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martes, 5 de marzo de 2013
domingo, 4 de diciembre de 2011
CELAC: ¿Con todos y por el bien de todos? Pobre Martí!
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CELAC:
¿Con todos y por el bien de todos?
Pobre Martí!
Para Calle 13, René Pérez, que hizo el
reclamo en Caracas
reclamo en Caracas
"Con todos y por el bien de todos", dijo Martí.
¿Y dónde quedó la consigna en la CELAC que no incluyó ni se expresó sobre Puerto Rico?
Incluso el Presidente de Cuba, Raúl Castro, olvidó mencionar el deber histórico de Cuba por Puerto Rico consignado por el propio Martí en el Primer Artículo del Partido Revolucionario Cubano:
hacer la independencia de Cuba y auxiliar y promover la de Puerto Rico.
No me cabe duda alguna que la historia demuestra que los pueblos no pueden contar más que con sus propias fuerzas para hacer efectiva la libertad.
La libertad NUNCA se decreta desde fuera, nunca llega de regalo de otros pueblos, porque su naturaleza y su propio ser definen que la libertad se ejerce, no se otorga.
Pero eso no quiere decir que no quepa esperar la solidaridad y el apoyo de otros, más si son pueblos hermanos, más si Cuba y Puerto Rico y la República Dominicana –en cuyo Panteón de los Héroes fundadores de la patria descansa Eugenio María de Hostos–, y toda la "comunidad" de estados latinoamericanos y caribeños constituyen o aspiran a constituir un solo pueblo. ¿O es que no contó Bolívar en un momento decisivo con Haití?
¿Qué otra cosa hizo Bolívar, o San Martín, cuando completada la gesta nacional seguían con sus llaneros subiendo cumbres y atravesando selvas para ir más allá?
¿Qué dijo Miranda y qué dijo Bolívar en la Carta de Jamaica? ¿Qué hizo el Ché?
¿Qué han dicho los pueblos del mundo cuando analizaron las intensas dificultades de la mayor parte de los pueblos del planeta colonizados por los poderes imperiales occidentales y sometidos a un insufrible proceso de descolonización?
Cuba tenía el deber de denunciar el caso de Puerto Rico en la CELAC, y Raúl Castro no lo hizo.
Chávez, por bolivariano y revolucionario y caribeño, tenía el mismo deber y calló a pesar de que Daniel Ortega trajo el tema sobre la mesa.
Lionel Fernández tenía el mismo deber con este pueblo que es su pueblo y también calló.

De la misma manera Chile, Perú, Argentina, Panamá, Colombia, Brasil, pueblos hostosianos, y México, y todos los países de América que proclamaron a Hostos "Ciudadano Eminente de América" en el 1938. Porque Hostos fue uno de los grandes promotores del “porvenir americano” dejando lo mejor de su sangre en Cuba, en Dominicana, en Chile, en Perú, en Argentina.
¿No llevaba su nombre la primera locomotora que cruzó los Andes? ¿No contó Bolívar con un general puertorriqueño? ¿No contó Cuba con otro?, aparte de la labor que desempeñó Betances. ¿No contó Dominicana, Luperón mismo, con Hostos y Betances?
Que no son 33 países, como dice erróneamente la Declaración de Caracas, sino 34.
¿Y por qué el silencio? ¿Por temor a Estados Unidos?
Si por temor fue, si por el cálculo del comercio de carne que hizo abstenerse a Sarmiento de apoyar a Cuba, si por el miedo a la reacción del imperio fue, la CELAC nace sin libertad, pues el miedo anula toda libertad.
“Con todos y por el bien de todos”, dijo Martí.
¡Qué bien plantado te dejó la CELAC, querido Martí!
¿Y dónde quedó la consigna en la CELAC que no incluyó ni se expresó sobre Puerto Rico?
Incluso el Presidente de Cuba, Raúl Castro, olvidó mencionar el deber histórico de Cuba por Puerto Rico consignado por el propio Martí en el Primer Artículo del Partido Revolucionario Cubano:
hacer la independencia de Cuba y auxiliar y promover la de Puerto Rico.
No me cabe duda alguna que la historia demuestra que los pueblos no pueden contar más que con sus propias fuerzas para hacer efectiva la libertad.
La libertad NUNCA se decreta desde fuera, nunca llega de regalo de otros pueblos, porque su naturaleza y su propio ser definen que la libertad se ejerce, no se otorga.
Pero eso no quiere decir que no quepa esperar la solidaridad y el apoyo de otros, más si son pueblos hermanos, más si Cuba y Puerto Rico y la República Dominicana –en cuyo Panteón de los Héroes fundadores de la patria descansa Eugenio María de Hostos–, y toda la "comunidad" de estados latinoamericanos y caribeños constituyen o aspiran a constituir un solo pueblo. ¿O es que no contó Bolívar en un momento decisivo con Haití?
¿Qué otra cosa hizo Bolívar, o San Martín, cuando completada la gesta nacional seguían con sus llaneros subiendo cumbres y atravesando selvas para ir más allá?
¿Qué dijo Miranda y qué dijo Bolívar en la Carta de Jamaica? ¿Qué hizo el Ché?
¿Qué han dicho los pueblos del mundo cuando analizaron las intensas dificultades de la mayor parte de los pueblos del planeta colonizados por los poderes imperiales occidentales y sometidos a un insufrible proceso de descolonización?
Cuba tenía el deber de denunciar el caso de Puerto Rico en la CELAC, y Raúl Castro no lo hizo.
Chávez, por bolivariano y revolucionario y caribeño, tenía el mismo deber y calló a pesar de que Daniel Ortega trajo el tema sobre la mesa.
Lionel Fernández tenía el mismo deber con este pueblo que es su pueblo y también calló.

