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sábado, 19 de mayo de 2012

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Las Democracias 
en el CAPITALISMO


Lo mejor que puede decirse de las Democracias bajo el Capitalismo, en general, es que permite que muchos grupos se reúnan en las plazas con pancartas alusivas a la Indignación. Si intentan eso del Occupy Wall Street, ocupar los asientos del poder, serán desalojados utilizando la fuerza represiva que sea necesaria utilizar. Nada más puede decirse.

La Democracia bajo el Capitalismo es un fraude porque descansa, precisamente, sobre el principio de IGUALDAD proclamado por las revoluciones liberales de Estados Unidos y Francia a fines del siglo XVIII. Esas revoluciones lograron guillotinar a la aristocracia de sangre azul, y muy poco más. Tras un largo tiempo de luchas intensas, el reconocimiento de la igualdad racial y de género, y con ellas el fin de la esclavitud, pero erigió en su lugar una DESIGUALDAD no menos infranqueable: la económica-social, y con ella el dominio político y social de la burguesía.

Nuestros pueblos son gobernados por un grupo minúsculo de EmpreSaurios que roba día a día la riqueza del estado y que establece las reglas de su dominio en la forma de leyes y reglamentos. Mientras existió la Unión Soviética rugió bajito, pues tras la caída de ésta se ha dado a la reconquista del mundo y a la eliminación de la clase media. La polarización del mundo ha quebrado hasta el delirio toda ilusión de igualdad social con la consabida ilusión derivada de una-persona-un-voto. No hay margen alguno, ninguno, para establecer gobiernos de equidad y justicia social. Todo está dirigido por el concepto neoliberal de que el bienestar de las grandes empresas, los bancos y la privatización producirá un aserrín, un menudeo, un desecho, con el que se alimentarán las grandes muchedumbres. "Bagazo de caña", lo llamó Abelardo Díaz Alfaro. La "aldea global" es un suburbio fuera de las grandes ciudades burguesas donde se reconstruye un nuevo Feudalismo.

En conclusión: 
      No hay bajo el Capitalismo oportunidad alguna de justicia social ni de democracia verdadera. Sólo en el Socialismo verdadero. Y el Socialismo verdadero sólo se consigue con una Revolución.

Marcos
Reyes
Dávila
¡Albizu seas!



domingo, 14 de agosto de 2011

Crisis global --fiscal o de la libertad--

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Crisis global 
--fiscal o de la libertad--

Según Carlos Marichal, Catedrático del Colegio de México y autor de Nueva historia de las grandes crisis financieras. Una perspectiva global, 1873-2008, la presente crisis mundial es estructural e infrecuente, y "refleja un proceso de concentración del ingreso sin precedentes en la historia del capitalismo".

La crisis la trae consigo el empeño devorador de un capitalismo desregulado y salvaje que absorbe toda la riqueza como un hoyo negro cósmico, concentrando esa riqueza en unos pocos y expandiendo como nunca antes la pobreza por todas partes. Sus agentes provocadores están precisamente en las instrumentalidades neoliberales de los países ricos y desarrollados, la banca, Wall Street, el Fondo Monetario, de modo que en, un giro histórico de 180 grados, la estructura y la dinámica económica se desplaza al sur y al oriente del planeta mientras esas zonas puedan frenar el acecho de los depredadores del norte super armado y belicoso, del tigre y del minotauro. 

El despojo y el robo que se instrumenta y se legisla desde los parlamentos, los bancos y las sedes de gobierno previeron las protestas y se armaron hasta los dientes para reprimir y ahogar todo reclamo de justicia y de equidad. La democracia ha sido destituida con el uso de la fuerza.


Las protestas sociales de los indignados  no son suficientes. La crisis fiscal lo que pone en entredicho son los derechos humanos y, de manera estelar, el derecho de libertad. Es la libertad y la igualdad que proclamaron las revoluciones traicionadas de hace dos siglos las que podrán corregir el presente rumbo de la historia y reconquistar la ambición y el deseo utópico de un mundo nuevo para todos.

MRD



miércoles, 23 de febrero de 2011

Puerto Rico es un país que se deshace

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No, no tienen derecho a estudiar

Puerto Rico 
es un país que se deshace
   

Puerto Rico es un país que se deshace. Y nunca estuvo bien hecho. País abortado por la historia, en el siglo XIX se le describía como “el cadáver de un país que no ha nacido”. Y en efecto, nunca fue y nunca ha sido. Hostos respondió en la aduana brasileña que no tenía patria, que estaba forjándola, construyéndola con los pedazos sueltos, metáfora de las hojas podridas con las que dijo haría una isla, un país, una madre patria.
                           
