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martes, 15 de junio de 2010

De la vergüenza de Ygrí y de la nuestra


De la vergüenza de Ygrí
y de la nuestra



En el discurso de graduación que ofreció Samuel Silva a los estudiantes hay muchos elementos valiosos. Destaco ahora uno.

Recuerda Silva que el hombre de las cavernas, del mismo modo que aún después siguieron haciéndolo particularmente las sociedades nómadas, dejaban -darwinianamente– de lado al enfermo, al herido, al viejo, al que no podía seguir la ruta detrás de animales y alimentos. 


Eso cambió ya en Mesopotamia, hace más de cuatro mil años, cuando  el código Shulgui. Allí se expresa la compasión y la justicia como valores esenciales para con el huérfano, la viuda, los pobres. Más tarde, los profetas hebreos crearán toda una teología de “responsabilidad social”. De Isaías, concretamente, cita la parte en la que el profeta explica por qué Yahvé no atiende el ayuno ni los sacrificios de los poderosos. Porque “buscabais vuestro negocio y explotabais a vuestros trabajadores”, “para litigio y pleito y para dar puñetazos al desvalido”. (58:2-8) (A decir verdad, la expresión bíblica me recuerda a Ygrí y a De la Torre.)

Silva vincula esta tradición de justicia social con la política neoliberal que se enfoca en producir riquezas a costa del trabajador y de la “responsabilidad social” que la humanidad conquistó hace miles de años como un imperativo moral. Nuestros estudiantes, concluye, han dado cátedra de compromiso con el país, y con nuestras generaciones futuras a costa de enormes sacrificios.

Lástima que la Ygrí, que sintió vergüenza de nuestro “Profesor Distinguido”, de nuestros catedráticos, profesores eméritos, nuestros estudiantes suma magna cum laude, en suma, de todo esto, no tenga luces suficientes para sentir ella vergüenza de sí misma.


Marcos 
Reyes 
Dávila

jueves, 10 de junio de 2010

Ygrí falta al respeto a Pierluisi


Y ¿quién habla por el gobierno?


Ygrí le falta el respeto a Pierluisi   

Cuando el gobernador y otras figuras del gobierno hablan de elementos o personas “extrañas” a la UPR que están interviniendo en el proceso huelgario, se equivoca al señalarlos. No pueden ser los padres de los estudiantes, no pueden ser los artistas cuya casa natural es el templo del saber y la creatividad que es una universidad, no pueden ser tampoco los líderes de uniones y sindicatos para los cuales la UPR es la universidad del pueblo de Puerto Rico, no son los empleados no docentes ni el sindicato de la propia universidad, mucho menos sus profesores. Imposible es que se refiera a los propios estudiantes, cuya casa natural, el “alma mater”, es la universidad.

    Los extraños a la UPR son, ciertamente, los miembros de una Junta de síndicos que no tienen nada de educadores, sino de empresaurios, muchos de los cuales no saben nada de la universidad. Súmele a este grupo los legisladores y el propio gobernador, pues la ley y la filosofía universitaria que predomina en el mundo aparta de la educación universitaria las luchas políticas y le concede tanta autonomía que incluso dispone de una fórmula fija para su presupuesto.

    Si el gobierno pretende educar desde la legislatura o desde Fortaleza –casa del gobernador– , y la comunidad universitaria lo permitiera,  la universidad se caería al piso y regresaría a la Edad Media. En esta ocasión parece que la comunidad universitaria no está dispuesta a permitir que el gobierno maneje a su antojo la universidad.  El gobierno olvida con demasiada frecuencia que enfrenta una resistencia no sólo de los estudiantes del Recinto de Río Piedras, sino de todos los once recintos universitarios. Y que detrás de ellos están los trabajadores docentes y los no docentes. Es muy difícil torcer la voluntad de
toda la comunidad universitaria.

    Por definición, por su propia naturaleza, la universidad es, desde Galileo, alérgica a las estructuras de poder que esterilizan el saber y erosionan la fertilidad del terreno. Lamentablemente, la Oficina del Presidente de la universidad, como la de la Junta de Síndicos, son oficinas de la Fortaleza, no de la universidad.

      El gobierno de Fortuño se ha caracterizado por una anomalía en la jerarquía de sus funcionarios. Desde el principio, parece que se gobierna desde la Legislatura, de manera que el presidente del Senado impone sus puntos de vista, y ejecuta los planes de gobierno ante los alcaldes. El Secretario de Gobernación instruye a todo el mundo, incluida la Junta de Síndicos y el Presidente de UPR. Unos dicen que sí, y otros dicen que no. En la Universidad otro tanto: el Presidente de la UPR dice que no negociará mientras la Presidenta de la Junta de Síndicos está negociando; ordenan un cierre administrativo a la vez que piden un interdicto administrativo para abrir el recinto; dan la palabra de que paralizarán los emplazamientos judiciales al liderato estudiantil, mientras entrampan a los estudiantes en complicidad con los alguaciles. La falta de integridad y de propiedad en estos administradores es tan patente, que carecen totalmente de respeto ante toda la comunidad universitaria. Los estudiantes, en cambio, han persistido con tesón ejemplar en buscar de todas las formas posibles un diálogo en pos de acuerdos que terminen con la huelga. El presidente, y la presidenta, han brillado, en ese sentido, por su indisposición. Y el gobernador, ¿qué hace con ellos?: nada.
 
