ni mañana ni nunca dejará nuestra patria de ser nuestra”.     


Marcos Reyes Dávila
¡Albizu seas!


martes, 2 de mayo de 2017

Los bonistas en Puerto Rico y la sangre de Lázaro



Los Bonistas en Puerto Rico
y la Sangre de LÁZARO



PUERTO RICO TIENE EL ROSTRO DE UN (O UNA) ESTUDIANTE

De acuerdo a los medios de prensa, y conforme a la crítica histérica del gobernador y del gobierno, la protesta del PRIMERO DE MAYO DE 2017 que reunió a varios cientos de miles de puertorriqueños de todos los partidos, múltiples organizaciones, algunas sindicales, algunas políticas, algunas de entidades sociales, algunas de iglesias... la organizaron y la caminaron los estudiantes de la Universidad de Puerto Rico.

Ya no es jíbaro, ni negro de la plena, ni obrero, ni mis universo, boxeador o tenista o cantante, quien nos representa.  A Puerto Rico lo representa hoy un estudiante. Es hermoso que el país vea en el estudiante universitario, aquel que representa la juventud y el estudio, y la cara del futuro, al auténtico representante de la nación puertorriqueña.

...

LOS “ESTUDIANTES” NO SON UN GRUPÚSCULO SALVAJE


El gobierno de Puerto Rico no debería olvidar que el estudiantado universitario en Puerto Rico está compuesto por más de cien mil puertorriqueños, adultos en su mayoría, votantes, que desde hace un siglo se destacan en todo el mundo por su talento, sus investigaciones y sus creaciones. Pero además de esa excelencia académica, cada estudiante universitario, cada uno de esos cien mil, tiene padre y tiene madre, tiene abuelo y tiene abuela, hermano y hermana, tiene tío y tía, primo y prima, padrino y madrina, amigo y amiga. Cada uno de los cien mil estudiantes representa a un grupo grande de otros miembros de la comunidad puertorriqueña. Cada familia puertorriqueña que componen esos cerca de cuatro millones de puertorriqueños, tiene un hijo o una hija estudiante, un sobrino o una sobrina, un primo o una prima, un nieto o una nieta, un ahijado o una ahijada, un amigo o una amiga. No. Cuando hablamos de los estudiantes universitarios no hablamos de un grupúsculo salvaje.

...

EL CADÁVER DEL PAÍS TIENE SANGRE DE LÁZARO

Ayer, primero de mayo de 2017, cuatro o cinco enormes columnas de puertorriqueños salieron de sendos puntos de encuentro para iniciar marchas hacia un gran encuentro a realizarse frente al edificio que alberga la llamada Junta de Control Fiscal, justo en el centro de la llamada “Milla de Oro”, es decir, la barriada central de los bancos. Los bancos son los instrumentos y representantes de los BONISTAS - BUITRES que saquean a todos los puertorriqueños.

Cuando hablamos del “cadáver del país” hacemos alusión a una calificación que desde el siglo diecinueve pervive debajo de nuestra piel y que se refiere a nuestra perenne condición colonial, nunca soberana. Ese “cadáver” ha dado muestras muchas veces señas de nacer y levantarse. Instigado por fuerzas nacionalistas y republicanas, principalmente, ha intentado tomar por la fuerza los derechos naturales de la soberanía de los pueblos que es columna fundamental de los derechos humanos, y cada vez ha sido sofocada a sangre y fuego.

Pero ayer, primero de mayo, instigado por las atrocidades que se arman contra el país para exprimirlo de todas sus riquezas y dignidades y derechos, muchas muchedumbres, que no una, marcharon por diversas avenidas de la ciudad capital –y de otros pueblos–, incluida la arteria principal de la red de carreteras que sin duda es el llamado “Expreso  Las Américas”, para protestar contra esa Junta colonial norteamericana y el  gobierno eunuco local que lo mayordomea. El país manifestó un pulso vivo, como el lázaro de un cuerpo que nunca ha estado verdaderamente vivo, menos libre. El pulso vivo pulseó contra las fuerzas represivas del gobierno, gruñó, como “el toro que muge” –aunque aun no “embiste”–, pero que ya sin duda “resiste” y contempla “levantarse”. Cito el famoso soneto de José de Diego.


...

LOS BUITRES DEL NEOLIBERALISMO ASOMAN SU VERDADERO ROSTRO

Apenas media hora después de terminado el paro nacional, apenas presente aun el celaje disperso de su peso, retirada ya la policía, la fuerza de choque, los “swats” armados para batallas campales de guerras mundiales, los gases lacrimógenos y las balas de goma, un grupo de enmascarados llegó apertrechado de piedras para destruir vidrieras de bancos, pintar consignas en las paredes, y prender un fueguito. Para el gobernador, el paro nacional no fue sino eso: una instigación a la violencia. El Banco Popular DE LOS BONISTAS BUITRES presentó en un tribunal, solo una hora después, una demanda de 20 páginas contra alrededor de 47 organizaciones que organizaron o participaron del paro, culpables, a su juicio, de los “destrozos”, con el objetivo de criminalizar la protesta, al servicio del gobierno colonial y de la Junta de Control Fiscal. Un SHOW MEDIÁTICO. Existe la “guerra preventiva”, pero el Banco Popular inventó la “demanda preventiva”: radicada antes de los sucesos por los cuales demanda.

El gobernador Rosselló, hijo del otro gobernador que incurrió en los mayores préstamos –ilegales–  para buitres en la historia de Puerto Rico, acusó solo una hora después a los manifestantes como “criminales”, y señalando de manera directa a las entidades organizadoras y a una de las principales líderes de las oposición política, de instigar a la violencia y ser culpable de los “destrozos” de algunas vitrinas y cristales.  De esa manera el gobierno eludía hablar de la masiva protesta de cientos de miles de puertorriqueños de todos los partidos, de todas las clases sociales, de infinidad de organizaciones comunitarias, incluidas las iglesias y el mismo Arzobispo de San Juan. La prensa del país también optó por priorizar los vidrios rotos seguramente por agentes encubiertos para desvirtuar la protesta , como suele suceder, a la muy exitosa manifestación de repudio de un pueblo atacado en sus derechos laborales, sus pensiones para ancianos, sus seguros de salud, sus universidades, sus ingresos y sus bienes todos. En suma: violentado y empobrecido. ¿Cuando se hable del Paro, se hablara de cinco o diez, o de los cientos de miles que desfilaron?

Señor gobernador: Arreste por actos criminales a Monseñor Aponte, Arzobispo de San Juan.
 Banco Popular Buitre: Demande por daños criminales a Monseñor Aponte, Arzobispo de San Juan.

...

EL NEOLIBERALISMO Y EL GOBIERNO DEL PUEBLO

A los “Buitres del Neoliberalismo” lo representan hoy en Puerto Rico, no solo los bancos y los bonistas, no solo el gobierno colonial local, no solo la Junta de Control Fiscal norteamericana, sino el propio gobierno de Estados Unidos, es decir, los tres principales poderes de Estados Unidos y la élite financiera mundial.

En ese sentido la situación de Puerto Rico es infinitamente más terrible que la de Argentina y Brasil y Grecia, o las de tantos otros países acosados por deudas impagables y fraudulentas. Argentina y Grecia poseen, al menos sobre el papel, los poderes del estado para “bregar” con los poderes internacionales del capital financiero. Puerto Rico no goza de ninguno, ni de la ilusión de ninguno, ni siquiera de una sombra hecha humo de declararse en quiebra. Articulada de manera fraudulenta e ilegal como todas las deudas nacionales con los bonistas, articulada con el consorcio y la complicidad de los gobiernos de esos estados que actúan contra los intereses de sus propios pueblos para explotarles los recursos que le pertenecen y de los que no gozan, la deuda de Puerto Rico, que el gobierno no acepta auditar para comprobar si es ilegal o no lo es, en parte o total, como lo hace cualquier hijo de vecino con la cuenta de un restaurante, suma más de $70 mil millones de dólares.

