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jueves, 4 de mayo de 2017

Calibán: La deuda es suya: nuestras son las utopías





CALIBÁN
La deuda  
          es suya
nuestras son 
                    las utopías

D
e seguro que el éxito mayor del gobierno de Estados Unidos, de la Junta de Control que lo representa, y del gobierno colonial (PNP y PPD) que también lo representa, es obligarnos a hablar, sin que lo percatemos, su lenguaje. El lenguaje del imperio colonial, y con él, el lenguaje del mundo del capital.

Todos los medios de difusión le siguen a pie juntillas, a los poderes coloniales, la canción de la deuda. Y con los medios y con el lenguaje del gobierno colonial, del imperio colonial y del capital financiero, también toda la sociedad puertorriqueña le hace coro a la canción: “Puerto Rico vive una crisis”; “El gobierno no tiene dinero”; “Hay que pagar la deuda”.

Y no. No es solo cuestión –que lo es– de que la deuda es impagable, y que solo pretender lo imposible causará la ruina, durante décadas, del pueblo de Puerto Rico y una “catástrofe humanitaria” que muchos expertos saben que vendrá y que ya tiene un pie dentro: desempleo, reducción del gobierno, de los seguros de salud, de las pensiones, de los derechos laborales, de la privatización hasta de los suspiros, de la educación, de los bienes del pueblo de Puerto Rico.

Enredarse en el discurso del dominador es un laberinto sin salida para el pueblo de Puerto Rico porque es internarse en una manera de entender las cosas que no es, no debe ser, no puede ser, la nuestra como pueblo. El discurso de la deuda es falso, porque es el discurso del capital financiero y de sus intereses político-económicos. Es el discurso de la explotación y del explotador. Con ese discurso la libertad yace muerta en yermo estéril.  El discurso nuestro está en la orilla contraria.

El lenguaje del dominador, el de la deuda y de los bonistas buitres, nos pone a buscar soluciones que pensamos serán más justas para nuestros intereses. O nos pone a dilucidar sin cansancio en cómo acomodarnos mejor a la alegada escasez. Pero la verdad es que por más vuelta que se le dé al problema, este no tiene otra solución, para ellos, que la explotación inmisericorde de la riqueza inmensa que aquí producimos. Para colmo, a ellos no les interesa el beneficio del pueblo de Puerto Rico. Con premeditación, y con toda intención y alevosía, ellos nos entramparon para explotarnos con más profundidad, contando incluso, con la dócil venia nuestra.

Shakespeare escribió la historia –“La tempestad”– sobre este señor llamado “Próspero” –¡y “Promesa”!– que vino a colonizar una isla desconocida que habitaban Ariel y Calibán. Luego el Premio Nobel caribeño, Aimé Césaire, ubicó la historia en el Caribe, y Fernández Retamar, más tarde, convierte la historia en una de explotación colonial en las Antillas. La historia del colonizado.

La parte que nos interesa en esta historia según la interpreta Retamar, es la del oprimido y esclavizado que se ve en la necesidad de hablar la lengua del amo. Esa es la historia de todo pueblo colonizado. Y de eso, justamente, estamos hablando.

La lengua del amo, repetimos y repito, no es la nuestra. La verdadera lengua de los pueblos sometidos a la esclavitud colonial es una que, enraizada en nuestros propios intereses como pueblo distinto y aplastado, tome conciencia de sí, y dirija su esfuerzo a la emancipación de esa esclavitud y a todas las reivindicaciones que conforme al derecho natural le corresponden.

Basta de soñar. Rescatemos la utopía de la libertad y de la felicidad, que si no está arrinconada en la esquina del olvido o de lo inasible, está enterrada. Enterrada, pero nunca muerta. La libertad y la felicidad son siempre objeto de aspiración y de nostalgia. En términos sin sombra lo expresó Hostos: “ni hoy ni mañana ni nunca dejará nuestra patria de ser nuestra”.     


