lunes, 26 de agosto de 2013
viernes, 23 de agosto de 2013
jueves, 15 de agosto de 2013
Los pájaros locos de Silén son palomas asesinadas en la Guajana
Los pájaros locos de Silén
son palomas asesinadas
en la GUAJANA*
“Sin los sesentas no habría setentas”, Sergio Ramírez.

Celebro, como el que más, la reedición del libro mágico de Yván Silén: El pájaro loco.
Estudiaba mi bachillerato en la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras, cuando nos sorprendió un día, en el recinto y en las calles de Río Piedras, la campaña de promoción en las paredes de este pájaro loco que nunca hemos podido olvidar. Silén es, sin duda, uno de los poetas puertorriqueños de mayor impacto lírico, autor de una poesía siempre alucinante y provocadora. A veces califica su poesía de poeta “maldito” como neosurrealista, a veces como “esquiza”, o de otras maneras, pues Silén, como Matos Paoli, es un poeta que no tiene pausa, de infinito manar. Ahora, nos informa Lilliana Ramos Collado, se reedita el libro, 41 ó 42 años después de su primer lanzamiento (¿1971 ó 1972?). Enhorabuena.
Hallé en mi biblioteca, en mi tercera búsqueda, el libro de esa primera edición, despegado y viejo, un pequeño tesoro. La busqué porque la nota publicada en El Nuevo Día (Ea, 10) por Ramos Collado incluye una frase que me pareció quizás más innecesaria que incorrecta, alusiva a “la escuela del realismo socialista de la Generación del ’60”.
Aclaremos que Silén es, por derecho de nacimiento, un miembro de la Generación del 60, vinculado en sus inicios más con la revista Mester que con Guajana, su revista hermana, en la que también publicó alguna vez. Es diez años mayor que Ramos Collado, coetáneo con los poetas de Guajana. Nació, como Edwin Reyes y Ángela María Dávila, en el 1944.
Ramos Collado le atribuye a Silén el propósito de “destruir” la poesía sesentista de los guajanos; parece reducir la poesía de la Generación del 60 al realismo socialista; y califica la poesía del sesenta como una que (ya en el 1972) tenía agotada su vitalidad y redundaba. Ramos Collado se hace eco, nos parece, de las palabras de Silén, que escribe ya entonces desde el exilio neoyorkino, no desde la experiencia nacional puertorriqueña –aunque alega escribir “desde un país intervenido”–, lo que nos obliga a adscribirlo a la literatura puertorriqueña de la diáspora. La historia que yo recuerdo es diferente.
Silén ha sido siempre un defensor del socialismo, si bien más anárquico –o “libertario”– y menos marxista que el de algunos –algunos– de los poetas de Guajana. Su poesía, en efecto, es marcadamente diferente por su audacia verbal, por su intensidad lírica, y por su acentuado subjetivismo. Es cierto que reclama en el prólogo de El pájaro loco que se propone acabar con el “realismo socialista” de los guajanos en nombre del lirismo poético y de la libertad de una poesía que no debe, a su juicio, atarse a nada, “sin apellidos”. Debo sospechar que hay aquí confusión y equívoco, porque le atribuye a Guajana, en 1971-72, once años de realismo-socialista que no habían transcurrido aún.
Pero habría que ver, más allá de esas expresiones que abarcan e incluyen más de lo que quieren y deben, que tan acertado fue eso entonces, y también más tarde, puesto que hablamos a propósito de una reedición. En primer lugar, porque la poesía de Guajana no puede reducirse al “realismo socialista” –ni en aquel entonces, ni menos aun después–, si bien ese fuera uno de sus cauces nutrientes y su voz más observada. En rigor, algunos de ellos simplemente simpatizaron con la Revolución Cubana, pero nunca se consideraron marxistas y, desde luego, no simpatizaron con el realismo socialista. Una porción muy grande de la poesía de Guajana transita por lares y modos muy alejados de esa etiqueta (1).