Estados Unidos declaró y certificó claramente, antes de nombrar su Junta de Control Fiscal, que Puerto Rico no era sino un “territorio” sujeto a los poderes, plenos, del Congreso norteamericano. Así lo declaró y lo certificó la Oficina del Presidente; así lo declaró y lo certificó separadamente el Tribunal Supremo; así lo declaró y lo certificó separadamente el Congreso de Estados Unidos. Esas certificaciones son las que le otorgan –alegadamente, como los trucos de magia– la autoridad y el poder para constituir, ante las manos absolutamente atadas del pueblo de Puerto Rico, una J
unta de Control Fiscal, irónicamente llamada por ellos, “promesa”, para disponer de TODOS los bienes y recursos del país, TODOS, para el pago a los bonistas-buitres de la deuda buitre.

Lo más significativo del caso es que esa Junta de Control Fiscal tiene PODER ABSOLUTO sobre Puerto Rico. Ellos legislan, ellos ejecutan, ellos criminalizan y juzgan sobre el gobierno y sobre el país, sin temor a demandas ni apelaciones, y con absoluta impunidad (inmunidad previa).

Es decir: que el gobierno de los Estados Unidos ha creado en Puerto Rico un gobierno absolutista, con garra de dictadores absolutos, para exprimir y seguir exprimiendo una pequeña isla de menos de cuatro millones de habitantes, alegadamente norteamericanos, en medio del Mar Caribe.

Esa es la gran nación de la libertad y la democracia. Es decir la nación que presume tener el gobierno  “del pueblo, por el pueblo y para el pueblo”.   

¡Arriba los estudiantes !


Marcos Reyes Dávila
¡ Y Albizu seas!




      

jueves, 1 de septiembre de 2016

HISTORIA DE POLLITOS



HISTORIA DE POLLITOS

Estos son los  
ROSTROS SIN MÁSCARAS
de la JUNTA FISCAL DE EEUU 

en Puerto Rico,
 

los PROCÓNSULES ROMANOS,
 

los Tenientes GENERALES de la COLONIA,
 

los nuevos RIGGS asesinos,
 

LOS NUEVOS TIRANOS
DEL IMPERIO DE EEUU EN PUERTO RICO
,

 

los BUITRES QUE VIENEN A SAQUEAR
MÁS MÁS MÁ
S MÁS MÁS MÁS a Puerto Rico.





´
Violencia NO ES
la del que defiende su casa, 
SINO LA DE QUIEN
VIENE A ROBARLA !!!

sábado, 11 de junio de 2016

Puerto Rico: la colonia abandonada



Puerto Rico: 
la colonia abandonada


Eugenio María de Hostos, la figura de mayor proyección y altura intelectual, moral y revolucionaria en la historia de Puerto Rico, decía en la aduana de Brasil, en 1873, que no tenía patria, que estaba creándola. En ese entonces, de 1870 a 1874, peregrino por Colombia, Perú, Chile, y Argentina reclamando el apoyo de los países de la América Nuestra para la Cuba en armas en la guerra de independencia que se desarrolló entre 1868 y 1878. Reclamó a los bolivarianos de la gesta de independencia continental, aun vivos, y a sus sucesores en el poder, que se comprometieran con la proclama de Bolívar en Ayacucho, y con el compromiso del Libertador con la independencia de TODA Nuestra América. Sarmiento le contestó que era importante su comercio de tasajo con La Habana.  Tras su muerte, Cuba y Puerto Rico quedaron abandonados a su suerte. Empero, el más desdichado, el más humilde hijo de la colonia más pequeña, dio su sangre y su creatividad para la construcción de la “segunda independencia” del continente. Impulsó la construcción de una red de ferrocarriles por toda América, en general, y del tren trasandino en particular; creó una pedagogía para liberar pueblos que aplicó en Dominicana y en Chile; reclamó la igualdad absoluta de la mujer y aplicó el principio en sus sistemas educativos; defendió a cholos, chinos peruanos, esclavos negros, el pueblo inca, araucano, los gauchos; la creación, desde entonces, de un mercado común latinoamericano; la unidad confederada del continente que le permitira defenderse de los ataque imperialistas, incluidfo EEUU; al pueblo paraguayo; la neutralidad del futuro canal de transoceánico, en fin, tantas cosas. Por ello la Sociedad de Estados Americanos lo proclamó en la víspera del centenario de su natalicio –Perú, 1938–
“Ciudadano Eminente de América”.
    Este Hostos, que murió en el 1903, sufrió la agonía terrible de ver pasar a Puerto Rico de colonia española a colonia norteamericana.  Abandonó en el 1898, a los 58 años, cargado de hijos, su cómoda posición en Chile, para intentar desviar y evitar, con todos sus recursos intelectuales, jurídicos y morales, que Estados Unidos convirtieran a Puerto Rico en colonia. No lo logró. La Ley Foraker de 1900 estableció la definición de Puerto Rico que sigue vigente hoy, en el 2016, a 118 años de la ocupación: “Puerto Rico pertenece, pero no es parte de, Estados Unidos”. “La Libertad es un modo absolutamente indispensable de vivir”, dijo. Regresó a su exilio.
    A pesar de la llamada Constitución del Estado Libre Asociado –“status” fantasma– establecido en el 1952, tras décadas de resistencia armada de la puertorriqueños, tras la “guerra fría”, tras la caída del bloque soviético, tras el arranque vigoroso del neoliberalismo, Puerto Rico ya no le es útil. Por eso, a pesar del constante saqueo, lo han abandonado a su suerte sin disimulo y sin máscaras. El Tribunal Supremo de Estados Unidos, ahora, en el 2016, el 9 de junio, resolvió que Puerto Rico es una colonia sujeta a los poderes plenarios del Congreso y que carece de menos soberanía que sus comunidades indígenas: un gueto, como el de Varsovia.
    El Presidente así lo ha declarado en vistas congresionales desde el primer gobierno de Bush, y repetidamente, incluso Obama. El Congreso acaba de aprobar de manera coincidente, el 9 de junio, una ley, que llaman irónicamente “promesa”, y que crea una “junta de control fiscal”, cuyos integrantes serán nombrada por el presidente de EEUU, pero pagada –sobre 300 millones– por el “gobierno” de Puerto Rico, y compuesta por norteamericanos que no saben dónde está Puerto Rico en el mapa, para gobernar al país, en inglés –jeringonza en Puerto Rico–, cuyo propósito es pagarle a los bonistas buitres
una deuda imposible de pagar que, siendo ellos los soberanos, ellos mismos crearon. La junta privatizará todo, todo lo vendará o lo entregará como pago a los bonistas...
    ¿Quién se conduele de Puerto Rico? ¿Donde habrá un dolor parecido al
nuestro?, como decía Hostos. Hoy he mirado muchos periódicos del mundo. Venezolanos, mexicanos, españoles, RT... Desde Telesur, La Jornada, El PAÍS, incluso Granma, y no hallo una nota relativa a la Junta colonial o a la decisión del Supremo. Quedamos a nuestra suerte frente al poderío norteamericano que destroza a Siria, como antes a Libia, que aplasta gobiernos en Haití, República Dominicana, Chile, Perú, Bolivia, Panamá, Guatemala, Honduras, Brasil, Argentina, Uruguay, TODOS.
    Es difícil. Seguimos “creando patria”. Hemos resistido e intentaremos seguir resistiendo, en español, en el seno de la América Nuestra, a pesar de todo. 



