miércoles, 5 de febrero de 2014

Julia camina sobre el agua



Julia camina sobre el agua   
 En las blancas mañanas sus aguas me rizaban
de lirios los cabellos
”. Julia de
Burgos: Mi poema del agua.

1.

¿Y por qué te sueño cristalina,
             Julia?
¿Y por qué este canto de cristal?
Que te has levantado
por la vega otra vez
con la claridad del agua
para dar de beber hasta a los pájaros
Y como no se muere un sueño
ni tampoco el río que regresa al mar
vas danzando sobre el agua
como el alma púrpura de un lirio
en un cuadro de Monet   
Y vas palmando sobre el río las caricias
en la aturdida transparencia
de esa canción que ungió tu alma
y te dio vida
Esa canción que no sabe cómo

ni dónde quedó
final y finamente huida
del pozo oscuro de la muerte
y deshojada de ausencias
Como el agua
de ese cántaro roto de tu canto
tu palabra se derrama
en la placidez de los ríos
y en el zureo
de un arrullo antiguo
Una canción tan alta
como si descendiera
del lago blanco de la misma luna
Porque quién distingue, Julia
una lágrima en el río

2.

A tu nombre, Julia

repican cada día las campanas
en el hierro profundo de la tierra
para anunciarte como un Ícaro caído
en las redes de la noche
Mas no te has perdido
como una bengala consumida
en la ceniza atolondrada
La guajana sigue encendida de promesas
en el pecho desnudo de tu pueblo
quebrado eternamente hasta el hueso
En ti todos estamos
porque fuiste un corazón completo
Porque algo hay en ti de esas sirenas
que muy adentro de las sombras
susurran sobre la piel
y seducen con el beso de las sedas
Porque renaces fénix con el siglo
Porque eres esa transparencia
que holla mullida las estrellas
 
Porque el río regresa
invariablemente
por los carriles del verso hasta tus pies
Pues sólo tú
     –sólo tú, Julia–
caminas serenita por el agua
ungida e inasible
como el ojo almibarado
de los pájaros que cantan.
 

Marcos
Reyes Dávila
¡Albizu seas!
2014


sábado, 18 de enero de 2014

Genoma de Puerto Rico es 15 % andino-guaraní y 15 % africano

El GENOMA
          de Puerto Rico
Interesante. 
El Estudio del GENOMA HUMANO dice que los Puertorriqueños son 
70% Europeos, 
15 % Indígenas 
y 15 % Africano. 
El 15 % Indígena, de los taínos y arauacos, proviene de BOLIVIA, PARAGUAY Y BRASIL. 
De Modo QUE TENGO SANGRE ANDINA Y GUARANÍ. 
Entonces, NO CANTO EN VANO.

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viernes, 17 de enero de 2014

sábado, 11 de enero de 2014

El ungido



El ungido

                  Para Fernando Pistilli

Si todas las aguas vienen de
ti
Si en ti
todas concurren
y se asonatan
   –sinfónicas
como una orquesta de arpas
Un universo de aguas
despierta en ti su corazón
Una estampida
entre el estupor
y la euforia
el frenesí y la alegría
Ni tango
ni bosanoba
ni candombe
ni guaraña
Sencillamente
catando cataratas
en un carnaval
de aguas liberadas
Tan vivas
    –Iguazú
que llueve en tus orillas
para arriba
Que ruge y bufa
por donde todo tú
vas pasando
    –eternamente
me parece–
como retoño vivaz
de un paraíso que no duerme

Absorbido por ti
perdí entre tus aguas claras
todas las armas de mi sangre
y mis pañuelos blancos
Llegué a ti
como llegué Iguazú una mañana
Pero Iguazú salí
Dejaba rastros de ti
por todos lados
Me salpica iguazú
aún
como hijo de Iguazú que soy
Meses después de verte
me persigue el abrazo
como hijo de tus aguas
y primo de los peces

Cómo no creer
después de ti
en el diluvio
amor
Amor hecho del agua
Si incluso los tucanes
ofrecen a los dioses del río
el verso coloreado de sus picos
en la poesía de la vida virgen
Los tucanes
han lamido racimos de arcoiris
en las acequias consteladas
y en el musgo del muslo
de tus caricias largas

Y cómo gozan de avaricia
las aguas
con la caricia de la tierra
y en el vino transparente
de tus cañas
No hay sed aquí
De nada
Ni de amor
ni de asombro
ni de abrazo
ni de vida
Bañado en la novela interminable
de tus aguas
ungido y bautizado
en la infinita biblioteca de las gotas
en la risa de un dar
que no se agota
Que no caduca
ni perece
Tanto jinete en la risa
tanto regocijo de pájaros
tanta agua
para reverdecer un planeta
y preñar desiertos con los racimos
de una eternidad
que no cabe en testamento