Recuérdese que el grupo Guajana incluye a Marina Arzola y a Ángela María Dávila. Recuérdese que el grupo Guajana incluye a poetas nostálgicos como Antonio Cabán Vale, religiosos como Ramón Felipe Medina y Vicente Rodríguez Nietzsche, un poeta, este último, saturado del “dulce pie (de) tu caminar tranquilo”. Recuérdese que incluye poetas complejos como Andrés Castro Ríos, que sacó a la luz su Muerte fundada en el 1967 y sus Convicciones para armar a la ternura en el 1988, y a poetas tan heridos como Edwin Reyes y Juan Sáez Burgos.
Pero quizás lo más oculto que hay en toda esta hojarasca despectiva sea la aportación mayor del grupo Guajana que comienza a articularse en realidad tras la muerte de Albizu Campos. Me refiero a que la poesía anterior a Guajana, tan bien estudiada por Josemilio González (2), se orientaba principalmente por los cauces de un trascendentalismo metáfisico, existencialista, universalista, occidentalista, hispanófilo, y de resabios modernistas o neorrománticos, que, cuando más, hacían alarde del nacionalismo de la “gran familia” puertorriqueña y la apología edénica de la patria (3). Por eso el choque de estos poetas con las instituciones donde se refugió ese nacionalismo sin clase, abierta o disimuladamente burgués, dominado por “los viudos de Ortega”, según la expresión de Marcelino Canino: el Ateneo, la Universidad, incluso el Instituto de Cultura Puertorriqueña, choque que se ventiló en disputas públicas justamente en los setentas.
Es cierto que Guajana incorporó la conciencia de clase, la identificación con las luchas proletarias, la solidaridad con los “desamparados de la tierra”, el materialismo que realizó las revoluciones de mayor importancia y de mayor ambición utópica en el siglo XX: la Revolución Rusa y la Revolución Cubana. El proceso se inició tras la muerte de Albizu y durante su segunda época, es decir, a partir del 1966, instigada además en gran medida por la intervención sangrienta de Estados Unidos en la República Dominicana. Sin embargo la identificación de Guajana con las luchas marxistas-proletarias se establece claramente con los editoriales y la poesía de la época tercera, es decir, a partir del 1970. En la segunda época las portadas todavía evocan el nacionalismo en su carácter más revolucionario y contestario (Albizu, de Diego) y también la poesía de Gabriel Celaya, de Vallejo, la décima popular; pero en la tercera será Lenin, y los homenajes a la lucha del pueblo de Viet Nam, del proletariado dominicano, Pachín Marín, Hugo Margenat. ¿Cómo, entonces, decir que, en su inicio, tenía ya “agotada su vitalidad y redundaba”? Acaso la descalificación de Silén se refiera en realidad a la obra realizada en otras latitudes y otras décadas, y no a la de Guajana.
Pero la evidencia testimonial sugiere además que debemos invertir las
causas y los efectos, puesto que la radicalización de Guajana es, en suma, posterior a El pájaro loco de Silén y a todos los que desplazaron el concepto de revolución, del plano político al plano literario, siguiendo la flauta ambigua de Zona Carga Y Descarga (1972-75), revista cuyo título evoca las luchas obreras –y no solo las de los muelles–, para abrir la puerta a una literatura menos sujeta al compromiso social y más individualista. La verdad testimonial parece decirnos que simplemente algunos de los poetas de principios de los setentas no simpatizaron con las propuestas políticas del grupo en control de la revista Guajana. El marxismo parece haber sido el cuchillo que deslindó los caminos. Por ello los debates intensos de esos años.Por otra parte, a fines de los sesenta y principios de los setenta, la poesía de Guajana rindió un servicio militante, en la calle, la fábrica y la plaza, y de frente al imperio y la oligarquía, de frente al servicio miliar obligatorio y la guerra de Viet Nam, cuyo precio, impuesto por la represión del imperio, tuvieron que pagar muchos de ellos con el exilio, entre otras condenas. Creían, como creo aún yo, que todo puertorriqueño, escritor o no, tiene el deber de partir del hecho fundamental de carecer de patria, porque una colonia no es patria. Y la libertad, recordémoslo, “es un modo absolutamente indispensable de vivir”. Ignorar una u otra cosa es anegarse en un narcisismo que no podía ser justificado entonces, ni tampoco ahora, pues nada define nuestra realidad como puertorriqueños más que la colonia. Y esa postura, tan cara a la academia universitaria posmoderna de entresiglos, no es, ni fue nunca, la de Yván Silén (4). Silén es revolucionario, socialista-libertario, antiimperialista. Entre sus pájaros locos hay un poema dedicado a la guerra de Viet Nam. Su oposición a Guajana es estética, fundamentalmente: Silén propone en su libro la “anti-poesía revolucionaria”, basada en la “poesía maldita”, francesa, de Baudelaire (1821-1867) y Rimbaud (1854-1891), y en la filosofía anarquista de Bakunin (1814-1876), con vínculo, pero sin seguimiento, de Nicanor Parra y sus antipoemas de 1954. Ni la poesía maldita, ni el surrealismo ni la antipoesía eran, como se ve, yerba nueva en el 1972. Tampoco eran modelos aplicables, sino incidentalmente, al caso puertorriqueño, único en Nuestra América, por nuestra condición política colonial. Los poetas puertorriqueños podemos entrar en diálogo con todos los poetas del mundo, pero la poesía puertorriqueña siempre será diferente, pues lleva la marca del carimbo en la frente.