Marcos
Reyes dávila
¡Albizu seas!
Publicado en REBELIÓN, el 11 de junio de 2016
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=213323

viernes, 10 de junio de 2016

Puerto Rico: una colonia llevada al matadero




Puerto Rico:
Una colonia es un pueblo llevado al matadero



Todavía hay quien dice en la prensa que la decisión del Supremo “abre una
controversia”. Todavía hay quien cree que esto se resuelve con la “estadidad”, incorporación de Puerto como un nuevo estado de la federación. Se diría que no han tomado conciencia, la cabeza en el hoyo del avestruz, de que los tres poderes constitucionales –no los fácticos– de EE.UU., es decir, el presidente, el Congreso y el Tribunal Supremo, han declarado sin diplomacia alguna, sin pelos en lengua, que Puerto Rico es una colonia sujeta a los poderes plenarios del Congreso. Eso, y no otra cosa. Nunca nos han amado. Nunca nos han tenido respeto desde la rebelión de Pedro Albizu Campos.
    No se abre una controversia: se cierra. No queda margen alguno para darle vuelta a la cosa. A pesar de la llamada Constitución del Estado Libre Asociado –“status” fantasma– establecido en el 1952, tras décadas de resistencia armada de la puertorriqueños, tras la “guerra fría”, tras la caída del bloque soviético, tras el arranque vigoroso del neoliberalismo, Puerto Rico ya no le es útil. Por eso, a pesar del constante saqueo, nos han abandonado a nuestra suerte sin disimulo y sin máscaras. En realidad no nos han abandonado. Han abandonado solo el disimulo, la sonrisa. Seguimos. Más sujetos. Más abiertamente exprimidos y aplastados y saqueados.
    El Tribunal Supremo de Estados Unidos, ahora, en el 9 de junio, resolvió que Puerto Rico es una colonia sujeta a los poderes plenarios del Congreso y que carece de menos soberanía que sus comunidades indígenas. Prácticamente un gueto dentro de Estados Unidos, como el de los judíos de Varsovia cuando la ocupación nazi.
    El Presidente así lo ha declarado en vistas congresionales desde el primer
gobierno de Bush, y repetidamente, incluso Obama: pueden vender a Puerto Rico a China.
    El Congreso acaba de aprobar de manera coincidente, el 9 de junio, una ley, que llaman irónicamente “promesa”, y que crea una “junta de control fiscal”, cuyos integrantes serán nombrados por el presidente de EE.UU., pero pagada –sobre 300 millones– por el “gobierno” de Puerto Rico;  compuesta por norteamericanos que no saben dónde está Puerto Rico en el mapa, para gobernar al país, en inglés –jeringonza en Puerto Rico–, cuyo propósito es pagarle a los bonistas buitres una deuda imposible de pagar que, siendo ellos los soberanos, ellos mismos crearon. La junta privatizará todo, todo lo vendará o lo entregará como pago a los bonistas...

Ahora bien, ¿quién o quiénes, de los que ganan $7.25 la hora, endeudó a Puerto Rico? ¿Por qué entonces tiene él, los jubilados, los enfermos de cáncer, los niños prematuros, los jóvenes, tienen que pagarla?
    Hoy he mirado muchos periódicos del mundo. Venezolanos, mexicanos, españoles, RT... Desde Telesur, La Jornada, El País, incluso Granma, y no hallo una nota relativa a la Junta colonial o a la decisión del Supremo. Quedamos a nuestra suerte frente al poderío norteamericano que destroza a Siria, como antes a Libia, que aplasta gobiernos en Haití, República Dominicana, Chile, Perú, Bolivia, Panamá, Guatemala, Honduras, Brasil, Argentina, Uruguay, etc. Si alguien duda que pueden hacer en Puerto Rico algo parecido, que no lo dude: hace mucho está ocurriendo. Mírese la historia.
    En el 1950 usaron su ejército y su aviación contra la rebelión que defendió
con armas ligeras la soberanía de la nación en Jayuya. Encarcelaron a Albizu toda su vida y lo sometieron a tortura para vergüenza nuestra. Encarcelaron a todo el liderato nacionalista. Pusieron bombas para culpar y encarcelar a otros. Asesinaron al hijo de Juan Mari Bras. Asesinaron a los dos muchachos del Cerro Maravilla. Persiguieron y encarcelaron puertorriqueños amantes de la libertad en EE.UU. Han introducido drogas durante décadas. Experimentos biológicos y sicosociológicos. Han exprimido las fuerzas económicas del país con instrumentos tan absurdos como las leyes de cabotaje. Han arruinado la economía del país para introducir sus capitales. Han bombardeado y contaminado durante décadas. Amedrentaron a todo el país con su fuerza. Asesinaron a Filiberto Ojeda delante de las cámaras de televisión. Ahora “imponen” la Junta de Control Fiscal con la anuencia del gobernador y los congresistas puertorriqueños en el Congreso con excepción de Luis Gutiérrez. En la red se consigue a Gutiérrez cantando en el hemiciclo de la Cámara los versos de Rafael Hernández: “No importa el tirano te trate con negra maldad”.
    Sí. Puerto Rico es una colonia llevada al matadero. Igual que
Auschwitz. Hay otras colonias en el mundo. Pero ninguna con 3.5 millones de habitantes y 4 millones en el exilio. No obstante, el presidente Obama reclama la aplicación de la “Carta democrática” de la OEA a Venezuela. ¿Y por qué no la aplica a Puerto Rico?
    ¿Cómo debía votar un puertorriqueño, como Sonia Sotomayor, en la reciente decisión del Supremo? ¿En contra de la mayoría, como nuestra jueza Sotomayor, para legitimizar la alegada "soberanía" del ELA, o a favor, para negar esa soberanía?
    El Supremo, a fin de cuentas, solo dijo LA VERDAD. No hay tal Soberanía. Nunca la hubo: el ELA es una colonia. Eso han dicho por más de un siglo los independentistas. Eso dijo Hostos en el 1900 cuando el Congreso aprobó la Ley Foraker, aun vigente. Allí se dijo y se dice que “Puerto Rico pertenece a, pero no es parte de, Estados Unidos.”
    Si Puerto Rico es una colonia, como finalmente se admite, entonces, ¿a quién le pertenece la deuda? La deuda es cosa chica al lado de la compensación que el gobierno colonial le debe a Puerto Rico por más de un siglo de explotación, abuso, coloniaje, privación de nuestro derecho universal a la autodeterminación y coloniaje.   
    
      Quizás todo esto podría, finalmente, ayudar a resolver nuestra definición. Porque ahora urge definirla. Lo del Supremo se puede usar para impugnar la ley de la “Yunta” del Congreso porque la Constitución de EE.UU. le impide tener colonias, como lo rechaza la ONU. ¿Por qué se lo impide? Pues porque el poder de toda república descansa en el consentimiento de los gobernados, y porque el derecho a la autodeterminación es inalienable. También lo dijo Hostos en el 1900 inspirado en su idea de que “la Libertad es un modo absolutamente indispensable de vivir”. ¿Que qué dijo?:
    “Ni hoy ni mañana ni nunca, mientras quede un vislumbre de derecho en la vida norteamericana, está perdido para nosotros el derecho de reclamar la independencia, porque hoy ni mañana ni nunca dejará nuestra patria de ser nuestra”.
     Entonces la “Yunta” Fiscal –como dice el poeta Marioantonio Rosa– sería ilegal como lo es todo el dominio de EE.UU. sobre Puerto Rico. Pero para lograrlo hace falta algo más que un pleito de abogados. Hay que ir a la calle. Hay que hacer desobediencia civil. Eso destruiría la deuda.