En el 1898 Hostos reclamó una y mil veces el derecho de Puerto Rico a ser consultado, a un plebiscito, porque así lo exigía el derecho natural de todos los pueblos, y el derecho escrito en la Constitución de Estados Unidos. Fue para él una vergüenza que en el 1900 el Congreso norteamericano aprobara la Ley Foraker sin consultar la voluntad de Puerto Rico, ni obtener del pueblo su consentimiento. Vergüenza debe darnos constatar que han pasado 112 años sin reclamar ese derecho y sin que Estados Unidos tome conciencia del imperativo moral y constitucional de ofrecérnoslo.

De Diego y la Cámara de Delegados rechazaron la ciudadanía americana “impuesta”, no consultada ni consentida por el pueblo de Puerto Rico. En las elecciones de 1900 el Partido Demócrata dijo que Estados Unidos actuaba en Puerto Rico como un “imperio”, como un “tirano”, completamente fuera de los términos de su constitución. Puerto Rico nunca ha ejercido su derecho a la autodeterminación. Nunca se le ha reconocido a su pueblo su soberanía. Puerto Rico, en consecuencia, no es. Ese no ser es lo que vemos día a día en el país.


Ayer se celebró en la Universidad de Puerto Rico una asamblea estudiantil autorizada por la administración, anunciada durante días, que duró muchas horas. Asistieron miles de estudiantes. Se votaron docenas de mociones. Un 68 %  votó a favor de realizar un paro estudiantil hoy. Varios estudiantes –y, desgraciadamente, algunos profesores también– enfrentaron las barricadas esta mañana alegando su derecho a estudiar, derecho que para ellos reclama el Tirano Fortuño.

La supuesta democracia en Puerto Rico se ejerce cada cuatro años dentro del marco de una elección general. Un solo día de ejercicio democrático autoriza el ejercicio de la dictadura los otros 1,460 días del cuatrenio. Por Fortuño votó una sólida mayoría, pero ¿esa sólida mayoría respalda el desempleo de decenas de miles de empleados públicos que dijo él que no desemplearía? ¿Esa sólida mayoría que lo eligió respalda la privatización de todo, el abuso contra la juventud universitaria, los macanazos, la destrucción del Colegio de Abogados, la toma del Tribunal Supremo por un caucus del partido? Claro que no. Lo que ocurre es que este país carece de estructuras democráticas que garanticen que no se cometerán abusos.

Los estudiantes que intentaron entrar al recinto universitario alegando su derecho a estudiar se olvidan de algo fundamental. Una sociedad está compuesta por un número enorme de individuos que no pueden vivir en sociedad si actúa cada quien alegando tener derecho a hacer lo que le da la gana. La democracia hay que vivirla para poder disfrutar de un margen aceptable de libertad dentro del mundo social. Lo contrario es tiranía o la torre de Babel. Si hubo una asamblea abierta, libre y justa, y usted no prevaleció en la votación, la democracia lo obliga a usted a aceptar la voluntad de la mayoría. Caso distinto fuera si la asamblea hubiera sido cerrada, discriminadora y amañada. En consecuencia, el cacareado derecho a estudiar de estudiantes que son incapaces de hacer prevalecer sus puntos de vistas en asambleas democráticas, no existe. No existe tal derecho a violentar la voluntad mayoritaria. Lo que hacen esos pocos jóvenes es destruir el juego democrático y tiranizar la voluntad mayoritaria.

Esto es algo que debían saber esos profesores que vomitan fuego contra las organizaciones profesionales porque no logran hacer que prevalezca en ellas su voluntad minoritaria. Su reclamo de libertad y a disentir esconde la intención de desconocer la voluntad de la mayoría y de tiranizarla, de ser posible.

El pueblo en todo país democrático debe tener a su alcance mecanismos democráticos que le impidan a los gobernantes electos tiranizarlo. El pueblo debe también tener el derecho de desaforar a los gobernantes y legisladores electos que no cumplen con su deber o violentan la voluntad democrática.

Pero Puerto Rico es una colonia. Un pueblo de gente incapaz de autogobernarse. Un pueblo de gente que no siente el imperativo de tomar sus propias decisiones y respetarse a sí mismo, y darse a respetar.

Tenían razón aquellos visionarios del siglo XIX: Puerto Rico es el cadáver de un país que no ha nacido.

Marcos 
Reyes 
Dávila

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