Empero, la línea política –revolucionaria– que caracterizó a Guajana no basta para explicar toda la poesía de Edgardo López Ferrer, la de Wenceslao Serra Deliz, ni siquiera la de José Manuel Torres Santiago. Me pregunto: ¿cuál es la obra realista-socialista de un Marcos Rodríguez Frese? Pienso que Silén, en todo caso, quiso destruir una tendencia del momento en algunos poetas de Guajana que, quizás, sacrificaron alguna vez la poesía por la predicación de una verdad, pero nunca destruir la obra del grupo. ¿Cómo podría hacerlo? La aspiración a articular una canción que venga del pueblo –trabajador–, como dice El Topo, es sublime, no tiene precio.

Sorprende, por otra parte, en poetas de hondo calado y académicos universitarios, la reducción simplista y maniquea que parece ver en el universo infinito de la creación poética sólo dos posibilidades: el neosurrealismo antipoético sileniano o el realismo-socialista y panfletario de Guajana. Se diría que no hay nada más. No hay libro “exótico” versus libro “natural”, como decía Martí. Sólo vale la cultura europea y la norteamericana. No hay “Nuestra América”. Ni vallejianos, ni nerudianos, ni Blas, ni Celaya, ni poetas del 27, ni Borges, ni Cavafis, ni Pessoa, ni poesía abierta, pura, exteriorista, conversacional, calibanesca, militante, ni mesiánica siquiera, ni nada, nada más. ¿A quién le conviene la reducción simplista –me pregunto–, que sólo sabe cotorrear al hablar de Guajana en la etiqueta analfabeta del panfletismo? ¿La palabra “panfleto” no enmascara una posición antirrevolucionaria, apolítica, y por tanto, cómplice por omisión de la dominación colonial y de la burguesía? (Claramente, no pretendo atribuirle tal cosa a Silén, que se ve a sí mismo más revolucionario que los guajanos, pero esa posición de convivencia y complicidad sí está presente en la doctrina posmoderna de muchos universitarios puertorriqueños.)
Admiro, inmensamente, el poder expresivo de Silén, la fuerza sugestiva, luminosa de contradicciones y paradojas, saturada de sorpresa, de su palabra. Está lejos, Silén, de cierta tendencia en la poesía de entresiglos con el juego de palabras sin sentido ni utilidad, puro performance, gesto de ingenio que nada tiene que ver con la poesía. Muchas veces publicamos en la Revista EXÉGESIS sus versos y su prosa. Pero nunca he creído en su propuesta de una locura esquiza, triturada por el LSD, tan afincada en las alucinaciones de ese Dios que tanto lo provoca y de las creencias que lo orbitan, tan alejadas de mi visión del mundo. Para mí, la paloma asesinada pesa más que el pájaro loco. Para mí, la poesía que no lucha por realizar, en el “reino de este mundo”, los deberes del amor y de la solidaridad, canta en vano, como decía Neruda. Silén, a pesar de los lastres mencionados, pero agobiado de exilios, siempre antena vibrante y profeta en grito de la poesía de marca mayor, lucha por ello, magistralmente. Por eso, también, ha gozado siempre de mi aplauso. Marcos
Reyes Dávila
¡Albizu seas!