                                                                                                                                Marcos
                                                                                                                      Reyes Dávila
                                                                                                                      ¡Albizu seas!





miércoles, 1 de julio de 2015

Crisis del Neoliberalismo en PUERTO RICO


La CRISIS CREADA POR EL 
                              NEOLIBERALISMO
--Aliado de la Corrupción 
de los empresaurios del gobierno colonial--
en Puerto Rico (Made in USA)







“Hemos creado un país en el que no quieren vivir nuestros hijos, que se van por miles.”
http://www.elnuevodia.com/opinion/columnas/quererespoder-columna-2067126/
 


¡¡FRASE TERRIBLE ESA !!
Pero VERDADERA: ES UN PAÍS QUE NO QUEREMOS VIVIR NOSOTROS PORQUE EN EL FONDO ES SOLO EXPLOTACIÓN, PILLAJE Y ESCLAVITUD:
CAPITALISMO CRUDO!


EUROPA ARDE DE IRA PORQUE GRECIA CONSULTA AL PUEBLO GRIEGO...

¿¿ Y POR QUÉ NO CONSULTAMOS AL PUEBLO DE PUERTO RICO
SI QUIERE MÁS IMPUESTOS,
DESPIDOS,
REDUCCCIONES DE SALARIOS
Y DEL RETIRO DE ANCIANOS,
POBREZA EN LAS CALLES,
EXILIO !!!!!!!!!!!????


¡PORQUE LA CRISIS ES UN FRAUDE, 
Y EL GOBIERNO, TRAIDOR DEL PUEBLO, 
ES SU CÓMPLICE !!!!


http://www.telesurtv.net/opinion/No-a-la-imposicion-de-la-Troika-solidaridad-con-el-pueblo-griego-20150630-0040.html

miércoles, 12 de febrero de 2014

Julia en el Puerto Rico Chatarra



Julia en el Puerto Rico CHATARRA
y el Festival Internacional de Poesía: 
Lecciones del Ave Fénix

 

Febrero de 2014 llega a Puerto Rico a dos aguas, como las máscaras –de comedia y de tragedia– del teatro: de una parte la degradación de la capacidad del gobierno de Puerto Rico, y del otro lado, la apoteósica acogida al Centenario de Julia de Burgos. Hablamos de un país que transita a la vez por la caída a fondo de las finanzas públicas y por el cenit de la ilusión que le inspira una poeta fallecida hace 60 años.
    Julia de Burgos (1914-1953) murió sin nombre, en una calle de la capital financiera del mundo: Nueva York. Enterrada como una Jane Doe, fue posteriormente identificada como la autora de algunos de los poemas más significativos y de mayor resonancia en la historia literaria puertorriqueña. En muy pocos libros, comenzando con el egregio Poema en veinte surcos, Julia se convirtió en ícono, y luego en mito, de una poesía incandescente que ha pasado, del fuego íntimo donde estuvo resguardada, a las plazas y los pabellones. Para lograrlo, Julia fraguó en versos auténticamente propios, y de hondo calado, la experiencia colectiva del vivir en un país aquejado de sufrimientos, pobreza e intensa opresión política. Julia fue, en efecto, una militante política de repercusiones caribeñas y atlánticas. Por su capacidad para convocar a grandes muchedumbres con una fuerza lírica que podían oír los sordos y ver los ciegos, y por esa militancia política libertaria que se desplegó tanto en el plano personal como en el colectivo, el Grupo Guajana la reconoce desde el 1964 como su precursora y como un valor cardinal de la poesía puertorriqueña, en el número cinco de su histórica revista.
    Decenas de instituciones se han dado a la tarea de celebrar el centenario de su natalicio, aunque estamos seguros que la campana ha sonado en el corazón de cada escritor, artista y educador puertorriqueño. Se destacan entre otros, la Comisión Nacional Centenario de Julia de Burgos, el Municipio de Carolina y el Departamento de Educación, así como varias unidades de la Universidad de Puerto Rico, y otras en Puerto Rico. Pero el centenario ha germinado además más allá de nuestras costas, en países como la República Dominicana, España y Cuba, y estados norteamericanos como Nueva York y Chicago. Las celebraciones ya han comenzado en Puerto Rico con actividades preliminares en varios museos, pero su arranque formal será el 17 de febrero en Carolina. Artistas puertorriqueños como Zoraida Santiago y Lucesita Benítez, así como la agrupación española La Discreta Academia, han preparado producciones musicales especiales; intelectuales han preparado conferencias; artistas plásticos han creado numerosos carteles, y los dramaturgos escenas a representar. Se espera la publicación de una biografía novelada preparada por Mayra Santos Febres, la publicación de un centenar de cartas inéditas, videos, murales, certámenes, piquetes poéticos y muchísimo más. Hay un calendario global de actividades del Centenario preparado por la Comisión Nacional Centenario Julia de Burgos, continuamente actualizado, y las actividades se anuncian en su página de Facebook. 
    El Festival Internacional de Poesía en Puerto Rico también se suma a la zaga celebratoria al dedicarle la sexta edición del festival que habrá de celebrarse del 31 de marzo al 5 de abril. Este año se espera la participación de alrededor de veinte poetas extranjeros, casi todos hispanoamericanos, a los que se suman una poeta de España y otro de la India. Vendrán poetas invitados de renombre internacional de la Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, El Salvador, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Dominicana, Uruguay y Venezuela.
    La apertura se celebrará en la sede del Festival ubicada en el Recinto Metropolitano de la Universidad InterAmericana a las 7 de la noche, precedida por una conferencia de Chiqui Vicioso a las 5 de la tarde. Se han planificado actividades a celebrarse en Arecibo, Bayamón, San Juan, Carolina, Dorado, Vega Baja, Ponce, Humacao, Manatí, San Lorenzo, Utuado y Aibonito.
    ¿Cómo se vinculan la caída y el ascenso de los que hablamos al principio de estas líneas?
No hay que olvidar, en primer lugar, de que hablamos del mismo país. En un caso del gobierno colonial norteamericano en Puerto Rico; en el otro caso, de las fuerzas vivas y autogestionarias que sobreviven en su margen y más en desamparo que en amparo de un gobierno que, aunque diga lo contrario, se niega a sí mismo cuanto más puede.

    A veces lamento que sea la gestión de mi generación, aquella que se fraguó en las luchas estudiantiles, sindicales, políticas y sociales de las décadas del sesenta y del setenta, la que entregue a sus hijos un país tan postrado como este Puerto Rico. Pero ello en realidad no es ni gestión ni culpa nuestras, como no lo fue de la generación de Betances y de Hostos asistir a la entrega de todo el país como botín de guerra a Estados Unidos, ni luego fue culpa de Albizu, Corretjer, Julia, Juan Mari Brás, los Macheteros, y de todos los que enfrentaron la adversidad con la mayor abnegación, incluyendo la libertad y la vida. Se trata de una marea planetaria, de raíz neoliberal, que muerde lo mismo a sotavento que a barlovento.
    Lo que es de notar, y desde luego, también motivo de asombro, es que al margen de un gobierno colonial tan entregado al saqueo inmisericorde de la riqueza del país sobrevivan aún fuerzas tan poderosas que puedan levantar de un mar de cenizas, y con el fuego prometeico en el pico, un Fénix como Julia, la poeta caída en una calle de Nueva York. Cada 500 años muere el Ave Fénix, y renace después. 500 años de coloniaje llevamos. Julia se levanta por todo el país, y con Julia el pueblo de Puerto Rico. ¿Será casualidad o fatalidad? Que responda la historia. Nosotros, mientras tanto, seguimos trabajando.