De la misma manera Chile, Perú, Argentina, Panamá, Colombia, Brasil, pueblos hostosianos, y México, y todos los países de América que proclamaron a Hostos "Ciudadano Eminente de América" en el 1938. Porque Hostos fue uno de los grandes promotores del “porvenir americano” dejando lo mejor de su sangre en Cuba, en Dominicana, en Chile, en Perú, en Argentina.
¿No llevaba su nombre la primera locomotora que cruzó los Andes? ¿No contó Bolívar con un general puertorriqueño? ¿No contó Cuba con otro?, aparte de la labor que desempeñó Betances. ¿No contó Dominicana, Luperón mismo, con Hostos y Betances?
Que no son 33 países, como dice erróneamente la Declaración de Caracas, sino 34.
Si por temor fue, si por el cálculo del comercio de carne que hizo abstenerse a Sarmiento de apoyar a Cuba, si por el miedo a la reacción del imperio fue, la CELAC nace sin libertad, pues el miedo anula toda libertad.
“Con todos y por el bien de todos”, dijo Martí.
¡Qué bien plantado te dejó la CELAC, querido Martí!
Marcos
Reyes
Dávila
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CELAC,
Hostos,
Hugo Chávez,
Martí,
Raúl Castro
sábado, 2 de julio de 2011
La importancia de llamarse Hugo Chávez
En el BICENTENARIO de la Independencia
La importancia de llamarse
Hugo Chávez