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NOTAS
* Una versión anterior fue publicada en EN ROJO, CLARIDAD (Del 15 al 21 agosto de 2013, página 15) bajo el título "Los pájaros locos de Silén en la Guajana".
1. Para una relación más detallada del legado de Guajana en la historia literaria puertorriqueña, véase nuestro estudio “Guajana, las líneas de su mano”, publicado en Hasta el final del fuego, San Juan: Editorial Guajana, 1992.
2. Es indispensable al respecto de los estudios sobre la poesía puertorriqueña de 1930 a 1960 el libro de José Emilio González titulado La poesía contemporánea de Puerto Rico, San Juan, ICP: 1972.
3. Hay numerosos estudios disponibles, mas acaso baste la historia de la literatura puertorriqueña de Josefina Rivera de Álvarez, Literatura puertorriqueña: su proceso en el tiempo, Madrid: Partenón, 1982.
4. Sobre el rechazo de Silén al academicismo posmoderno entronizado en la Universidad de Puerto Rico, véase el libro de Félix Córdova Iturregui, Los poemas de Filí-Melé. Entrevista a Yván Silén, San Juan: Ediciones Huracán, 2008. Allí dice, por ejemplo: “La universidad ha sido tomada por los independentistas del status quo-nacionalista y la han melonisado. La universidad es denigrantemente postmoderna. La universidad se ha convertido en el cementerio idóneo de las orlas. La universidad se parece a Las ruinas circulares de Borges” (193). Por este libro sabemos que El pájaro loco que conocemos no es la versión original, perdida en México, sino una reescritura, aunque los textos están fechados en el 1970, y alguna prosa en el 1968.
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viernes, 19 de julio de 2013
Madrigal del violoncello
Madrigal del violoncello
Mi cuerpo
es un violoncello
fundido con contrabajo
Mis venas
y mis arterias
son cuerdas del mismo brazo
los más dulces sobresaltos
y a veces te cantan bajo
como la piedra a un descalzo.
(Ya la una o ya la otra
lanza el david en su onda
Y en ambos a dos se tejen
lo mismo el canto que el llanto.)
Marcos
Reyes Dávila
¡Albizu seas!
miércoles, 17 de julio de 2013
Todos somos Kafka
Ahora
TODOS SOMOS
KAFKA.
Si Los Tribunales del Imperio
son SECRETOS
también son
INAPELABLES!!!!!!!!!!!
Si Los Tribunales del Imperio
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martes, 16 de julio de 2013
De mis abuelos tabaqueros
De mis
abuelos
tabaqueros
Mi abuelo paterno, Carlos Reyes, natural de Guaraguao, Bayamón, cultivaba tabaco. Recuerdo muy bien el rancho en el que secaba las hojas de tabaco. Mi abuelo materno, en cambio, Francisco Dávila Miranda, vivía en las afueras del pueblo de Bayamón y fabricaba tabacos. Según cuenta mi madre, poseía una máquina parecida en algo a una maquinilla –una máquina de escribir– con la que hacía tabacos corrientes y tabacos “breva” también, mucho más finos. Como trabajó en taller, allí aprendió mucha literatura a través de los “lectores” y también se familiarizó con las luchas obreras.
Mi madre recuerda dos cantos en particular. Uno de ellos tenía la música de La Marsellesa, y decía:
El progreso va extiendo sus alas.Muy en breve la paz reinará.
Los infames burgueses nos explotan
y nos hacen sufrir por demás.
Acudid inocentes obreros
a esta huelga tan justa y tenaz.
Veréis que sois esclavos
del infame explotador
que nos niega el pan de nuestros hijos
quer nos hace tanto sudar.
La unión nos salvará.
La unión no cederá.
Atrás, burgués, infame vil traidor.
¡Que estalle la revolución!
Causará gran horror al infame explotador.
Causará gran horror al infame explotador.