Ahogados en el río
y naciendo en el río
los dioses de la pura transparencia
Que los ojos claros
de Atabeira
no tienen nunca sueño
Sueño son
ahogados en su larga cabellera
y fundación de toda primavera
que acuna
justo donde nace el amor siempre
los cantares de las evas

Tanta arteria tatuada en la tierra
tanta madre de todas las raíces
Tan salvajemente nupcial
tambor de las caderas
que eres ruta
brújula
aorta de todo corazón
que se precie de la vida

Te vas
Te vas
Pero te quedas
aunque te vas
Que es aquí
donde todo verdaderamente pasa
y todo verdaderamente queda
Fugazmente detenido
entre los lirios y los lotos
El instante
y la eternidad fundidos
como nunca vi antes
Cuántas historias
se van cada momento
en el nadir de todo derrotero
Cuánto río que se va riendo
aunque se queda fijo

Quién podría ubicar tu principio
urgando por todos los cielos
las cuerdas del aguacero
Quién puede ubicar tu fin
surcando todos los océanos
Puro cielo
pura arteria feliz
del corazón de la tierra coloreada
y puro mar
indómito y tenaz
Ni naces
ni mueres
en la caída
porque caída eres
como eres derrotero
y punto de arranque
de los caminos
Tu abrazo es infinito

Apalabrado de aguas
y en este testimonio
ungido soy
Y vivo!


                    Marcos
                    Reyes Dávila
                    ¡Albizu seas!



miércoles, 8 de enero de 2014

Las Metamorfosis del RETIRO: Elegía para cucarachas



  


Cómo el antiguo hacendado le mira los dientes al viejo esclavo –o a un caballo–, el gobierno dice que se es joven a los sesenta años y se puede trabajar diez años más. ¿No hay para el trabajador otra cosa aparte del trabajo? ¿No es justo que piense que la vida es algo más que trabajar?

Ante la crisis en los sistemas de retiro, el gobierno está siguiendo la pauta de la industria privada: buscar formas de reducirlo y de negarlo. Durante décadas y por generaciones, el sistema, diseñado por expertos pensantes, funcionó. De repente, justo en el momento en que la capacidad de producción de riqueza se multiplicó gracias a los adelantos tecnológicos, ya no funciona. La teoría tiene por base la idea, absolutamente falsa, de que el trabajo humano es incapaz no sólo para mantener una familia adecuadamente mientras se trabaja, sino de sostener una calidad mínima de vida en la vejez. Somos menos que los siervos de la Edad Media.
    Concedida la tesis de que hay una crisis financiera y de que los sistemas de retiro amenazan quebrarse. Pero, ¿cuál es el verdadero origen de esa crisis financiera? ¿Por qué es necesario explotar, despojar, saquear aún más el bolsillo del pueblo trabajador, de aquellos a los que NUNCA se les ha pagado lo que verdaderamente producen?
    Nada hay más ajeno a los análisis económicos que se formulan desde El Capital de Carlos Marx. Pero ¡cuánto hemos olvidado --incluidos profesores universitarios y filósofos-- , cepilladas las mentes por las ideas de la clase empresarial y neoliberal que difunden torrencialmente todos los medios, el concepto de plusvalía, la noción de la explotación del trabajo obrero que hace la burguesía, el principio siempre válido de que la burguesía busca siempre la manera de acumular más capital, esto es, despojar a los trabajadores de la riqueza que producen y que les pertenece por derecho propio.
    No. El retiro no es un privilegio concedido por las empresas y el gobierno de las empresas. El retiro es un derecho prepagado por los trabajadores.
    Las noticias de los empresarios no ocultan su satisfacción de haber ganado veinte, cien veces más, durante esta supuesta crisis, esta crisis fantasma. Mientras bajo su sombra, dominio y control se empobrecen tantos países, la riqueza de estos se multiplica como nunca antes en la historia de la humanidad. A ellos el hambre y el sufrimiento humano, provocado por el robo y el pillaje, les importa poco. Son, hoy por hoy, dueños absolutos, y tiranos, de nuestra vida, y disponen de ella, deshaucian, exilían y mandan a matar, y matan –ahora con drones y mercenarios– como se hacía en la Edad Media.
    Nuestra vida, como trabajadores, es la misma de Gregorio Samsa, el
famoso protagonista de La metamorfosis de Kafka. Samsa descubrió un día, al despertar –como descubriríamos nosotros si despertáramos un día– que se había convertido en cucaracha.  

