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sábado, 17 de mayo de 2025

Agenda de eucaliptos (Prólogo)



Agenda de eucaliptos

Soñado, es decir, casi visto

Palabra previa

Dice Jorge Luis Borges, con un hálito de resignación y nostalgia ante el inevitable


destino de
 las cosas:  “Soy el que habré de ser cuando esté muerto”. Corretjer expresó por su parte, con similar y estremecedora resignación: “En la vida todo es ir / a lo que el tiempo deshace”. Nunca somos, de hecho y de deshecho, suma de pasado y de futuro. En cambio, quizás pueda repetirse desde la trinchera del consuelo, que somos un árbol que se deshoja y luego reverdece. Si bien la vida es un instante regido por una oportunidad inapelable, acaso solo la poesía alcance a iluminar sus caminos oscuros y secretos. La lluvia no cae solo sobre la mariposa, sino también sobre eucaliptos y rascacielos. 

 El exordio apurado en las líneas previas no pretende olvidar aquello que en realidad es más importante en el fluido tránsito que con algo de fortuna e de infortunio titulamos vida. Me refiero a las innumerables raíces compartidas, al laberinto de amores y desamores de esta colmena que nos arroja al estrago o nos atiza a la redención imperiosa de lo justo, y aun sublime. Aunque parezca inasible, cierto es: el mundo de las utopías compartidas no solo es posible. Es necesario. En el mar de banderas que retan sus vientos asolados, la poesía es uno de los mascarones más recios de la vida. Bien lo tengo soñado, es decir, casi visto.

El presente cuaderno se imaginó hace años con otro nombre: La lluvia en la bodega. El concepto es esencialmente el mismo. Pretendía –y eso hacemos– reunir en un solo volumen gran parte de la obra escrita desde la publicación de Una lluvia tan grande de campanas, de 2002, libro que, como este, reunía varios poemarios publicados e inéditos, escritos hasta ese entonces. En rigor, pues, esta versión es solo una muestra de La lluvia en la bodega.

Agenda de eucaliptos reúne poemas de libros más soñados que escritos: Poemas del auxilio mutuo –representado en parte en la lluvia de campanas–; Poemas de la luna nueva; La llama en llamas (retitulado Los peces de tu cielo); Paula en el rocío –viñetas escritas para imaginarios nietos; El puerto en el laberinto; El colibrí en la piedra, y Equinoccio.

Respecto al título elegido, diré que conocí el alma perviviente de los eucaliptos a poco de llegar a Isla Negra, Chile. En una curva del camino, próximos al mar, nos encontramos de pronto en un bosque de árboles enormes y coloridos, perfumados. La palabra eucalipto me remontó a mi infancia, a esos desvanecimientos afiebrados que se trataban con fricción de alcoholado. Entonces me fijé a mi regreso, y aquí estaban esperándome casi mudos, como atalayas coloridas. Tanto el tiempo como el espacio me revelaron, por un momento, sus extraños puentes arcanos. 

El título puede sugerir diversas cosas. Pero cualquier idea debe partir de la que representó mi quehacer poético no solo con su olor, sino con esa alma colorida que se trasluce en su piel de múltiples tonos, y esa verticalidad que lucha por representar desde lo alto banderas de vida compartida y de amor. Esa utopía de libertad, igualdad y solidaridad que no se rinde. Por eso recorren estos prados alientos muy diversos. Quizás habitamos la latitud 18 norte, pero los vientos y las voces, la solidaridad peregrina, los pájaros y los piratas de cuello blanco, llegan desde los 360 grados de la brújula. Así la vida. Así la poesía fraguada en la palabra que despertamos para construir de nuevo el mundo.

El eucalipto predica una incierta impronta de porvenir en la que, no obstante todo, quedan también enarboladas las presencias arraigadas. “Agenda” porque quedan grabadas en estas páginas, como en las arenas antillanas, el tránsito aturdido que se expande en las coordenadas que arman, en tiempos y espacios, lo que fuimos y quisimos ser. En palabras de Borges: “ese Proteo”. El después acaso lo dirá, si lo vislumbra, un mascarón de proa hecho con palabra de eucalipto en los colores nuevos del alba y los ocasos. ¿Sería muy extraño imaginar que ese mascarón de proa, que conduce lentamente las huellas de los días al mar, sea en verdad un colibrí dado al retozo? Detrás de él, de un modo u otro, va mi corazón, amando a pie. Siempre el afán de huella es solo un pie sobre la arena.