Marcos Reyes Dávila
¡Albizu seas!


jueves, 1 de septiembre de 2016

HISTORIA DE POLLITOS



HISTORIA DE POLLITOS

Estos son los  
ROSTROS SIN MÁSCARAS
de la JUNTA FISCAL DE EEUU 

en Puerto Rico,
 

los PROCÓNSULES ROMANOS,
 

los Tenientes GENERALES de la COLONIA,
 

los nuevos RIGGS asesinos,
 

LOS NUEVOS TIRANOS
DEL IMPERIO DE EEUU EN PUERTO RICO
,

 

los BUITRES QUE VIENEN A SAQUEAR
MÁS MÁS MÁ
S MÁS MÁS MÁS a Puerto Rico.





´
Violencia NO ES
la del que defiende su casa, 
SINO LA DE QUIEN
VIENE A ROBARLA !!!

viernes, 10 de junio de 2016

Puerto Rico: una colonia llevada al matadero




Puerto Rico:
Una colonia es un pueblo llevado al matadero



Todavía hay quien dice en la prensa que la decisión del Supremo “abre una
controversia”. Todavía hay quien cree que esto se resuelve con la “estadidad”, incorporación de Puerto como un nuevo estado de la federación. Se diría que no han tomado conciencia, la cabeza en el hoyo del avestruz, de que los tres poderes constitucionales –no los fácticos– de EE.UU., es decir, el presidente, el Congreso y el Tribunal Supremo, han declarado sin diplomacia alguna, sin pelos en lengua, que Puerto Rico es una colonia sujeta a los poderes plenarios del Congreso. Eso, y no otra cosa. Nunca nos han amado. Nunca nos han tenido respeto desde la rebelión de Pedro Albizu Campos.
    No se abre una controversia: se cierra. No queda margen alguno para darle vuelta a la cosa. A pesar de la llamada Constitución del Estado Libre Asociado –“status” fantasma– establecido en el 1952, tras décadas de resistencia armada de la puertorriqueños, tras la “guerra fría”, tras la caída del bloque soviético, tras el arranque vigoroso del neoliberalismo, Puerto Rico ya no le es útil. Por eso, a pesar del constante saqueo, nos han abandonado a nuestra suerte sin disimulo y sin máscaras. En realidad no nos han abandonado. Han abandonado solo el disimulo, la sonrisa. Seguimos. Más sujetos. Más abiertamente exprimidos y aplastados y saqueados.
    El Tribunal Supremo de Estados Unidos, ahora, en el 9 de junio, resolvió que Puerto Rico es una colonia sujeta a los poderes plenarios del Congreso y que carece de menos soberanía que sus comunidades indígenas. Prácticamente un gueto dentro de Estados Unidos, como el de los judíos de Varsovia cuando la ocupación nazi.
    El Presidente así lo ha declarado en vistas congresionales desde el primer
gobierno de Bush, y repetidamente, incluso Obama: pueden vender a Puerto Rico a China.
    El Congreso acaba de aprobar de manera coincidente, el 9 de junio, una ley, que llaman irónicamente “promesa”, y que crea una “junta de control fiscal”, cuyos integrantes serán nombrados por el presidente de EE.UU., pero pagada –sobre 300 millones– por el “gobierno” de Puerto Rico;  compuesta por norteamericanos que no saben dónde está Puerto Rico en el mapa, para gobernar al país, en inglés –jeringonza en Puerto Rico–, cuyo propósito es pagarle a los bonistas buitres una deuda imposible de pagar que, siendo ellos los soberanos, ellos mismos crearon. La junta privatizará todo, todo lo vendará o lo entregará como pago a los bonistas...