    El colmo, quizás, se produce esta misma semana cuando el Comisionado Residente en Washington, Pedro Pierluisi, preocupado por la prolongadísima huelga que repercute en Washington y en el mundo internacional, declaró el lunes 7 de junio que luce mal el manejo de la huelga por las autoridades, y que no se deben emprender sanciones contra estudiantes que han cuidado y protegido de manera ejemplar las instalaciones universitarias. Pierluisi es el compañero de fórmula del gobernador en los procesos electorales de Puerto Rico.
   
    La Presidenta de los Síndicos, Ygrí Rivera, declaró al respecto, que "Pierluisi se dejó engañar, a pesar de que fue –antes– Secretario de Justicia". Lo acusó de “estar desinformado con los estudiantes del CNN, si quiere aportar que se calle”.  A la falta de respeto a Pierluisi, añadió sin sonrojo: “Pierluisi ayuda más si se calla la boca y busca más fondos para la UPR”.

    Parece evidente que Rivera se apoya en la autoridad que le otorga su relación con Pedro Rivera Casiano y con el ex gobernador, Carlos Romero Barceló, el de los asesinatos del Cerro Maravilla, del que ella fue ayudante, y quien debe estar resentido porque Pierluisi lo retiró como comisionado residente.

    El gobernador, que quiso donquear ayer con niños en una cancha y sólo consiguió caerse de espaldas, parece que en efecto se cae, de espalda, por la falta de respeto de sus subalternos.

    ¡Qué desgobierno!, señor.

Marcos 
Reyes 
Dávila

miércoles, 9 de junio de 2010

Ygrí Rivera y los asesinatos de Maravilla

La huelga en la UPR

Ygrí Rivera
¡¿manchada con sangre 
del Cerro maravilla?!


En la noche del miércoles 9 de junio el río se ha revuelto nuevamente. Las piezas del rompecabezas han variado. Por una parte, el gobierno ha dado muestras de ceder y de perder fuerzas justo cuando arrecía la campaña de publicistas contra la huelga. El día amaneció con optimismo ingenuo: se anunció incluso que se abrirían las puertas de la UPR pues se daba por hecho un acuerdo hoy. Repentinamente, presidente y presidenta, De la Torre y la Ygrí Rivera, interrumpen las negociaciones y la dan por terminadas. A esta hora hay un tranque de posiciones en el Jardín Botánico, y la Ygrí anuncia que ha sido secuestrada por muchachos sentados que piden una fecha para culminar las negociaciones.

    En UPR-Aguadilla aparentemente se celebró un referéndum que ganó por estrecho margen el grupo que quiere terminar la huelga. De 2800 estudiantes votaron poco más de 500. Supongo que la CONAPU en Aguadilla pedirá que a los estudiantes que votaron por abrir debe cobrársele por anticipado, y antes que nadie, la cuota de $1200, pues parecen deseosos de hacerlo.

    Lo de Aguadilla pudiera convertirse en un precedente peligroso. No sabemos si la votación tuvo algún efecto en la extraña conducta de hoy del presidente y la presidenta.

    Julio Muriente, por otra parte, dio a conocer una parte oculta del pedigrí de Ygrí. Señaló que esta licenciada, pariente de Pedro Rivera Casiano, fue “Ayudante Especial en el área de seguridad pública del entonces gobernador Carlos Romero Barceló, del 1977 al 1978".

    Todos los datos contenidos en esta breve frase, que Muriente toma de una entrevista hecha a la Ygrí publicada en El Nuevo Día el 6 de junio, son alarmantes, pues todos los datos apuntan a una relación directa con el asesinato ordenado por Carlos Romero Barceló de los muchachos inocentes e incautos en el Cerro Maravilla. 


Los crímenes del Cerro Maravilla son notorios. Incluso se produjo y filmó una película en Hollywood narrando estos hechos con el título de A show of force (1990) protagonizada por Andy García. Romero Barceló nunca fue formalmente acusado por estos asesinatos, pero a nadie que escuchara las vistas del Senado que investigó el crimen le cabe duda, pues todos los hombres cercanos al gobernador estaban involucrados en el caso. Desde el Secretario de Justicia hasta el SuperIntendente de la Policía,  pasando por su asesor especial de estrategia, Pedro Rivera Casiano, fiscales, policía, incluso el médico forense español.

    Romero, que gobernó seis años más después de los asesinatos, tuvo tiempo de eliminar toda prueba que lo vinculara a los crímenes viciosos. No se asesinaron a independistas terroristas y peligrosos, sino a dos jóvenes ingenuos que iban de camping invitados por un agente encubierto de la policía, el único que fue armado.

    Hay una prueba que Romero no pudo eliminar: yo escuché por radio a Romero llamar héroes a los policías, desde Bayamón, pocos minutos después del asesinato. Romero negó el hecho y todas las grabaciones del acto desaparecieron. Pero yo lo oí, señora Ygrí Rivera. Si fue usted “Ayudante Especial en el área de seguridad pública” desde el 1977 hasta el 1978, debió tener conocimiento de los hechos, pues los asesinatos se trabajaron durante muchos meses previos, creando una atmósfera de atentados terroristas falsos realizados por un agente de la policía llamado Alejandro González Malavé, que incluyó el tiroteo de la casa de don Luis Muñoz Marín en Trujillo Alto y bombas.

    Compañeros: tenemos una presidenta de la Junta de Síndicos de la Universidad de Puerto Rico que intentó lavar muy bien sus manos de sangre. Pero no tuvo éxito.
     


Marcos 
Reyes 
Dávila
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