La otra canción tiene una melodía que parece más tradicional española. Dice así:
Los tabaqueros reclaman
con dignidad y sin tregua
los derechos usurpados
por medio de esta gran huelga
por medio de esta gran huelga
Es cuestión de vida o muerte
esta contienda tenaz.
Pedimos por nuestros hijos.
Queremos llevar más pan.
Ni uno ni otro trabajó con la caña. No obstante, en época de zafra, a sólo unos pasos de mi casa, pasaban numerosos camiones cargados de
No conocí a mi abuelo materno. Nunca lo oí cantar esas canciones. Pero de algún modo las llevo prendidas en mi sangre. Marcos
Reyes Dávila
¡Albizu seas!
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domingo, 14 de julio de 2013
Evo Morales: La Verdadera DEUDA EXTERNA
Deuda Histórica:
La Verdadera Deuda Externa
Exposición del Presidente Evo Morales
ante la reunión de Jefes de Estado de la Comunidad Europea (06/30/2013).
Con lenguaje simple, que era trasmitido en traducción simultánea a más de un centenar de Jefes de Estado y dignatarios de la Comunidad Europea, el Presidente Evo Morales logró inquietar a su audiencia cuando dijo:
Aquí pues yo, Evo Morales, he venido a encontrar a los que celebran el encuentro.
Aquí pues yo, descendiente de los que poblaron la América
hace cuarenta mil años, he venido a encontrar a los que la encontraron hace solo quinientos años.
Aquí pues, nos encontramos todos. Sabemos lo que somos, y es bastante. Nunca tendremos otra cosa.
El hermano aduanero europeo me pide papel escrito con visa para poder descubrir a los que me descubrieron. El hermano usurero europeo me pide pago de una deuda contraída por Judas, a quien nunca autoricé a venderme.
El hermano leguleyo europeo me explica que toda deuda se paga con intereses aunque sea vendiendo seres humanos y países enteros sin pedirles consentimiento. Yo los voy descubriendo. También yo puedo reclamar pagos y también puedo reclamar intereses. Consta en el Archivo de Indias, papel sobre papel, recibo sobre recibo y firma sobre firma, que solamente entre el año 1503 y 1660 llegaron a San Lucas de Barrameda 185 mil kilos de oro y 16 millones de kilos de plata provenientes de América.¿Saqueo? ¡No lo creyera yo! Porque sería pensar que los hermanos cristianos faltaron a su Séptimo Mandamiento.
¿Expoliación? ¡Guárdeme Tanatzin de figurarme que los europeos, como Caín, matan y niegan la sangre de su hermano!
¿Genocidio? Eso sería dar crédito a los calumniadores, como Bartolomé de las Casas, que califican al encuentro como de destrucción de las Indias, o a ultrosos como Arturo Uslar Pietri, que afirma que el arranque del capitalismo y la actual civilización europea se deben a la inundación de metales preciosos!
¡No! Esos 185 mil kilos de oro y 16 millones de kilos de plata deben ser considerados como el primero de muchos otros préstamos amigables de América, destinados al desarrollo de Europa. Lo contrario sería presumir la existencia de crímenes de guerra, lo que daría derecho no sólo a exigir la devolución inmediata, sino la indemnización por daños y perjuicios.
Yo, Evo Morales, prefiero pensar en la menos ofensiva de estas hipótesis.
Tan fabulosa exportación de capitales no fueron más que el inicio de un plan 'MARSHALLTESUMA", para garantizar la reconstrucción de la bárbara Europa, arruinada por sus deplorables guerras contra los cultos musulmanes, creadores del álgebra, la poligamia, el baño cotidiano y otros logros superiores de la civilización.
Por eso, al celebrar el Quinto Centenario del Empréstito, podremos preguntarnos: ¿Han hecho los hermanos europeos un uso racional, responsable o por lo menos productivo de los fondos tan generosamente adelantados por el Fondo Indoamericano Internacional?
Deploramos decir que no.
En lo estratégico, lo dilapidaron en las batallas de Lepanto, en armadas invencibles, en terceros reichs y otras formas de exterminio mutuo, sin otro destino que terminar ocupados por las tropas gringas de la OTAN, como en Panamá, pero sin canal.