Marcos
Reyes Dávila
¡Albizu seas!

Las Metamorfosis del RETIRO:
         elegía para cucarachas















martes, 7 de enero de 2014

Una incursión en Un Océano maya para tus alhambras


Una incursión en 
     Un océano maya 
     para tus alhambras
             
por Francisco Matos Paoli
 
Marcos: Tu canto a Sulamita –oriunda de los
colores del cielo, de la tierra y del mar, me
ha sobrecogido, porque es la plenitud de las
razas más sutiles que puebla nuestro
contorno de isla - isla, en plenitud
de amor azogado en un espejo invencible,
de sol y luna que no se rinde jamás
a los impostores de la historia, ya sea
natural o sobrenatural. Veo aquí
plasmado un Nuevo Cantar de los Cantares,
en que la vibrátil onda de eternidad se
confunde con todos los tiempos habidos
y por haber, por secula seculorum. Tu
canto está lleno de una unción sagrada,
bíblica y profana a la vez, y a veces,
oscila el canto en su brújula loca
como queriendo reconciliar todas las
contradicciones, todas las fantasmagorías
que se nos echan encima como un descubri-
miento de la muerte (muerte por amor) que
es la perpetua vida asomada a los abismos
del ser poético en que estamos todos //




 



consagrados. Mira tú la huella, entrecor-
tada y virgen, con un pálpito mortal
e inmortal a la vez, acudir a todas
las fuentes abiertas de la poesía para
alcanzar el sueño de vuestra vigilia
en la gracia que nos da Nuestro Señor.
     He aquí también la sorpresa de una
imagen centrada (metáfora, símbolo, lengua-
je dialectal del pueblo, tanto en la
herencia de la lengua que recibieron de
España como de la reconstrucción vivísima
y ebullente en zonas psico-geográficas
de toda Nuestra América. Y, sobre
todo, un aliento de Antillanía, una
noción de gloria que tiene acceso
a una paz definitiva entre hermanos
separados, aparentemente, por la
dialéctica de nuestra vividura nacional
que single, como un barco ebrio de
Rimbaud, entre el ser y el no ser.
     Este registro eterno de lo cronotópico,
de lo dado, de la dádiva magia, que
es el lema, es el signo más armonioso
de lo sacro en este Cantar de los Cantares.

FMP


MRD
¡Albizu seas!


jueves, 2 de enero de 2014

Madrigal del muy temprano -A Hostos



Madrigal del muy temprano

                           
A Eugenio María de Hostos
                       
                                   


¡Héroe de América es!   
Dicen que era un Maestro.       
Pero no como Sarmiento       
que enseñó a un pueblo a leer.   
Eugenio se puso a arder       
y enseñó a un mundo a pensar,   
a luchar la libertad           
de un país que no ha nacido        
pa’ ser lo que nunca fuimos       
armado con la verdad.       

Soñaba con el país.            
Con el héroe que en Betances    
hizo una estrella de Lares.        
Soñaba que era un mambí        
armado con un fusil.            
Pero era un sueño vano       
cuando despertó el naufragio   
soñando con el calibre        
de una patria digna y libre:        
“Amanecí muy temprano.”  


El filo de cada página           
que escribiste fue el machete       
de una tinta que silvestre       
cortaba como navaja.           
Fue instrumento tu palabra       
semilla que aluza el pan       
del sol de un mundo moral       
que en Chile hasta un cerro es.   
Que viene y va como un tren       
tan ancho como la mar.       

Cubano y dominicano        
cada día llueves luz           
Quisiste ser plenitud           
con la promesa en las manos       
de forjar un antillano           
de un mundo podrido y roto.       
Mi Hostos no tiene otoño       
Comienza con cada enero       
sereno como un sendero       
de albergue, bandera y pozo!       
                                                                                                  
                                      Marcos Reyes Dávila,
                                      13 de marzo de 2013

                                        ¡Albizu seas!

* Cuadro de Hostos por Hiram Collazo.
José M. Benítez me pidió estas décimas el martes pasado. Aquí están.


viernes, 20 de diciembre de 2013

Puerto Rico NÓMADA -El abandono de la Justicia Social


Puerto Rico Nómada: 
el abandono de la justicia social
 
El éxodo clásico es el del pueblo judío. Vagó por el desierto, y luego por el mundo entero. Pero entre un vagar y otro, conquistó una tierra que proclamó como suya: la alegadamente prometida. Y mucho después, ya en este siglo, volvió a conquistarla con la ayuda de las Naciones Unidas. Y sigue conquistándosela a los palestinos.