Muy por el contrario a la opinión promiscua que hace muchos años consideraba a Hugo Chávez una figura torpe y vulgar, la historia ha demostrado que en Chávez se ha configurado una personalidad histórica de un relieve de la más alta categoría. Electo y reelecto varias veces, vencedor en referendos revocatorios y aprobatorios de una nueva constitución, vencedor en intentos de golpes de estado, iniciador de una revolución socialista –y bolivariana–, no voy a enjuiciar desde lejos la importancia de su papel como jefe de estado. Que hable de ello el pueblo venezolano.
Pero sí me parece de la más alta importancia destacar su papel protagónico en las iniciativas regionales que, inspiradas en Bolívar, han redirigido por un cauce independiente y soberano lo que nunca había dejado de ser parte de la herencia colonial española traspasada al primer mundo europeo y, particularmente, tras la independencia del continente, a Estados Unidos.
Eugenio María de Hostos retrató parte de esa herencia colonial apenas llegó a las costas de Colombia en su famoso viaje al Sur en el 1870-74, y no dejó de urgir a todos nuestros países a unirse, conocerse, integrarse a través de una red de ferrocarriles y de ríos, detrás del llamado bolivariano de Ayacucho, completando con la independencia de Cuba y de Puerto Rico el empeño del venezolano mayor, constituyendo un Mercador Común del Sur, una confederación unida de los estados desunidos del sur. Años más tarde José Martí le haría eco a su demanda de una “segunda independencia” para todo el continente latinoamericano, pidiendo gobernantes indios para los países indios, gobernantes de pueblo que hablaran la lengua de cholos, quechuas, huasos, araucanos, guaraníes...
Tras Chávez, los numerosos países latinoamericanos han visto sucederse cambios políticos de gran importancia que convergen con la iniciativa política venezolana y que se desprenden de las redes del dominio norteamericano en el hemisferio. Así ha ocurrido, por ejemplo, en Brasil, Nicaragua, Ecuador, Bolivia, Argentina, Paraguay, Uruguay, y ahora Perú, con lo cual se resarce y reivindica la política independiente que sola sostuvo desde el 1959 el gobierno revolucionario cubano.
La constitución de organismos de integración de lo que Bolívar consideraba la Gran Patria latinoamericana le debe mucho a las iniciativas y esfuerzos de Hugo Chávez. Me refiero a organismos como UnaSur, el ALBA (Alianza Bolivariana de los Pueblos de Nuestra América), la Organización de Estados Latinoamericanos y del Caribe (OELC), MercuSur y la CELAC (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños ), entre otros. La cancelación de la reunión para la constitución formal de la CELAC, pautada para el 5 de julio, por la enfermedad que asedia a Hugo Chávez, no refleja otra cosa.


Muy por el contrario a la opinión promiscua que hace muchos años consideraba a Hugo Chávez una figura torpe y vulgar, la historia ha demostrado que en Chávez se ha configurado una personalidad histórica de un relieve de la más alta categoría. Electo y reelecto varias veces, vencedor en referendos revocatorios y aprobatorios de una nueva constitución, vencedor en intentos de golpes de estado, iniciador de una revolución socialista –y bolivariana–, no voy a enjuiciar desde lejos la importancia de su papel como jefe de estado. Que hable de ello el pueblo venezolano.
Pero sí me parece de la más alta importancia destacar su papel protagónico en las iniciativas regionales que, inspiradas en Bolívar, han redirigido por un cauce independiente y soberano lo que nunca había dejado de ser parte de la herencia colonial española traspasada al primer mundo europeo y, particularmente, tras la independencia del continente, a Estados Unidos.
Eugenio María de Hostos retrató parte de esa herencia colonial apenas llegó a las costas de Colombia en su famoso viaje al Sur en el 1870-74, y no dejó de urgir a todos nuestros países a unirse, conocerse, integrarse a través de una red de ferrocarriles y de ríos, detrás del llamado bolivariano de Ayacucho, completando con la independencia de Cuba y de Puerto Rico el empeño del venezolano mayor, constituyendo un Mercador Común del Sur, una confederación unida de los estados desunidos del sur. Años más tarde José Martí le haría eco a su demanda de una “segunda independencia” para todo el continente latinoamericano, pidiendo gobernantes indios para los países indios, gobernantes de pueblo que hablaran la lengua de cholos, quechuas, huasos, araucanos, guaraníes...
Tras Chávez, los numerosos países latinoamericanos han visto sucederse cambios políticos de gran importancia que convergen con la iniciativa política venezolana y que se desprenden de las redes del dominio norteamericano en el hemisferio. Así ha ocurrido, por ejemplo, en Brasil, Nicaragua, Ecuador, Bolivia, Argentina, Paraguay, Uruguay, y ahora Perú, con lo cual se resarce y reivindica la política independiente que sola sostuvo desde el 1959 el gobierno revolucionario cubano.
La constitución de organismos de integración de lo que Bolívar consideraba la Gran Patria latinoamericana le debe mucho a las iniciativas y esfuerzos de Hugo Chávez. Me refiero a organismos como UnaSur, el ALBA (Alianza Bolivariana de los Pueblos de Nuestra América), la Organización de Estados Latinoamericanos y del Caribe (OELC), MercuSur y la CELAC (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños ), entre otros. La cancelación de la reunión para la constitución formal de la CELAC, pautada para el 5 de julio, por la enfermedad que asedia a Hugo Chávez, no refleja otra cosa.

Marcos
Reyes
Dávila
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Nuestra América,
Unión latinoamericana
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