Marcos
Reyes Dávila
¡Albizu seas!
Publicado el 14 de febrero de 2014 en 80 GRADOS

lunes, 10 de febrero de 2014

De la Colonia y los Derechos Humanos -Vampiros y zombis



De la colonia y los derechos humanos 
al país de vampiros 
 y de zombis

 


Oímos decir por la radio a gente enajenada de la realidad que “Puerto Rico es un país libre”. ¿Libre? Decía Hostos, con toda razón, que “la libertad es un modo absolutamente indispensable de vivir”. A todas las luces, está ahí implícito el vínculo matriz entre libertad y derechos humanos. No se trata sólo del derecho a la libertad en el sentido de las libertades públicas y la privación arbitraria de la libertad, sino del derecho a la integridad personal, el “decoro” y la “honradez” de la definición martiana que nos exige, a riesgo de convertirnos en “bribones”,  luchar por un gobierno justo. Se trata, además, de los derechos políticos y los judiciales, del asilo y la nacionalidad, y sobre todo, del derecho a la vida.
    La degradación de los bonos del gobierno a chatarra, habla de nuestra impotencia del saqueo inmisericorde al que se somete todos los días la riqueza de este pueblo. Porque, por una parte, los gobernantes de facto se reparten, entre ellos y sus socios, cantidades inverosímiles de cada presupuesto, como los vampiros, pero, por otra parte, vivimos en un país sometido a la explotación y al saqueo del poder colonizador, también vampiro, que ha organizado toda la economía en función de una aspiradora que lo absorbe casi todo.
    Pero ¿qué ocurre en Puerto Rico con los derechos humanos proclamados por las Naciones Unidas?
    El primer artículo subraya que todos los seres humanos “nacen libres en iguales en dignidad y derechos”. Entonces ¿por qué Puerto Rico carece de soberanía popular y del derecho de autodeterminación? ¿Por qué los poderes fundamentales del estado están en Washington y no en Puerto Rico?
    Em artículo 4 dicta que nadie estará sometido a esclavitud, ¿pero qué otra cosa es una colonia en la que se hace lo que ordenan los norteamericanos?
    El artículo 5 habla de la tortura, ¿y de qué otra manera se vive en una colonia que niega la libertad de ser ?
    Los artículos 6 y 7 hablan del derecho a la personalidad jurídica y la
igualdad ante la ley, pero dónde está esa igualdad en una colonia, cuyo tribunal principal, el llamada erróneamente “federal”, se entabla en inglés?
    El artículo 15 habla del derecho a una “nacionalidad”... ¿Dónde está la nacionalidad puertorriqueña, establecida en la Ley Foraker de 1900, y enterrada en un mar de papeleo con la Ley Jones de 1917?
    El artículo 21 establece el derecho a participar en el gobierno, pero ni hay derechos válidos en el Congreso ni en la Presidencia, ni hay derecho a un sistema ejecutivo, judicial y legislativo de poderes plenos, es decir, verdaderos. Ese mismo artículo establece también que “la voluntad del pueblo es la base de la autoridad del poder público”, pero los puertorriqueños hemos vivido enajenados de eso desde la llegada de Juan Ponce de León hasta hoy.
    Treinta son los artículos de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, y la inmensa mayoría están negados, explícita o implícitamente, bajo el régimen colonial. La imposibilidad de actuar efectivamente para resolver nuestros problemas es la base del impulso desmedido de un exilio que en su fondo es involuntario, y es la base, bien fundada, de la renuncia, la derrotada, la depresión, a participar eficazmente en la transformación de una orden político que está fuera de nuestro control y que sólo podemos ver desde las alambradas o expresando las simpatías ante una situación de
posibilidades reducidas a la ineficacia y reducida a la corrupción.
    Sí. La colonia, Puerto Rico, es un país de zombis, de vampiros, de fantasmas, de reventados. Ya lo decían los poetas del siglo XIX y lo repitió el mismo Hostos: “el cadáver de un país que no ha nacido”. Más libre en Oscar López tras 32 años de vivir en una prisión norteamericana por querer ser... Simplemente.
Marcos
Reyes Dávila
¡Albizu seas!

viernes, 20 de diciembre de 2013

Puerto Rico NÓMADA -El abandono de la Justicia Social


Puerto Rico Nómada: 
el abandono de la justicia social
 
El éxodo clásico es el del pueblo judío. Vagó por el desierto, y luego por el mundo entero. Pero entre un vagar y otro, conquistó una tierra que proclamó como suya: la alegadamente prometida. Y mucho después, ya en este siglo, volvió a conquistarla con la ayuda de las Naciones Unidas. Y sigue conquistándosela a los palestinos.

Pero nos dicen que hay más puertorriqueños viviendo en el exilio que en la isla-nación. La presente crisi
s económica provocada por el neoliberalismo financiero que quiere entregárselo TODO al Gran CAPITAL ha impulsado nuevamente a los puertorriqueños al exilio, la emigración, un nuevo éxodo. La población joven, trabajadora, decrece, y el país se llena de gente mayor. 


¿Y qué hace el gobierno? Declara quebrado los sistemas de retiro para reducir dramáticamente los beneficios. Ya lo hizo con los empleados del gobierno central. Ahora lo hace con las maestros. Mañana serán las corporaciones públicas y la Universidad. El resultado neto, después de retirar beneficios laborales como la permanencia en el empleo, es aumentar la edad requerida para el retiro, y la miseria en la vejez al reducir los beneficios.

Si la población puertorriqueña se caracteriza ya por el nomadismo, el gobierno debería considerar declarar al pueblo de Puerto Rico como un pueblo nómada. Desterritorializado somos: nuestro suelo fue robado en el 1898 por EEUU que proclamó que la isla-nación le “pertenece”. Los nómadas tienen resuelto el problema de la vejez. Como el pueblo nómada se desplaza continuamente detrás de los rebaños y de tierras con frutos, aquellos que no pueden hacer el viaje continuo sencillamente se dejan abandonados.

La política del gobierno de Puerto Rico, totalmente de espaldas al proclamado afán de la “justicia social” que fundó al partido en el poder, consiste, en el fondo, en eso: abandonar a los pobres y los necesitados; reducirlos a la miseria. Tal como hicieron siempre los pueblos nómadas. 

¿Abandono... o revolución? No podemos hablar de tierra prometida ni de reconquista, porque esta tierra, a fin de cuentas, nunca ha sido nuestra. Menos de ellos. La misión histórica del pueblo de Puerto Rico es CONQUISTARLA DE UNA VEZ. Hacerla NUESTRA.

La Independencia No garantiza la Libertad. Pero NO HAY LIBERTAD SIN INDEPENDENCIA.


Marcos
Reyes Dávila
¡Albizu seas!

miércoles, 4 de septiembre de 2013

Siria, Grecia: la población prescindible


Lecciones de Siria y de Grecia

La población prescindible
 

Escribo estas líneas el 4 de septiembre, no sé cuántos días antes de que EEUU comience el asesinato en masa en Siria por el que algún día deben ahorcar a Barack Obama. 

Todo el mundo
sabe que el gobierno de Siria NO es el responsable de los ataques con armas químicas. Así lo reveló una periodista de Prensa Asociada tras obtener de los mercenarios-rebeldes la confesión de que fue un accidente provocado por ellos al manejar mal las armas suministradas por los que quieren bombardearlos. Así lo revelaron también los expertos rusos tras descubrir que se trató de un artefacto artesanal fabricado por un grupo rebelde del norte de Siria, “la llamada brigada Bashair Al Nasr”. Hechos, que para quien quiere bombardear y destruir luego a Irán, enemigo de Israel, y destruir el gasoducto que pasará por Siria, no tienen importancia.

Pero también me asombra leer que las potencias financieras del planeta que han puesto de rodillas a Grecia hasta arruinarla, ahora pretenden que Grecia les entregue el patrimonio de la hu
manidad que tuvo su cuna en el mundo helénico. La niña de algún millonario quiere casarse en el Partenón. Hasta ese nivel de indigencia y humillación se ha colocado el pueblo griego que una vez sucumbió luminoso de dignidad en las Termópilas y que bajo Alejandro Magno conquistó un imperio repleto de ciudades esplendorosas.