Pero nos dicen que hay más puertorriqueños viviendo en el exilio que en la isla-nación. La presente crisi
s económica provocada por el neoliberalismo financiero que quiere entregárselo TODO al Gran CAPITAL ha impulsado nuevamente a los puertorriqueños al exilio, la emigración, un nuevo éxodo. La población joven, trabajadora, decrece, y el país se llena de gente mayor. 


¿Y qué hace el gobierno? Declara quebrado los sistemas de retiro para reducir dramáticamente los beneficios. Ya lo hizo con los empleados del gobierno central. Ahora lo hace con las maestros. Mañana serán las corporaciones públicas y la Universidad. El resultado neto, después de retirar beneficios laborales como la permanencia en el empleo, es aumentar la edad requerida para el retiro, y la miseria en la vejez al reducir los beneficios.

Si la población puertorriqueña se caracteriza ya por el nomadismo, el gobierno debería considerar declarar al pueblo de Puerto Rico como un pueblo nómada. Desterritorializado somos: nuestro suelo fue robado en el 1898 por EEUU que proclamó que la isla-nación le “pertenece”. Los nómadas tienen resuelto el problema de la vejez. Como el pueblo nómada se desplaza continuamente detrás de los rebaños y de tierras con frutos, aquellos que no pueden hacer el viaje continuo sencillamente se dejan abandonados.

La política del gobierno de Puerto Rico, totalmente de espaldas al proclamado afán de la “justicia social” que fundó al partido en el poder, consiste, en el fondo, en eso: abandonar a los pobres y los necesitados; reducirlos a la miseria. Tal como hicieron siempre los pueblos nómadas. 

¿Abandono... o revolución? No podemos hablar de tierra prometida ni de reconquista, porque esta tierra, a fin de cuentas, nunca ha sido nuestra. Menos de ellos. La misión histórica del pueblo de Puerto Rico es CONQUISTARLA DE UNA VEZ. Hacerla NUESTRA.

La Independencia No garantiza la Libertad. Pero NO HAY LIBERTAD SIN INDEPENDENCIA.


Marcos
Reyes Dávila
¡Albizu seas!

viernes, 15 de noviembre de 2013

"A Julia sin lágrimas" de Pedro Mir


. “A Julia sin lágrimas” 
           de Pedro Mir: 

                  Del agua y de la piedra                              
 (Ponencia presentada dentro del marco del “Gran Homenaje de la UASD a Pedro Mir en sus 100 años”, en la II Semana de la Poesía. Anfiteatro Manuel del Cabral de la Biblioteca Pedro Mir, la noche del viernes 18 de octubre de 2013, en compañía de Roberto Fernández Retamar. Publicado en 80 GRADOS, 15 de noviembre de 2013.)
               