En lo financiero, han sido incapaces, después de una moratoria de 500 años, tanto de cancelar el capital y sus intereses, cuanto de independizarse de las rentas líquidas, las materias primas y la energía barata que les exporta y provee todo el Tercer Mundo.
Este deplorable cuadro corrobora la afirmación de Milton Friedman según la cual una economía subsidiada jamás puede funcionar y nos obliga a reclamarles, para su propio bien, el pago del capital y los intereses que, tan generosamente hemos demorado todos estos siglos en cobrar.
Al decir esto, aclaramos que no nos rebajaremos a cobrarle a nuestro hermanos europeos las viles y sanguinarias tasas del 20 y hasta el 30 por ciento de interés, que los hermanos europeos le cobran a los pueblos del Tercer Mundo. Nos limitaremos a exigir la devolución de los metales preciosos adelantados, más el módico interés fijo del 10 por ciento, acumulado solo durante los últimos 300 años, con 200 años de gracia.
Sobre esta base, y aplicando la fórmula europea del interés compuesto, informamos a los descubridores que nos deben, como primer pago de su deuda, una masa de 185 mil kilos de oro y 16 millones de plata, ambas cifras elevadas a la potencia de 300. Es decir, un número para cuya expresión total, serían necesarias más de 300 cifras, y que supera ampliamente el peso total del planeta Tierra.
Muy pesadas son esas moles de oro y plata. ¿Cuánto pesarían, calculadas en sangre?
Aducir que Europa, en medio milenio, no ha podido generar riquezas suficientes para cancelar ese módico interés, sería tanto como admitir su absoluto fracaso financiero y/o la demencial irracionalidad de los supuestos del capitalismo.Tales cuestiones metafísicas, desde luego, no nos inquietan a los indoamericanos.
Pero sí exigimos la firma de una Carta de Intención que discipline a los pueblos deudores del Viejo Continente, y que los obligue a cumplir su compromiso mediante una pronta privatización o reconversión de Europa, que les permita entregárnosla entera, como primer pago de la deuda histórica.
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Evo Morales,
La verdadera deuda externa
lunes, 8 de julio de 2013
jueves, 4 de julio de 2013
Evo Bolívar
EVO BOLÍVAR:::
¿Dónde está México,
dónde Chile, Colombia, Guatemala,
Honduras, Panamá, El Salvador,
Costa Rica, República Dominicana,
Haití, Brasil,
Paraguay, Perú,
mientras EEUU y sus siervos rabiosos de europa
te violan y secuestran ??
CELAC MUERTA, UNASUR,
si no sirves ni siquiera para frenar afrentas!!!
Marcos Reyes Dávila
¡Albizu seas!
miércoles, 3 de julio de 2013
El Caso de Evo Morales / SNOWDEN
Las nuevas colonias europeas de EEUU
El Caso de Evo Morales
/ SNOWDEN
Varios países de la Europa del este --Francia, Italia, Portugal y España-- denegaron de improviso al avión presidencial de Evo Morales el paso por su espacio aéreo cuando regresaba desde Rusia tras participar allí en una cumbre internacional. Eso, ayer, 2 de julio de 2013.
A todas luces, EEUU sospechó que SNOWDEN, el héroe norteamericano que reveló que EEUU estaba practicando CRIMINALMENTE el espionaje Contra sus propios Ciudadanos y contra muchos otros países, incluido sus "amigos" europeos", estaba en el avión de Bolivia. La caza, desesperada, de Snowden, por parte de EEUU, pone en Evidencia la necesidad de su auxilio y de su pedido de asilo.
Al no encontrar paso al Atlántico, la medida obligó al avión presidencial a un hacer aterrizaje de emergencia en Austria.
En la práctica, el asunto constituyó el SECUESTRO del Presidente de Bolivia, una afrenta a los países de la América Nuestra, y una violación de las Normas Internacionales.
Bolivia declaró que esos países europeos son las Nuevas Colonias del Imperialismo Norteamericano.
Varios presidentes de la América Latina, desde Venezuela, Nicaragua, Ecuador hasta Argentina, protestaron por el abuso y la arrogancia imperiales, y han reclamado una reunión urgente de la UNASUR.
Marcos Reyes Dávila
¡Albizu vive!
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