¡Qué tragedia griega! 

Escribo en un Puerto Rico en ruinas, colonial, progresivamente empobrecido.

Todo esto parecía no tener sentido. Parecía que, intencionalmente, se empobrece al mundo y se destruye un pueblo tras otro. ¿Dónde quedó la noción de progreso, la idea de que a tumbos y con retrocesos,  el mundo adelantaba y progresaba ?? 


Pues esa idea cambió cuando los poderosos descubrieron que NO NECESITAN TANTA GENTE PARA SEGUIR EXPLOTANDO EL PLANETA Y SEGUIR ENRIQUECIÉNDOSE. Ocurre, simplemente, que somos demasiados.

Me sugirió la idea el presidente de Uruguay Pepe Mujica, cuando señaló en un
discurso que pronunció en la Conferencia de Naciones Unidas por el Desarrollo Sustentable en Río, que nuestra idea de progreso No Podía Descansar En La Presunción de Un Mundo en el que Hubiera, en la India, por ejemplo,  la Misma Proporción de Autos por Habitante Que Hay En EEUU y Europa. Y es cierto: Puerto Rico se cae, se empobrece a pasos agigantados, como Grecia y tantos otros países, pero siguen construyendo enormes centros comerciales y produciendo y fabricando objetos de lujo carísimos. Hay población para comprarlos. Sólo hace falta vender tantos millones de tales ipad y de tales iphone, no más, pues inventan otro muy pronto. No hay que vender uno para cada quien para ganar en exceso.

Somos sencillamente prescindibles. Por eso pueden matarnos de hambre, tirarnos bombas, reprimirnos con gases y a golpes de macana policiaca. Nuestra INDIGNACIÓN LE IMPORTA POCO A QUIEN YA PRESCINDIÓ DE NOSOTROS.

Urge aprenderlo.




Marcos
Reyes Dávila
¡Albizu seas!


lunes, 8 de julio de 2013

Puerto Rico en guerra


viernes, 30 de noviembre de 2012

Palestina y Puerto Rico


martes, 27 de noviembre de 2012

Puerto Rico: Historia del PORVENIR en el Caribe




Puerto Rico: 
historia del porvenir 
en el Caribe *            
         “Escoge entre tu voluntad y una pistola.”
                                        Eugenio María de Hostos

Un archipiélago puede pensarse como una estructura de partes interrelacionadas que comparten, a pesar de todo, y más allá del color local de la otredad, las mismas fuerzas fundamentales del pasado histórico que generaron el presente que vivimos, y los mismos peligros del porvenir. Nótese, nada más, cuán disímil es este mundo del Caribe que en su extremo este vive aún la desintegración colonial y neoliberal de Puerto Rico, y en el oeste, más allá de la revolución cubana institucionalizada, en México, los peligros desintegradores del narcotráfico que llenan los titulares del mundo. Mas, por
encima o por debajo de esa disimilitud se mueven desde hace siglos las mismas fuerzas integradoras y desintegradoras. Fuerzas que, sirviéndome del eco de algunos amigos, levantan hoy, con fuerza y paciencia ardiente, la nostalgia de las utopías de nuestra juventud, la paradójica nostalgia de aquel futuro de los años sesenta, o de aquella otra que se puede retrotraer hasta Bolívar, hasta Juárez, o hasta el rostro de Maximiliano asesinado con cara de Muamar Kadafi, nostalgias de un porvenir que parecen deshacer los vientos de la historia reciente.
    Digamos, entonces, que el Caribe, que comparte con toda Nuestra América la conmemoración de las luchas emancipadoras bicentenarias, tiene no obstante al margen, más confundido que olvidados, pueblos como Puerto Rico que no pueden participar de la fiesta.
**  Mas Puerto Rico es parte integrante del mundo nuestro, de modo que sin él, la casa no está completa, ni está completa la gesta y la promesa de Ayacucho, como decía Eugenio María de Hostos.
    Si repasamos someramente la historia veremos cómo desde hace siglos se inyectan en nuestro mundo los peligros del porvenir. El futuro del Caribe, como sabemos, lo define su pasado. En unos villancicos de 1676, Sor Juana Inés de la Cruz, la egregia mexicana que despunta señera, allende los mares, en el Siglo de Oro de las letras españolas, introduce la voz de un negro, tal como lo hizo en años anteriores. Esta vez, para nosotros, se destaca un detalle de identidad: trátase de un negro puertorriqueño. La introducción de un negro carece de novedad en la obra de Sor Juana. Sabido es la postura ampliamente inclusiva y sincrética de la cultura y de la obra de la monja en la que abundan negros, campesinos e, incluso, indios que hablan en versos en náhuatl. No obstante, no dejan de asombrar los primeros versos de un negro puertorriqueño*, seguidos luego por algunas coplas:
        ¡Tumba, la-lá-la; tumba, la-.lé-le;
        que donde ya Pilico, escrava no quede!
        ¡Tumba, tumba, la.lé-le; tumba, la-lá-la
        que donde ya Pilico, no quede escrava!