1. Guajana en la historia dominicana: 

unos apuntes
    Me parece perentorio señalar, antes de decir otra cosa, que padeceríamos de extrema soberbia si se nos ocurriera pensar que podemos explicar nada sobre Pedro Mir al pueblo dominicano. En este trayecto antillano del sol nació, aquí creció alimentado con los dolores y los amores de este pueblo, y, rodeado de amores, entregó aquí su alma al viento.
    Sin embargo, la historia oficial y la historia vivida por nuestros pueblos se han cruzado de manera incesante durante milenios, más que siglos, con hambre de eternidad. El mismo pueblo taíno, el mismo colonizador español, los mismos africanos esclavizados, el mismo dolor, la misma sangre, la misma esperanza, la lucha compartida por la libertad, el pan y la luz. No es extraño que nuestro Hostos sea asimismo suyo y repose de sus afanes en el panteón de los héroes de la república dominicana. Ni es extraño que hace 46 años, a ley de muy poco para el cincuentenario, Vicente Rodríguez Nietzsche, capitán del Grupo Guajana, conozca a Mateo Morrison, y establezca con él una fecundísima relación de amistad cómplice, de la que saldrán numerosas colaboraciones mutuas por más de cuatro décadas. Entre ellas, la primera visita a la casa de Pedro Mir, en el 1969, hace 44 años.   
    Para escribir estas líneas repasé, entre otras cosas, un artículo publicado por Wenceslao Serra Deliz en su libro La memoria que no cesa, y que bajo el título alegre “Visión de un amistoso ente a través de Guajana” (379-386), refiere los diferentes encuentros entre los poetas de Guajana y poetas dominicanos, gracias, particularmente, al auspicio infatigable del poeta Mateo Morrison, Premio Nacional de Literatura. Conforme al relato de Wence, además de 1967 y 1969, los poetas de Guajana visitaron oficialmente la República Dominicana en el 1979, 1982, 1991, 1992, 1993 –ocasión este año de los 80 años de Mir, en la que estuve presente–, y, además, en el 1998, 2004, y 2007. También en el 2012, ocasión que me consta porque estuve presente, y en la que fuimos hasta la última morada de Mir a rendirle un homenaje poético. Del grupo Guajana, según Serra Deliz, han estado presentes aquí Vicente Rodríguez Nietzsche, José Manuel Torres Santiago, Edgardo López Ferrer, Ángela María Dávila, Andrés Castro Ríos, Juan Sáez Burgos, Carlos Noriega, Reynaldo Marcos Padua, Antonio Cabán Vale, el Topo, Marcos Rodríguez Frese, además de Wenceslao y mi persona. Vicente me cuenta que en el 1977 llegó acompañado de decenas de grabados y pinturas que enviaron artistas plásticos de Puerto Rico como obsequios a don Pedro.
       La amistad y colaboración entre el grupo Guajana y varios grupos y poetas dominicanos echó lumbre. Asimismo la solidaridad atizada por los acontecimientos históricos de estas décadas ardiantes, entre las que destacan la invasión norteamericana que depuso a Juan Bosch, suceso que ayudó a torcer el rumbo, y también a fraguar la identidad, del grupo Guajana.
    Cabe mencionar, que la revista Guajana, fundada en el 1962, dedicó un número de su revista en el 1970 a la República Dominicana. Y que el grupo Guajana invitó a Pedro Mir a “participar como conferenciante principal en las actividades que el Departamento de Estudios Hispánicos (UPR - Río Piedras) le dedicó a Guajana en abril de 1992 durante la Fiesta de la Lengua” (385).  De tal modo estamos entrelazados dominicanos, cubanos y puertorriqueños, que don Pedro echó a volar sus pájaros justo al día siguiente de la muerte de don Francisco Matos Paoli, amigo suyo, y uno de los grandes poetas puertorriqueños del siglo XX. Es aquí que entra en la ecuación Julia de Burgos. Las convergencias, los espacios de encuentro, son innumerables.

2. Julia del agua y Julia sin lágrimas 

en la voz de Pedro Mir

    Con el caso de Julia de Burgos, poeta puertorriqueña de inmensa trascendencia, cuya vida y obra está también repartida entre las islas del Mar de las Antillas, ocurre otro tanto. El grupo Guajana le dedicó el número cinco de la revista en el año 1964. El año próximo, justamente, celebramos el centenario de su natalicio. Don Pedro, desde allá, colabora con el centenario de Julia con al menos dos trabajos vinculados entre sí, y aunque medie un cuarto de siglo entre uno y otro, son inolvidables y están muy presentes entre nosotros.