Por otra parte, no deja de ser cierto aquello que anoté en mi "Bonzai para una ceiba": 

No está todo

en la semill



a que reposa

en la mano.

La semilla 

sueña con el árbol.

Así, y a pesar de remembranzas y de estragos, no olvidamos lo que anoté al final del prólogo de "Del fuego sobre el agua":

Hay un fuego en la semilla

que produce ceibas.

¡Albizu seas!

           MRD, 2016



miércoles, 13 de junio de 2018

ISLA - JULIA





Isla julia*
 
                   En el centenario de Julia de Burgos y de Pedro Mir
           
        1- (Apenas nacida de las aguas)

No hay un país en el mundo
    como tú
tan pedacito de alma

Oriundo del viento negro
y la colilla encendida
eres esa migajita de pan
relamida en la mesa del mar
de las antillas
Tan quebradiza
como el cristal
de una ilusión ingrata
Tan contemplada
       
Apenas nacida de las aguas
ya eras el fósil de un coral
que se encabrita
Algo así como el recuerdo
de un jardín vedado al beso
Y un unicornio en la isla.


                2- (Eres Isla julia)

Por más que retozaran
frente a ti
los querubines,
por más que te cepille las palmas
el sueño de un deseo
o el vedado sol de las caricias,
no fuiste la venus de cabanel,
apenas posadura sobre el mar
     –tan coralina,
sino la julia sin nombre
la de los espejos rotos
la novia abandonada
sin rostro
en una calle helada
de nuevayork.

Tu padre fue un carimbo
fraguado en las calles de sevilla
Y tu madre
      –sin nombre
violada al sol
y amordazada en mortajas
por el señor
de los desahucios
y el uranio reducido
en wallstreet.

Eres la Isla julia
Gazapo del mar de los sargazos
en la promesa incumplida
de un desfalco
Isla julia eres
en las pompas de tus ruinas
huérfana de ti misma
y del amor armado que te olvida
Eres Isla vieques
Herida y penitente
y nunca tuya
Eres Isla fugitiva y refugiada
Como un trapo
en el versículo de un salmo
Eres Isla de la luz que el sol desecha
en los muros de piedra
cercada de alambradas
y lanzada por el navy
a-la-caída.

                    3- (No hay país saturno como tú)

No hay un país en el mundo
como tú
tatuado de sales y de sangre
por tus cuatro costados marheridos
Isla de aguas bucaneras
y tiburones en la orilla
Isla roída en la carroña
de las águilas del norte.

Desprendida del orinoco americano
te llueve aún
ese oropel de sol
seducido y encrespado
en los ríos de tus cielos
y te riza ese dolor
tatuado de cicatrices en la tierra.

Por eso
no me digas Isla Julia que te quiere
arrobado de tules en la ausencia
quien te ve de noche sola
desposeída de ti misma
consumida y sumida
como el agua entre las piedras
Porque no hay patria
en la falacia
Ni en la celda
Ni bautismo de sangre
en una tierra sin puertos
ni avenidas
No hay un país tan garabato
Como aquellos pies
de las mujeres chinas
No hay un país
tan deseado por el trauma
y por los ortopedas
Y tan presto a la estampida.

Isla aura que apenas nace
se la come el sol trunco
en las auroras
No.
No hay un país saturno
     –como tú
que devore a sus hijos.


                4- (Amén de pitirres)

En el oeste
casi fuiste Ramón
Y casi Eugenio
En la torre de Lares
también estuvo
Don Pedro el dirigente
con aquel amor profundo
que sólo gozó gautier en los turpiales
Sembrando juramentos por la vega
y clamando dianas de trompeta
en asomante

Has vivido como has muerto
De siglo en siglo
De sangre en sangre
Entre el beso sin descanso de tu río
y el rasgado velamen
del naufragio y del exilio
Cada día
has huido de esa muerte
certificada hueso a hueso
entre la morfina
y la heroína
Cuánto duele tu paloma asesinada
Cuán poco te hemos dado

Mas otro Filiberto
tocará como josué
un día
esa trompeta
para derribar el muro de lamentos
y ofrecerte la ciudadanía
de la poesía
Y amén de pitirres
no quedará un peñón ya
para estas lágrimas

         *

Renacida de tu muerte
persiste imperturbable
la estrella que fulge
Por eso Isla julia
te bautizo:
¡albizu seas!




____


* Tomado de AGENDA DE EUCALIPTOS (2018)
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