    Los versos de Sor Juana evocan entrañablemente la obra señera de Luis Palés Matos. Palés, poeta nacido en el 1898, es quizás el más reconocido poeta del siglo XX en Puerto Rico en virtud de méritos varios, mas de manera prominente, por la creación de un arte poético sincrético de raíces afrocaribeñas que le recordó a la élite intelectual nacional hispanófila la indiscutible aportación de los diversos grupos africanos a la formación de la nacionalidad puertorriqueña y de la cultura caribeña toda.
    Puerto Rico fue capturada para la cultura de Occidente en el segundo viaje de Colón (1493). En ese sentido, fue parte de la plaza primera de la conquista y colonización europea de las Américas. Su posición oriental determinó, entre otras cosas, que se le convirtiera en puerto de transbordo y en plaza fuerte del régimen colonial, hecho que repercutió en el siglo de la emancipación cuyo bicentenario celebran los demás países de Nuestra América, pues, aunque Simón Bolívar contemplara incluir a Cuba y Puerto Rico en sus proyectos de liberación, otros intereses frenaron sus deseos, entre ellos, las ambiciones de expansión del nuevo gobierno norteamericano plasmadas de manera soberbia en la doctrina del “destino manifiesto”. De esta suerte, ambas Antillas quedaron fuera del alcance de las iniciativas emancipatorias latinoamericanas, aunque quedaran, sin embargo, atrapadas muy pronto en las redes comerciales de los Estados Unidos. A pesar de que en las Antillas se gestó un movimiento de liberación coordinado desde el exilio que forjó la utopía de una confederación antillana, la historia no pudo evitar la intervención en la contienda de Estados Unidos en el 1898. El 1898 es el año que cifra la realidad puertorriqueña desde entonces y que determina las características fundamentales del siglo XX en Puerto Rico.
    La economía de Puerto Rico –después del llamado “situado mexicano” del que damos gracias–  dependía de la norteamericana aún bajo el régimen colonial español, y desde varias décadas antes de su conquista y ocupación. El Tratado de París (de 1898) solo certificó lo que era desde mucho antes un hecho. Es innegable que el movimiento autonomista, que a duras penas logró sobrevivir a la estrangulación del régimen monárquico español, quedó deslumbrado ante la ilusión de que Puerto Rico llegase a ser anexado como un nuevo estado del país “más libre y próspero” del planeta. Para toda la América Latina, pero de manera más acuciante en Centroamérica y las Antillas, la “nordomanía” fue un factor inmarginable en el desarrollo de los procesos políticos y los desarrollos económicos. Desde el exilio, Ramón Emeterio Betances y, de regreso, ya en suelo patrio, Eugenio María de Hostos, advirtieron que Estados Unidos se convertía en un imperio, negando con ello los principios de su propia constitución. Tras el régimen militar inicial, la Ley Foraker de 1900 estableció los parámetros, infranqueables e inamovibles, establecidos por el Congreso: “Puerto Rico pertenece a, pero NO es parte de, Estados Unidos”. Esa misma ley creó la Ciudadanía de Puerto Rico. No obstante, en el 1917, justo a tiempo para llamar a los puertorriqueños a servir en sus fuerzas armadas en la Primera Guerra Mundial, el Congreso “impuso” a los ciudadanos puertorriqueños la ciudadanía estadounidense.
    Durante las primeras décadas del siglo, Estados Unidos gobernó directamente a la nación nombrando un gobernador norteamericano y una cámara alta. Este gobierno estableció los cauces de la incorporación de los recursos Puerto Rico dentro de los parámetros de los intereses norteamericanos y de una progresiva asimilación que no excluyó la enseñanza obligatoria del inglés, durante el primer medio siglo, ni el establecimiento de dicho idioma como idioma oficial. Algunos llamaron a este proceso en, los años setenta, “transculturación”. Otros, oscilaron entre los términos de americanización y de modernización.   
    No obstante, en el país se fue gestando la protesta. Aún muchos de aquellos que dieron vítores a la bandera que entraba a tierra al frente de las tropas, tras el cañoneo de San Juan, soñando con que Puerto Rico se convertiría en un nuevo estado de la federación, pronto tomaron conciencia de la realidad de los hechos arropados por el desahucio colonial de sus ilusiones. Con la bandera y la lengua, todos los símbolos patrios la identidad misma del puertorriqueño, habían sido prohibidos y criminalizados.
    En el 1930 fue electo presidente del Partido Nacionalista Pedro Albizu Campos. Albizu se convertiría en una figura heroica y legendaria que retaría, incluso con el uso de las armas, el dominio norteamericano. Sufrió por ello la más feroz represión del régimen colonial y tuvo que vivir la mayor parte de su vida tras las rejas. Sin embargo, ante el empuje de un pueblo que canalizaba de muy diversas maneras su reclamo de reivindicaciones proclamando su identidad nacional, el gobierno norteamericano dio marcha atrás a la imposición durante medio siglo del inglés, y, eventualmente, impuso un modelo autonomista cuya figura protagónica fue Luis Muñoz Marín. En el 1952 se creó la imagen ilusoria de un estatus que llamaron “Estado Libre Asociado” (ELA), con una constitución, enmendada y refrendada por el Congreso norteamericano, un gobernador y cámaras legislativas puertorriqueños, y una bandera finalmente descriminalizada. El régimen mantuvo tras bastidores, no obstante, todos los poderes plenarios del Congreso sobre Puerto Rico en lo que se dio en llamar la jurisdicción de la “esfera federal”, esto es, el control colonial de todos los factores de importancia estratégica, incluidos los tribunales “federales”, las leyes de cabotaje, el control de aduanas, las instalaciones militares, la economía, moneda, ciudadanía, industria, las comunicaciones, entre otras cosas, y todo aquello que el Congreso determinara, unilateralmente, de interés nacional norteamericano, como el precio de la leche y de los huevos. A pesar de ello, el gobierno de Estados Unidos convenció al Comité de Descolonización de la ONU en el 1953 de que Puerto Rico se había autodeterminado libremente. Eran los años del triunfo en la Segunda Guerra Mundial.      
    Estados Unidos no mostró vergüenza alguna al utilizar, frente al desarrollo del nacionalismo en Puerto Rico, todo el poder del estado imperial a través de todas sus agencias de seguridad, civiles y militares, el asesinato, la represión judicial e, incluso el uso de las fuerzas armadas. Sin embargo, tuvo más éxito con el patrocinio del exilio, las subvenciones económicas para una enorme porción de la población, el control de los medios de comunicación y de la enseñanza, la militarización del país y la drogadicción. Desde Martinica, Fanon explicó que todo régimen colonial deforma el espíritu del colonizado de modo análogo a cómo se deformaba el pie de las mujeres chinas.    
    El gobierno de Roosevelt y la Segunda Guerra Mundial impulsaron profundos cambios en la sociedad puertorriqueña. Del monocultivo de la caña de azúcar de las primeras décadas, se pasó a un proceso de industrialización que arruinó la agricultura e impulsó la emigración masiva del campo y la montaña a la costa y la capital, y desde allí a los Estados Unidos. La Revolución Cubana benefició durante un tiempo a la isla pues Estados Unidos quiso proponer a Puerto Rico, ante Nuestra América, como alternativa, es decir, como “vitrina de la democracia” al estilo norteamericano. Sin embargo, tan solo unos lustros más tarde, los cambios profundos operados en un mundo descolonizado, la crisis del mundo socialista y la caída de la Unión Soviética, la expansión del tráfico de drogas, la militarización, y el auge del modelo neoliberal de fin de siglo trajeron consigo la quiebra y la ruina de un país descapitalizado, inflado artificialmente por una economía sin raíces propias, subvencionada por los programas de asistencia social del imperio, tan incapaz e impotente que, siendo isla, carece de una industria pesquera.
    Desde el 1968 reina en el país un bipartidismo práctico, bipartidismo que bien mirado es ilusorio pues ambos partidos comparten en lo fundamental el mismo programa económico: el de los empresaurios. El independentismo, que no ha desaparecido del todo, sucumbió ante la intensa represión del segundo medio siglo a manos de operativos de inteligencia, y con la ayuda del amplio consumo de drogas, de los programas de asistencia social y de la propaganda omnipresente, mas no sin dejar de articular respuestas heroicas como la del grupo autodenominado “Macheteros” –o Ejército Popular Boricua– que protagonizó golpes espectaculares como la destrucción de los aviones de combate de la “National Guard”, el robo de mayor envergadura en la historia norteamericana, y el ataque con bazuca al edificio que alberga las instalaciones del FBI y la Corte imperial.  