    Señalemos, de entrada, que difícilmente hallamos en la historia de la poesía de la América Nuestra poetas en los que abunden versos tan entrañablemente inolvidables como en la poesía de Pedro Mir (1913-2000). Le hubiera bastado a don Pedro con el eco sublime de Hay un país en el mundo para merecer la eternidad. Un gran poema es un espacio habitable donde nos encontramos muchos, sino todos, porque la capacidad creadora del verdadero poeta expande los horizontes del ser humano y también el horizonte de los pueblos. Mir crea patria a la vez que crea humanidad. Federico Jóvine dice con razón que “si desapareciera la historia y la geografía de nuestra nación, podría reconstruirse a partir de sus versos” (“A lomo de Rocinante” 274). Y es que ese poema es un espacio entrañable creado por el poeta Pedro Mir, como una plaza pública, un lugar de reunión que permite no sólo al pueblo dominicano, sino también al pueblo latinoamericano, y de paso, un poco de sesgo, al mundo entero, descubrirse mayor de lo que era.  ¿Cómo podría ser más inmenso un poeta en cualquier parte del universo?
    Pero en la poesía de don Pedro la luz de los relámpagos inauditos caen, una y otra vez, desde su corazón hasta sus páginas. Así se suceden, como por encanto inverosímil, Si alguien quiere saber cuál es mi patria, Contracanto a Walt Whitman, Amén de mariposas, Viaje a la muchedumbre, Concierto de esperanza para la mano izquierda, El huracán Neruda, y A Julia sin lágrimas, por no citar todos sus títulos. Este último opúsculo de Mir, de 1998, está dedicado al tema de Julia de Burgos.
    Es muy difícil ignorar, al ponderar el valor de la obra de un autor, el trazo trágico que fractura la vida de algunos autores. ¿No ocurre eso incluso con figuras tan notables como Miguel Hernández o Federico García Lorca? ¿No lastima la suerte heroica del Martí caído en Dos Ríos y levantado de inmediato a la vanguardia del porvenir? Y que no decir de Roque Dalton, de Adolfina Storni, e incluso de la apacible, mas sufrida muerte de Hostos? ¿Cómo poner de lado la trágica muerte de Julia de Burgos al juzgar el carácter y el valor de su obra ?
    Mir se ocupó primero del tema de esta poeta puertorriqueña en un artículo breve que tituló, sublimemente, “Julia del agua” (Revista del Instituto de Cultura Puertorriqueña, 16.59: 42-43) de 1973, 25 años antes del poema citado. En el artículo Mir se pregunta, a propósito de Julia, por la relación entre poesía y sufrimiento. Como discípulo de Hostos que soy, me afinqué en la idea expresada por él en su biografía crítica de Plácido donde afirma que “las edades más tristes son los más poéticas”. Pero Mir se resiste en este artículo a aceptar que “ese milagro” que llamamos poesía “sea producto del dolor sostenido”.  Según Mir, el poema no es canción por sonoro, “sino por alegre, por sano, por limpio”, o así “debería serlo”, añade, admitiendo, no obstante, acto seguido, “que el canto no sale verdadero, auténtico, genuino, si las espinas no viajan en la sangre”.
    Mir se plantea la interrogante que le formula Julia al vincularla con otras voces gigantes de la América nuestra como Gabriela y Alfonsina. Ellas, dice, “no pudieron alcanzar el timbre de la palabra poética sin ser mujeres torturadas”.
    Pero Mir, como quien se plantea para sí mismo una incógnita que le urgiera resolver, soluciona el enigma arguyendo que en estas poetas la poesía y el dolor se fueron forjando mutuamente. No obstante, don Pedro niega, “rotundamente”, “que en la condición humana esté definida ya la condición dolorosa”.
    Mir termina su artículo haciendo referencia a una edición en formato grande, ilustrado por Torres Martinó, de la poesía de Julia de Burgos, su “Julia en el agua”, y no deja de anticipar lo que el tiempo forjará con esa “obsesión amorosa que es Julia de Burgos en nosotros”. Así, en efecto, ocurrió con el opúsculo “A Julia sin lágrimas” de 1998. Esa es su génesis.