Ahora bien, ¿quién o quiénes, de los que ganan $7.25 la hora, endeudó a Puerto Rico? ¿Por qué entonces tiene él, los jubilados, los enfermos de cáncer, los niños prematuros, los jóvenes, tienen que pagarla?
    Hoy he mirado muchos periódicos del mundo. Venezolanos, mexicanos, españoles, RT... Desde Telesur, La Jornada, El País, incluso Granma, y no hallo una nota relativa a la Junta colonial o a la decisión del Supremo. Quedamos a nuestra suerte frente al poderío norteamericano que destroza a Siria, como antes a Libia, que aplasta gobiernos en Haití, República Dominicana, Chile, Perú, Bolivia, Panamá, Guatemala, Honduras, Brasil, Argentina, Uruguay, etc. Si alguien duda que pueden hacer en Puerto Rico algo parecido, que no lo dude: hace mucho está ocurriendo. Mírese la historia.
    En el 1950 usaron su ejército y su aviación contra la rebelión que defendió
con armas ligeras la soberanía de la nación en Jayuya. Encarcelaron a Albizu toda su vida y lo sometieron a tortura para vergüenza nuestra. Encarcelaron a todo el liderato nacionalista. Pusieron bombas para culpar y encarcelar a otros. Asesinaron al hijo de Juan Mari Bras. Asesinaron a los dos muchachos del Cerro Maravilla. Persiguieron y encarcelaron puertorriqueños amantes de la libertad en EE.UU. Han introducido drogas durante décadas. Experimentos biológicos y sicosociológicos. Han exprimido las fuerzas económicas del país con instrumentos tan absurdos como las leyes de cabotaje. Han arruinado la economía del país para introducir sus capitales. Han bombardeado y contaminado durante décadas. Amedrentaron a todo el país con su fuerza. Asesinaron a Filiberto Ojeda delante de las cámaras de televisión. Ahora “imponen” la Junta de Control Fiscal con la anuencia del gobernador y los congresistas puertorriqueños en el Congreso con excepción de Luis Gutiérrez. En la red se consigue a Gutiérrez cantando en el hemiciclo de la Cámara los versos de Rafael Hernández: “No importa el tirano te trate con negra maldad”.
    Sí. Puerto Rico es una colonia llevada al matadero. Igual que
Auschwitz. Hay otras colonias en el mundo. Pero ninguna con 3.5 millones de habitantes y 4 millones en el exilio. No obstante, el presidente Obama reclama la aplicación de la “Carta democrática” de la OEA a Venezuela. ¿Y por qué no la aplica a Puerto Rico?
    ¿Cómo debía votar un puertorriqueño, como Sonia Sotomayor, en la reciente decisión del Supremo? ¿En contra de la mayoría, como nuestra jueza Sotomayor, para legitimizar la alegada "soberanía" del ELA, o a favor, para negar esa soberanía?
    El Supremo, a fin de cuentas, solo dijo LA VERDAD. No hay tal Soberanía. Nunca la hubo: el ELA es una colonia. Eso han dicho por más de un siglo los independentistas. Eso dijo Hostos en el 1900 cuando el Congreso aprobó la Ley Foraker, aun vigente. Allí se dijo y se dice que “Puerto Rico pertenece a, pero no es parte de, Estados Unidos.”
    Si Puerto Rico es una colonia, como finalmente se admite, entonces, ¿a quién le pertenece la deuda? La deuda es cosa chica al lado de la compensación que el gobierno colonial le debe a Puerto Rico por más de un siglo de explotación, abuso, coloniaje, privación de nuestro derecho universal a la autodeterminación y coloniaje.   
    
      Quizás todo esto podría, finalmente, ayudar a resolver nuestra definición. Porque ahora urge definirla. Lo del Supremo se puede usar para impugnar la ley de la “Yunta” del Congreso porque la Constitución de EE.UU. le impide tener colonias, como lo rechaza la ONU. ¿Por qué se lo impide? Pues porque el poder de toda república descansa en el consentimiento de los gobernados, y porque el derecho a la autodeterminación es inalienable. También lo dijo Hostos en el 1900 inspirado en su idea de que “la Libertad es un modo absolutamente indispensable de vivir”. ¿Que qué dijo?:
    “Ni hoy ni mañana ni nunca, mientras quede un vislumbre de derecho en la vida norteamericana, está perdido para nosotros el derecho de reclamar la independencia, porque hoy ni mañana ni nunca dejará nuestra patria de ser nuestra”.
     Entonces la “Yunta” Fiscal –como dice el poeta Marioantonio Rosa– sería ilegal como lo es todo el dominio de EE.UU. sobre Puerto Rico. Pero para lograrlo hace falta algo más que un pleito de abogados. Hay que ir a la calle. Hay que hacer desobediencia civil. Eso destruiría la deuda.


                                                                                                                                Marcos
                                                                                                                      Reyes Dávila
                                                                                                                      ¡Albizu seas!





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