    La bancarrota del país en el espacio de entresiglos ha sido un hecho inexorable de la fatalidad. Tras la caída de la Unión Soviética y el abandono de la política que ofrecía a Puerto Rico como vitrina del éxito norteamericano, Estados Unidos, encauzado desde Reagan por una política derechista neoliberal, recortó los créditos contributivos que sostuvieron el financiamiento del ELA –la llamada sección 936 del código de Rentas Internas norteamericano–, desalentando de ese modo la instalación de nuevas industrias. Las leyes de cabotaje que encadenan el comercio de Puerto Rico a la marina más cara del planeta hicieron imposible el desarrollo de un megapuerto de transbordo que se planteó como sustitución de las empresas 936. La privatización de todo se propuso como la solución ideal ante un gobierno incapaz de resolver las dificultades crecientes. De la mano de la privatización, en un dualismo inalterable, vino, como viene siempre con ella, la corrupción.
    El Puerto Rico del siglo XXI es un país a la deriva, desterritorializado y nómada, descapitalizado y quebrado. Desde principios de 2010 se comenzó a fraguar una crisis institucional producida por una merma sustancial en el presupuesto que consignó el nuevo gobierno de Puerto Rico, resultado a su vez de la crisis fiscal que afronta un país que ha visto reducir en los últimos lustros su tasa de empleo a un 40 %, su población en un 2.2%, su economía en un 10%, y su riqueza nacional en alrededor de 50 mil millones de dólares.    
    El gobierno electo a fines del 2008, asumió con intransigencia ciega la fórmula neoliberal y neofascista que ha estado prevaleciendo en gran parte del mundo capitalista occidental. Sus primeras acciones estuvieron dirigidas a poner en suspenso el estado de derecho prevaleciente en Puerto Rico, con el pretexto de esa crisis fiscal, y bajo el amparo de una ley que derogó convenios y leyes laborales, retrocedió las conquistas laborales y las condiciones de empleo en el país, a la vez que decretó el despido de cerca de 40,000 empleados públicos, muchos de los cuales disfrutaron durante décadas de la ilusión de ser empleados permanentes. Simultáneamente orquestó, por vía legislativa, la eliminación de numerosas instituciones que articularon durante más de medio siglo la participación democrática en los asuntos del país como el Colegio de Abogados, a la vez que alteraban la constitución de otros instrumentos del poder para garantizar de ese modo el control directo e inmediato de los mismos. Gobiernan comités del partido en todos sitios. Entre estos, se destaca de manera prominente el Tribunal Supremo de Puerto Rico y la Universidad de Puerto Rico (UPR).
En Puerto Rico, ese proyecto contempla la destrucción de la identidad nacional puertorriqueña enmascarada con la vestimenta de un estado “latino”, una especie de producto “transgénico” que no es ni puertorriqueño ni mexicano ni cubano.
    Veamos algunos datos objetivos del Censo del 2010 publicados en el diario “El Vocero” el 23 de octubre pasado:
    En Puerto Rico hay 3.7 millones de habitantes. Casi la mitad de la población vive bajo el nivel de pobreza. El 37 % de la población depende del Programa de Asistencia Nutricional federal (PAN). En la última década se ha ido del país más de medio millón de puertorriqueños, lo que significa fuga de conocimientos, pues la mayor parte de ellos son jóvenes graduados. Puerto Rico tiene una diáspora ascendente a 4.2 millones de boricuas que vive en Estados Unidos. Hay un desplazamiento más amplio que en países como Irak, Afganistán, Somalia, Sudán y Palestina, donde el exilio obedece a guerras civiles o intervenciones extranjeras. La población menor de 18 años se redujo a 17 %, lo que significa que Puerto Rico se ha quedado sin clase trabajadora, con más pobres, dependientes, personas marginadas y discapacitadas. Para colmo, tenemos 726 mil personas con algún tipo de discapacidad, que equivale al 20 % de la población. Los discapacitados y los niños suman 1.5 millones, o sea, la tercera parte de la población.
    El 80 % de los maestros del sistema público no domina el inglés. Hay 2,444,000 personas mayores de 25 años, 20 % de las cuales tiene noveno grado o menos, el 25 % tiene sólo cuarto año. El 63 % de la población tiene educación superior o menor. El analfabetismo real y el funcional ha ido en aumento. La población total del país se redujo en un 2.2 % en la pasada década. La Isla –concluye la nota periodística– ha ido en retroceso, según los datos del que se podría catalogar como el peor perfil nacional reflejado en un censo desde el primero, realizado en 1950.    
    Este proceso vivido por Puerto Rico no se da al margen de la historia del Caribe. Todo lo contrario: es parte, cónsona e interdependiente, de la historia de los países del archipiélago y de la tierra firme también. Halla eco en la guerra imperialista que despojó de gran parte de su territorio a México, en los bombardeos y la ocupación de Veracruz, en las invasiones de Nicaragua, Haití, Granada, República Dominicana, en la creación y la ocupación del Canal de Panamá, en los golpes de estado y las dictaduras que han proliferado por toda Nuestra América, incluido Brasil, y en las conspiraciones que se ciernen sin pausa sobre Cuba, Venezuela, Bolivia y otros países. Además de la política imperialista presente desde la fundación misma de nuestros estados modernos, hemos hablado de la política económica neoliberal que se impone en el mundo del mismo modo que en nuestro hemisferio. En verdad, es peor que lo dicho la realidad de los pueblos del Caribe, pues la región adolece como ninguna otra del mal de estar situado justo en el patio trasero del imperio. Esa realidad que nos ha merecido el injusto mote de ser “repúblicas bananeras”, aunque por otra parte nos diera el de Macondo. Un muro de sangre sólida como el de Berlín o Palestina está colocado en la frontera por donde Obama ha deportado ya un millón de latinos, casi todos mexicanos. Pero más peligroso aún es la existencia de cinco comandos de la agencia antidrogas estadounidense (la DEA) que realizan operaciones secretas en los países del Caribe por órdenes de Obama. Sea como sea, este archipiélago transnacional parece tener como destino, tanto de sus sueños como de sus necesidades, aquella unión de estados, aquella confederación antillana y caribeña, que nuestros próceres intentaron construir.
    Ahora que con el bicentenario de la independencia se reformula la identidad, las complicidades y las necesidades de la patria grande de Nuestra América, llega el momento de aclarar las cuentas. Repito, por fundamental, algo que anoté al principio de estas líneas en una nota al calce: En la fundación reciente de la CELAC sólo Nicaragua, y luego, algunos medios, recordaron la ausencia de Puerto Rico. En la VI Cumbre de la OEA, celebrada en fecha posterior a la redacción original de estas líneas, se habló de las Malvinas, del mar de Bolivia, de los pueblos indígenas y, sobre todo, de la exclusión de Cuba, pero nadie recordó que Puerto Rico, ocupado, es también un país de Nuestra América. La cultura, la academia, las revistas culturales, tienen la obligación imperativa e ineludible de estudiar esta realidad, difundir esta noticia y velar porque las aspiraciones fundamentales de nuestros tiempos, aquellas que proclamaron la igualdad, la libertad, la democracia y los derechos humanos sean el norte inexcusable de nuestras luchas en el reino de este mundo. La ingenuidad es peligrosa. La actitud de alerta ante la desinformación y el engaño es inexcusable. No hay misión ni proyecto más grande ni más noble. Ni más peligroso. La cultura no es apolítica ni neutral. Los académicos, los profesores y estudiantes universitarios, los escritores y los intelectuales, están siempre en posición prioritaria en la agenda de las invasiones, las agresiones, las ocupaciones y las dictaduras. La defensa de la libertad, la justicia y la verdad son valores inalienables nuestros. Eso lo escribió Sor Juana Inés de la Cruz antes de que intentaran, en vano, encerrarla en la celdas del silencio y la obediencia. El joven Hostos lo comprendió ya desde el 1866, cuando redactó de manera contundente la siguiente sentencia: “Elige entre tu voluntad y una pistola.”
    Ésa es nuestra responsabilidad como comunicadores, académicos y trabajadores de la cultura, ésa es nuestra obligación, y eso hacemos, aunque nos cueste la existencia. La realidad que vivimos tanto como las perspectivas del porvenir nos imponen una agenda larga, urgente, llena de tareas insoslayables.
    ¡Albizu sean! Y ahí les vamos. 


                                                                     Marcos 
                                                         Reyes Dávila                
                                                          ¡Albizu seas!

*  Estas líneas se escribieron como una ponencia que se presentó en noviembre de 2011, como parte del encuentro Veracruz también es Caribe. Se publican ahora ligeramente editadas, en ARCHIPIÉLAGO 77.
**   En la fundación reciente de la CELAC sólo Nicaragua, y luego, algunos medios, recordaron la ausencia de Puerto Rico. En la VI Cumbre de la OEA, celebrada en fecha posterior a la redacción original de estas líneas, se habló de las Malvinas, del mar de Bolivia, de los pueblos indígenas y, sobre todo, de la exclusión de Cuba, pero nadie recordó que Puerto Rico, ocupado, es también un país de Nuestra América. [En la reciente Cumbre Iberoamericana celebrada en Cádiz --noviembre de 2012-- tampoco fue invitado ni reconocido como país hispanoamericano a Puerto Rico, a pesar de que una mayoría votó en contra del régimen colonial y por mayor soberanía.]
Related Posts with Thumbnails