3. “A Julia sin lágrimas”

    El libro de versos está compuesto por diez poemas de aliento sinfónico y diferentes movimientos, cada una con su tempo y estructura. El epígrafe de Julia de Burgos, tomado del poema en el que ella se desdobla en dos Julias diferentes (titulado “A Julia de Burgos”) anticipa ya el choque entre la Julia “que era la esperanza” y la Julia “que era la desesperación”.
    Mucho nos llama la atención la apertura. El poema a Julia evoca el que quizás sea su poema más celebrado: Hay un país en el mundo, pues abre, como éste, con un afán de ubicación del motivo de su objeto que es, como en éste, el mismo, por fuerza, es decir, las Antillas del Mar Caribe. Si en el primer libro-poema se trataba de “un país –que hay– en el mundo colocado en el mismo trayecto del sol”, ahora se ubica “por un camino de sal que tiene el sol”, pues por ese camino, dice textualmente, se llega al Mar Caribe. La sal es, como sabemos, una imagen gustativa llena de sugerencias relativas tanto a la evocación como a la amargura más triste.
    Uno podría pensar que el afán de ubicación en varios poemas de Mir, más que geológico o de telurismo entrañable, sugiriera una búsqueda en el espacio astronómico, pues eso de estar “colocado en el mismo trayecto del sol” parece referirse a los astros del cosmos. De esta manera, la imagen engrandece con notas de ternura, desde su inicio, el motivo a desarrollar. Lo mismo las aliteraciones consonánticas entre sol y sal, y el sabor tan clásico de la combinación de endecasílabos con heptasílabos. Mir, como sabemos todos, es maestro de un ritmo variable, a veces sujeto a formas clásicas, como en la parte tercera compuesto por alejandrinos en pareados rimados, y a veces la forma espaciosa del versículo repentinamente recogido. Mas lo que de veras cautiva, amén de las mariposas cadenciosas de su ritmo, es el tono entrañable, apelador, saturado de querencias que lo acercan inmediatamente a Santo Domingo. 
    El acercamiento cinemático, no obstante, se dirige en realidad al cementerio de Carolina donde reposan las dos Julias. Esta idea de Mir rescata el desdoblamiento de sí misma que hace la propia Julia en el conocido poema “A Julia de Burgos” ya citado. Quizás, más que “rescata”, deberíamos decir que parte, pues la naturaleza del desdoblamiento no es la misma en los versos de Julia y en los versos de Mir. La Julia del poema incluido en su primer libro, Poema en veinte surcos, enfrenta a un yo atado por los convencionalismos de clase y de género con la Julia en la que alienta una rebeldía que desde joven se identificaba ya con la rebeldía albizuista de carácter nacionalista, con el antiimperialismo, con la república española y contra los dictadores latinoamericanos como Trujillo. Es la rebeldía de quien no se siente inferior al hombre. Menos aún, sumisa. Mas en el poema de Mir se toma, en cambio, a la Julia con toda su vida a cuestas, no sólo su juventud, también sus grandes pasiones y las desgracias que vendrán más tarde.
    En las partes que siguen el poema toma un desarrollo aún más interesante, pues Mir identifica a Julia con las islas del Caribe. No es sólo la identificación de Julia con la colonia puertorriqueña, pues literalmente, en el poema, Mir se refiere a Julia como “Julia de Santo Domingo”. No hay en ello una sinécdoque: este “Santo Domingo” no es su amante Juan Isidro Jiménez Grullón. Es que para Mir, cito, “la cuestión de Santo Domingo /(...) es la misma cuestión de Puerto Rico” y de todo el Mar Caribe, según dice Mir, siguiendo con ello un procedimiento analógico frecuente en la poesía. Pero es, además, la cuestión de Wall Street y la Quinta Avenida donde halló –tan simbólicamente– la muerte Julia. Mas para Mir, este desembarco trágico de Julia que Mir hace convergir, analógicamente, no solo con el de Puerto Rico y Dominicana, sino con el de la América Latina toda, no puede tomarse en términos lastimeros, el de una desgracia personal que se imagina con el destino fatal de una predeterminación, como suelen hacer críticos y biógrafos de Julia que ven las señas del fin desde el principio e interpretan el tránsito de lucha por el resultado final, reducido a la cuneta de una calle, y olvidando de paso lo sustantivo, esto es: la gesta luchada y la obra lograda. Amén de ser ello absolutamente falaz e inexacto, es indigno. No hay dignidad en la lástima, y don Pedro Mir tiene la entereza suficiente para decirle a esta impostura que “no –cito– definitivamente no / verdaderamente porque no”.  Entrego por ello, otra vez, mi aplauso entero a don Pedro. Pues solo así, y de esta manera, Julia puede conviertese, con su muerte, en una lección para toda la América Latina.
    La muerte de Julia, como una Jane Doe,  no fue un suicidio, pero sí fue el resultado fatal de grandes acosos y agonías. Y hay que decirlo de espalda a todo fatalismo: esos percances pudieron tener otros desarrollos, pero fueron mal manejados por Julia. Dice Mir en el poema final:

        “Julia de Burgos cuidado con el suicidio
        la humanidad no se suicida

        la humanidad es una enredadera

        sólo trepa y se agarra a las paredes
        muertas y las llena de flores sobreentendidas”

    Esa “Julia victimaria”, que toma a la “Julia su víctima”, tiene, en el poema de Mir, como hemos dicho, las puertas cerradas con un NO rotundo y repetido. Y ello es así porque, para Mir, nunca debemos atizar el fatalismo enfocando la mirada sólo en el desenlace particular, accidental, de Julia. A Julia hay que tomarla entera, con todas esas pasiones y rebeldías que muy bien pudieron tener otros derroteros. Hay que tomar a la Julia, enfrentada con ella misma, como dice Mir, en lucha tenaz, y atizar ese fuego necesario.
    A Julia no hay que llorarla. “Definitivamente no”, dice Mir. Y añade, acto seguido: “por las razones del inconmovible no”. A Julia hay que comprenderla y celebrarla. Por eso, críticos y biógrafos, el título del poema: “sin lágrimas”. Será Julia del agua por su río de Loíza y su mar, pero no, nunca, por las lágrimas. De esta suerte, Pedro Mir se reafirma en la idea expresada en el artículo, 25 años antes, que afirmaba que la poesía es más esperanza que dolor.
    Regreso para terminar a la idea de Hostos expresada al comenzar. Tras anotar en su biografía sbre Plácido lo expresado antes, Hostos añade acto seguido que “los pueblos tiranizados –son– los más líricos”. 
    A Julia hay que verla como a Plácido, o como a Martí cayendo en Dos Ríos, con toda esa cola de angustias y de luchas que tienen dimensiones personales y dimensiones políticas, pues no es por casualidad que la Julia que se resiste a la sumisión doméstica y urbana es también la Julia que enarbola la bandera de las rebeliones políticas contra el imperio norteamericano. El ostracismo vivo que vivió Julia es el mismo ostracismo que vivimos los escritores de Puerto Rico, pues el dolor de vivir en el vacío, y de carecer incluso del apoyo de una tierra que sea nuestra, nos separa del resto del mundo literario de la América Nuestra.
    Pero Julia misma responde con toda claridad a esta incomprensión, al publicar en la revista Pueblos Hispanos lo siguiente: “La verdadera biografía de un artista está en su obra”. Es esa biografía la que le permite a Jóvine decir que Pedro Mir –como también Julia de Burgos–  “se fue repartiendo entre nosotros”.
    “La vida manda que pueble estos caminos”, escribió don Pedro. Y don Juan Antonio Corretjer, por su parte, acotó en su “Poema para otro aniversario” esto que viene aquí como anillo al dedo:
        “pasado por desazones y traiciones,
        penalidades y combates y
        retrocesos y hambres,
        –pero– jamás humillado, jamás herido ni aplazado,
        atreviéndome siempre sencillamente a ser quien soy”.   
    Es de esta suerte y de este modo, que el grupo Guajana ha venido aquí, con esta Julia de todos nosotros, esta Julia del agua, como la llamó don Pedro, a bautizar con sus amores a Pedro, la piedra fundadora que nos puebla.
    Que Albizu, Julia o Pedro, seamos todos nosotros. (MRD, oct-2013)



Marcos
Reyes Dávila
¡Albizu seas!

viernes, 1 de noviembre de 2013

PROTESTA por el ASESINATO de HOSTOS en la UNIVERSIDAD DE PUERTO RICO



 Sólo el colibrí
        te zumba en las mañanas

Protesta por el Asesinato 
      de Hostos 
             en la Universidad de Puerto Rico

                                              En Memoria de Juan Mari Brás

               Querido don Juan
               don Pepe Ferrer Canales,
               Manolín, Manrique, Julio César...
Nuestro Eugenio María de Hostos

el que madrugó tan temprano cada día
ese de las luces peregrinas
y que anticipó el sol por las esquinas
ese que  quemó sus alas como un ícaro sublime
el de la semilla encendida

y el cholo marginado
el del africano encadenado en su negror
y el gaucho atascado en los olvidos
el del inca afantasmado
el mapuche perseguido como un ciervo
y el chino de yunta y látigo
el del paraguayo aniquilado
el peruano empedrado de la Oroya
el navegador del Orinoco y el Amazonas
el de los trenes trasandinos
el de las escuelas y de los liceos
el portero de la mujer postrera
ese del antillano ungido
del cubano en la manigua de Céspedes
el de sus dominicanitos
el que llevaba al cinto una pistola
    para dominar su voluntad rebelde
el de las pasiones absorbentes
    como un grito
ese ser humano completo
el de Salomé
Mitre
     Pardo
          Luperón
el Maestro de Martí
y el Bayoán deicida
ese que predica aún
    por la república española vencida
el que corre por las venas abiertas
    de los ríos profundos
el de la balanza
    en el reino de este mundo
el que combatió la fuerza con el derecho
el independiente
el que tuvo la libertad
    por derecho indispensable
el de la lámpara y la brújula
el que aborreció la colonia
    con España y con Estados Unidos
ese compinche de Betances
ese amigo de Ruiz Belvis
ese del 98 pisoteado
el aclamado
    por las vegas de Puerto Plata
el del fuego eterno en Dominicana
el de los centenarios
este ciudadano de América...
Fue expulsado de sus aulas
amputado de sus utopías
y asesinado frente a la torre
de la Universidad de Puerto Rico
La letra A del sambenito
que intenta inúltilmente humillarte
lleva la inicial del nombre
de la Patria Grande de Bolívar
y de tu Patria antillana
Mirándote
mutilado otra vez como la estatua
desde donde sólo se puede contemplarte
Desde la altura de los Andes
o desde el Pico Duarte
y la Sierra Maestra
Desde las montañas de Lares
o desde la sangre que corrió
por las calles dominicanas
Desde la sangre en la manigua cubana
Desde la sangre del cordero colonial
    de todos los sacrificios
Desde el porvenir americano inevitable
    y las cuerdas de las arpas
los candombes y las llaneras
los corridos y las cuecas
Te digo con ardiente paciencia
maestro      padre    hermano
que desde esta altura
ellos no pueden mirarte
ni los ojos     ni las barbas 
¡Cuán grande eres!,
Eugenio María
¡Sólo el colibrí te zumba en las mañanas!
¡Bendito seas!


                     Marcos 
                     Reyes Dávila, 
                     31 de octubre de 2013
                      ¡Albizu seas!

(La Universidad de Puerto Rico ELIMINÓ el Instituto de Estudios Hostosianos.)
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